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Una fuente fidedigna

Un ensayo sobre el juego del "linaje"

por James Swartz
James Swartz

James Swartz es un maestro y escritor del Vedanta tradicional de Shankara y ha estudiado durante años con Swami Chinmayananda y Swami Dayananda. Enseña en los EE.UU., Europa y Tiruvannamalai, India.

Los seres humanos parecen particularmente vulnerables por la necesidad de legitimación. En ninguna parte es esto más evidente que en la obsesión del estatus en el moderno mundo espiritual. Hace cuarenta años la palabra "avatar" era apenas conocida en Occidente. Unas pocas almas raras la conocían a través del Bhagavad Gita, pero definitivamente no era una palabra familiar. En estos días las viejas palabras que servían para indicar una exaltada condición espiritual —guru, yogui, lama, sabio iluminado, etc— han sido eclipsadas ​​por la palabra avatar, Dios en forma humana, pero Dios milagrosamente libre de todas las debilidades humanas. Uno parece no valer nada espiritualmente en estos días a menos que seas un avatar.

Otra palabra que revela una necesidad de legitimación espiritual es el "linaje". Un linaje está destinado a conferir estatus sugiriendo seriedad. Y el moderno mundo espiritual —en la medida en que se trata de la vida moderna que sin duda carece de seriedad— parece últimamente que es particularmente propenso a inventar linajes. Cualquier Tom, Dick o Harry que se ha 'sentado' con un indio de piel oscura — preferiblemente de la India — durante veinte minutos, de repente se convierte en parte de un gran linaje. Con un linaje que respalde tu currículum espiritual te realza y tus palabras adquieren un significado añadido, en particular si son cortas en la verdad.

Uno de los "linajes" modernos más notables es el linaje Ramana-Papaji. Papaji es el padre del movimiento moderno "Neo-Advaita", que ha dado lugar a una plétora de auto-proclamados "iluminados" que son responsables de la cultura satsang que ha atraído a decenas de miles de buscadores en los últimos quince años.

Papaji, que era prácticamente desconocido en la India durante su vida, atrajo la atención del mundo espiritual occidental poco después de que Bhagavan Rajneesh, el famoso gurú de los noventa y tres Rolls Royce muriera. Rajneesh, la "fuente fidedigna" sobre el tema de la iluminación para los occidentales desde hace muchos años, era un hombre particularmente inteligente que creó un gran número de seguidores occidentales mediante la unión de dos conceptos en gran parte incompatibles, el disfrute de los sentidos y la iluminación. Su idea de "Zorba el Budda" dio a toda una generación de rebeldes descontentos de la comunidad de buscadores occidentales una buena excusa para tener una fiesta saludable en su camino hacia Dios. Cuando Rajneesh —quien se rebautizó a sí mismo como Osho para evitar el mal karma que produjo su notoriedad— murió, sus devotos, siempre en busca del siguiente maestro, "descubrieron" a Papaji, por aquel entonces un anciano que languidecía en Lucknow, una calurosa, sucia y ruidosa ciudad a orillas del Ganges. Papaji, como Rajneesh, era un hombre inteligente con una personalidad descomunal, un gurú shaktipat. Un gurú shaktipat es alguien con una sobreabundancia de energía "espiritual". Si uno suele "frecuentar" a esas personas a menudo se "experimenta la iluminación". Parecía perdido en Papaji —y sus seguidores ciertamente no conocían la diferencia teniendo en cuenta su procedencia— que la realidad es "luz" o Conciencia no-dual y por lo tanto todas las experiencias son experiencias de iluminación. En cualquier caso, mucha gente se sentía "elevada" con "su" energía y se imaginaban a sí mismos que estaban iluminados, una condición conocida en la cultura yóguica como manolaya, un cese temporal del pensamiento –o si prefiere un término inglés [español], una epifanía. Una nueva fuente fidedigna había aparecido –por la gracia de Dios.

