Ruta de Sección: Inicio > Curso > Contenido > Capítulo 7

Parte 2. La metafísica de la no-dualidad

Prefacio a la parte 2

Somos la imagen de nosotros mismos

La Parte 1 dependió en gran medida de la lógica para explicar sus argumentos. Sin embargo, a fin de comprender la Parte 2, debemos invocar la intuición así como la lógica, porque señala hacia aquello que no puede describirse lógicamente. Algunas partes son científicamente plausibles y finalmente probadas experimentalmente, otras partes son científicamente seductoras pero nunca pueden ser probadas, algunas partes son verificables por nuestra propia experiencia, otras son aceptables sólo si el sabio que las enseña es de confianza, y otras partes no pueden ni siquiera llegar a comprenderse hasta que ocurre la iluminación. Visto en conjunto, este material es un puente entre la ciencia y la filosofía de la Parte 1 por un lado, y las enseñanzas de la Parte 3 por el otro. Se trata de un intento de conceptualizar algo que por su propia naturaleza no puede ser conceptualizado.

En esta parte evaluamos los escritos del físico Amit Goswami; basados en gran medida en los escritos de Ramesh Balsekar y Wei Wu Wei, que son dos de los pocos maestros espirituales contemporáneos que se deleitan en la metafísica; evaluamos la popular enseñanza espiritual que fue expresada en Un Curso de Milagros; y citamos algún material de la psicología convencional y la filosofía oriental no-dual.

Capítulo 7. Resumen y evaluación de la interpretación de la teoría cuántica de Amit Goswami en el idealismo monista

7.1. La física del idealismo monista

Hasta ahora, a excepción de la interpretación subjetiva de la teoría cuántica, la física de la que hemos estado hablando se basa en el concepto de una realidad exterior y objetiva, verificada por observaciones experimentales y, siempre que la interpretación alternativa de la teoría cuántica que fue presentada se incluya, probablemente recibirá el acuerdo de consenso entre la mayoría de los físicos. Sin embargo, el presente capítulo es mucho más especulativo. En él presentamos algunos de los resultados del libro de Amit Goswami de 1993, The Self-Aware Universe. Veremos que Goswami asume la validez del concepto de una realidad objetiva, pero se ve forzado a una dudosa ampliación de este concepto en un ámbito que es inmensurable y no verificable, el ámbito trascendental. Citamos la teoría de Goswami como un buen ejemplo del dilema que resulta cuando se postula una teoría objetiva para explicar la experiencia subjetiva.

Goswami intenta poner su teoría cuántica de la consciencia en el contexto general del idealismo monista (ver Sección 1.4). Al hacerlo, él postula que la consciencia tiene la siguiente estructura:

  1. La consciencia, el fundamento de todo ser, es primordial.
  2. La consciencia contiene los tres reinos siguientes: los dos reinos inmanentes, que son el mundo de la materia y el mundo de los fenómenos mentales; y el reino trascendental. Todos estos reinos existen dentro de y como la consciencia, y por lo tanto no hay nada fuera de la consciencia.
  3. El reino trascendental es la fuente de los reinos inmanentes. En su teoría, los reinos inmanentes son la manifestación fenoménica del reino trascendental

El idealismo tradicional sostiene que la consciencia es la realidad primordial, y que todos los objetos, ya sea material o mental, son objetos dentro de la consciencia. Sin embargo, no explica cómo surge el sujeto individual o experimentador en la experiencia sujeto-objeto. Incluso el idealismo monista tradicional, sin embargo, afirma que la consciencia del sujeto individual es idéntica a la consciencia que es el fundamento de todo ser. El sentido de separación que nosotros percibimos es una ilusión, como siempre ha sido reivindicado por los sabios.

Los sabios proclaman que la separación no existe en la realidad. La ignorancia de nuestra verdadera naturaleza nos da la ilusión de estar separados, y este sentido de estar separado es la base de todo nuestro sufrimiento (ver el Capítulo 11). El idealismo monista nos dice que el sentido de separación es ilusorio, pero la interpretación de la teoría cuántica de Goswami dentro del idealismo monista va más allá pretendiendo explicar cómo surge la ilusión.

Como vimos en la Sección 6.9, si la función de onda colapsa en el mecanismo de manifestación, debe ser simultáneo en todas partes. Sin embargo, en una teoría objetiva, ¿cómo puede manifestarse en todas partes al mismo tiempo sin violar la localidad de Einstein? Goswami responde que, en el idealismo monista, el colapso de la función de onda no sucede en el espacio-tiempo porque el colapso de la función de onda es lo que manifiesta el espacio-tiempo. Sostiene que la función de onda no existe en el espacio-tiempo, sino en un dominio trascendental. Por lo tanto, el colapso de la función de onda no viola la localidad de Einstein.

No debe pensarse que el reino trascendental está incluido o forma parte del mundo físico del espacio-tiempo. Trascendental, en este contexto, significa ausencia de espacio-tiempo. El reino trascendental no puede ser localizado o percibido. Puede ser señalado pero sólo señalando hacia aquello fuera de todo lo que es percibido —no esto, no aquello, nada conocido, nada que pueda conocerse.

