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Parte 2. La metafísica de la no-dualidad

Capítulo 11. El funcionando de la mente

11.1. La naturaleza de la dualidad

En la meditación del 21 de mayo en (1996), dice Ramesh,

"Hay que tener constantemente en cuenta cuando intentamos comprender la mecánica del aparente proceso de manifestación que nada ha sido creado realmente. Todo lo que aparece es una creación mental, eso de lo que están hechos los sueños, y aparte de la propia Consciencia, nada existe, ni la mente ni los sentidos ni sus objetos."

En la meditación del 20 de mayo, dice,

"En nuestra natural, atención inmediata o conciencia no hay fronteras, ningún elemento separado de la manifestación, a menos que y hasta que el pensamiento invade y dirige su específica concentración en una cosa. Y esto es lo que crea la separación, junto con toda la cadena de otros pensamientos y reacciones que dan lugar a todo tipo de conflicto y descontento, que entonces interpretamos como esclavitud. Pero la comprensión de que las fronteras son un producto del pensamiento es a la vez la comprensión de que la separación causada por esos límites y los conflictos que siguen son todos una ilusión."

En la meditación del 29 de octubre, dice,

"Toda la manifestación es puramente conceptual. Nada ha sido creado realmente, y nada ha sido nunca destruido."

En The Elements of Buddhism (1990), John Snelling dice,

"Una de las principales causas del sufrimiento es la ilusión: nuestra incapacidad, debido a la ceguera sutilmente voluntaria, de ver las cosas como realmente son, y verlas en cambio de una forma distorsionada. El mundo es en realidad una unidad dinámica y sin fisuras, un único organismo vivo que está constantemente cambiando. Nuestras mentes, sin embargo, troceadas en estáticos pedacitos y trozos separados, que intentamos manipular mental y físicamente. Una de las creaciones más queridas de la mente es la idea de la persona y, la más cercana a casa, de una persona muy especial que cada uno de nosotros llama 'yo': un yo o ego separado e imperecedero. Está el "yo" - y están todos los demás. Esto significa conflicto - y dolor, porque el "yo" no puede controlar esa insondable inmensidad contra la que se ha establecido. Lo intentará, por supuesto, como una pulga podría enfrentarse contra un elefante, pero es una vana empresa."

En este capítulo, vamos a apartarnos de la tendencia de los capítulos 9 y 10 centrando nuestra atención en el mundo en lugar de en lo que realmente somos. Sin embargo, será útil para el lector tener en cuenta la lección de esos capítulos, a saber, que no hay nada más que Consciencia. Todo lo demás es un concepto. Pero, con el fin de continuar con nuestro curso, debemos tratar de conceptualizar lo que no puede ser conceptualizado.

En la Sección 8.2, vimos que el concepto convencional de la realidad objetiva descansa sobre un terreno movedizo. En la Sección 9.2, vimos que la separación entre todos los objetos es puramente conceptual porque no hay una separación dentro de la totalidad de la Consciencia. Asimismo, hemos visto en la Sección 9.3 que la separación entre la subjetividad pura (Conciencia) y la objetividad pura es también puramente conceptual. Estos son ejemplos de la forma en que utilizamos los conceptos para apuntar a eso que está más allá de los conceptos.

Dado que los conceptos se forman separando una parte de la totalidad del resto, estos invariablemente se presentan en forma de pares de opuestos, es decir, de pares de opuestos inseparables (por ejemplo, "yo" y no-"yo"). Un par constituye un todo indivisible. Así pues, los dos opuestos deben aparecer siempre juntos, y se conciben a partir de lo que es inconcebible. Ya que la totalidad parece haber sido quebrada, la no-dualidad parece haber sido sustituida por la dualidad. Sin embargo, esto sólo es una apariencia, un resultado de la conceptualización, puesto que la Consciencia es siempre intrínsecamente una.

La aparición de la dualidad implica una línea fronteriza entre una parte y su contrario. Como pronto veremos, una de las consecuencias inevitables de cualquier línea fronteriza es su potencial para convertirse en una línea de batalla, con todo el sufrimiento que conlleva.

Todos los pares de opuestos, o dualidades, son sólo conceptualizaciones en la mente, y van y vienen en la mente sin que ello afecte a la Consciencia, al igual que un reflejo puede ir y venir sin que ello afecte a su fuente. Todos los fenómenos conceptuales son simplemente reflejos de la Consciencia en la Consciencia (la metáfora de la Sección 13.9). Son las agitadas olas que aparecen en el silencioso mar (la metáfora de la Sección 13.4).

El yin/yang símbolo de la antigua filosofía china (véase, por ejemplo, https://es.wikipedia.org/wiki/Yin_y_yang) que se muestra a continuación es una asombrosa representación de la dualidad dentro de la no-dualidad. Se muestra gráficamente cómo la no-dualidad (el círculo exterior) parece estar dividida en dos polos opuestos, el yin (oscuridad) y el Yang (luz). Cada parte contiene la semilla (el punto) de la otra parte, lo que representa la facilidad con la que el yin/yang puede cambiar al yang/yin. La línea fronteriza entre los dos representa el conflicto potencial, mientras que la no-dualidad en sí misma nunca es perturbada por cualquier apariencia dentro de ella. En la filosofía china, el yin representa el principio (lunar) femenino, y el yang el principio (solar) masculino, pero, generalmente, representan a los pares de opuestos.

Consciencia es Todo

Ying Yang

Todo es Consciencia

11.2. La aparición de sensibilidad dentro de la Consciencia

Hemos visto dos explicaciones objetivas de cómo el mundo parece salir de lo trascendental: 1) el colapso de onda, visto en la Sección 7.3, y 2) la manifestación desde los reinos trascendentales de Nisargadatta y Ramesh, vistos en la Sección 8.1. Ambos conceptos tienen dificultades lógicas que se examinaron en la Sección 8.2. Un concepto más simple, más general y más verificable es que la manifestación simplemente aparece cuando aparece la sensibilidad (capacidad de sentir o percibir) dentro de la Consciencia.

La sensibilidad es el mecanismo por el cual la Consciencia se hace consciente de Sí misma. (Objetivamente, la sensibilidad requiere de un cerebro conectado a los órganos sensoriales; véase la Sección 7.6) No puede haber manifestación sin sensibilidad, y no puede haber sensibilidad sin manifestación.

En el capítulo 9, se utilizó el término mente individual, aunque se halló que la Conciencia de todas las mentes es universal, no individual. En términos conceptuales más simples, toda experiencia se puede dividir en pensamientos, sentimientos (que son más sutiles que las emociones), emociones, sensaciones y percepciones. Todos estos no son más que conceptos que dividen la Consciencia, de modo que ninguno es más real que otro. Sin embargo, tendemos a equiparar la intensidad y la persistencia con la realidad, por lo que los últimos elementos de la lista parecen ser más reales que los primeros. Por ejemplo, las emociones, las sensaciones y las percepciones pueden parecer más reales que los sentimientos y los pensamientos, porque pueden ser más intensas y persistentes. Sin embargo, las sensaciones y percepciones no son inherentemente más reales que lo son los sentimientos y pensamientos. Por el contrario, cuanto más atrae la atención un objeto, más irreal es probable que sea, y cuanto más sutil sea más real es probable que sea. Por ejemplo, los sentimientos y pensamientos sutiles (véase la Sección 10.1, Capítulo 16) es más probable que apunten a la Realidad que los que son más intensos, y una percepción muy sutil (llamada apercepción) es más probable que revele la realidad subyacente de un objeto (véase la Sección 23.3 y el Capítulo 24) que la percepción superficial.

