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Extractos - Scott Kiloby

Capítulo 3 ― Las apariencias (los pensamientos)

por Scott Kiloby
Scott Kiloby

Todavía estamos en la discusión de las apariencias. Los pensamientos son el centro de este capítulo. Recuerda que en el capítulo dos hemos definido una "apariencia" como cualquier cosa temporal que se mueve o cambia o va y viene dentro de la conciencia. Los pensamientos son claramente apariencias de la conciencia. Vamos a revisar la categoría de pensamientos que se presentaron en el capítulo dos:

Pensamientos: pensamientos, creencias, ideas, interpretaciones, conceptos, opiniones, juicios, historias, conceptos espirituales, identidades, roles y títulos.

El Triángulo del Yo Simulado

Hay mucho que decir sobre los pensamientos en este texto. Pero vamos a empezar con lo básico. Living Realization llama al sentido de un yo separado, "el yo simulado". Hemos elegido esta definición para que podamos mirar al yo separado como lo que es. Es una simulación como un sueño que aparece en lo que realmente eres ― conciencia presente. Este yo simulado no es nuestra verdadera identidad. En Living Realization, definimos al yo simulado como algo más que el pensamiento "yo". Es algo más que sólo pensamiento y emoción. De hecho, es una total contracción física y emocional que mantiene una historia basada en el pensamiento y en el tiempo.

La raíz misma de este yo simulado es el pensamiento "yo". Si sigues la pista al pensamiento "yo" hasta su fuente actual, se revela que su verdadera esencia no es un pensamiento en absoluto. Es más como una conciencia presente no-conceptual que está inseparablemente despierta al momento presente, mirando la vida sin etiquetas. Para algunos, esta simple invitación es todo lo que se necesita. Una rápida investigación para encontrar la raíz del pensamiento "yo" revela que no hay un "yo" separado ahí. De hecho, ni siquiera hay raíz. No hay ningún objeto. No hay ningún concepto. No hay nada. Sólo hay un ver claro, espacioso, presente, en el que todo aparece y desaparece. Es un ver en el que todo es visto. Y ninguna apariencia puede verse sin el propio ver. Es por esto que decimos que las apariencias son inseparables de la conciencia misma. La conciencia no-conceptual a la que se señala repetidamente en este texto está más cerca de tu identidad real que cualquier cosa que aparece en la conciencia incluido el pensamiento "yo".

Aunque la raíz del yo simulado es el pensamiento "yo", el yo simulado es más complicado que eso. En Living Realization se utiliza el término, "el triángulo del yo simulado", para describir todo el aparato conceptual del yo separado incluyendo eso de lo que está hecho y lo que hace. La palabra "triángulo" apunta a tres grupos de pensamientos: pasado, futuro y resistencia al presente. El yo simulado es creado y mantenido por medio de la identificación con (y enfatizando) los pensamientos dentro de estos tres grupos, en lugar de reconocer la conciencia en cada situación.

El Grupo del Pasado

El pasado considera "quién eres". Este grupo de pensamientos incluye todo lo que sabes conceptualmente acerca de quién eres y lo que es la vida. Más específicamente, este grupo incluye tu nombre, tu identidad, detalles sobre tu familia y la infancia, tu educación, historia, los roles que desempeñas, los títulos que te pones, y todos los demás aspectos de tu historia personal. Este grupo incluye todas las ideas políticas, religiosas, espirituales y otras, las opiniones y creencias que tengas, todas las cuales también forman parte de tu historia, lo veas o no. Este grupo incluye cualquier identificación mental que tengas como miembro de un grupo. Cuando dices: "soy cristiano", "soy musulmán", "soy científico", "soy americano", o "soy ruso," estos son todos conceptos con los que la conciencia se ha identificado.

Este grupo del pasado incluye todas tus ideas sobre el mundo y la realidad misma. En pocas palabras, es cualquier cosa que aparentemente ha ocurrido en el pasado o cualquier idea que se ha formado en el pasado, pero que ahora se ha reducido a un recuerdo (es decir, un pensamiento) y se ha convertido en una parte de la historia conceptual llamada "yo y mi vida".