Recordemos que, en nuestra adaptación de la alegoría de la caverna de Platón (ver Sección 1.4), el mundo material se compone de las sombras de los arquetipos transcendentales de Platón. En la imagen de Goswami, las funciones de onda son el equivalente de los arquetipos transcendentales. La consciencia manifiesta lo inmanente desde lo trascendente mediante el colapso de la función de onda. Todo esto sucede completamente dentro de la consciencia.

7.2. El gato de Schrödinger nos vuelve a visitar

Recordamos que la paradoja del gato (Sección 4.2) fue inventada por Schrödinger para señalar las extrañas consecuencias de la combinación de lo microscópico con lo macroscópico de tal manera que ambos deben incluirse en la función de onda. Vamos a examinar esta paradoja.

Un átomo radiactivo, un contador de Geiger, un frasco de gas venenoso, y un gato están en una caja. El átomo tiene un 50% de probabilidades de desintegrarse en un minuto. Si se desintegra, el contador Geiger se dispara, provocando que el veneno sea liberado y el gato muera. Si no se desintegra, el gato sigue vivo después de un minuto. En un minuto, miro para ver si el gato está vivo o muerto. Supongamos que todo lo que hay en la caja puede ser descrito por la teoría cuántica, así que antes de mirar no hay nada más que una función de onda. La función de onda contiene una superposición de dos términos, uno que describe un gato muerto y otro que describe un gato vivo. Antes de mirar, no hay un gato muerto ni un gato vivo. Cuando miro, no veo una superposición, veo un gato muerto o un gato vivo. La parte de la función de onda del gato muerto representa, con creciente probabilidad, a un gato que puede haber muerto en cualquier momento antes de un minuto.

La interpretación idealista de Goswami afirma que, antes de la observación, el gato se encuentra en una superposición de estados vivo y muerto y esta superposición se colapsa con nuestra observación. Esto es similar a la interpretación de Copenhague, salvo que en el caso idealista, la superposición de estados se da en el reino trascendental, mientras que en el caso ortodoxo, la superposición se da en el espacio-tiempo. Cualquier observador consciente incluido el propio gato, o incluso una cucaracha en la caja, puede colapsar la función de función de onda. Diferentes observaciones, ya sean por el mismo o por diferentes observadores, por lo general tienen diferentes resultados, pero sólo dentro de los límites permitidos por la teoría cuántica y las probabilidades dadas por ella. [Nota técnica: Esta discusión ignora los efectos de los procesos de decoherencia que pueden ocurrir antes de una observación (ver Sección 6.7). La teoría de la decoherencia es una teoría de los mundos múltiples que, para nuestros propósitos, puede ser considerada equivalente a la interpretación de Copenhague (ver Sección 6.8).]

Supongamos que dos observadores miran al mismo tiempo en una caja en la que la función de función de onda todavía no se ha colapsado. ¿Qué observador colapsa la función de función de onda? Es la misma paradoja que la de los dos detectores y dos observadores del experimento de Stern-Gerlach descrito en la Sección 6.5. La única solución es que la consciencia que colapsa la función de función de onda debe ser unitaria y no-local (universal). Esto significa que lo que parece ser la consciencia individual es en realidad la consciencia universal. En otras palabras, la consciencia que creo que es mía es idéntica a la consciencia que usted cree que es suya. Esto no significa que el contenido de mi mente es el mismo que el contenido de tu mente. Estos son individuales y dependen de cada uno de nuestros mecanismos sensoriales individuales, estructura del cerebro, y condicionamiento.

En la teoría cuántica, la observación no es un proceso continuo, sino que es como una secuencia rápida de observaciones de imágenes instantáneas diferenciadas. "Entre" las sucesivas observaciones, sólo hay la función de función de onda, en la mayoría de los casos muy compleja. Esta función de onda incluye no sólo el mundo exterior, sino también nuestro cuerpo-mente. El cambio sólo se produce "entre" las observaciones, pero recuerde que, de acuerdo con Goswami, la función de onda "entre" las observaciones existe en el reino trascendental fuera de tiempo, por lo que el cambio realmente se produce discontinuamente en el tiempo. Sólo la función de onda puede cambiar y cambia de acuerdo con la teoría cuántica. [Por ejemplo, la visión humana no puede discernir más de 20 imágenes diferentes por segundo, lo que corresponde a alrededor de 50 ms por imagen. Las películas se ruedan a 24 ó 30 fotogramas por segundo de modo que el movimiento parece ser continúo en lugar de parpadeante. En la filosofía clásica hindú, la duración de una observación diferenciada se llama kshana, que se establece en 1/4500 min o 1/75 s, ver http://www.theosociety.org/pasadena/etgloss/ke-kz.htm).] 

Ejercicio: Encuentre un lugar tranquilo y cierre los ojos. Concéntrese en las sensaciones de su cuerpo, en particular en las manos o pies. Vea si usted siente una sensación de hormigueo en esas partes. ¿Cree usted que esto es una evidencia de que las sensaciones son diferenciadas en lugar de continuas? Ahora, con los ojos aún cerrados, céntrese en su campo visual. ¿Ve usted las pequeñas fluctuaciones granuladas? ¿Cree usted que estas son prueba de que las sensaciones son diferenciadas en lugar de continuas?