En la p. 95 (versión inglesa) de Yo Soy Eso (1984), Nisargadatta Maharaj dice,

"¿Qué es lo bello? Todo lo que se percibe en plenitud de dicha es bello. La dicha es la esencia de la belleza."

En la p. 48-49 de su libro Eternity Now (1996, véase el Apéndice), el sabio, Francis Lucille, dice que la Verdad, el Amor, y la Belleza trascienden todos los conceptos, y vienen directamente de lo Inmanifestado y son indicadores de lo Inmanifestado. En la p. 70, dice que los sentimientos positivos como el amor, la felicidad, la gratitud, la admiración, el respeto y el sentido de la belleza provienen de más allá de la mente, y generan liberación, alivio y relajación a nivel somático. Estos contrastan con las emociones negativas, como la ira, el odio y el miedo, que proceden de la mente, y generan estrés, pesadez, presión, constricción, y tensión a nivel somático.

Ejercicio: Cierre los ojos y sienta las siguientes sensaciones:
     Amor, gratitud, belleza.
Ahora sienta las siguientes sensaciones:
     Miedo, ira, odio.
¿Cuáles son sus experiencias? ¿Dónde las siente? ¿Cuáles parecen más reales?

11.3. Manifestación: El primer nivel de identificación

Vamos a hablar de tres niveles de identificación. La aparición de la sensibilidad o capacidad de sentir y la manifestación es el primer nivel de identificación (véase la Sección 7.6).

En la meditación del 12 de enero en A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"Toda la manifestación fenoménica se basa en el principio de la dualidad, que comienza con el sentido de 'YO SOY'."

En la meditación del 9 de junio, dice,

"Un bebé, no es consciente de tener una identidad individual, no tiene un intelecto capaz de conceptualizar y, por tanto, vive en espontánea libertad sin resistencia de momento a momento. Lo mismo puede decirse del sabio auto-realizado, que ha ido más allá de la mente."

Y en la meditación del 10 de abril, dice,

"La vida de un sabio para los demás parece ser tan desprovista de sentido como las acciones de un niño. El niño vive en la felicidad de la ignorancia, mientras que el sabio auto-realizado vive en la felicidad más allá de la ignorancia y el conocimiento. De hecho, el sabio no es ya un individuo, a pesar de la presencia de un intelecto totalmente desarrollado."

En el primer nivel de identificación, que es el nivel del bebé, al Consciencia está identificada con el todo porque el concepto de separación todavía no ha surgido. Hasta que surja el intelecto, no puede haber conceptos, así que no puede haber distinción entre la subjetividad y la objetividad. (Esto también podría ser el caso de los insectos y los animales inferiores.) Con la aparición del intelecto en el hombre y posiblemente en los animales superiores, los conceptos de separación y dualidad aparecen. Estos conceptos aparecen en la no-dualidad, por ejemplo, el concepto de la mente individual (ver Sección 9.2) aparece dentro de la Consciencia. La mente funcional aparece ahora (véase la Sección 11.9), pero todavía sin el sentido personal del hacedor. Este es el estado del sabio. La diferencia entre el sabio y el bebé es que el sabio tiene un intelecto muy desarrollado mientras que el bebé no.

Pregunta: ¿Se produce la manifestación (el primer nivel de identificación) sólo en el bebé? ¿Existe también en el adulto al despertar del sueño profundo? Si las observaciones se producen muchas veces por segundo (véanse las Secciones 6.3, 6.4, 7.2), podría también ocurrir en cada observación?

En el sabio, a diferencia de la gente común, no hay identificación con el concepto de hacedor. Sin embargo, en el sabio, así como en la gente común, existe la identificación con el nombre y la forma. Esto significa que hay conciencia directa de los pensamientos, sentimientos, emociones, sensaciones y percepciones del cuerpo, pero no hay conciencia directa de los de cualquier otro cuerpo (vea la Sección 9.2). Por lo tanto, cuando el sabio dice: "yo", suele referirse a "su" cuerpo-mente, pero nunca a otro cuerpo-mente. (En otras ocasiones, cuando el sabio dice "yo", suele referirse a la Consciencia). Ramesh dice que la identificación con el nombre y la forma se muestra cuando el sabio responde a la gente que se dirigen a él como un individuo. En el Advaita Fellowship News de agosto de 2003 (http://www.advaita.org), dice:

"Lo más importante que hay que tener en cuenta - no es necesario tratar de recordarlo - es que el hecho de que no haya un hacedor individual no significa que no haya acción, o que haya inacción, sino que el funcionamiento de la acción ocurre en forma de no-acción en lugar de inacción. El ego - la identificación con un nombre y una forma - existirá mientras el cuerpo siga existiendo, pero después de la realización del Ser, sigue funcionando como un mero testigo de la no-acción en lugar de como el hacedor (de la acción)."

Nota: En este pasaje, Ramesh utiliza el término "ego" tanto en el sentido de identificación con el nombre y la forma después de la realización del Ser como la identificación con el hacedor, el nombre y la forma antes de la realización del Ser. En este curso, lo utilizaremos sólo en este último sentido.

Debido a que el sabio funciona desde la Conciencia pura, cuando el sabio habla, su discurso viene directamente de la Fuente sin ser corrompido por un "yo". Sin embargo, lo que dice el sabio y la forma en que lo dice también depende del condicionamiento del organismo cuerpo-mente, y esto persiste después de la desaparición del "yo". Esa es la razón por la que diferentes sabios explican sus experiencias de la no-dualidad en diferentes términos.

11.4. Objetivación: El segundo nivel de identificación

En la meditación del 31 de julio en A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"La esclavitud no es más que la ilusión de que usted es una entidad autónoma".

El concepto del "yo" separado aparece en el niño después de la aparición del intelecto, y después del suficiente condicionamiento del organismo cuerpo-mente (ver Sección 5.8). Entonces la Conciencia se identifica con este "yo" concepto (el segundo nivel de identificación) dando lugar al sentido del hacedor personal y elección, y al ficticio "yo", ego, o individuo (véase, por ejemplo, las Secciones 7.6, 7.7, 7.8). Ahora hay objetivación (que también podemos llamar entificación), así como conceptualización; o dualismo (que incluye el sentido de separación), así como dualidad (que es puramente conceptual, véase la Sección 9.5).

Siempre que exista el sentido del hacedor personal, también hay sufrimiento, porque, además de la mente que funciona como mente funcional, también funciona como mente pensante (véase la Sección 11.9). El sabio no sufre aunque puede haber dolor porque no hay sentido del hacedor personal que resulta de la resistencia y el apego, y tampoco mente pensante (ver Capítulo 22).