Se da la circunstancia de que la gente de Osho, a pesar del hecho de que la mayoría de ellos pasaron largas temporadas en la India, no tenían prácticamente ningún conocimiento de la cultura espiritual védica a pesar de que desfilaban con atuendos de color rojo –para gran consternación de los lugareños– y se hacían llamar "neo-sanyassis", que se traduce como "nuevos renunciantes". La renuncia es una probada y verdadera idea espiritual védica, pero en este caso no está claro a lo que realmente estaban renunciando. No es de extrañar que no supieran prácticamente nada sobre la cultura védica porque Rajneesh no era hindú y parecía haber tenido un cierto desprecio por la gran tradición espiritual que lo rodeaba. Sus modelos de conducta, que él no estaba por encima de la crítica, eran Cristo y Buda. Papaji, por otra parte, era un Hindú acérrimo de una familia de devotos de Krishna. Su contribución a la formación espiritual de este grupo era doble. Les presentó a Ramana Maharshi quien decía era su gurú –otorgándose así una credencial de oro, o mejor dicho de platino. Y les presentó la palabra "advaita" que significa no-dualidad. De ahí, el movimiento "advaita".

Aunque Ramana fue el gurú de Papaji su idea de la práctica espiritual, la auto-indagación, era bastante diferente. Ramana sugería un persistente e intenso esfuerzo a cada momento para disipar la idea de dualidad de la mente/ego, mientras que Papaji sugería sólo la pregunta "¿Quién soy yo" Y luego "guardar silencio" hasta que la respuesta aparezca. Papaji no era tonto y comprendió muy bien que él no estaba hablando con yoguis, practicantes serios, sino con bhogis, disfrutadores. La mayoría tomaron a Osho en serio cuando les dijo que la vida espiritual es una gran celebración y les animó a seguir adelante con ella. Y, para ser justos, la mayoría pensaba que estaban haciendo un trabajo espiritual –aunque terapia sería un término más preciso. La sadhana, el trabajo espiritual, presupone un individuo saludable y maduro con una clara mente discriminatoria, imparcial y un ardiente deseo de ser libre de la búsqueda de satisfacción en este mundo. Si Papaji estaba iluminado es discutible –muchos yoguis no-iluminados pueden dar shaktipat más o menos a voluntad y hablar con elocuencia acerca de la verdad– pero si él lo era o no carece de importancia, sólo que él daba shaktipat y reservaba sus "enseñanzas finales" para los aspirantes cualificados, que eran como él mismo reconocía no existes.

En una extraordinaria entrevista en un libro sobre su vida titulado "Nothing Ever Happened" por David Godman habla de su enseñanza y las personas que la recibieron –o no.

David: "Tú solías dar experiencias a mucha gente. ¿Por qué lo hacías si sabías que el efecto no es permanente?"

Papaji: "Lo hacía para deshacerme de las sanguijuelas que se pegan a mí, nunca me permitían descansar o estar a solas conmigo. Era una muy buena manera de deshacerse de todas esas sanguijuelas de una manera cortés. Yo sabía que al hacerlo estaba dando piruletas a los ignorantes e inocentes, pero esto es lo que estas personas querían. Cuando traté de darles billetes de 100 dólares, los rechazaron. Ellos pensaban que no eran más que trozos de papel. Así que les daba piruletas en su lugar.

David: Muchas de las personas que les dio piruletas abandonaban Lucknow pensando que estaban iluminados. ¿El hecho de que aceptaban las piruletas y se marchaban indica que no eran dignos de recibir los billetes de 100 dólares?

Papaji: "Si uno no es una persona santa, no es digna de recibir la verdadera enseñanza. Muchas personas piensan que han alcanzado el estado final de liberación plena y total. Están engañadas, y han engañado a muchas otras personas, pero a mí no me engañan. Una persona en ese estado es como una moneda falsa. Puede parecer real. Puede hacerla circular y ser utilizada por gente ignorante que la usarán para comprar cosas. Las personas que la tienen en el bolsillo pueden presumir de tener una moneda auténtica, pero no es real, no tiene ningún valor. Cuando finalmente se descubra que era una falsificación, la persona que la hizo circular, afirmando que era real, está sujeta a las penas de la ley. En el mundo espiritual, la ley del karma te alcanza y se ocupa de todas las personas que trafican con experiencias falsas. Nunca he transmitido la verdad a quienes podía ver que eran monedas falsas. Estas personas pueden parecer como oro y pueden brillan como el oro, pero no tienen ningún valor real. Hay muchas personas que pueden montar un espectáculo y engañar a la gente haciéndoles creer que están iluminados." "¿Por qué escuchar la verdad sólo funciona en un pequeño porcentaje de los casos? La respuesta simple es que sólo un pequeño porcentaje de personas están interesadas ​​en la verdad."