Pregunta: Cuando usted ve una escena en cámara lenta en una película, ¿por qué parece ser continua en lugar de parpadeante?

En la actualidad, no hay pruebas de que la teoría cuántica no pueda, en principio, describir cualquier objeto físico, incluidos gatos y nuestros propios cuerpos. En cosmología, incluso todo el principio del universo se cree que ha sido representado por una función de onda. Esta es una enorme extrapolación a partir de los más complejos, pero aún relativamente simples, objetos que se ha demostrado experimentalmente que obedecen la teoría cuántica (ver Sección 4.2). Sin embargo, en este capítulo vamos a suponer que todo en el mundo físico es mecánica cuántica. No obstante, debemos tener en cuenta que esta suposición ignora las dificultades en la interpretación de la teoría cuántica y en la resolución de sus paradojas, como se explica en el Capítulo 6.

7.3. El mundo en el idealismo

Ahora nos enfrentamos al problema de comprender cómo surgió el mundo "externo". Si el universo es una función de onda en el dominio trascendental "hasta" la primera observación consciente, y el dominio trascendental se encuentra fuera del espacio-tiempo, entonces el tiempo mismo no existe hasta que comienzan las observaciones. El espacio-tiempo, el universo observado, y el sistema sensorio-cerebral, se manifiestan todos al mismo tiempo. Esto no se produce "hasta que" la función de onda de un sistema sensorio-cerebral lo suficientemente complejo está presente de modo que un ser consciente y sensible pueda manifestarse simultáneamente con la observación. En realidad, este proceso se está produciendo constantemente: el espacio-tiempo, los objetos que observan y los objetos observados están constante y simultáneamente siendo materializados por el colapso de la función de onda, véase la Figura 1.

Pregunta: ¿Cuál es la evidencia de la creación constante y simultánea del espacio-tiempo, la observación de objetos y los objetos observados? ¿Cuál es la evidencia en contra de ella?

La consciencia no-local colapsa la función de onda. El espacio-tiempo, los objetos percibidos, y los objetos de percepción aparecen simultáneamente. Los objetos externos percibidos, muchos de los cuales son también objetos de percepción, forman la realidad externa, objetiva y empírica. Estos objetos son macroscópicos y clásicos; por lo que no tienen esencialmente incertidumbres en la posición y velocidad. Parecen ser estables porque, mientras que sus funciones de de onda cambian "entre" observaciones, dentro del tiempo percibido esto ocurre lentamente. La percepción de objetos deriva su auto-consciencia de la consciencia universal no-local, que los materializa. Veremos más adelante cómo sucede esto.

Consciencia no local
Figura 1. Manifestación de la capacidad de sentir por el colapso de la función de onda.
Universo autoconsciente
El universo se crea a sí mismo observándose a sí mismo (J.A. Wheeler, 1975)

7.4. El cerebro clásico-cuántico

Ninguna de las filosofías idealistas tradicionales explica cómo surge la experiencia del "yo" personal. Esta es una experiencia tan persistente y convincente que debe ser explicada.

Goswami propone un modelo de cerebro-mente que tiene una parte cuántica y una parte clásica que se acoplan. Para justificar la parte cuántica del cerebro-mente, Goswami observa que la mente tiene varias propiedades cuánticas:

  1. La incertidumbre y la complementariedad. Un pensamiento tiene rasgo, que es contenido instantáneo, análogo a la posición de una partícula. También tiene asociación, que es movimiento, análogo a la velocidad (o momento) de una partícula. Un pensamiento ocurre en el ámbito de la consciencia, que es análoga al espacio. Rasgo y asociación son complementarios. Si nos concentramos en uno y lo identificamos claramente (pequeña incertidumbre), tendemos a perder de vista el otro (gran incertidumbre).
  2. La discontinuidad, o saltos. Por ejemplo, en el pensamiento creativo, aparecen nuevos conceptos discontinuamente.
  3. No-localidad. Las correlaciones en las observaciones de diferentes observadores es una forma de no-localidad (ver Sección 4.3).
  4. Superposición. Experimentos psicológicos por A.J. Marcel [Conscious and preconscious recognition of polysemous words: locating the selective effects of prior verbal context, in Attention and Performance VIII (1980), (Ed., Nickerson RS)], demasiado complicados para tratarse aquí, pueden interpretarse desde el punto de vista de un modelo del cerebro del sujeto que existe en una superposición de posibilidades hasta que el sujeto reconoce el objeto.

Ejercicio: Cierre los ojos y observe los pensamientos que van y vienen en su mente. En primer lugar, concéntrese en una imagen en la mente. ¿La concentración en la imagen tiende a fijarla en un lugar para que no desaparezca?
Ahora concéntrese en el flujo de pensamientos sin seleccionar ninguno. ¿La concentración en el flujo (el movimiento) tiende a desdibujar los rasgos de cada uno de los pensamientos?