Cuando se dice que un objeto existe, ¿qué queremos decir? Significa que la Conciencia se ha identificado con el "yo"-concepto, lo que resulta en la creencia de que el "yo" está separado del resto de la manifestación. Así pues, se dice que el "yo" existe. A partir de esto, podemos ver que la existencia es la conceptualización más la identificación. Después de que la Conciencia se identifica con el "yo"-concepto, surgen también las creencias perniciosas en la existencia de otros objetos. Los objetos parecen reales porque parecen existir independientemente uno del otro y de nuestra conciencia de ellos. Sin embargo, la existencia independiente no es más que un producto de la conceptualización, la identificación, y la creencia. En realidad no existe un "yo" o cualquier otro tipo de objeto. Sólo hay Consciencia.

Ejercicio: Haga el siguiente ejercicio con los ojos cerrados mientras ve pasar sus pensamientos directamente con las propias sensaciones. ¿Cuál es su experiencia directa inmediata de lo siguiente?:
1. Hay sonidos, ¿pero hay algo que produce los sonidos?
2. Hay sensaciones de tacto y presión, ¿pero hay algo que cause las sensaciones?

Nota: A veces por descuido podríamos decir que la Consciencia existe, pero como ya hemos visto, la Consciencia incluye toda existencia y no-existencia, y trasciende tanto la existencia como la no-existencia (véase la Sección 10.1). Otro tipo de confusión resulta cuando la palabra existencia se utiliza para referirse a la pura sensación de Presencia que siempre acompaña a la Conciencia cuando la manifestación está presente. Esta podría llamarse Existencia pura, pero evitaremos el uso de esta terminología.

Todo el mundo puede decir lo siguiente: Yo no soy un individuo, y no estoy limitado. Como Conciencia pura, Yo soy la Realidad ilimitada. La Realidad es la misma tenga los ojos abiertos o cerrados. Cuando los ojos están cerrados y todos los pensamientos e imágenes están ausentes, Yo soy la única Realidad. Cuando los ojos están abiertos, y los objetos parecen estar presentes, Yo sigo siendo la única Realidad. La Realidad subyace a, e impregna, todos los objetos que percibo. Por eso Yo soy todo y todo es Yo.

En la página 43 de Los Elementos del Budismo (1990), John Snelling dice,

"Es fundamental en la enseñanza de Buda la doctrina de anatman: "no-yo". Esta no niega que la noción de un "yo" funciona en el mundo cotidiano. De hecho, necesitamos un sólido y estable ego para funcionar en la sociedad. Sin embargo, el "yo" no es real en un último sentido. Es un "nombre": un constructo ficticio 0que no tiene ninguna correspondencia con lo que es realmente el caso. Porque de esta disyuntiva se deriva de todo tipo de problemas. Una vez que nuestras mentes han construido la noción del "yo", se convierte en nuestro punto de referencia central. Nos apegamos a él y nos identificamos con él totalmente. Tratamos de fomentar lo que parecen ser sus intereses, y defenderlo contra amenazas reales o imaginarias. Y buscamos la auto-afirmación del ego a cada momento: la confirmación de que existimos y que valemos. El Nudo Gordiano de las preocupaciones derivadas de todo esto nos absorbe exclusivamente, a veces hasta el punto de obsesionarnos. Esta es, sin embargo, una estrecha y limitada forma de ser. Aunque no podemos verlo cuando estamos atrapados en las circunvoluciones de ego, hay algo en nosotros que es más grande y más profundo: otra forma de ser total."

En la p. 64 de Nuggets of Wisdom (2005) de Ramesh Balsekar, dice,

"La total aceptación del no-hacedor significa terminar con la carga de la culpa y la vergüenza por nuestras propias acciones y la carga del odio y la malicia hacia los demás por sus acciones. La eliminación de esta carga significa la presencia automática de la paz y la armonía - ecuanimidad."

En la p. 65, dice,

"Hay una clara diferencia entre la ira, el dolor o el miedo del sabio y el de una persona común. La emoción del sabio no se basa en ninguna motivación egoísta; y la emoción del sabio está siempre en el momento presente y, por tanto, tiene muy corta vida. No queda ninguna impresión residual en la mente que podría dar lugar a la participación del tiempo horizontal."

Las creencias en la existencia del "yo" y del mundo, son más persistentes de lo que serían si se supiera que son puramente conceptuales. Dado que la mente no sólo se compone de pensamientos, sino también de sentimientos, emociones, sensaciones y percepciones, la identificación y la creencia pueden propagarse a estos otros niveles también. En particular, las emociones de culpa, vergüenza, odio, malicia, envidia, celos, y orgullo son pruebas convincentes para continuar la identificación con, y la creencia en, el "yo". Al despertar, estas emociones desaparecen. Otras emociones pueden surgir, pero no hay identificación con ellas, por lo que desaparecen rápidamente sin causar sufrimiento. En particular, cuando un sabio muestra ira, pasa rápidamente sin prolongarse ya que no hay identificación con ella.

Preguntas: ¿Cómo conduce al sufrimiento el sentido del hacedor personal?
¿Cómo dependen del sentido del hacedor personal las siguientes emociones?
Culpa, vergüenza, odio, envidia, celos, orgullo.

La creencia en la separación es muy persistente, y es prácticamente invulnerable a las prácticas mentales superficiales, tales como la repetición mecánica de aforismos, afirmaciones o negaciones. Por ejemplo, el pensamiento de que "yo" existo como un individuo no es tan difícil de concebir como la sensación de que "yo" existo. Por lo tanto, para que una práctica sea eficaz, debe ser visto y sentido directamente que no hay un "yo" y no hay separación. Estas prácticas son los temas de los Capítulo 20, 22, 23, 24.

Es la aparición del individuo conceptual y dualista lo que es la fuente de todo conflicto, sufrimiento, y de lucha en el mundo. Sin embargo, el individuo es una ilusión, porque la aparente conciencia individual es en realidad aún Conciencia pura. Siempre hay una única Conciencia, nunca múltiples conciencias. El individuo es sólo un objeto conceptual, porque su subjetividad es en realidad Subjetividad pura.

Cuando el "yo" parece manifestarse, parece surgir una frontera entre él y todo lo demás. Esto se representa en la figura 1 del Capítulo 10 por medio de las casillas en la parte superior derecha con las etiquetas "yo" y no-"yo". La línea fronteriza entre el "yo" y el no-"yo" se convierte en una línea de batalla potencial, con el "yo" en guerra con el no-"yo". La única forma que esta línea de batalla pueda ser eliminada es que el "yo" desaparezca completamente, es decir, cuando se produzca el reconocimiento de que nunca ha habido un "yo". Esta es la percepción del sabio.

11.5. Propiedad: El tercer nivel de identificación

Hemos visto que el primer nivel de identificación es la manifestación, cuando la Consciencia se vuelve consciente de sí misma, mientras que el segundo nivel es la identificación de la Conciencia con el concepto del "yo" separado y su autoría personal de la acción (hacedor), dando como resultado el ficticio "yo". La principal imagen de sí misma de esta entidad ilusoria es la de observador, hacedor, pensador, decididor, y experimentador. Sin embargo, el condicionamiento y la identificación no sólo produce este falso yo, sino también distintos tipos de pensamientos, opiniones e imágenes sobre el falso yo. Algunos ejemplos de estos son su competencia, incompetencia, belleza, fealdad, bondad y maldad.

