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Parte 2. La metafísica de la no-dualidad

Capítulo 13. Algunas metáforas útiles

En el debate sobre la metafísica de la manifestación, es muy útil para nuestra comprensión utilizar analogías tomadas de la vida diaria. Esto se debe a que la Fuente de la manifestación no puede describirse en términos conceptuales. Sólo podemos indicarla, y las analogías son útiles indicadores.

13.1 El sueño

En la meditación del 28 de julio de A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"En comparación con el Infinito inconcebible que en realidad somos, lo que pensamos que somos es una mera alucinación, una sombra ilusoria e insustancial."

En la meditación del 19 de agosto, dice,

"Usted sueña que está despierto, usted sueña que está dormido – ¡y no se dan cuenta de que está soñando porque todavía está en el sueño! De hecho, cuando se da cuenta de que todo esto es un sueño, ya habrá despertado."

En la meditación para del 17 de noviembre, dice,

"Usted puede ver el universo entero como un sueño, pero mientras todavía exista un 'usted' (una entidad separada) viendo este sueño, usted seguirá estando confuso."

En la p. 484 de I Am That (1984), Nisargadatta Maharaj dice:

"El mundo no es más que la superficie de la mente y la mente es infinita. Lo que nosotros llamamos pensamientos son solo ondulaciones en la mente. Cuando la mente está quieta, refleja la realidad. Cuando está enteramente inmóvil, se disuelve y solo la realidad permanece. Esta realidad es tan concreta, es tan verdadera, es hasta tal punto más tangible que la mente y la materia, que comparado con ella incluso un diamante es blando como la mantequilla. Esta abrumadora realidad hace que el mundo parezca como un sueño, nebuloso, irrelevante."

Todos estamos familiarizados con las características básicas de nuestros sueños cuando dormimos. Antes del comienzo del sueño, hay sueño profundo con ausencia de consciencia. El sueño luego brota como una flor, con personas, paisajes, edificios, aviones; un mundo entero es creado en un instante. En el transcurso del sueño, que puede durar sólo unos pocos segundos o minutos, las personas pueden aparecer y desaparecer o morir, los edificios pueden surgir y desmoronarse o arder, y los océanos pueden formarse y reformarse o desaparecer. Cualquier tipo de drama imaginable puede interpretarse, incluidos aquellos con belleza, amor, asesinato, odio, terror y lujuria. Sin embargo, cada sueño siempre tiene algún personaje principal, alguna representación del "yo". La forma de esta representación puede ser diferente en todos los aspectos del "yo" del estado de vigilia, pero, al despertar, se hace inmediatamente claro qué personaje representaba el "yo" y cuáles no.

La manifestación, o sueño despierto, es similar en muchos aspectos al estado de sueño cuando dormimos. Dado que la objetividad no puede existir sin la Subjetividad, el universo no puede existir sin la capacidad de sentir para observarlo, al igual que el sueño cuando dormimos no puede aparecer sin que contenga dentro de él un observador para observarlo. Cuando aparece el universo, aparece en su presente totalidad, sin necesidad de eones de evolución antes de que surgiera la capacidad de sentir. De hecho, ni siquiera puede aparecer sin los objetos capaces de sentir que forman parte de él. Es ilusorio en el sentido de que el despertar (iluminación) muestra que no es real, que solamente es un reflejo o sombra de la única realidad, que es la Conciencia. Se trata de un epifenómeno de la Conciencia, depende totalmente de ella, y no tiene existencia separada.

El sabio ve el mundo como un soñador lúcido ve su sueño. Ambos ven que el sueño no es real. Sin embargo, el sabio observa desde la Conciencia pura impersonal, mientras que el soñador lúcido aún piensa de sí mismo como el soñador. Además, el sabio no intenta controlar el mundo, pero el soñador lúcido normalmente está bastante interesado en controlar el sueño.

Preguntas: Cuando usted está soñando, ¿le parece más o menos real que cuando está despierto?
¿Alguna vez ha tenido sueños lúcidos? ¿Trató de controlarlos?

Tanto en el sueño despierto como en el sueño dormido, todos los individuos aparentemente separados no son más que personajes soñados, sin ningún tipo de voluntad o de libre albedrío. Un personaje soñado simplemente está siendo soñado, y carece totalmente de cualquier realidad independiente. Solemos pensar de nosotros mismos como el soñador del sueño, pero eso es incorrecto. No hay soñador del sueño dormido ni del sueño despierto. Tanto el sueño despierto como el sueño dormido son meras emanaciones en la Conciencia. Debido a esto, es engañoso pensar de la Conciencia como el soñador ya que la Conciencia no es una entidad u objeto. Cuando el individuo se considera a sí mismo como real, es un caso de confusión de identidad. Nuestra verdadera identidad es la Conciencia. Esta se hace evidente en la investigación del sueño (ver Capítulo 23). Durante esta investigación, se vuelve obvio que el sueño nunca fue real, la única realidad ha sido sólo la Conciencia.