En el modelo de Goswami, el cerebro, compuesto de ambas partes clásica y cuántica, existe como una función de onda en el dominio trascendental (no en el espacio-tiempo) "hasta que" se materializa el colapso de la función de onda. [Piense en el experimento de Stern-Gerlach o en la paradoja del experimento del gato de Schrödinger. "Antes" del colapso, los estados cuánticos de la parte cuántica (el espín o núcleo radiactivo) están unidos a los estados clásicamente separados de la parte clásica ("on" o "off" del detector del espín, o vivo o muerto de la combinación de partículas detector-gato) para formar una superposición cuántica en el dominio trascendental.] La consciencia no-local colapsa la función de onda de todo el sistema en uno de los estados permitidos por la parte clásica. La mente se compone de las experiencias de estos estados físicos colapsados del cerebro, no de los propios estados.

La presencia de la parte cuántica del cerebro proporciona un gran, y posiblemente infinito, número de posibilidades a disposición de la parte clásica. (En nuestras analogías simples, las únicas posibilidades fueron los estados espín-up y espín-down en el experimento de Stern-Gerlach, y los estados de desintegración y no-desintegración del núcleo radiactivo en el ejemplo del gato de Schrödinger.) Toda la creatividad y originalidad que el cerebro tiene viene de la parte cuántica, ver la Figura 2.

[coupling = unión o acoplamiento]

Partes del cerebro
Figura 2. Modelo clásico-cuántico del cerebro. .

Al igual que en nuestras analogías, la presencia de la parte clásica es necesaria para que se produzca el colapso y para proporcionar los estados de experiencia definitivos. En nuestras analogías, estos estados definitivos fueron los estados observados del detector-on o detector-off, y gato-vivo o gato-muerto. Sólo los estados de la parte clásica pueden ser experimentados por la consciencia, exactamente como en estas analogías. Estos estados clásicos debe ser distintos y no-superpuesto para que se correspondan con nuestra experiencia de sólo un suceso distinto a la vez. También deben ser estados de memoria, que son estados irreversibles en el tiempo (que resultan de la experiencia del avance del tiempo), con funciones de onda que cambian muy lentamente para que se hagan los registros constantes de los sucesos colapsados, lo que lleva a un sentido de continuidad en nuestras experiencias. La parte clásica funciona completamente de forma determinista al igual que cualquier máquina clásica. Los estados cuánticos de las dos partes del cerebro se representan en la Figura 3.

Estados del cerebro
Figura 3. Los estados clásico-cuánticos del cerebro.

La consciencia unitaria no-local elige (ver la Sección 7.9) el estado que experimentar, pero como la parte clásica está localizada y aislada, la experiencia de los estados cerebrales definitivos es local e individual. Aunque somos conscientes de la experiencia de un suceso, somos inconscientes de la elección del proceso que colapsa la función de onda que resulta del suceso, es decir, la elección se hace inconscientemente. Esto es claramente así cuando estamos pasivamente viendo pasar los sucesos de modo que la secuencia temporal parece avanzar pos sí misma sin nuestra intervención. Sin embargo, es incluso cierto cuando creemos que nosotros tomamos las decisiones (ver Sección 5.9).

Sin una parte cuántica que se acople a una parte clásica no habría mundo de objetos percibidos. Ambas partes del cerebro son necesarias para que ocurra el colapso de la función de onda.

7.5. Las paradojas y las jerarquías enredadas

Normalmente, sólo nos identificamos con las experiencias asociadas a un cerebro-cuerpo. Con el fin de explicar cómo la consciencia universal podría identificarse con un objeto físico (el conjunto de la estructura sensorial del mecanismo-cerebro), Goswami utiliza el concepto de una jerarquía enredada que tomó prestado des libro de 1980 de Douglas Hofstadter, Gödel, Escher, and Bach: An Eternal Goleen Braid. Dio la siguiente analogía con el fin de ilustrar este concepto:

Primero introduciremos el concepto de los tipos lógicos. Un ejemplo de tipos lógicos es la siguiente:

1. Personas que hacen declaraciones
2. Declaraciones

Un elemento que define el contexto para otro elemento es de un tipo lógico superior que el del otro elemento. En el ejemplo anterior, el primer elemento se identifica con los objetos (personas) que definen el contexto para el segundo elemento (las declaraciones que hacen las personas). Por lo tanto, las personas son de un tipo lógico superior que las declaraciones.

Luego definimos un sistema auto-referencial. Un ejemplo es la siguiente:

1. La siguiente declaración es verdadera.
2. La anterior declaración es verdadera.

Ambos elementos son del mismo tipo lógico, ya que ambos son declaraciones. Sin embargo, se refieren el uno al otro, haciendo que el sistema sea auto-referencial. Además, las declaraciones se refuerzan mutuamente, fortaleciendo la validez de cada una.

Ahora consideremos un sistema paradójico de elementos del mismo tipo lógico:

1. La siguiente declaración es verdadera.
2. La anterior declaración es falsa.

Si la primera declaración es verdadera, la segunda declaración hace que sea falsa, etc., lo que conduce a una infinita serie de conclusiones opuestas. Esta es una paradoja. Todas las paradojas lógicas se derivan de los sistemas auto-referenciales, es decir, sistemas que se refieren a sí mismos en lugar de referirse a algo fuera de sí mismos.