Con la aparición de estos conceptos surge también la posibilidad de que la Conciencia se identifique con ellos. Esto resulta en un tercer nivel de identificación, el nivel de propiedad, o "mío", que consta de muchas formas de adornar el "yo"-entidad básico. Sin este tercer nivel de identificación, el "yo"-entidad está desnudo, que consta sólo del sentido del hacedor (que incluye el observador, el pensador, y el decididor). Con él, el "yo"-entidad se viste no sólo de pensamientos e imágenes, sino también de sentimientos y emociones. Los sentimientos y emociones no causan sufrimiento a menos que exista la propiedad de ellos. Entonces, muchos diferentes tipos de sufrimiento se producen. Este tercer nivel de identificación es el que causa todos los problemas (y algunos dirán que toda la diversión), pero depende totalmente de la existencia del supuesto hacedor. Este "yo" totalmente identificado (vestido) parece sufrir agonías ilimitadas sobre si es lo bastante bueno, lo bastante hermoso, lo bastante inteligente, lo bastante competente, lo bastante sano, lo bastante fuerte, lo bastante amante, lo bastante generoso, y muchos otros "bastantes". Se siente culpable por "sus" acciones en el pasado, y se preocupa sobre cómo "él" actuará en el futuro. A veces se ve a sí mismo como un saco de mierda, y en otras ocasiones, como un dios o una diosa. Sin embargo, más tarde o más temprano se verá a sí mismo como una víctima, es decir, como una entidad que sufre a manos de otra cosa (véase la Sección 11.7).

Pregunta: ¿Siente como si son suyos el miedo, el deseo, la ira, el aburrimiento, o la culpa?

11.6. Pares de opuestos, separación, y sufrimiento

Se desprende del apartado anterior que estamos empezando a sumergirnos en el lenguaje dualista cuando hablamos de la acción y el funcionamiento del "yo" o ego. A los efectos de una comunicación eficaz en lo que queda de este capítulo, utilizaremos con frecuencia este modo dualista de hablar. Sin embargo, siempre debe quedar claro que el ego, siendo nada más que un concepto, es incapaz de hacer nada. Todo lo que sucede es totalmente el funcionamiento impersonal de la Consciencia. Nadie hace nada porque no hay nadie para hacerlo.

En la p. 147 de I Am That (1984), Nisargadatta Maharaj dice,

"¿Qué es el nacimiento y la muerte sino el comienzo y el fin de una corriente de aconteceres en la consciencia? Debido a la idea de separación y de limitación son dolorosos. Al alivio momentáneo del sufrimiento nosotros lo llamamos placer – y construimos castillos en el aire en la esperanza de un placer sin fin al que llamamos felicidad. Todo ello es incomprensión y abuso. Despierte usted, vaya más allá, viva realmente."

Y en la p. 416, dice,

"Nuestra vida está llena de contradicciones. Sin embargo, nos aferramos a ella. Este aferrarse está en la raíz de todo. No obstante, es enteramente superficial. Nosotros nos agarramos a algo o a alguien con todas nuestras fuerzas y al momento siguiente lo olvidamos; lo mismo que un niño que hace sus pasteles de barro y al momento los abandona alegremente. Tóquelos —y chillará enrabietado, divierta al niño y entonces los olvida. Pues nuestra vida es ahora y el amor de ella es ahora. Nosotros amamos la variedad, el juego del dolor y del placer, estamos fascinados por sus contrastes. Para esto necesitamos los opuestos y su aparente separación. Gozamos de ellos por un tiempo y entonces nos cansamos y anhelamos la paz y el silencio del ser puro."

En la meditación del 28 de julio en A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"¡El intelecto divide todo entre lo que considera agradable (aceptable) y desagradable (inaceptable) y, a continuación, se opone a cualquier cosa que considere inaceptable como un 'problema' que debe resolver! Por lo tanto, cualquier problema sólo puede resolverse en su fuente, que es el intelecto que ante todo concibe el problema como un problema."

En cada momento presente, podemos ver que no estamos haciendo nada (véanse las Secciones 10.2, 23.2), por lo tanto, no puede haber un hacedor en el momento presente. El ego es la identificación con el pensamiento de que "yo" he hecho algo en el pasado, o "yo" puedo hacer algo en el futuro. Por lo tanto, es inseparable de los conceptos de pasado y futuro (véase la Sección 12.1). Esa es la razón de que sus deseos y temores estén siempre ligados al pasado o al futuro.

La identificación como ego me da la impresión de que "yo" estoy separado de mi cuerpo-mente, lo que hace del cuerpo-mente una amenaza para mi supervivencia, y separado de usted, que a veces le hace aparecer como una amenaza para mi supervivencia. Las amenazas parecen reales sólo porque escondido en el ego está el conocimiento de que él mismo es sólo un concepto y, por tanto, vulnerable a la multitud de fuerzas que hay fuera de sí mismo. Intrínseco a la identificación del ego está el miedo a la muerte del ego, aunque la muerte es un concepto que no es comprendido por el ego (la mente no puede concebir su propia ausencia). Puesto que el miedo a la muerte es intrínseco al ego, el cuerpo, que es el objeto sensible que es la base del ego, parece ser el enemigo del ego porque es vulnerable a muchas fuerzas externas, así como a sus imaginarios defectos. El ego sabe que el cuerpo debe morir por lo que vive en constante temor de que esto suceda. Al mismo tiempo, el ego glorifica la muerte del cuerpo cuando puede imaginar que de alguna manera la muerte le glorificará a sí mismo. Para algunos egos, no hay nada más glorioso que morir en la batalla.

Preguntas: ¿Tiene miedo de pensar que usted no puede hacer nada? ¿Tiene miedo de sus sentimientos?

Puesto que el ego no es más que un concepto, pueden aparecer otros conceptos que lo amenacen, incluyendo conceptos sobre el propio ego. Algunos de estos conceptos entran en conflicto con la autoestima del ego, como los conceptos de estar equivocado, de ser ignorante, débil, defectuoso, poco atractivo, o culpable. Cuando se ve a sí mismo deficiente, se ataca a sí mismo odiándose y castigándose, como cuando se compara con otros egos, o cuando otro ego lo insulta u ofende. Cuando ve a otros como culpables, enemigos, o victimarios (1) los ataca. El ego siempre se ve a sí mismo como víctima, nunca como victimario y, por tanto, es capaz de justificar cualquier acción en defensa de sí mismo. El ego encuentra muy fácil aliarse con otros conceptos, ya que encuentra fortaleza en los conceptos. Esto es particularmente cierto en el caso de los conceptos ideológicos, muchos de los cuales son adoptados por otros muchos egos, lo que permite al ego verse más fortalecido por el grupo.

Pregunta: ¿Cuáles son algunos ejemplos del ego pensando de sí mismo como víctima, y atacando?