El único verdadero punto aquí es que todos estos son conceptos. Todo lo que piensas de ti mismo es sólo eso... un pensamiento. Es una representación, una señal. Todas las señales apuntan a y aparecen y desaparecen dentro de tu verdadera identidad, que es conciencia presente. Si has visitado Texas, no caminas hasta la señal "Bienvenido a Texas" y declaras con firmeza que la señal es en sí Texas. La señal es sólo una señal. Representa o apunta a algo. De la misma manera, cada concepto en el grupo del pasado representa o apunta a algo. Apunta a tu verdadera identidad, que es conciencia presente. Tú no confundes la señal "Bienvenido a Texas" con el verdadero Texas. De la misma manera, Living Realization te invita a dejar de buscar en los conceptos del pasado un sentido de quién o qué eres actualmente. En su lugar, simplemente toma un momento ahora mismo, o en cualquier otro momento durante el día cuando sea conveniente, y reconoce eso que está mirando, que es la conciencia misma.

Sientes una sensación de separación de los demás y del resto de la vida, porque continuamente confías y haces hincapié en los pensamientos del grupo del pasado. Buscas en la memoria un sentido de ti mismo. Esta memoria se compone de señales o imágenes. Estas señales o imágenes se parecen más a reflejos de lo que eres. Son cosas que aparecen y desaparecen dentro de lo que realmente eres ― conciencia. Esta separación crea una identidad en torno a una sensación de carencia. A partir de esta sensación de carencia, hay un deseo de encontrar completitud. Esto da lugar a buscar en el futuro esa completitud, que vamos a hablar en la siguiente sección.

El punto aquí es que no hay nada que analizar, conocer, neutralizar, superar, averiguar, deshacerse, entender, o hacer con ninguno de los pensamientos que aparecen desde el grupo del pasado. Sólo reconoce que todos son conceptos. Tú no eres un concepto. Cuando surja cada pensamiento, simplemente obsérvalo. Al observar, no te deshagas del pensamiento. Desaparece por sí solo de forma natural, resolviéndose de nuevo en la conciencia presente. Observa que lo que está mirando es la conciencia presente. Eso es lo que realmente eres. El reconocimiento de que esa conciencia presente es un fin en sí misma. Se resuelve la crisis de identidad completamente. Tú eres esta conciencia presente. Es así de simple. Ningún concepto puede ser lo que eres, porque todos los conceptos aparecen dentro de lo que eres.

El Grupo del Futuro

El futuro considera "quién llegarás a ser". Este grupo de pensamientos incluye todo lo que sabes o crees que sabes conceptualmente sobre el futuro "tú". Más específicamente, este grupo incluye historias sobre el momento siguiente, mañana, la próxima semana, el próximo año, y el resto de tu vida. En pocas palabras, es todo lo que crees que debe suceder en el futuro para que puedas estar en paz o cualquier cosa que temes que ocurra en el futuro que pueda amenazar tu sentido del yo.

Este grupo incluye pensamientos de cumplimiento futuro con respecto a las relaciones, trabajos, carrera, asuntos materiales, fama, prestigio, atención, alabanza, reconocimiento y la búsqueda de soluciones placenteras a través de drogas, alcohol, tabaco, comer, ir de compras, el sexo o los juegos de azar. Incluye también pensamientos de un futuro despertar espiritual. Todos estos conceptos entran dentro del ámbito de la esperanza. El combustible central, en su mayor parte inconsciente, detrás de cada idea que rodea la esperanza es el siguiente: Yo espero que suceda X. Si X sucede, estaré bien.

El grupo del futuro no es sólo acerca de la esperanza. La otra cara de la esperanza es el miedo. El grupo también incluye cualquier pensamiento de temor acerca del futuro, incluyendo el fracaso, el sufrimiento y la muerte. El combustible central, en su mayor parte inconsciente, detrás de cada idea que rodea el miedo es el siguiente: Tengo miedo de que suceda Y. Si Y sucede, estaré amenazado o moriré.