13.2 La película

En la p. 234 de I Am That (Yo Soy Eso) (1984), Nisargadatta Maharaj dice,

"En realidad nada acontece. Sobre la pantalla de la mente el destino proyecta siempre sus imágenes, recuerdos de proyecciones anteriores y así la ilusión se renueva a sí misma constantemente. Las imágenes vienen y van – la luz interceptada por la ignorancia. Vea la luz y deseche la imagen."

En cierto modo, la metáfora de la película penetra más profundamente en la ilusoriedad de la manifestación y, por tanto, puede ser mejor que la metáfora del sueño al producir la conmoción necesaria para inducir el despertar.

Nosotros, como individuos no somos más que personajes en una pantalla de cine. No tenemos más realidad, independencia, o voluntad que las imágenes proyectadas en la pantalla. Todo lo que aparentemente pensamos, sentimos, o hacemos está en realidad grabado en la película a través de la cual la Luz de la Conciencia brilla y proyecta las imágenes en la pantalla de la Conciencia. ¡Lo absurdo de nuestra situación se hace evidente cuando pensamos que una simple imagen en una pantalla puede luchar por el éxito, anhelar la realización, o buscar su fuente! ¡Sin embargo, parece que todo esto ocurre, no porque las imágenes lo estén haciendo, sino porque todo está grabado en la película! La película es análoga de la caverna de Platón o del reino trascendental de Goswami (Sección 7.1) (ambos de los cuales son verificables conceptos), y la luz y la pantalla son análogos de nuestra verdadera naturaleza, que es Conciencia pura. La luz y la pantalla no son en absoluto afectadas por la película y las imágenes. Las imágenes aparecen de la nada, hacen su función, y desaparecen de nuevo en la nada, sin dejar rastro. (El espectador es análogo a la mente individual.)

13.3. El títere y el robot

Esta metáfora es similar a la de la película. El organismo cuerpo-mente es sólo un títere que se mueve de acuerdo a la manera en que se tira de sus cuerdas (por ejemplo, los pensamientos y los impulsos que aparecen de la nada) y de acuerdo a su construcción mecánica (su condicionamiento). Una versión más contemporánea sería el robot que realiza una tarea de acuerdo a las instrucciones que se le han introducido y de acuerdo a su programación. Ni el títere ni el robot pueden iniciar ningún pensamiento o acción pos sí mismos (por su propia voluntad). No es necesario deprimirse por esto, porque usted no es el organismo cuerpo-mente; usted es la Conciencia del organismo cuerpo-mente.

Kermit

13.4. La sombra

En la meditación del 4 de agosto de A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"El mundo fenoménico es como una sombra que no puede existir sin un objeto que la proyecte. Depende de algo más para su existencia. En este sentido, el mundo fenoménico es irreal, ya que es un reflejo del noúmeno".

Cuando un objeto proyecta una sombra, la sombra no es más que un pobre facsímil del objeto. No puede ser nada más. Como individuos, somos como sombras de la Conciencia, que es nuestra verdadera naturaleza.

13.5. El océano

Una metáfora muy útil que nos ayude a describir la relación entre fenómenos (apariciones en la Conciencia) y Noúmeno (Conciencia) es la de las olas en la superficie del océano. Las olas (fenómenos) no pueden existir sin el océano (Noúmeno). El océano en sus profundidades es tranquilo, pacífico y sereno. Las olas, las tormentas, y la espuma surgen en la superficie sin alterar las profundidades. Asimismo, el Noúmeno es totalmente inalterado por la actividad frenética y sin sentido de los fenómenos. Cada ola consta de una cresta y un valle. Uno no puede aparecer sin la otra, al igual que todos los opuestos inseparables de los fenómenos deben aparecer juntos. Cuando el océano (Noúmeno) se identifica con una ola y la ola piensa de sí misma como separada de las otras olas del océano y del océano mismo, aparece el individuo ilusorio. Esto es ignorancia espiritual. Cuando termina la identificación y se produce el despertar, se ve claro que sólo hay el océano (Noúmeno), siempre ha habido sólo el océano, y nosotros somos el océano.

Ejercicio: Cada vez que sufra, sea usted el océano y no la ola. ¿Cuál es ahora su experiencia?

13.6. Las espinas

Si una espina se introduce en el pie (la identificación con el sentido del hacedor personal ocurre), se puede utilizar otra espina (concepto) para sacarla. La espina que utilicemos debe ser puntiaguda y fuerte y debe ser utilizada hábilmente para que sea eficaz. Una espina roma dirigida hacia un lugar equivocado sólo puede mutilar el pie. Una espina que se ha ablandado para que no duela será ineficaz. Una colección de un gran número de espinas sólo confundirá y distraerá, sobre todo si la atención se centra en la recogida de espinas en lugar de utilizar la mejor para sacar la que se ha incrustado en el pie. Las espinas en sí mismas no son la Realidad, así que después de haber sacado la primera espina, ambas espinas se tiran. No podemos describir la Realidad utilizando conceptos, pero podemos utilizar conceptos para eliminar falsos conceptos y apuntar a la Realidad. Cuando la Realidad se revela, todos los conceptos se vuelven irrelevantes, y se pueden tirar.