El concepto del "yo" requiere necesariamente el concepto de su polo opuesto, el no-"yo", o de otro, es decir, todo excepto el "yo". Puesto que el "yo" y el no-"yo" son un par de opuestos, el "yo" ve todo como dividido en pares de opuestos. El concepto de verdadero requiere, necesariamente, el concepto de falso, bueno requiere malo, Dios requiere Satanás, culpable requiere inocente, luz requiere oscuridad, salud requiere enfermedad, rico requiere pobre, conocimiento requiere ignorancia, etc. Todos estos son sólo conceptos que se forman trazando límites conceptuales entre los opuestos en un par de conceptos inseparables. Estos límites son puramente arbitrarios, y se pueden mover cuando la ocasión lo requiera. Por ejemplo, lo que parece ser verdadero en un momento y lugar parecerá ser falso en otro, o lo que parece ser riqueza en un lugar parecerá ser pobreza en otro.

Pregunta: ¿Cuáles son algunos ejemplos de lo que es bueno aquí y puede ser malo en otros lugares, y viceversa?

Nota: Muchos pasajes de la Biblia se pueden interpretar como metáforas de la enseñanza no-dual. Por ejemplo, Génesis 2:17 describe gráficamente las consecuencias fatales de dividir la Consciencia en pares de opuestos:
     "... pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él morirás."

En la p. 49 de I Am That (1984), Nisargadatta Maharaj dice,

"El estado de deseo ardiente de algo bloquea toda experiencia más profunda. Nada de valor puede acontecerle a una mente que sabe exactamente lo que quiere. Pues nada de lo que la mente puede visualizar y querer es de mucho valor."

Simultáneamente con el par de opuestos "yo"/no-"yo", e inseparable de ellos, surge el par de opuestos deseo/temor. Esto se debe a que el ego, pensando de sí mismo como ente separado, considera que es imposible sentirse completo, y, viéndose a sí mismo como un hacedor, busca algo fuera de sí mismo a fin de completarse. Este hecho pone de manifiesto la falacia de todos los intentos que lleva a cabo el ego por deshacerse del deseo, como adoptar un camino espiritual que estipula la renuncia del deseo (el deseo de renunciar no es más que otro deseo). Hay muchas formas de la polaridad deseo/temor. Entre ellas se encuentran el amor/odio, atracción/repulsión, apego/aversión, aferramiento/resistencia y acercamiento/evitación.

Puesto que el ego es inseparable del temor/deseo, conceptualiza todo en términos de temor/deseo. Su temor irresistible a la debilidad, la soledad y la muerte (la mayoría de las veces no guardan relación con amenazas del cuerpo) genera su deseo de sus polos opuestos, a saber, el poder, la relación, y la supervivencia. Se considera a cada línea fronteriza entre estos opuestos como una posible línea de batalla.

La ley del ego es que sólo los más aptos sobreviven. Equipara ganar con sobrevivir y perder con morir, ya sea académica, profesional, política, social o económicamente. El estrés generado por la lucha por ganar domina la vida en el mundo individualista y materialista, en el cual nunca hay suficiente tiempo, dinero o esfuerzo. El temor a perder es la base de la lucha, pero no importa el esfuerzo que se haga, nunca ganar está garantizado, así que en lugar de que el temor sea aliviado por la lucha, se ve reforzado por ella. Paradójicamente, tratar de abandonar la lucha no elimina el temor porque esto no es más que hacer algo más. No hay manera de ganar esta batalla, excepto mediante el examen y la comprensión de sus fundamentos, y viendo que no hay ego, ni ningún enemigo.

Preguntas: ¿Cuáles son algunos ejemplos concretos de la lucha por la supervivencia? Piense sobre todo en los sentimientos y emociones.
¿Se ha sentido alguna vez amenazado por sus padres? ¿Por un maestro? ¿Por un amante? ¿Por sí mismo?

Todos los conflictos y sufrimientos son el resultado de la víctima conceptual que traza límites conceptuales y ve la consiguiente división de pares de opuestos como deseable/horrible, amigo/enemigo, adorable/odioso, aceptable/inaceptable, etc. El sufrimiento debe continuar siempre y cuando la totalidad aparece dividida en pares de opuestos. La única cura para todo sufrimiento es ver que no hay separación. El mundo siempre será visto como un lugar horrible/deseable hasta que esto ocurra.

Mientras exista el sentido de autoría personal de la acción, el mundo cantará su canción de sirena, y atraerá a los identificados a inevitables sufrimientos. En la p. 73 de The Wisdom of Nisargadatta (1992) de Robert Powell, Nisargadatta Maharaj dice,

"Todas las personas ven el mundo a través de la idea que tienen de sí mismas... Si se imagina a sí mismo separado del mundo, el mundo aparecerá separado de usted y usted experimentará deseo y temor. Yo no veo el mundo separado de mí, y así no hay nada para mi que desear, o temer."

11.7. Los pares de opuestos víctima/victimario

El concepto de victimario [ver nota 1] es el polo opuesto del concepto de víctima. Cuando hay una imagen de este último, hay necesariamente una imagen del primero. La razón por la que sufrimos no es sólo porque nos identificamos como la víctima indefensa, sino también porque percibimos algo como nuestro torturador. El concepto de victimario viene de la idea de cómo las cosas "deberían" ser. Cuando algo está en desacuerdo con nuestra idea de cómo debería ser, entonces debe ser "erróneo", es decir, se considera que nos está victimizando. Es importante tener en cuenta que es la identificación como víctima lo que hace que el victimario parezca real. Todo sufrimiento viene de resistirse al victimario, que es tan ficticio como la víctima.

Es tentador pensar que "yo" soy víctima de mi esposo/a, de mi jefe/a, de mi gurú, de la persona delante de mí en la cola de la compra, de mi desafortunado nacimiento, de mis padres, de mis maestros, de las circunstancias, de la vida, del mundo, o de Dios. Sin embargo, el sufrimiento no es causado por nada más que por la separación percibida dentro de mi propia mente. Esto es más claro cuando el victimario parece ser mi propio cuerpo-mente de manera que "yo" parezco ser la víctima de mis propios pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones. Como resultado de ello, "yo" les odio, por ellos sufro angustia, me desespero, estoy disgustado, decepcionado, los condeno.

Cuando se culpa a alguien fuera de nosotros mismos, proyectamos la imagen de victimario en los demás. Por ejemplo, cuando nuestros padres no eran los padres que queríamos que fueran (la manera que los padres "deberían" ser), teníamos una imagen de nuestros padres como victimarios y los culpamos por victimizarnos. No podríamos haber sufrido como víctimas, si no hubiéramos tenido en nuestra mente una imagen de ellos como victimarios. Desde el punto de vista del ego, no hay nada más frustrante que la ausencia de alguien o algo a quien culpar. Es por eso que la no-dualidad es tan amenazadora para él.

Lo que nos hace parecer víctimas no es independiente de la mente, sino que es una imagen en la mente. Tanto la víctima como el victimario no son más que imágenes en nuestra mente. Es fundamental darse cuenta de esto con el fin de estar libre de sufrimiento. El sufrimiento no es más que el concepto y el sentimiento del estado de victima. La libertad requiere la percepción de ver que tanto la víctima como el victimario están en nuestra propia mente.