David: "Mucha gente le ha oído decir: 'No he dado mis enseñanzas definitivas a nadie'. ¿Cuáles son estas enseñanzas definitivas, y por qué no las ha dado?"

Papaji: "Nadie es digno de recibirlas. Porque ha sido mi experiencia que todo el mundo ha demostrado ser arrogante y egoísta —no creo que nadie sea digno de recibirlas."

Aquí tenemos la fuente fidedigna, el padre del movimiento satsang, diciendo que aquellos que enseñan en su nombre no están iluminados. El Vedanta tradicional, el origen de la idea de la no-dualidad estaría de acuerdo en la medida en que —como se ha dicho antes— la realidad es Conciencia no-dual y por lo tanto la búsqueda de una discreta experiencia permanente que se podría llamar "iluminación" es gratuita. Esto no quiere decir que las experiencias intensas ocasionales de la no-dualidad —las piruletas— que impulsan la búsqueda de muchas personas sean de alguna manera inútiles, aunque pueden convertirse en una fuente de frustración y decepción si no se comprenden bien. El Shaktipat es sin duda una experiencia maravillosa, pero no es más que otra experiencia y no te libera —aunque te puede dar una idea de lo que estás buscando— en la medida en que la libertad es la naturaleza del Sí mismo. Esta libertad no puede ser producida por cualquier cosa, particularmente una experiencia, porque es sin límites. Lo que es sin limites, es decir el Sí mismo puede, como Ramana concluyentemente dice —y el Vedanta tradicional está de acuerdo— ser adquirido solamente por el conocimiento, porque ya lo tienes. El propósito de la Auto-indagación es obtener el conocimiento de sí mismo y eliminar la ignorancia acerca de tu naturaleza —no para conseguir una discreta experiencia permanente del Sí mismo. En cualquier caso, una epifanía no es la iluminación y ciertamente no es la base adecuada para una "enseñanza".

La insistencia de Papaji de que un buscador de la iluminación tiene que estar cualificado está en armonía con las enseñanzas del Vedanta tradicional. ¿Por qué debe estar uno cualificado? Porque la iluminación —el conocimiento de que uno es Conciencia sin acción total y completa y no este cuerpo-mente— sólo surgirá en una mente pura, libre de la perspectiva limitada y del sufrimiento consiguiente que produce. Y en segundo lugar este conocimiento sólo se mantendrá en una mente pura. Una mente pura puede ser producida por la acción, a diferencia del Sí mismo. Y, por último, la acción en un contexto espiritual es la auto-indagación o indagación sobre el Ser (Sí mismo), la aplicación sistemática del conocimiento de sí mismo —la idea de que soy la Conciencia sin límites— hasta que la mente lo acepta por completo. Está claro que mientras Ramana adquirió ese conocimiento cuando era muy joven pasó muchos años aplicándolo a su mente, de ahí viene su enseñanza de la auto-indagación. Si no hizo sadhana, como muchos creen, ¿de dónde sacó la autoridad para enseñar la auto-indagación? La creencia de que él no hizo auto-indagación proviene de la desafortunada idea de que la auto-indagación es simplemente hacer la pregunta "¿Quién soy yo?" cuando en realidad es una disposición a examinar todo nuestro pensamiento a la luz de la verdad de nuestro ser. Es, como dice el Vedanta tradicional, "la práctica del conocimiento de uno mismo". ¿Qué más vas a hacer cuando despiertes? Ves el Sí mismo y ves la mente y ves que hay alguna desconexión entre ellos y que o bien dejas que la mente sepa que no eres tú —que no es auto-indagación, pero es un camino perfectamente legítimo— o haces un esfuerzo para llevar a la mente en alineación con el Sí mismo. La auto-indagación es una disciplina continua hasta que la mente ya no vomita conceptos limitantes sobre la naturaleza del "Yo" y en ese momento se podría decir que uno está "plenamente" iluminado.