13.7. La electricidad y el aparato eléctrico

Un aparato eléctrico (un cuerpo humano) es un objeto inerte que viene a la "vida" cuando la electricidad (Conciencia) se identifica con él y la Presencia se hace presente. En ausencia de la electricidad, el aparato está "muerto".

Una variante de esta metáfora es que un ventilador continúa girando durante un tiempo incluso después de que la electricidad ha sido apagada, lo que significa que el miedo/deseo y sus derivados pueden continuar por un tiempo después del despertar pero no causan sufrimiento porque no hay identificación con ellos. ("Hay una diferencia entre el Despertar y la Liberación: El primero es repentino, después de eso la liberación es gradual", Wei Wu Wei en "Posthumous Pieces", capítulo 40).

13.8. El objeto de oro

El oro en una pulsera es el mismo que el oro en un anillo. Sólo la forma es diferente. Si la pulsera y el anillo se funden, las formas cambian, pero todavía tenemos el oro, que no cambia. El oro es análogo de la Conciencia pura, mientras que la forma de la pulsera y del anillo es análoga a las apariciones en la Conciencia.

13.9. El polvo en un haz de luz

Un haz de luz es invisible a menos que choque con algo que lo refleja. La Conciencia (el haz de luz) se percibe a Sí misma reflejándose en la manifestación (el polvo), que también es Ella misma. Sin la manifestación (nosotros), la Conciencia no se conocería a Sí misma. La Conciencia ve su propia luz reflejada de Sí misma y por consiguiente es consciente de Sí misma.

13.10. El espejo

Un espejo ideal (la Conciencia pura) es invisible, y refleja imágenes (la manifestación) sin distorsión y sin ser afectado por ellas. Por lo tanto, refleja verdaderamente la Realidad. Un espejo distorsionado (la mente) refleja imágenes distorsionadas. Por lo tanto, refleja la Realidad como si fuera distorsionada por la separación. Sin espejo no puede haber imágenes, y sin imágenes, la presencia del espejo es menos aparente.

13.11. La serpiente y la cuerda

En la penumbra (ignorancia), una soga (la manifestación) puede ser percibida erróneamente como una serpiente (el mundo de la separación), dando lugar al miedo. Cuando una luz brillante (Conciencia) se enciende, la soga se verá por lo que es (nada más que Conciencia misma). Esta metáfora también puede ser usada para referirse al ego (la serpiente), que se ve nada más que Conciencia (la soga), después del despertar.

Una variante de esta metáfora es que el ego se ve como la misma soga (no serpiente). Durante los pasos hacia el despertar, la soga se quema en el fuego de la Conciencia. Después del despertar, sólo queda la soga quemada. El ego-pensamiento aún surge, pero no tiene poder de obligar ni de sujetar a nadie. Este ego-pensamiento sin poder es utilizado por la Conciencia para comunicarse con otros organismos. Cuando el sabio dice "yo", se está refiriendo a este pensamiento.

13.12. El espejismo

En la meditación del 9 de abril de A Net of Jewels (1996), dice Ramesh,

"Hablamos de la diversidad en el mundo manifestado como del agua en un espejismo. Tiempo, espacio y dualidad en sí mismos son todos nociones o conceptos - meros pensamientos. Todo lo que hay no es más que Consciencia apareciendo como mente, ya sean montañas, océanos, ríos, animales o seres humanos."

Un espejismo en el desierto (la manifestación) como se ve desde la distancia (desde la ignorancia) parece ser agua, pero de cerca (después del despertar), se ve que es un reflejo de la luz solar (Conciencia).

13.13. El jarrón y el espacio en el que existe

El espacio (la Conciencia) en la que un jarrón (el mundo) existe no se ve afectado por el jarrón. El mismo espacio existe fuera, dentro, y en el interior de (es inmanente a) las paredes del jarrón. Cuando se rompe el jarrón (cuando se produce el despertar), el espacio que había dentro y en el interior se ve que es el mismo que el espacio exterior. Una ligera variación de esta metáfora hace del espacio interior la mente, del espacio exterior la Conciencia, y al despertar la mente se funde con la Conciencia.

13.14. La luz del sol y la gota de rocío

La luz del sol (la Conciencia pura) se refleja en una gota de rocío (el ser humano) como Presencia pura. Concentrándonos en la sensación de la Presencia pura, somos llevados a nuestra verdadera naturaleza como Conciencia pura.

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