El ego necesita enemigos para sobrevivir. Un "enemigo" puede ser cualquier cosa que parece oponerse o resistirse al ego, por ejemplo, un competidor, un oponente, un adversario, un pensamiento, un sentimiento, una emoción, o una sensación. El ego se fortalece oponiendo resistencia y luchando contra los enemigos, y reclutando aliados. Recuerden que en eventos deportivos se necesitan oponentes y animadoras, competidores y amigos en el lugar de trabajo, aliados y enemigos en las guerras, y los conceptos del bien y del mal en la mente. El ego y el mundo de los egos se desenvuelven bien en el enfrentamiento entre los polos opuestos. Sin el concepto de victimario y la fuerza que le da al ego, el concepto de víctima no podría sobrevivir. La desidentificación de ambos es necesaria para la paz de la mente.

Es fácil caer en la trampa de culpar a nuestro ego por nuestro sufrimiento. Pero, ¿quién es ese que culpa al ego por su sufrimiento? ¿Puede haber dos egos? El ego, siendo sólo un concepto, no hace ni puede hacer nada. El sufrimiento ocurre por una razón y una sola razón, y eso es debido a nuestra identificación con el sentido del "yo" como hacedor. Sin este sentido no puede haber desamparo, culpa, vergüenza, orgullo, odio, envidia, ni celos. Sin embargo, el sufrimiento no es necesario o inevitable. Comprender cómo funciona la mente y la investigación de quién es el que sufre pone en claro que ni la víctima ni el victimario existen. La Parte 3 aportará más claridad a esta práctica.

Ningún concepto puede reflejar o describir la totalidad intrínseca de la naturaleza. Por esta razón, cada concepto que usamos en este curso es fundamentalmente inadecuado para describir la Realidad – sólo podemos apuntar hacia ella. Todos los conceptos que utilizamos no son más que punteros. La única manera de conocer la realidad es ver que nosotros somos la Realidad. Es por eso que este curso no puede enseñarnos lo que realmente somos, pero puede animarnos a descubrir lo que somos en realidad, lo que significa ser lo que somos. Para ver lo que somos, es esencial ver lo que no somos. Esto significa que debemos ver que no somos un cuerpo, ni una mente, ni un hacedor, ni un pensador, ni un decididor, ni un ego, ni una imagen de uno mismo, ni nada. En contraste con la imposibilidad de ver lo que somos, es posible ver lo que no somos, porque todo lo que creemos que somos no es más que un concepto o una imagen, por lo tanto también podemos ver que no somos eso. El reverso de identificación es desidentificación, y viendo lo que no somos es una parte esencial de la desidentificación.

Pregunta: ¿Alguna vez has tenido una experiencia de vastedad ilimitada? [Esto puede ser descrito como una visión (normalmente repentina) de que soy mucho más de lo que percibo.] ¿Cómo la describiría? ¿Puede incluso describirse?

Uno no debe asumir de lo anterior que los conceptos son inútiles o innecesarios. Este curso se compone enteramente de conceptos, y son esenciales para funcionar en el mundo. La conceptualización de por sí no es una fuente de problemas – es la identificación con los conceptos lo que causa todos los problemas. El sabio utiliza los conceptos como una parte necesaria de la vida, pero no se identifica con ellos. En particular, no hay identificación como el "yo" de modo que no hay una creencia en una entidad de sabio.

11.8. Pecado, culpa, y vergüenza – monstruosidades de la mente

(El título de esta sección es una adaptación del libro de Ramesh del 2000 con título similar, véase el Apéndice).

En la meditación del 1 de marzo en A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"La responsabilidad y la culpabilidad son conceptos imaginarios basados en la idea errónea de que un ser sintiente (dotado de sentidos) tiene una existencia independiente, autonomía y libertad de escoger y actuar. Sin embargo, pensar que cualquier ser individual puede actuar de forma independiente es en sí mismo un error de base. Aunque los seres sintientes parecen actuar y reaccionar, todo funcionamiento ocurre realmente sólo en la Consciencia."

Ningún concepto causa más sufrimiento que el del pecado, y ningunas emociones causan más sufrimiento que las de la culpa y la vergüenza. Todo el mundo crece con ellos porque son inculcados por la religión, el gobierno, la sociedad, y los padres con el fin de obligar a la obediencia. Hay dos tipos de pecado: 1) la sensación de que es posible hacer algo que es incorrecto o malvado, y 2) la sensación de que es posible ser alguien que es malo o inútil. La culpa es la condenación de uno mismo y la desesperación por lo primero. La vergüenza es el castigo de uno mismo y la repugnancia por lo segundo. [En el cristianismo, tanto la culpa como la vergüenza se derivan del concepto del "pecado original", los "pecados" que Adam supuestamente cometió por desobedecer a Dios. Véase, por ejemplo, Romanos 5:12: "Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó á todos los hombres, puesto que todos pecaron". Una interpretación más iluminada del pecado original es que éste significa la sensación de estar separado, al que todos somos condicionados hacia la edad de dos años (véanse las secciones 5.8 y 11.4). El sentimiento de separtividad es la sensación de ser defectuoso e incompleto, véase más abajo.]

Preguntas: ¿Alguna vez ha sentido culpa? ¿Vergüenza? En su propia experiencia, ¿cómo se originaron? ¿Alguna vez se ha sentido totalmente solo o aislado? ¿Junto con esta sensación ha sentido también vergüenza?

Tanto la culpa como la vergüenza requieren de los conceptos de víctima y victimario (aunque débilmente percibidos). Así pues, la culpa/vergüenza se basa en el doble concepto de una entidad que victimiza y otra que es victimizada. (Incluso Dios es a veces experimentado como victimario). Cuando una persona tiene la edad suficiente para percibirse a sí misma como "víctima" y otra persona como "victimario", él o ella culpa al "victimario", en lugar de mirar directamente a la víctima, a fin de comprenderla. Sin embargo, la comprensión es la única manera de liberarse de ella. Culpar al "victimario" no sirve de nada porque eso sólo lo refuerza y perpetúa. Además, si la "víctima" y el "victimario" tienen una relación personal, culpar al "victimario" produce en el "victimario" el sentimiento de culpa/vergüenza, quien, sin entender el sentimiento, ve a la "víctima" como "victimario", y entonces trata de descargar la culpa/vergüenza sobre él o ella, quien a su vez siente más culpa/vergüenza, e intenta volver a descargarla de nuevo... etc. Esta interacción de culpa/contra-culpa puede continuar en otras relaciones a lo largo de la vida de una persona, pero tanto la víctima como el victimario no son más que conceptos, y darse cuenta de ello nos libera de la culpa/vergüenza. (Esto no significa necesariamente que desaparecen; solamente que ya no son vinculantes.)

Pregunta: ¿Alguna vez ha estado en una relación de culpa/contra-culpa? ¿Alguna vez se ha sentido el victimario en ella, o sólo la víctima?

De la culpa y la vergüenza, la vergüenza es la que causa el mayor sufrimiento porque es tan dominante y está tan profundamente arraigada que parece irremediable (véase el importante libro de John Bradshaw, Healing the Shame that Binds You (1988)). La vergüenza puede ser condicionada en un niño de dos maneras. Una forma de hacerlo es mediante la identificación basada en la vergüenza de los padres (ellos mismos fueron condicionados por la vergüenza por sus propios padres). Debido a que los padres odian sentirse defectuosos, también lo hace el niño. Una segunda forma es que el niño se percibe a sí mismo como víctima de abuso o abandono por la vergüenza basada en los padres, ya sea sexual, física o emocionalmente.