Podemos reformular tanto los sistemas paradójicos y de refuerzo como declaraciones únicas:

3. Esta declaración es verdadera (refuerzo).
4. Esta declaración es falsa (serie paradójica infinita).

Ahora consideremos el siguiente sistema auto-referencial:

5. Yo soy un mentiroso.

Vamos a considerar tres interpretaciones alternativas de esta declaración.

a) Si el "Yo" es la propia declaración, entonces esto no mezcla tipos lógicos y es equivalente a la serie paradójica infinita de la declaración número 4 anterior.

b) Sin embargo, si yo soy la persona que hace la declaración, soy de un tipo lógico superior (Yo soy el contexto de) la declaración que estoy haciendo. Ahora no es necesario que exista paradoja, porque la declaración no se refiere a sí misma o a otra declaración del mismo tipo lógico, sino a Yo, que es de un tipo lógico superior. Si la declaración no afecta a su contexto, no hay mezcla del nivel de la declaración con el nivel de su contexto. Por lo tanto, todavía no tenemos una jerarquía enredada, porque la clara delimitación entre los dos niveles se mantiene.
Uno puede decir que la serie infinita de interpretación a) puede terminarse discontinuamente por un cambio en el significado de "Yo", a fin de obtener la interpretación b). De esta manera, la paradoja es eliminada.

c) Ahora supongamos que empiezo a pensar en la declaración, y comienzo a tomármela en serio, tal vez incluso me la creo. La declaración está afectando a su contexto, y lo cambia. Suponiendo que yo no fuera un mentiroso inicialmente, podría actualmente ser un mentiroso, lo que sería un cambio radical en el contexto. Si me convierto en un empedernido y redomado mentiroso y no puedo hacer una declaración veraz, se desarrolla una paradoja. Si yo nunca digo la verdad, y declaro que soy un mentiroso, entonces no estoy mintiendo, etc. Los dos niveles se ven envueltos inextricablemente en una paradójica jerarquía enredada.

En el sistema cerebro-mente, el cerebro que se compone de una parte clásica y una parte cuántica es estimulado por un impulso del sistema físico sensorial, dando lugar a una superposición en el dominio trascendental de todas las posibilidades del cerebro clásico-cuántico acoplado. Este estado cuántico continúa "hasta que" la función de onda es colapsada por la consciencia no-local. En las próximos tres secciones, veremos cómo el nivel de cerebro físico y el nivel de la consciencia no-local podrían mezclarse entre sí para formar una jerarquía enredada paradójica y auto-referencial, dando como resultad la experiencia de la auto-consciencia individual. Esto es análogo a la interpretación c) de la declaración 5 de arriba.

7.6. La primera identificación: La aparición de la capacidad de sentir

En el primer colapso de la función de onda del sistema cerebro-sensorial del embrión o feto, aparece la capacidad de sentir, pero sin la dualidad observador/observado. (Se desconoce exactamente cuándo ocurre este colapso y, en consecuencia, es una deficiencia de la teoría). Goswami explica este colapso como un colapso auto-referencial entre la consciencia no-local y la función de onda cerebral. La función de onda cerebral y la consciencia no-local se mezclan entre sí para producir el colapso auto-referencial. Sin el colapso auto-referencial, no habría capacidad de sentir ni manifestación. El resultado es no sólo la capacidad de sentir sino también enredamiento del nivel de la consciencia no-local con el nivel del sistema físico, una jerarquía enredada. Esto se traduce en la identificación de la consciencia no-local con el mecanismo físico.

Pregunta: En términos de experiencia, ¿cuál es la evidencia de la identificación de la conciencia no-local con el mecanismo físico? ¿Qué pasa si no hay esa identificación?

Según Goswami, esta jerarquía enredada es necesaria para que aparezca la capacidad de percibir y sentir y para que el proceso de la vida del mecanismo físico tenga lugar. También produce la experiencia de la autoconciencia: la consciencia no-local que se hace así consciente de sí misma. Podemos llamar a este estado el yo incondicionado. Esto se muestra gráficamente en la Figura 4:

Primera identificación
Figura 4. Diagrama de la primera identificación.

7.7. La segunda identificación: La aparición del "yo"

La parte clásica registra en su memoria cada experiencia (cada colapso), en respuesta a un estímulo sensorial. Si el mismo o similar estímulo es presentado de nuevo al cerebro, la memoria del anterior estímulo se activa, y esta memoria actúa como un reestímulo para la parte cuántica. La combinación clásico-cuántica de la función de onda se colapsa de nuevo y la nueva memoria refuerza la memoria vieja. La repetición de estímulos similares conducirá inevitablemente a la larga a una respuesta casi totalmente condicionada, una en la que la probabilidad de una respuesta nueva y creativa se aproxima a cero. El cerebro entonces se comporta casi como un sistema determinista clásico. Esto se representa en la Figura 5:

Cerebro modelo
Figura 5. Modelo del sistema cerebro-sensorial.

