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Extractos - Scott Kiloby

Capítulo 5 ― Las apariencias (las sensaciones)

por Scott Kiloby
Scott Kiloby

Las sensaciones son también apariencias temporales de la conciencia. En Living Realization, las sensaciones se sitúan en dos categorías: (1) los cinco sentidos y (2) las sensaciones físicas.

En el sentido más rudimentario, experimentamos el mundo físico a través del tacto, el gusto, la vista, el oído y el olfato. Tenemos la tendencia a pensar demasiado en la experiencia sensorial y a enfatizar menos la propia percepción de los sentidos. Por ejemplo, tendemos a pensar en el tiempo con ideas como: "Hoy es un día gris y lluvioso" o "Espero que mañana sea soleado", en lugar de simplemente sentir la presente experiencia sensorial directamente en todo lo que está apareciendo, ya sea la humedad real de la lluvia que cae sobre la cara o el calor real del sol calentando nuestros cuerpos. Conocer un día soleado directamente es experimentar el calor y la luz del sol directamente en lugar de a través de la etiqueta: "Este es un día soleado". La etiqueta es, como mucho, una representación. Es un pensamiento. El calor real y la luz del sol no son conceptuales. En Living Realization, no estamos diciendo que no se deba pensar en el tiempo. Simplemente estamos señalando el hecho evidente de que todas las apariencias ―incluyendo todos los pensamientos y sensaciones― son iguales apariencias de la conciencia. Al reconocer la conciencia como nuestra verdadera identidad, la tendencia a identificar exclusivamente con etiquetas mentales se relaja.

Podemos pensar en el agua todo lo que queramos, e incluso escribir un libro al respecto, pero para conocer el agua directamente tenemos que meter las manos en ella y sentir su humedad. La etiqueta mental de "agua" nunca proporcionará esa experiencia directa. Nosotros nunca podemos beber la idea de "Agua". Una etiqueta nunca sacia nuestra sed. Lo mismo es cierto para cada aspecto de nuestro mundo. Para conocer el pudín de tapioca hay que sentir su textura en la boca y degustar su sabor dulce mientras se desliza sin esfuerzo por nuestra garganta. La lectura de la receta del pudín de tapioca o pensar en el pudín nunca proporcionará esa experiencia directa.

Lo mismo es cierto para Living Realization. La frase "Living Realization" (La Realización Viva) es sólo un concepto, al igual que palabras como "no-dualidad", "iluminación" y "despertar espiritual". Pero cuando soltamos el concepto y simplemente miramos nuestra realidad presente, la forma en que realmente está sucediendo, vemos que lo que somos en el sentido más profundo es una vasta, amorosa, espaciosa conciencia, y que todas las apariencias aparecen y desaparecen perfectamente dentro de la conciencia. La experiencia directa de eso, sin demasiada dependencia de los conceptos, revela lo que la frase "Realización Viva" está señalando realmente. Está señalando al simple hecho de que lo que eres es el propio espacio ilimitado y atemporal, reconociéndose a sí mismo igualmente como cada apariencia, cada pensamiento, cada emoción, cada sensación y cada experiencia.

El yo simulado se mantiene en su lugar al ver la vida sólo a través de un velo conceptual. Viviendo sólo a través de estas etiquetas, fragmentamos la vida en acontecimientos separados: "Me encanta esta vista desde la cima de la montaña"; "no me gusta que suene la alarma del coche"; y "la sensación de este bicho subiendo por mi pierna es realmente molesta". Estas etiquetas crean y mantienen un falso centro (es decir, el yo simulado) que está juzgando a todas y cada una de las experiencias sensoriales. Se trata de "mí" y si la vida "me" está dando la experiencia que creo que necesito o quiero para ser un yo separado completo. Este yo está a favor o en contra de todo lo que ve, toca, saborea, oye y huele. Vivimos a través de las historias de lo que significan para "mí" las experiencias sensoriales, en lugar de a través de la propia experiencia sensorial desnuda, actual.