El abuso sexual puede ser abierto (por ejemplo, por coacción o seducción), o encubierto (por ejemplo, por sugestión, insinuación o invasión de la intimidad). El abuso físico – que puede llevar al maltrato físico – se debe a la creencia de que la voluntad del niño debe infringirse con el fin de socializarlo. ("Quien bien te quiere te hará llorar" está justificado en la Biblia en varios lugares, incluyendo Proverbios 13:24: "No corregir al hijo es no quererlo; amarlo es disciplinarlo".) El abuso emocional se deriva de la creencia de que ciertas emociones son pecaminosas y deben ser suprimidas, especialmente la ira y los impulsos sexuales (dos de los "siete pecados capitales", nombrados en diversos pasajes bíblicos). Pero el niño se vuelve loco cuando a los padres les está permitido mostrar enfado, incluso violentamente, y al niño no.

Puesto que el niño ve a sus padres como si fueran Dios, siente que está siendo castigado por ser defectuoso, un sentimiento que atormenta al niño tan pronto como comienza a sentirse separado. El sentimiento de ser defectuoso es incluso agravado por la sensación de sentirse defectuoso por sentirse defectuoso. Estos sentimientos conducen a una vida de esfuerzo por compensarlos tratando de ser perfecto. Sin embargo, el perfeccionismo es un juego perdido porque el fracaso llega inevitablemente y con frecuencia. El miedo al fracaso conduce inexorablemente a la ansiedad, aliviada sólo por fugaces ocasiones de sentimientos de logro y éxito. Sin embargo, cada fracaso conduce a la ira y el odio hacia uno mismo por ser débil, y a la ira y la furia hacia quienes pensamos que nos hacen sentir de esa manera. Pero los padres, la cultura y la sociedad exigen todos que reprimamos esos sentimientos por ser socialmente inaceptables. Además, son tan dolorosos que la mente va aún más lejos y los reprime, inhibiéndolos así para que no afloren en la conciencia (véase la Sección 21.2).

Pregunta: ¿Se esfuerza por ser perfecto? En su propia experiencia, ¿cómo se origina esto?

La represión conduce a la depresión, que es un sentimiento de desesperación, impotencia y desesperanza. Este es a veces aliviado por la ira, que es bienvenida por su sentimiento de poder y fuerza. A largo plazo, la depresión puede causar marcados cambios en la química cerebral. Luego, independientemente de los posteriores logros y éxitos, en el fondo todavía hay un sentimiento de inutilidad, a menudo para el resto de la vida. Incluso el tratamiento con drogas y/o la terapia hablada no pueden eliminar completamente este sentimiento a pesar del consuelo que pueden proporcionar.

Sin embargo, debido al que represión/expresión es un par de opuestos, lo que es reprimido debe expresarse. La mente hace esto de tal manera que oculta lo que es reprimido. Algunas de las formas más comunes son los siguientes:

  1. El castigo de uno mismo se convierte en el castigo de los demás. El ego se aferra a sus propias versiones de la Regla de Oro para justificar hacer esto: "Haz a los demás lo que los demás te han hecho a ti", o "Házselo a los demás antes de que los demás te lo hagan a ti". La justificación bíblica incorrupta del ego se da en el Deuteronomio 19:21: "Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie", y en Deuteronomio 5:9: "... porque yo soy el SEÑOR tu Dios, soy un Dios celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen".
  2. El castigo de uno mismo se convierte en enfermedad física (véase la Sección 21.2);
  3. se convierte en adicciones (véase la Sección 19.1);
  4. se convierte en arrogancia moral a través de la religiosidad, el patriotismo, la moralización, o el enjuiciamiento;
  5. se cubre de "bondad" o "amabilidad" pretendiendo ser "bueno" o "amable"; 6) se proyecta en los demás viéndolos como defectuosos y, por tanto, que necesitan corrección.

Cualquier tipo de pecado es imposible porque no hay un "yo" que pueda pecar ni un hacedor que cometa el pecado. Los conceptos de pecado, hacedor, y "yo" van de la mano y se refuerzan mutuamente. En consecuencia, el completo alivio derivado de sentimientos de pecado, culpa, y vergüenza sólo es posible viendo que no hay un "yo" (véanse los Capítulos 20, 21, 22, 23, 24). Si, por el contrario, tratamos de reprimir nuestros sentimientos de culpa y vergüenza negándolos, son reprimidos, y la represión conduce a la depresión (ver Sección 21.2). Por otro lado, podríamos incluso resistirnos a no sentir culpa porque hemos sido muy fuertemente condicionados para sentir culpa. La única manera efectiva de terminar con todo nuestro sufrimiento es a través de la práctica espiritual. Esto puede llevar años debido a los años de condicionamiento que nos llevó creer tan fuertemente en el "yo".

Ejercicio: La próxima vez que sienta culpa o vergüenza, vea si puede simplemente sentirla, sin reaccionar contra ella. ¿Puede sentirse tenso hacia ella o aferrarse a ella?

El amor mundano es amor dualista (véase el Capítulo 16). Por lo tanto, muchos casos de amor mundano, especialmente el amor romántico y conyugal, están muy infectados con un fuerte sentimiento de culpabilidad. Esto es lo que le da al "amor" su angustia y tormento, lo que se traduce en la repetición de un ciclo de fracaso, culpabilidad, y, en ocasiones, "perdón". Sin embargo, este "perdón" nunca es cierto. Si lo fuera, el ciclo terminaría de inmediato, porque el verdadero perdón ve que no hay ninguna víctima ni victimario, y nunca lo ha habido (véanse las secciones 22.1, 24.2).

Ejercicio: Examine su concepto de pecado. ¿De dónde vino? ¿Es para usted una fuente de sufrimiento, de paz, o ninguno?

Preguntas: Examine su concepto de Dios. ¿De dónde vino? ¿Es para usted una fuente de sufrimiento, de paz, o ninguno? ¿Alguna vez se ha sentido atormentado por amor? ¿De qué manera fue el resultado de su concepto de lo que debería ser el amor?

11.9. La mente pensante y la mente funcional

En la meditación del 8 de marzo en A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"Pensar es un hábito pernicioso adquirido. No es la naturaleza real del hombre. Todo lo que sale de ahí es pura tontería para el fortalecimiento de la falsa sensación del ego."