El punto aquí es que no hay nada que analizar, conocer, neutralizar, superar, averiguar, deshacerse, entender, o hacer con cualquiera de los pensamientos que aparecen en el grupo del futuro, independientemente de si el pensamiento gira en torno a la noción de esperanza o temor. Sólo hay que reconocer que todos son conceptos. Tú no eres un concepto. Albergando continuamente pensamientos del futuro, el yo simulado se mantiene. Este yo se siente separado y busca la perfección en el futuro. Pero la perfección no se puede encontrar en el tiempo. El tiempo no es más que otro pensamiento. En otras palabras, no hay manera de albergar la noción de un instante después, un mañana, un mes próximo, o un año siguiente sin pensar. Cada uno de estos son meros conceptos que aparecen y desaparecen dentro de la conciencia presente, que es lo que realmente eres.

Cuando aparezca un pensamiento sobre el futuro, simplemente obsérvalo. Al observar, no te deshagas del pensamiento. Desaparece por sí solo de forma natural, resolviéndose sin esfuerzo en la conciencia presente. Cada cosa que se manifiesta en el universo ―incluyendo el pensamiento― tiene una vida temporal. Observar sólo significa darse cuenta de que todos los pensamientos del futuro aparecen y desaparecen en la conciencia presente. Al observar los pensamientos, date cuenta de que lo que está mirando es la conciencia presente. Eso es lo que tú eres. Al reconocer que lo que tú eres es lo que está mirando en el aquí y ahora y no alguna de las apariencias que van y vienen (es decir, los conceptos) se resuelve la crisis de identidad completamente. La búsqueda de un futuro termina ahora mismo, en este ver.

El Grupo de la Resistencia al Presente

El tercer grupo de pensamientos dentro del triángulo es el grupo de la resistencia al presente. Esto incluye cualquiera de las interpretaciones mentales del momento presente, sobre todo las que están en resistencia con tu experiencia presente incluyendo el culpar, quejarse, juzgar, comparar, y cualquier otro pensamiento que hace que parezca que algo que está sucediendo ahora no debería estar sucediendo.

El punto aquí es que no hay nada que analizar, conocer, neutralizar, superar, averiguar, deshacerse, entender, o hacer con cualquiera de los pensamientos que aparecen a partir del grupo de la resistencia al presente. Sólo reconoce que todos son conceptos. Tú no eres un concepto. Albergando continuamente pensamientos de este grupo, se mantiene el yo simulado. Este yo simulado es alimentado por la resistencia continua, a través de la interpretación mental, a lo que está sucediendo en el momento presente.

Cuando aparezca un pensamiento de resistencia al presente, simplemente obsérvalo. Al observar, no rechaces el pensamiento. Desparece de forma natural. Observa que lo que está mirando es la conciencia presente. La conciencia presente es lo que eres. Al reconocer la conciencia presente, ves que la conciencia está, naturalmente y sin esfuerzo, aceptando cualquier cosa que está sucediendo en este momento. También ves que todo lo que está sucediendo es una apariencia dentro de la conciencia. Ves que ninguna apariencia puede aparecer sin la conciencia. Este es el ver que las apariencias son inseparables de la conciencia. Este es el verdadero significado de la aceptación.

El Pensamiento Testigo

Con respecto a los tres grupos mencionados anteriormente, no se trata de quedarse atrapado en un continuo proceso de atestiguar. No se trata de crear una dualidad entre el testigo y las apariencias que se ven. Living Realization te invita a ver que tú eres la conciencia dentro de la cual todos los pensamientos aparecen y desaparecen inseparablemente. El pensamiento no está separado de la conciencia misma. Estos pensamientos acontecen dentro de la conciencia. Ellos son el movimiento de la conciencia misma. La conciencia no es una cosa. Es el espacio despierto en el que los pensamientos acontecen. Por lo tanto, estos pensamientos le están sucediendo a nadie, lo que quiere decir que el yo separado que crees que eres no es realmente real. Es por eso que lo llamamos una simulación. Por lo tanto, cualquier otro concepto acerca de un testigo independiente que es testigo de la vida y de alguna manera está separado de lo que está ocurriendo es sólo otra historia dentro del grupo de pensamientos del pasado. Es sólo otro concepto con el que la conciencia se ha identificado. Simplemente darse cuenta de ese pensamiento, desaparece. Eso que se da cuenta de la idea: "yo soy el testigo separado" es lo que realmente eres ― la conciencia. Estos pensamientos aparecen inseparablemente dentro de lo que eres. No hay un yo separado de la vida. Sólo hay la vida misma. Tú eres ESO. En ese reconocimiento, cuando el yo personal es trascendido, hay una atención y compasión natural por la vida misma que incluye a todos los seres sintientes.

