Extractos - María Luisa Cano

Realización
Por María Luisa CanoLa realización esencial no es un estado transitorio, sino la comprensión de lo que siempre ha sido: una constante subyacente que no viene ni va, porque lo que aparece también puede desaparecer y, por tanto, no puede considerarse real en el sentido más profundo. A diferencia de los estados mentales, que fluyen y refluyen como las emociones o pensamientos, o los estados físicos, como las transformaciones del agua de sólido a líquido a gas, o los cambiantes patrones climáticos, la realización es la aceptación de la presencia mutable. Esta comprensión trasciende el tiempo y el espacio, y permanece intacta independientemente de las circunstancias externas o internas. En este sentido, la verdadera realización es reconocer y vivir desde la percepción de que la naturaleza esencial no es un episodio pasajero, sino la continuidad inalterable que es la base de toda existencia y experiencia.
Existo desde siempre y para siempre, y si no existiera nada podría existir.
Esto que ve no tiene forma.
Yo soy consciente del cuerpo, el cuerpo no es consciente de mí.
Yo tengo un cuerpo, es mi cuerpo. El cuerpo no me tiene a mí.
No estoy localizada en ningún lado. No soy nada que pueda ver, pensar, experimentar o sentir. Ningún estado me define. Soy esto que conoce los estados que vienen y se van.
No hay entidades con conciencia, sino entidades experimentadas por la conciencia.
No somos parte de la conciencia, somos esa conciencia.
Veo, oigo, siento el peso de la gravedad, el roce del aire, el sonido de la música de fondo, las manos al teclado. Yo veo todo, pero nada me ve a mí. Yo siento todo, pero nada me siente a mí. Yo pienso, pero ningún pensamiento me define, me contiene o me describe.
Soy conciencia ilimitada, presente siempre, presencia consciente. En mí todo el movimiento de la existencia fluye sin barreras.
Plenitud, paz.…
Podría decirlo así de simple: Yo sé que yo soy y nada me falta. Yo no puedo dejar de ser, y lo que soy es ilimitado, nada lo contiene, nada lo define.
Pero, ¿en qué me baso para decir esto, si la percepción y la experiencia objetiva parecen indicar lo contrario?
El espacio acoge sin restricciones todo lo que está a la vista. El cielo permite que todas las nubes de cualquier tipo se paseen por él. El mar no discrimina entre olas suaves o agitadas; todas aparecen en él con libertad. En mí aparecen pensamientos, sentimientos, vistas, sonidos y texturas, incluida la idea de que no quiero alguno de estos contenidos conscientes. La idea de rechazo, el sentimiento de miedo o la duda existencial también pueden aparecer en esta plenitud de ser. Por eso es plena, porque todo lo contiene, nada rechaza y nada le falta.
Es cuando se rechaza que aparece el conflicto. Cuando reconozco esto y me doy permiso de sentir el conflicto, la tensión inicial se afloja poco a poco.
* * *
La verdad, la realidad, no puede ser buscada porque ya es. La comprensión definitiva de esto se hace manifiesta en su momento, de forma autoevidente. Mientras tanto, se va mostrando de forma intermitente.
La realización o reconocimiento de la realidad muestra la plenitud. No hay carencias ni deseos insatisfechos; hay profunda paz y satisfacción interna, disolviendo la dualidad y las ilusiones de separación, y revelando una unidad esencial con todo lo que es. No es una experiencia transitoria, sino un reconocimiento de lo que es y siempre ha sido.
Cuando retiro la atención de los pensamientos diferenciadores y la recojo en su origen, la plenitud de Ser, la no ubicación, la ausencia de límites y la eterna presencia se hacen obvias por sí mismas. El reconocimiento es vivencial, directo e inmediato. Por eso, los conceptos y explicaciones tienen el propósito de convencernos de que el proceso pensante hay que dejarlo de lado y proceder de un modo intuitivo, con total entrega y confianza.
Puedo describirlo del siguiente modo: en mí sucede la experiencia humana con todas sus complejidades emocionales y psicológicas. También con la historia personal, la memoria, la imaginación. El sentido de estar en el planeta, en un lugar dentro del infinito Universo, sucede a su vez en mí.
La naturaleza esencial de Ser-Conciencia es plena e ilimitada. En la actividad de sí misma, experimenta la naturaleza humana, conociendo el poder, el amor, el miedo, la culpa, la traición, la justicia, la locura, la duda, la mortalidad. En esta insondable y silenciosa presencia, abierta como el cielo, profunda y acogedora como el Océano, surge la experiencia del mundo, del espacio y del tiempo. Surge la experiencia del cuerpo y la identificación con él. Esto último se llama ego. Y este es el velo con el que la comprensión queda filtrada por los juicios y el sentido de carencia, produciendo el sufrimiento. Se pasa por alto la plenitud porque se ha sobreimpuesto la idea de limitación, que confunde como una ilusión. Como cuando está nublado y se olvida que el cielo lleno de luz sigue allí.
En la plena presencia consciente se experimentan el Cuerpo (la percepción sensorial), la Mente (la interpretación, diferenciación y juicios) y la Emoción (el movimiento del sentir). Así, cuando la identidad se asocia con el cuerpo, asumiendo ser un sujeto separado e independiente, surge la idea y sensación de limitación, carencia y falta de libertad, que se manifiesta como la percepción de estar en el espacio, moverse en el tiempo, y la idea de haber nacido y de morir en el futuro. Esto conlleva la necesidad de completarse, desarrollarse, ampliarse y liberarse. Todo esto ocurre porque la percepción pura de Ser-Conciencia-Plenitud está filtrada por un velo de confusión: la identificación con el cuerpo, la mente y las emociones.
Cuando en la realización de esta realidad de Ser se da la comprensión, el velo de la ilusión pierde todo su poder. Es importante tener en cuenta que, aunque el ego pueda surgir nuevamente tras la comprensión, su poder de dominio sobre la vivencia disminuye. Así, el modo de vivir se va armonizando con la realidad del Ser.
La vida se va viviendo entonces de acuerdo a las fuerzas naturales del Ser:
- Compasión y amor, sabiendo que todo ser comparte la misma esencia.
- Belleza, viendo la integridad de todo lo manifiesto y cómo los fenómenos danzan en armonía.
- Creatividad, pues todos los dones y capacidades que vienen con este cuerpo-mente-emoción encuentran salida y expresión al no ser retenidos por ideas preconcebidas y prejuicios.
- Sabiduría, porque la comprensión de lo que Es, lo que acontece y las posibilidades, se conocen con libertad.
- Fortaleza
Estas y otras cualidades inherentes del Ser no contaminado florecen a medida que las situaciones lo requieren.