A fin de aclarar las diferencias en el funcionamiento de la mente antes y después del despertar, Ramesh distingue entre la mente pensante y la mente funcional. La mente pensante es la parte de la mente que sufre y que parece estar localizada en la cabeza. (Esta es una forma de la división "yo interior/yo exterior" explicada en la Sección 5.12). Es el sentido personal del hacedor y la responsabilidad que se deriva de la identificación con el "yo"-concepto (véase la Sección 11.4). Su principal objetivo es sobrevivir mediante la conceptualización del futuro como una extensión del pasado. Para ello, se aferra a sus percepciones del pecado y la culpa, se preocupa por el futuro y se lamenta del pasado (agravado por la preocupación de que en el futuro se lamentará del pasado), desea que las cosas fueran diferentes, y se resiste a la vida como es. Juzga todos los demás objetos conceptuales en función de si van a mejorar su propio sentido de plenitud y valor o si son una amenaza para este. Las amenazas al ego se ven como objetos de odio, culpa, miedo, envidia, y celos, mientras que los objetos que le dan plenitud se consideran como objetos de deseo, de adoración y adulación. El juicio de valor que es la fuente de todas estas emociones es una consecuencia de la identificación con el "yo"-hacedor. Cuando se produce la desidentificación, el juicio de valor y sus emociones desaparecen. Antes de la desidentificación, la mente pensante y sus preocupaciones con el pasado y el futuro pueden fácilmente dominar la mente impidiéndole el cumplimiento de sus funciones, o al menos obstaculizarla o alterar la naturaleza de las prioridades de las tareas que la mente tiene que hacer. Un ejemplo de una experiencia de la mente pensante pura es estar "perdido" soñando despierto. (En su libro Lo Que Es del 2000, Tony Parsons se refiere a la mente pensante como pensamiento abstracto. Este es el pensamiento que mantiene la ilusión de la separación viviendo en el pasado o el futuro, ninguno de los cuales existe, como se muestra en la Sección 12.1. Todos los sueños despiertos se viven en el pasado o el futuro). La mente pensante puede desaparecer y reaparecer muchas veces por hora, dependiendo de la forma en que el organismo está ocupado.

Pregunta: ¿Cuál es su propia experiencia de la mente pensante pura?

La parte de la mente que se dedica a las tareas o funciones de la vida es la mente funcional. (En Lo Que Es, Tony Parsons se refiere a la mente funcional como el pensamiento "natural" o "creativo".) La mente funcional funciona en todo el cuerpo-mente y no sólo en la cabeza. Continúa después de la desaparición del sentido del hacedor personal porque es necesaria para la continuidad del funcionamiento del organismo. Todo el mundo experimenta la mente funcional cada vez que el "yo" no está presente. Por ejemplo, una experiencia común es perder la noción del tiempo mientras estamos "perdidos" en nuestro propio trabajo (en nuestra propia mente funcional). Un músico o cualquier otro artista no puede funcionar eficazmente si piensa que él/ella es quien está actuando o creando. Cualquier tipo de trabajo se realiza de manera más eficiente y creativa, cuando el sentido del hacedor está ausente.

Considerando que el ego se esfuerza por sobrevivir, para la mente funcional, la supervivencia (o no) ocurre de forma natural. Los pensamientos y las emociones que son necesarios para su funcionamiento actúan sobre ella, y luego desaparecen para que no persistan. No hay resistencia, juicio, temor, preocupación, o duda, todo lo cual interferiría con su funcionamiento. La mente funcional utiliza cualquier concepto y experiencia pasada que aparece en ella, pero en ausencia de la mente pensante, no hay identificación con ellos por lo que no se forma ninguna pseudo-entidad.

Puede producirse una acción hipócrita cuando el egoísmo de la mente pensante interfiere con el desinterés de la mente funcional. Esto ha sido estudiado experimentalmente por P. Valdesolo y D. DeSteno (The Duality of Virtud: Deconstructing the Moral Hypocrite, Journal of Experimental Social Psycologyl, 44, julio de 2008, dx.doi.org/10.1016/j.jesp.2008.03.010). Descubrieron que el comportamiento de un participante fue más generoso cuando la mente pensante fue distraída por un ejercicio cognitivo mientras que una decisión se estaba haciendo, y más egoísta cuando la mente no estaba distraída.

Pregunta: ¿Cuál es su propia experiencia de la mente funcional pura? ¿Cuál es la contradicción en esa pregunta?

En la p. 121-122 de Advaita, the Buddha, and the Unbroken Whole (2000), Ramesh responde a un interrogador:

"Swamiji: Con alguien que no ha alcanzado el estado de Iluminación, tiene lugar nuevo condicionamiento, mientras que alguien que ha alcanzado el estado de Iluminación o de no-hacedor, no se produce nuevo condicionamiento, pero todavía tiene condicionamiento previo lo que significa que responde de cierta manera a ciertos estímulos externos.

"Ramesh: Eso es correcto. El condicionamiento previo suele ser el condicionante básico. Pero principalmente a lo que el sabio reacciona no es tanto al condicionamiento como a los genes o el ADN...

"... Ningún nuevo condicionamiento tiene lugar [en el sabio], porque el nuevo condicionamiento siempre se refiere al ego que acepta lo que dice, o a la mente pensante. Pero lo que está sucediendo aquí es nuevo condicionamiento, que puede alterar o modificar el existente condicionamiento. Pero como en el caso del sabio no existen dudas no hay lugar para que el condicionamiento se establezca."

El condicionamiento es de la mente pensante. Antes del despertar, parece como si el ego fuera el dueño de la mayoría de los pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones, lo que lleva a las experiencias de "mi" deseo, "mi" aversión, "mi" nostalgia, "mi" trabajo , "mi" cuerpo, "mi" mente, etc. De este modo, la mente pensante, o ego, está completamente identificada (en el tercer nivel) con sus pensamientos y auto-imágenes, dando como resultado emociones de miedo, deseo, envidia, frustración, culpa, ansiedad, indecisión, aversión y apego. Después de la desidentificación y el despertar, la persistencia del condicionamiento y las reacciones a las circunstancias pueden dar lugar a algunos de los mismos pensamientos y emociones que surgen en la mente pensante, pero nunca hay identificación con ellos. Nunca se juzgan, se rechazan, se alimentan, se resisten, o se aferran a ellos, por lo que desaparecen rápidamente.

Debe tenerse en cuenta que tanto la mente pensante como la mente funcional son instrumentos utilizados por la Consciencia en su funcionamiento. No hay nada correcto o incorrecto, bueno o malo, sobre cualquiera de ellas. Ambas aparecen, y, finalmente, ambas desaparecen. Inicialmente, la Consciencia funciona a través de ellas, armoniosamente a través de la mente funcional, y des-armoniosamente a través de la mente pensante. Después de que la mente pensante desaparece, la Consciencia sigue funcionando a través de la mente funcional. Puesto que separación y hacedor no son conceptos de la mente funcional, su funcionamiento está siempre en armonía y en concordancia con el Todo.

11.10. En resumen…

El sufrimiento es consecuencia de la identificación como un "yo" separado. Esto no significa que el sufrimiento no parezca real a "quien" sufre. La única cura para el sufrimiento es ver que no hay un "yo" separado, después de lo cual se ve que nunca hubo ninguna víctima que pudiera sufrir. Puesto que la Conciencia es nuestra verdadera naturaleza, es fácil ver que cuanto más conscientes somos de nuestras identificaciones, menos identificación hay. Así pues, la conciencia es la clave de la desidentificación y la libertad, y es el medio para la realización de que la Conciencia pura es lo que somos. Cuando el buscador busca la Realidad, la Realidad se está buscando a Sí misma.

El diagrama siguiente ilustra los conceptos tratados en este capítulo. Desidentificación es el proceso de la comprensión, de ser consciente, de investigar la Realidad, y la percepción directa. Estas serán tratadas con más detalle en la Parte 3.

Desidentificación
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Notas:
  1. Victimario es aquella persona que le infringe un daño o perjuicio a otra en un momento determinado (quien pasa a ser, por oposición, la víctima de la acción).
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