Preguntas y Respuestas

¿Es el intelecto un obstáculo para el reconocimiento de la conciencia presente?

Claro que puede parecer que el intelecto es un obstáculo para el reconocimiento de la conciencia. Pero lo parece sólo porque hay un sentido de uno mismo involucrado en el intelecto. Como hemos dicho en el párrafo anterior con respecto al grupo del pasado, a menudo nos identificamos con nuestro intelecto, creyendo que es la llave para nuestra identidad real. Gran parte de nuestra búsqueda a través de la filosofía, la religión, la ciencia y la espiritualidad, y muchas otras actividades intelectuales se basan en un deseo subyacente de responder a preguntas como: "¿Quién soy yo?" y "¿Qué es la vida?" Estas son preguntas que giran en torno a la idea de la identidad. Al reconocer la conciencia presente como nuestra identidad real, la crisis de identidad se resuelve completa y finalmente. También se ve que la conciencia es lo mismo que el espacio en sí. ¿Puede el intelecto dañar el espacio? Por supuesto que el intelecto no puede dañar el espacio. Ninguna apariencia puede dañar la conciencia. Así que el intelecto no puede dañar u obstruir lo que eres. El intelecto es una apariencia asombrosa dentro de lo que eres. No hay que negarla o reprimirla. ¿Quién haría algo así? En ese ver, puede haber un gran deseo de leer y estudiar la filosofía, la religión, la ciencia, la espiritualidad, o alguna otra actividad intelectual o no puede haber ningún deseo de hacer nada de eso. En cualquier caso, en el reconocimiento de la conciencia, ya no hay necesidad de buscar la respuesta a la pregunta, "¿Quién soy yo?" en cualquier apariencia, incluyendo cualquier actividad intelectual.

¿Oscurece el pensamiento la conciencia?

Una vez más, puede parecer que hay cosas que oscurecen u obstruyen la conciencia. Pero recuerda la invitación central en Living Realization: Reconoce la conciencia ahora mismo. No trates de manipular cualquier apariencia. Ve que las apariencias no están separadas de la conciencia. Los pensamientos son apariencias de la conciencia. Las apariencias no pueden suceder sin la conciencia. En otras palabras, no hay manera de que un pensamiento aparezca sin la pantalla de la conciencia sobre la que aparece. En vez de oscurecer u obstruir la conciencia, el pensamiento en realidad demuestra que la conciencia está aquí. Ve que cada pensamiento va y viene temporalmente dentro de la conciencia, pero ningún pensamiento es la conciencia misma.

¿Qué debo hacer para deshacerme de mi ego o "yo simulado", como usted lo llama?

En Living Realization, no tratamos de deshacernos del ego. Es una cuestión de ver, una realización. En este ver, todo lo que no es tu verdadera identidad será trascendido de forma natural, en el reconocimiento de la conciencia. No es una cuestión de voluntad personal. No hagas de la muerte del ego tu proyecto. Es un proyecto en el que sólo el ego estaría interesado.

La invitación básica nos invita a "no manipular las apariencias" ¿No nos coloca eso en una situación de no hacer nada? ¿Una situación de desapego, de complacencia y nihilismo? Si no hay yo, ¿por qué habría de importarme todo un carajo? El mundo ha sido construido haciéndolo. Sólo se hacen las cosas cuando pienso en ellas y actúo. Parece que usted está predicando la pereza.

Esto viene de un malentendido. Viene de confiar en el pensamiento o los puntos de vista mentales para entender la conciencia o comprender o predecir cómo sería el futuro si reconocieras la conciencia. Eso no es el reconocimiento de la conciencia, que es nuestra identidad siempre presente.

Cuando hay identificación con el pensamiento, crees que eres este yo basado en el pensamiento. Crees que este yo basado en el pensamiento está actuando de manera autónoma como si este yo pudiera apartarse del resto de la vida y tener el control de todos los resultados futuros y hacer que las otras partes (es decir, seres y cosas) reaccionen de cierta manera y hagan ciertas cosas. Para la mayoría de la gente, este intento de control no funciona. Puede, de hecho, causar un gran sufrimiento. La separación es la raíz del sufrimiento.

