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Parte 2. La metafísica de la no-dualidad

Capítulo 15. Libre albedrío y responsabilidad

La doctrina del libre albedrío y la responsabilidad individual está muy extendida en la religión y la psicología. La doctrina tradicional del libre albedrío establece que el individuo es libre de elegir sus pensamientos y acciones. Una elección mala o equivocada puede llevar al sufrimiento, mientras que una elección feliz o correcta puede llevar a la felicidad. La responsabilidad como se la define convencionalmente significa que la felicidad o el sufrimiento son el resultado directo de las decisiones libremente realizadas. Sin embargo, la enseñanza tradicional no se atreve a afirmar que una correcta elección lleve siempre a la felicidad, porque está el resultado kármico del pasasdo que uno debe padecer, por no mencionar el papel del azar en la herencia y el medio ambiente. Por lo tanto, la causalidad y el azar limitan gravemente los frutos de nuestras opciones. Además, ninguna elección en sí misma puede llegar a ser totalmente libre, porque la genética y el condicionamiento son siempre componentes inseparables. Así, en el pensamiento tradicional, es realmente imposible determinar que una elección fue en realidad hecha libremente; así pues no es posible realmente asignar la culpa, el mérito, o la responsabilidad de cualquier elección. Sin embargo, esto no impide que las personas intenten tales asignaciones. De hecho, cuando la sociedad castiga a un delincuente, suele ser más por la defensa de la moral ofendida que el deseo de impedir o condicionar el comportamiento futuro. La tendencia a asignar o asumir la responsabilidad total, independientemente del grado real de libertad en la elección pone al que elige en un esperanzador dilema. Parece que la única forma de escapar de nuestra herencia y condicionamiento es hacer valer nuestro libre albedrío, ¡pero el libre albedrío nunca es posible debido a nuestra herencia y condicionamiento!

Preguntas: ¿Se siente responsable de sus actos? ¿Cuál es el origen de esa sensación?
¿Le asusta el pensamiento de no ser responsable?

En algunas enseñanzas dualistas de Nueva Era, en particular en Un Curso de Milagros (UCDM, ver http://www.facim.org/) y en los libros de "Seth" de Jane Roberts (véase http://en.wikipedia.org/wiki/Jane_Roberts), el dilema es simplemente escapar mediante la afirmación de que ¡todas las opciones son totalmente libres! Así pues, el concepto tradicional de la responsabilidad se ha ampliado para establecer que todo lo que sucede en cualquier momento a un individuo es resultado de las elecciones que ha hecho libremente, y que uno debe aceptar la responsabilidad para toda la vida. Esto implica que la herencia y el medio ambiente son también una consecuencia de la elección. La ventaja superficial de adoptar este punto de vista es que no hay lugar para ninguna ambigüedad en la aceptación de responsabilidad, y nunca hay justificación alguna para culpar a alguien o a alguna otra cosa de nuestra propia suerte en la vida.

En esta filosofía, ya que todo lo que nos ocurre es nuestra propia responsabilidad, no se permite la existencia de individuos separados y autónomos que hacen elecciones individuales. Por lo tanto, debemos incluir una entidad única, colectiva y trascendente (en UCDM, este es el "Hijo de Dios" que elige la separación como resultado de una "pequeña idea loca" (http://www.facim.org/excerpts/rfd9701.htm)). Este es aparentemente un concepto poderoso, ya que requiere que aceptemos la responsabilidad de ser la única causa de nuestro destino. Sin embargo, el peligro es que puede acarrear una gran culpabilidad, pesar, y auto-condena cuando se producen las inevitables desgracias y catástrofes y nos vemos obligados a aceptar que nuestras propias decisiones las han provocado. La única salida de este sentimiento de culpa es darnos cuenta de que también tenemos la opción de sentirnos culpables o no, y de considerar el acontecimiento como una bendición en lugar de un desastre. Un gran problema con esta enseñanza es la complicada y no comprobable naturaleza de la metafísica. Debe ser aceptada por fe como una verdad teológica.