La reiterada reestimulación de la parte cuántica por la parte clásica da lugar a una cadena de colapsos secundarios. Estos colapsos secundarios corresponden a los estados clásicos de los recuerdos evocados, reacciones habituales, experiencias introspectivas, y respuestas motoras condicionadas. Sin embargo, podemos ver indicios del funcionamiento de la parte cuántica incluso en la introspección y la memoria, debido a las características cuánticas de la mente que vimos en la Sección 7.4.

Los procesos secundarios y repetidos que llevan a cabo los programas aprendidos de la parte clásica nos ocultan el papel esencial de la consciencia no-local al colapsar la función de onda y creando una experiencia. El resultado es el pensamiento persistente de una entidad (el "Yo"-concepto) que reside en la mente. Ahora, puede suceder una segunda jerarquía enredada, esta vez entre la consciencia no-local y el "Yo"-concepto, que tiene como resultado la identificación de la consciencia no-local con el "Yo"-concepto. Cuando esto ocurre, se forma la ilusión de lo que llamamos el ego, "mi", "Yo"-entidad, o "Yo"-hacedor. El ego, o falso yo, es una supuesta entidad separada con un supuesto poder de elección-acción que está asociado con la parte clásica, determinista y condicionada, mientras que el yo incondicionado es una experiencia dominada por la gama completa de posibilidades de la parte cuántica. La aparición del ego se muestra gráficamente en la Figura 6:

Primera identificación
Figura 6. Diagrama de la segunda identificación.

Para recapitular, ocurren dos niveles distintos de identificación (jerarquía enredada), el primero da como resultado la conciencia pura, el segundo da como resultado el falso sí mismo, ego, "mi", o "yo"-entidad ficticia.

El ego no existe como una entidad. No es nada más que una presunción —la presunción de que, si ocurre el pensar, el experimentar, o el hacer, debe haber una entidad que piensa, experimenta, o hace. Es la identificación de le consciencia no-local con el pensamiento-"yo" en la mente. Como resultado de esta identificación, la experiencia de la libertad, que es en realidad una propiedad del yo incondicionado, se vuelve limitada y es falsamente atribuida al ego, dando como resultado el supuesto de que la entidad-"yo" tiene libre albedrío en lugar de ser un producto completamente condicionado de experiencias repetitivas.

Ejercicio: Mira a ver si usted puede encontrar el ego. ¿Qué encontró?

Si creemos que somos egos, creeremos que nuestras consciencias están separadas de otras consciencias y que tenemos libre albedrío. Sin embargo, al mismo tiempo, contradictoriamente nos percibimos a nosotros mismos como dentro del y sujetos al espacio-tiempo y como la víctima de nuestro entorno. La realidad es que nuestra verdadera identidad es la consciencia no-local, unitaria, ilimitada que trasciende el espacio-tiempo, y la experiencia de nuestra verdadera identidad es el yo incondicional, infinitamente libre.

7.8. Más consideraciones sobre el sí mismo incondicionado, el ego, y la libertad

En este estudio, debemos hacer una clara distinción entre los dos tipos de experiencia que están relacionadas con los dos tipos de procesos que tienen lugar en el cerebro. El primer proceso que se produce en respuesta a un estímulo sensorial es el establecimiento de una respuesta de la función de onda en el combinado clásico-cuántico del cerebro. Esta es una superposición de todas las posibilidades de que el cerebro es capaz, en respuesta al estímulo. La consciencia no-local auto-referencial colapsa la función de onda. Recuerde que en esta primera jerarquía enredada, el nivel contextual de la consciencia no-local y el nivel del cerebro físico se mezclan inextricablemente. Esta jerarquía enredada da lugar a la conciencia y la percepción, pero todavía sin el concepto de una entidad que observa o percibe. Goswami sin embargo llama a esta conciencia primaria, pura conciencia, el yo o ser incondicional, o el Atman. Es importante darse cuenta de que el ser incondicional no es una entidad, un objeto o cosa. La experiencia pura no necesita una entidad. En este estado no hay ningún experimentador ni nada experimentado. Sólo hay la experiencia misma. Este es el estado del niño aún no condicionado, y del sabio iluminado (un término redundante).

Pregunta: ¿Ha experimentado usted alguna vez la Conciencia pura? ¿Cuál es la contradicción en esta pregunta?

El otro tipo de experiencia se relaciona con los procesos secundarios del cerebro. Estos son los procesos en los que la parte clásica reestimula a la parte cuántica, y la combinación clásico-cuántica de la función de onda colapsa de nuevo en el mismo o similar estado del cerebro clásico, que reestimula la parte cuántica, etc. Después de suficiente condicionamiento de la parte clásica, el cerebro cuántico -clásico tiende a responder según un patrón determinista de estados habituales. Incluido en estos estados está el concepto de una entidad separada. En la segunda jerarquía enredada, la consciencia no-local se identifica con este concepto, y el supuesto "yo" o ego surge. Cuando estamos en esta condición identificada, estamos normalmente inconscientes a la vez de las jerarquías enredadas y del yo incondicional.