Evidentemente Papaji omitió informar a sus seguidores que ellos necesitaban prepararse para las "enseñanzas definitivas" y que la auto-indagación era mucho más que drogarse de "lo conseguí" y luego salir corriendo a "enseñar" la iluminación. Por consiguiente ellos no tenían ni idea de cómo prepararse, aparte de desarrollar terapias por su cuenta para resolver problemas psicológicos. Si fueron informados el mensaje de alguna manera se perdió en la traducción, porque esta enseñanza brilla por su ausencia en el mundo Neo-Advaita. En cambio, en el método de indagación 'descafeinado' de Papaji, se supone que tienes que preguntarte quién eres y luego quedarte quieto, en silencio, presumiblemente esperando la respuesta, como si hubiera alguien que no seas tú dentro de ti que sabe la respuesta. El problema obvio con este enfoque es el hecho de que quien tú eres no es un secreto. Incluso si lo llevas a cabo y tienes la suerte de obtener una respuesta desde el interior cuando te sientas en 'silencio' ¿cómo evalúas su significado? ¿Qué significa decir que yo soy la Consciencia sin acción no-dual sin limites? ¿Qué significa decir que yo soy el Sí mismo? ¿Cómo debería este conocimiento impactar en mi vida? ¿Debo levantarme y gritar de alegría y seguir adelante con mis quehaceres, porque nunca ocurre nada? ¿Debo callar y guardar silencio el resto de mi vida? ¿Debo abrir una oficina y hacer negocio iluminando a otros? Sabiendo que yo no soy un hacedor ¿puedo dejar de comer, morirme y fundirme con el Absoluto?

El propósito de las escrituras —las enseñanzas— es eliminar la ignorancia. Tiene el propósito de guiar la auto-indagación. Ramana leyó y escribió escrituras dedicando al menos una obra a Shankara —lo que indica la importancia de tener una visión de conjunto y no sólo confiar en la propia interpretación de las revelaciones que surgen cuando la mente está quieta, ya sea como resultado de la auto-indagación consciente o desde un acontecimiento exterior como el shaktipat —o un intenso placer o tragedia.

Sí, tú estás temporalmente iluminado —suponiendo erróneamente que no estás iluminado todo el tiempo— cuando tienes tus epifanías no-duales, pero cuando tus viejos patrones vuelven invariablemente volverás a identificarte con ellos y vuelves a la oscuridad. A menos que un buscador comprenda el valor de la purificación de la mente de acuerdo con las escrituras, él o ella no permanecerá iluminado —en la medida en que la "iluminación permanente" depende de la naturaleza de la mente. La iluminación es sólo para una mente ignorante del Sí mismo. El Sí mismo, por defecto, está iluminado.

Otro punto que Papaji menciona sobre la búsqueda de la iluminación está también en armonía con las enseñanzas del Vedanta tradicional: muy pocas personas se interesan realmente ​​en la iluminación, no sólo porque no saben lo que es, sino porque su presencia en el mundo espiritual es debido a otros factores. Si quitas el sexo desenfrenado, las discotecas y el sentido demasiado emotivo de "comunidad" de la experiencia Osho no tendrías un movimiento cuasi espiritual de masas. Añade algunas enseñanzas purificadas de franca conversación desprovistas de las creencias y opiniones de un gurú recordando a los Upanishads —como las de Shankaracharya— y te quedarás con un pequeño grupo de personas dedicadas. He entrevistado a cientos de personas en los cuarenta años que he estado en el mundo espiritual con respecto a sus motivaciones y más del noventa y cinco por ciento —después de defender de boquilla de la idea de la iluminación— admiten que realmente están buscando un sentido de "comunidad". Quieren asociarse con personas que piensan y sienten como ellos acerca de la naturaleza espiritual de la vida. No hay nada malo en ello, pero es una necesidad emocional, no el deseo de libertad que es el distintivo de un verdadero buscador espiritual. La única pregunta que queda sobre Papaji es que si realmente creía lo que decía ¿por qué abrir su vida a una multitud de personas parasitarias, y luego quejarse a gritos acerca de su presencia? Es de suponer que las personas iluminadas son libres de decir "no". Muchos buscadores de la verdad han sobrevivido tanto a la experiencia Osho como a Papaji y han seguido creciendo espiritualmente, pero es imposible no darse cuenta de las desventajas de este llamado "linaje": la multitud de Zorbas el Buda envejecidos de mediana edad que todavía recorren el mundo espiritual en busca de la próxima gran "celebración de la vida" y el montón de modernos maestros Neo-Advaita tratando desesperadamente de chapucear una "enseñanza" de su propia y limitada experiencia. La iluminación no hace una enseñanza.