En la enseñanza de UCDM, y en la metáfora del sueño que utilizamos en la Sección 13.1 , el mundo es un sueño y todos los "individuos" son solamente figuras soñadas sin voluntad o libre albedrío. En ambos casos somos en realidad trascendentes a esas figuras. Sin embargo, en contraste con la no-dualidad en donde somos Conciencia pura, en UCDM somos el soñador trascendente (el "Hijo de Dios"), que es un ser con forma, intención y voluntad. Por lo tanto, UCDM es dualista, porque en él existe una separación entre Dios y el soñador. Esta separación es más que una mera separación soñada, porque en UCDM, Dios es nuestro creador y no sabe nada sobre el sueño. Sin embargo, si realmente no hubiera separación, Dios no podría ser nuestro creador, porque entonces nosotros seriamos Dios. En este curso, no usamos el concepto de Dios como creador porque, no sólo no es un puntero útil a la realidad, sino que es, de hecho, totalmente engañoso. Porque el temor surge inevitablemente cuando hay una creencia en la separación, si pensamos en Dios como nuestro creador, temeremos a Dios.

En contraste con la no-dualidad, que dice que el sueño es un acontecimiento completamente espontáneo dentro de la Consciencia, el soñador de UCDM tiene toda la responsabilidad de todo lo que ocurre en el sueño, y ante todo de la existencia del sueño (del mundo). Esta responsabilidad existe a pesar de que el soñador está dormido y soñando, pero, por supuesto, el soñador ha elegido quedarse dormido. Además de darnos esta inconmensurable carga de responsabilidad, UCDM es mucho más complicado que la no-dualidad. Partes importantes del mismo, tales como la existencia del soñador y las decisiones que tomó antes de esta vida, son intrínsecamente incomprobables y, por tanto, son simplemente afirmaciones teológicas. Tales afirmaciones hacen que la metafísica sea difícil de creer para los incrédulos. Debido a que se hacen sólo para preservar el concepto del libre albedrío que en sí mismo no puede ser comprobado, no hay motivos para hacerlas.

Tanto la forma de pensar tradicional como la de la Nueva Era se basan en el supuesto de que hay una entidad que toma decisiones (elige) y que debe aceptar la responsabilidad de los resultados de esas decisiones. Tradicionalmente, esta entidad es el individuo, mientras que en UCDM, la entidad es el soñador. En cambio, ya hemos visto a partir de la observación empírica, no a partir de pronunciamientos ex cátedra, que no hay libre albedrío (véanse las secciones 5.9, 5.10, 5.11, 5.12, y 10.2), de modo que no puede haber responsabilidad. Además, los sabios de la no-dualidad nunca hablan de ningún tipo de entidad trascendente que elije. El sueño sucede por completo espontáneamente.

A menudo surge un argumento en oposición al concepto de no responsabilidad. Si no hay responsabilidad, ¿cómo evitar que un individuo sea irresponsable, quizá incluso se permita llevar a cabo un robo o asesinato? Si el robo o el asesinato tienen que suceder, entonces sucederán, si no, no. Esto es cierto tanto antes como después de que una persona cuestione el concepto de la responsabilidad. Todo sucede como debe ser, exista o no el concepto de responsabilidad. Está muy claro que el concepto de responsabilidad no ha impedido que el robo y el asesinato hayan ocurrido en el pasado. Todo es parte del funcionamiento impersonal de la Consciencia, incluyendo el robo y el asesinato. Además de producir sufrimiento, el concepto de responsabilidad motiva un sentimiento de indignación moral que surge cuando ocurre el suceso, y un sentido de retribución moral cuando el "perpetrador" ha sido capturado y castigado. Ambos refuerzan el concepto de separación. Por supuesto, no hay perpetrador. Debemos comprender claramente, sin embargo, que la extendida creencia en los conceptos de responsabilidad y castigo es también simplemente parte del funcionamiento de la Consciencia. Todo ocurre justo como debe ser. (A pesar de que el sabio no tiene ningún sentido de la responsabilidad personal, él o ella es muy poco probable que robe o asesine, porque el sabio no ve separación entre individuos, véase el Capítulo 16.)