La identificación que lleva a la ilusión del "yo"-entidad surge durante la primera infancia cuando el niño ha sido condicionado a pensar de sí mismo como una persona separada. Esto se produce después de que el niño ha sido llamado repetidamente por su nombre; nos referimos a él como "tú" (lo que implica que hay otro); ha recibido instrucciones, "¡Haz esto!", "¡No hagas eso!"; y en general ha sido tratado como una persona independiente, separada de su madre. Sin embargo, no se debe pensar que este proceso de condicionamiento es algo que pueda evitarse, ya que es una parte necesaria del desarrollo del niño (ver Sección 5.8). El niño está siendo condicionado para sobrevivir en el mundo.

El ego supone que es el pensador, el elegidor, y el hacedor. Sin embargo, es absurdo pensar que un mero concepto podría realmente ser un agente con el poder de pensar, elegir, o hacer. El ego no es sino un producto de la imaginación, no existe como entidad, y no tiene poder alguno. En realidad nunca ha habido un pensador, un elegidor, o un hacedor. No hay nada salvo la identificación de la consciencia no-local (que no es una entidad) con el cerebro clásico cuántico condicionado.

Sólo hay una consciencia. Nuestra consciencia es la consciencia no-local. Mi consciencia es idéntica a tu consciencia. Sólo los contenidos son diferentes. Las entidades que falsamente creemos que somos son el resultado de la identificación de esta consciencia con un concepto en la mente condicionada.

La identificación con el duro condicionamiento y el aislamiento rígido del ego ficticio se relaja con las llamadas experiencias en la cumbre o transpersonales, que dan lugar a una expansión creativa de la imagen de sí mismo (descrita por Abraham Maslow en The Farther Reaches of Human Nature (1971)). Estas experiencias se acercan, pero no son idénticas, a aquellas del yo incondicional, ya que la identificación con una imagen de sí mismo todavía está presente aunque la imagen de sí mismo se expanda.

El yo incondicional es experimentado como pura conciencia, pura presencia y pura subjetividad, en la que no hay ninguna entidad en absoluto, y que surge cuando la función de onda cuántica incondicionada colapsa por primera vez (o más tarde en la vida cuando ocurre la des-identificación de la imagen de sí mismo). Conciencia es lo que realmente somos, y es equivalente al Atman de la filosofía hindú, o el no-yo en el budismo. El objetivo de toda práctica espiritual es des-identificarse del ficticio "yo" y así realizar nuestra verdadera naturaleza.

7.9. La desaparición del ego. La experiencia de estar libre de la esclavitud

Nos encontramos ahora en posición de completar nuestro estudio sobre la libertad. Goswami utiliza el término "elección" para significar la acción involuntaria (no-volitiva) de la consciencia no-local al seleccionar una posibilidad particular de la gama de posibilidades definidas por la función de onda. (La elección es involuntaria porque no hay ninguna entidad que ejerza una elección voluntaria o volitiva.) Sin identificación, la elección es libre. Con la identificación, la elección se vuelve limitada. Sin embargo, aun cuando creemos que somos egos, somos conscientes y sabemos que somos conscientes. Por lo tanto, la identificación de la conciencia con el yo-concepto nunca es completa realmente, y esto permite la posibilidad de la des-identificación del falso yo.

Vimos en las Secciones 5.9 , 5.10, 5.11, y 5.12 que la libertad de elección no existe en una entidad separada. Por lo tanto, aun cuando el ego fuera real aún no tendría la libertad de elegir. Sin embargo, debido a que el ego no es más que una imagen del yo ficticia, ni siquiera existe como una entidad. Por lo tanto, su libertad es doblemente ficticia. Toda elección es la elección involuntaria (no-volitiva) de la consciencia no-local, y la completa libertad es la experiencia de la conciencia incondicional des-identificada.

Pasamos ahora a la paradoja de la jerarquía enredada paradójica (Sección 7.5). El ego es la creencia de que es libre de elegir, pero no lo es. El yo incondicional en sí mismo es libertad, pero no es una entidad separada que pueda elegir. Recuerde de la Sección 5.12 que la creencia en el libre albedrío depende de una percepción de separación o dualismo entre un controlador y lo controlado. En el yo incondicional no hay separación o aislamiento –no hay ninguna entidad –, por lo que no hay dualismo. Por lo tanto, en el estado de conciencia pura, o primaria, no hay ilusión de libre albedrío.

La experiencia de la verdadera libertad viene del yo incondicional, mientras que lo que pensamos que es libre albedrío viene del ego imaginario, condicionado y no creativo. Siempre que experimentamos la libertad pura, pura creatividad, o pura originalidad, es resultado de una momentánea des-identificación del ego condicionado, lo que permite que se revele la experiencia de la libertad del yo incondicional. Esta es la verdadera libertad, creatividad, y originalidad, y no el funcionamiento mecánico del cerebro determinista condicionado. Durante estos momentos, no hay ningún "yo" individual. Cuando ocurre la reidentificación, el "yo" condicionado vuelve a aparecer y entonces se atribuye el mérito para ser libre, creativo y original!