Lo que quiere decir Papaji con iluminación, nadie lo sabe, pero es evidente que no era experiencial —las experiencias eran sólo "piruletas". De alguna manera, se trataba de sus "enseñanzas definitivas", que presumiblemente involucraban algún tipo de conocimiento —aunque lo que ese conocimiento era no está claro. Usted se dará cuenta de que en esta entrevista él no responde a la pregunta "¿Cuáles son sus enseñanzas definitivas?" Y no debe ser clara, porque la idea de una "enseñanza definitiva" es absurda en la medida en que puedes descifrar cualquier Upanishad o cualquiera de los cientos de grandes textos vedánticos —o escuchar a cualquier maestro de Vedanta tradicional— y descubrir que la enseñanza definitiva es que tú eres la Conciencia no dual y no la entidad cuerpo-mente que piensas que eres. El clamor de los Upanishad, "¡Tú eres Eso!" significa Conciencia no-dual sin límites. Esta enseñanza no es un secreto ni 'definitiva' de ninguna manera. Es simplemente un hecho que debe apreciarse, asumiendo que estás maduro, es decir cualificado. Y el reconocimiento permanente de este hecho depende de la naturaleza de la mente —cuán libre está de creencias y opiniones contrarias. Lo que aparentemente es un secreto y un pedazo 'definitivo' de conocimiento no deseado es la idea de que tienes que remangarte y ponerte a trabajar en tu mente —si vas a hacer realidad esta enseñanza.

Uno sospecha —y no hay manera de saberlo en la medida en que Papaji ya no está con nosotros, y probablemente no se inclinaría a "compartirlo" con nosotros— que el mito de la "enseñanza definitiva" era uno de los trucos de Papaji adquirido en la escuela del gurú —hacerlos (a los buscadores) dependientes de ti envolviéndote en el misterio. ¿Por qué un maestro verdaderamente iluminado perpetúa este mito? Él o ella no lo haría porque el propósito de la enseñanza de la iluminación es darte las herramientas que te harán libre, incluida la libertad de los gurús. Cuando se toma en cuenta la actitud de desprecio y cinismo que Papaji expresa en esta entrevista hacia sus "discípulos" y el hecho de que él sabía que la gente que venía a verle no estaba cualificada para la iluminación —que omitió decirles y también omitió proporcionarles enseñanzas y técnicas que los prepararan para ello— uno se siente tentado a concluir que estaban operando motivaciones poco nobles.

En otra parte de la entrevista Papaji dice que él no autorizó a la gente a enseñar en su nombre, sólo remitirlos a Lucknow para obtener las "enseñanzas definitivas". Uno se pregunta por qué las personas que obviamente no estaban iluminadas y no cualificadas para ello tendrían éxito en atraer a aquellos que estén preparados para los "enseñanzas definitivas" que, hasta donde yo sé, Papaji nunca declaró. Pero realmente él no podía declararlas porque eso le haría parecer un necio en la medida en que son un secreto a voces.

¿Esto significa que no hay ningún valor a las enseñanzas de Neo-Avaita? No, en absoluto, sólo que la verdad se vale por sí misma y no necesita legitimación por parte de ningún gurú o linaje, aunque desde luego se hace más deseable cuando gurús purificados con enseñanzas adecuadas, como Ramana, la enseñan.

Un linaje es mucho más que un par de gurús. De hecho, el gurú es sólo un pequeño eslabón en una vasta tradición de enseñanza —la palabra sánscrita es sampradaya— que se remonta al primer ser iluminado, el Creador, e incluso más allá de la conciencia no-dual no nacida que hace posible la creación aparente. Estas enseñanzas y la comprensión que las contextualiza han sobrevivido a intentos repetidos de corromperlas con opiniones personales de gurús recién llegados que piensan que necesitan "modernizarse" para hacerlas apetecibles al público moderno u ocultarlas por falta de aspirantes cualificados. Como dice el poeta, en contra de la opinión de la mayoría de los buscadores modernos, no hay nada nuevo bajo el sol, incluyendo el advaita, la no-dualidad y sannyass, la renunciación. Los seres humanos son seres humanos y siempre serán seres humanos. Nosotros sufrimos hoy el mismo problema fundamental que sufría el primer ser humano, una sensación agobiante de limitación. Y desde el principio mismo el conocimiento que elimina este problema ha estado con nosotros. Y éste ha permanecido inmaculado hasta hoy —a pesar de los repetidos intentos por modificarlo— es un tributo a un linaje que eclipsa a todos los individuos.