¿Es la ausencia de los sentimientos de culpa y responsabilidad equivalente a la ceguera emocional de una personalidad psicópata? La respuesta es claramente no si nos fijamos en las características de un psicópata (de http://en.wikipedia.org/wiki/Psychopath):

  1. Atractivo superficial y de inteligencia media.
  2. Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento irracional.
  3. Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
  4. Falta de fiabilidad.
  5. Falsedad e insinceridad.
  6. Falta de remordimiento o vergüenza.
  7. Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
  8. Mal juicio y fracaso en aprender de la experiencia.
  9. Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
  10. Pobreza general en las principales relaciones interpersonales.
  11. Pérdida de conocimientos específicos.
  12. Apatía, en general, en las relaciones interpersonales.
  13. Comportamiento fantástico y poco acogedor con la bebida, y a veces sin ella.
  14. Amenazas de suicidio rara vez las lleva a cabo.
  15. Vida sexual impersonal, trivial y mal integrada.
  16. Fracaso en seguir un plan de vida.

El sentido de ser un individuo separado está necesariamente asociado con el consiguiente sentido de tener libre albedrío. Por lo tanto, mientras pensemos de nosotros mismos como individuos, sentiremos que hacemos elecciones. Algunos sabios se aprovechan de esto para enseñarnos que somos libres para investigar este sentido de individualidad y libre albedrío y, por consiguiente, para buscar la fuente del yo-concepto. Ramana Maharshi, Russell Smith, y Nome, nos dicen que somos libres en cualquier momento para despertar y ser libres, puesto que la libertad es nuestra verdadera naturaleza. Cuando se le preguntó si había libre albedrío o destino, Ramana Maharshi dijo a algunas personas que todo está predeterminado, a otras que averiguaran quién es el que tiene libre albedrío, y aún a otras que, mientras haya un sentido de individualidad, hay un sentido de libre albedrío. Por lo tanto, estos sabios dirigen sus respuestas al nivel de aceptación del interrogador. Pero la libertad de elección sólo puede ser un concepto que puede ser útil para algunas personas en algún momento para animarlos a que cuestionen su libertad de elección y para ver si puede haber verdadera libertad en un simple concepto.

Ramesh, Wei Wu Wei, y sus discípulos iluminados son los únicos sabios occidentales de la no-dualidad cuyas enseñanzas constantemente hacen hincapié en la ausencia del hacedor, porque el sentido del hacedor es la fuente de todo sufrimiento. Otros sabios a veces piden que el discípulo asuma la responsabilidad de elegir, y otras veces dicen que todo sucede de acuerdo al destino. Uno de estos sabios fue el Buda que enseñó que no hay ningún yo que pueda elegir (vea la Sección 14.5), pero al mismo tiempo pide a la persona que asuma la responsabilidad de su sendero de sufrimiento. Las circunstancias y el estado del ego del discípulo determinan cuál es el enfoque adoptado. Por lo tanto, es claro que para estos últimos sabios, la coherencia es menos importante que utilizar el puntero más eficaz a la Realidad para un discípulo, momento o situación en particular. Tratan de evitar el lógico dilema diciendo que, visto desde el sueño parece que hay individuos y libre albedrío, pero visto desde la Realidad no hay individuos y no hay libre albedrío. (Ninguno de estos sabios se refieren a un yo metafísico trascendental que puede elegir como lo hace UCDM.) Por otra parte, mientras creamos que podemos elegir, pensaremos que lo que nos sucede es el resultado de nuestras elecciones o decisiones, a pesar de que lo que realmente sucede depende del estado de todo el universo en ese momento (véase la Sección 12.3). (La "ley de las consecuencias no planeadas" es un reflejo de la imposibilidad de hacer una verdadera elección fundamentada.)

De esta discusión, podemos ver que cuestionar la existencia del libre albedrío es sólo una manera de ver el problema. Otra manera es cuestionar la existencia del mismo "yo". Cuando sabios como Nome y Russell Smith dicen que nosotros somos libres de ser libres, surge la pregunta, ¿quiénes son los "nosotros"? En la enseñanza de Ramesh, no hay un "yo" que pueda hacer alguna cosa, incluido cuestionarse la existencia del "yo" y el libre albedrío. Si el cuestionamiento sucede, es porque debe suceder. Si no, no puede suceder. Es esta comprensión la que conduce a la libertad.

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