Pregunta: ¿Cuál es la experiencia de estar ausente? ¿Cuál es la experiencia de estar presente?

La paradoja de la jerarquía enredada paradójica se manifiesta en nuestra experiencia de libertad, incluso cuando estamos obligados por nuestra creencia de que tenemos libre albedrío. El pensamiento del libre albedrío, que es un pensamiento de esclavitud, no puede ocultar nuestra verdadera naturaleza, que es pura libertad. Sin embargo, el ego atribuye la experiencia de libertad al libre albedrío en lugar de a la pura consciencia, aunque no hay nada en la mente condicionada que sea libre.

¿Cómo podemos aplicar este conocimiento a nuestra vida personal? Hemos visto que nuestra consciencia es en realidad la consciencia universal no-local y el objetivo de toda práctica espiritual es conocer la libertad de la conciencia incondicionada. Esto puede ocurrir sólo cuando se ha producido la des-identificación de la entidad ficticia del ego. Sin embargo, "usted" como ego no puede des-identificarse del ego porque el ego, al ser sólo un concepto, no puede hacer nada. La des-identificación sólo puede ocurrir espontáneamente. Sin embargo, la comprensión del ego y de la sensación de esclavitud que conlleva es útil en la des-identificación. Las prácticas de la Parte 3 muestran esto. Sin embargo, "usted" no puede hacerlas. Si se supone que van a ocurrir, lo harán. Si no, no (véase también la Sección 5.15).

7.10. Evaluación del modelo de Goswami

La hipótesis de Goswami de la parte cuántica del cerebro es sólo una hipótesis, y actualmente no se sabe si existe o no una parte cuántica. Esto no es un problema fundamental porque es una hipótesis que al final se podrá exponer a la prueba experimental y, tal vez, algún día sabremos o no si puede ser verificada algún tipo de parte cuántica.

Nota técnica: Cada célula tiene una estructura citoesquelética compuesta de microtúbulos. Algunos científicos (por ejemplo, Roger Penrose, Shadows of the Mind (1994), Capítulo 7) han especulado que estos microtúbulos podrían soportar estados cuánticos coherentes, es decir, un microtúbulo entero podría existir en un estado cuántico individual en lugar de en los distintos estados cuánticos de sus moléculas. Esta coherencia sería similar a la que se exhibió en los experimentos de Bell-Aspect (véase la Sección 4.3). Si es así, los microtúbulos en las neuronas del cerebro podría comprender la parte quántica del cerebro, mientras que la parte clásica del cerebro podría constar del clásico funcionamiento de la sinapsis neuronal. Los estados cuánticos de los microtúbulos interactuarían con los estados clásicos de la sinapsis neuronal para formar el acoplamiento entre la parte clásica y la cuántica. Los microtúbulos en otros tipos de células del cuerpo podrían contribuir a un nivel inferior de inteligencia celular.

La razón de que Goswami planteara la hipótesis de un reino trascendental era para explicar cómo el colapso de la función de onda podría ocurrir sin violar la localidad de Einstein. El modelo de Goswami, sin embargo, contiene un defecto fundamental. Plantea la hipótesis de que el reino trascendental contiene la función de onda, pero la función de onda como es concebida normalmente es una función del tiempo y el espacio, que están ausentes en el reino trascendental y, de hecho, no aparecen "hasta" el colapso de la función de onda. Una forma más general de indicar el mismo defecto es que los conceptos en la teoría cuántica son generalmente concebidos en el contexto del tiempo y del espacio, por lo que es, en principio, imposible utilizar tales conceptos cuánticos en un ámbito en un reino donde el espacio-tiempo está ausente. Por lo tanto, los conceptos de la función de onda y el colapso de la función de onda en el reino trascendental no tienen sentido.

El reino trascendental de Goswami es sólo uno de tantos que han sido conjeturados (ver Sección 8.1). El model de Goswami es útil para recalcar la importancia de la identificación y ver lo limitados que estamos por ella. De hecho, conocer el mecanismo exacto de la identificación no es necesario para la validez o la comprensión de las Partes 2 y 3 de este curso. Lo que se necesita es ver que la identificación es un proceso continuo que nunca se completa, por lo que es siempre evitable y, por tanto, no estamos siempre condenados a sufrir. La des-identificación es posible en cualquier momento y por cualquier persona (aunque la persona no puede "hacerlo").

Sin embargo, puesto que la existencia de un reino trascendental, como la existencia de cualquier otra realidad objetiva, nunca puede ser probada, concebir una equivale a meter debajo de la alfombra todo el problema del origen del mundo para que no se vea, o invocar a un dios inexplicado e inexplicable como creador, o implícitamente admitir la imposibilidad de una explicación. Un enfoque mucho más elegante es simplemente interpretar la función de onda como un concepto en la mente (ver Sección 6.11) en vez de existir, ya sea en un reino trascendental o en el espacio-tiempo. Como un concepto puro, no hay colapso que lo pueda explicar.

Esta página fue actualizada el
ir a inicio   ir a sección   ir arriba