Es muy fácil crear una historia sobre las presentes sensaciones físicas como que el dolor o la incomodidad no deberían estar sucediendo o que hemos estado sufriendo dolor o malestar durante mucho tiempo. De esta manera, sufrimos. "Arrastramos" las sensaciones a través del tiempo. Pero el tiempo es pensamiento. Y todo pensamiento es una apariencia de la conciencia. Así que arrastrar las sensaciones a través del tiempo sólo significa que damos demasiada importancia a nuestras historias sobre las sensaciones. La resistencia creada a través de esa narración de historias fortalece al yo simulado limitado que busca la liberación futura. En cambio, este yo simulado se implica en un juego de mantener o recrear sensaciones placenteras, ya se trate de la sensación de un masaje, la satisfacción de comer, la altura de las experiencias espirituales, o el impulso del ego de recibir elogios y reconocimiento.

La búsqueda espiritual es una búsqueda de algo más, en el momento siguiente. Es una persecución en busca de un placer futuro o liberación y una evitación del presente dolor o malestar. El yo simulado está encadenado a esta dualidad de placer y dolor ― este movimiento de perseguir el placer y evitar el dolor.

Cuando las experiencias sensoriales como el placer y el dolor se ven simplemente como movimientos dentro de la propia conciencia presente, se les permite aparecer y desaparecer de forma natural. Ya no son arrastradas ni centradas en la historia del yo que vive en el tiempo. Nuestra verdadera identidad es revelada en este ver. Todo está naturalmente permitido, tanto el placer como el dolor, tanto la hermosa vista desde la cima de la montaña como el molesto sonido de la alarma del coche. La conciencia simplemente no tiene ninguna intención de resistir. Acepta de forma natural lo que aparece, porque la apariencia en sí no está separada de ese espacio que la ve. Las sensaciones no están separadas de la conciencia. La conciencia no se acerca o se aleja de ninguna sensación. En este ver, los movimientos constantes de perseguir el placer y evitar el dolor tienden a relajarse por sí solos.

La Contracción del Yo

El yo simulado no es sólo una limitada historia basada en el pensamiento. Tampoco es sólo de naturaleza emocional. Es físico. La contracción del yo es el tenso nudo de energía físico aparentemente sólido dentro del cuerpo que crea un verdadero sentido de separación entre "yo" y el resto de la vida. La contracción del yo se encuentra en cualquier área incluyendo el estómago, el pecho, la garganta, detrás de los ojos, e incluso en algunas partes de la cabeza. El nudo puede estar en más de un área simultáneamente.

La contracción del yo, tan real como parece, también es sólo una apariencia temporal de la conciencia. Se siente permanente sólo porque hemos asumido toda nuestra vida que somos en realidad seres separados. Hasta que escuchamos la invitación para investigar si esta contracción es nuestra verdadera identidad, simplemente asumimos que así es. Tome un momento ahora e investigue esta asunción o suposición. Encuentra la contracción o contracciones físicas en el cuerpo. ¿Dónde se encuentra la energía densa? ¿Dónde se siente como que hay un sólido, separado tú? ¿Ves que la contracción del yo, independientemente de dónde se encuentra, aparece dentro de la conciencia? Tu verdadera identidad es eso que está despierto a la contracción. Si puedes encontrar la contracción como una apariencia, no debe ser . Debe ser una apariencia en lo que eres.

Ninguna cantidad de esfuerzo o resistencia frente a la contracción disminuirá la contracción. La contracción es la propia energía de separación y resistencia. La resistencia no puede erradicar la resistencia. Sólo el yo simulado procuraría librarse de la contracción de todos modos.

La única práctica aquí es reconocer la espaciosa conciencia presente y darse cuenta de que el espacio suavemente rodea e impregna la contracción. Recuerda que la invitación aquí nunca es manipular una apariencia. La contracción, como todas las apariencias, es "de la conciencia". En realidad no hay separación entre la conciencia y la contracción. Todo es energía en diferentes formas. En el simple reconocimiento de la conciencia, se revela que la contracción no eres tú. Ese ver revela tu verdadera identidad como conciencia en sí. La contracción tiende a desaparecer sin esfuerzo y de forma natural en ese ver.

Recuerda, ¡no lo compliques!: Por encima de todo, reconoce la conciencia presente ahora mismo. No trates de manipular las sensaciones. Ve que las sensaciones no están separadas de la conciencia.

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