¿Por qué el Neo-Advaita no es un medio hábil de auto-conocimiento? Porque es una víctima de cierto grado de confusión, la creencia de que sólo tienes que negarte a ti mismo diciendo que no existes o no deberías existir. Sí, es cierto que desde el punto de vista del Sí mismo "tú" no existes como una entidad separada, pero esta enseñanza sólo crea frustración espiritual, si no estás listo para recibirla —la mayoría no lo está. La ignorancia —la creencia de que uno está separado de todo— está muy arraigada. No desaparece, ya que la niegas. La conclusión lógica es que necesitas deshacerte de esta creencia. Pero éste es precisamente el punto en el que las enseñanzas del no hacedor, no trabajo, no gurú, etc., derivan en la fantasía porque deshacerse de ella es un trabajo muy duro. La negación es mucho más fácil; sólo tienes que decirte a ti mismo que estás "despierto" o "preparado" y te evitas el darte cuenta de que sigues siendo el tonto de siempre. O tratas de justificar tu estupidez con alguna inteligente golosina no-dual como "yo no voy tras las cosas de este mundo, estoy jugando en la Consciencia". O "nunca ocurre nada" o "yo no estoy realmente aquí" o "lo que estoy enseñando es loca sabiduría". O "Ramana lo consiguió sin hacer nada así que eso significa que yo no tengo que hacer nada". O "¿Cómo puedo hacer sadhana, no soy un hacedor".

Sí, sería maravilloso si la vida fuera tan fácil. Pero no lo es. No elegimos estar aquí —las teorías de la Nueva Era que dicen lo contrario no resisten. Aparecemos aquí, como resultado de una compleja gama de factores que nadie entiende. La vida de alguna manera nos quiere aquí —nos necesita. Y una de las desagradables e inconvenientes pequeñas verdades de la vida es que no hay almuerzos gratis. Uno tiene que pagar todo el camino. Te proporciona un mundo encantador y un hermoso cuerpo y mente con los que disfrutar de ella. Pero también requiere que desempeñes tu parte. Si no lo haces, sufres. ¿Por qué? Porque junto con las cosas buenas te infecta con una enfermedad completamente debilitante, la enfermedad de la ignorancia sin principio. Esta enfermedad no va a desaparecer porque tú lo quieras. Tienes que tomar tu medicina. Tienes que admitir que eres un ser humano y hacer el trabajo. El Neo-Advaita falla porque es básicamente deshonesto. Quiere la fantasía, no la verdad, porque la verdad es difícil de vender.

Una exitosa enseñanza no se contenta con sólo predicar la no-dualidad desde su torre de marfil. Todo se reduce al sueño de la dualidad y a mostrar la salida —desde dentro del sueño. Esta es la razón de que el Vedanta tradicional haya sobrevivido durante miles de años y el Neo-Advaita tendrá una incidencia de poco más que una nota al pie en la historia espiritual moderna. Te acepta con humildad donde estás, te muestra el objetivo y te proporciona las herramientas que necesitas para tener éxito: la actitud del karma yoga, la discriminación, el modelo muy eficaz de los tres gunas, devoción y muchas otras. Es lo suficientemente sofisticado como para comprender la tendencia humana hacia el autoengaño, su deseo de tomar atajos y tomar el camino de salida más fácil. Por lo tanto proporciona la lógica que se abre camino a través de los viejos mitos espirituales.

A su favor el Neo-Advaita ha despertado a muchos a la idea de la no-dualidad, y ha señalado un hecho poco conocido por la gente extrovertida en busca de alivio a su sufrimiento —que no eres tu mente/ego. Y a través del vehículo del satsang ha dado a muchos buscadores válidas experiencias de esta verdad junto con rudimentarios retazos de auto-conocimiento —que por desgracia sólo sirven para confundir sin tener una visión de conjunto. Decepciona, sin embargo, en la medida en que no proporciona una hoja de ruta detallada para la iluminación, ya que está —como antes las enseñanzas de Osho— aislado de la gran tradición de la enseñanza del Vedanta —que proporciona precisamente esta hoja de ruta: el tiempo ha probado estas profundas y brillantes enseñanzas sobre la naturaleza del Sí mismo, la naturaleza de la mente y la naturaleza del cosmos, además de una base de datos enorme de técnicas —las escrituras del yoga— que ayudan al buscador sincero a preparar la mente para la más noble de las actividades humanas.