En la historia del yo, algunos planes e intentos de controlar los resultados futuros parecen funcionar de la manera que nos gustaría que lo hicieran. Otras veces, no parecen funcionar en absoluto. Toda persona tiene derecho a seguir creyendo que su identidad reside en y como este yo basado en el pensamiento. Nadie está obligado a estar interesado en el reconocimiento de la conciencia. Puedes seguir viviendo la vida desde la sensación de una voluntad personal que trata de lograr resultados futuros.

Pero cuando empezamos a interesarnos en el reconocimiento de la conciencia experiencial como nuestra verdadera identidad, eso abre la puerta a una posibilidad totalmente nueva. En el reconocimiento de la conciencia, vemos que la voluntad personal y los intentos de control son sólo pensamientos que aparecen y desaparecen en la conciencia presente. No tienen poder propio. Todos ellos se basan en la falsa suposición de que existe una entidad central, separada dentro de nosotros que puede administrar las diversas apariencias de la vida (pensamientos, emociones, estados, sensaciones y experiencias). Llegamos a dar os cuenta de que este no es el caso. Estas apariencias van y vienen por su cuenta. Tienen una vida propia. La vida se vive a sí misma. No somos individuos que pueden apartarse de la vida y actuar de forma autónoma. No somos individuales y separados administradores de la vida que actúan de forma totalmente independiente del resto de la vida.

Al trascender esa sensación de yo separado, el egocentrismo que viene con él también se trasciende. Nosotros naturalmente dejamos de actuar desde este lugar de egocentrismo, este lugar de tratar de controlar los resultados, obtener gratificación personal, y fijarse en las historias personales. Cuando este yo es trascendido, nos damos cuenta de que la conciencia tiene una sabiduría natural que no es egocéntrica. Nos interesamos, de forma natural, en ser serviciales con los demás. Ni siquiera insistimos en que no hay otros como una creencia. La conciencia no tiene que ver con confiar en las creencias. Hay un saber de que no hay otros y luego, paradójicamente, nos interesamos en ser serviciales de todos modos. La mente que trate de entender esto sólo se confundirá a sí misma. Es por eso que es importante mantener la conciencia en el nivel de la experiencia, en lugar de tratar de entenderla. Nadie entiende la conciencia. No es un pensamiento. Es lo que somos. No podemos entender lo que somos. Sólo podemos reconocer y ser lo que somos.

En el reconocimiento de la conciencia, la vida continúa desarrollándose. No nos sentamos en nuestros sofás con alguna creencia acerca del "no-hacer" o "no hay nadie y nada que hacer". Esas son ideas que van y vienen en la conciencia así como "soy una persona separada que hace cosas y controla los resultados" es una idea que va y viene dentro de la conciencia. Las ideas continúan surgiendo en el reconocimiento de la conciencia, pero ya no estamos interesados en tratar las ideas como "verdades". No hay ninguna razón para confiar en ellas nunca más. Nos identificamos con el pensamiento sólo cuando creemos que nuestra identidad se puede encontrar ahí. Al ver que nuestra identidad es la conciencia, dejamos de buscar la verdad absoluta y la identidad en el pensamiento.

Y así, una sabiduría, amor, paz, libertad y compasión que no están basadas en la identificación con las ideas, sino en el reconocimiento de la conciencia misma, comienza a revelarse de forma natural. Entonces tenemos la sensación de que estamos siendo vividos en lugar de estar separados como yoes a cargo y en control. Esto no es una actitud de pereza, de complacencia o de nihilismo. En algunos aspectos, hay más responsabilidad que nunca, porque el egocentrismo es trascendido. La pereza, la complacencia, y el nihilismo son puntos de vista del yo separado. Vienen de la creencia de que la conciencia es algo separado del mundo, algo donde refugiarnos y poder dejar atrás toda responsabilidad. Muchos quedan atrapados en esa trampa. La conciencia no es un refugio o escape. No es una cuestión de desapego. Tiene que haber una persona separada para poder desapegarse del mundo. El mundo no tiene existencia independiente de la conciencia. El mundo es un conjunto de apariencias y estas apariencias nunca pueden aparecer separadas de la conciencia. El mundo es la conciencia y la conciencia es el mundo. Este ver revela que el reconocimiento de la conciencia no es una cuestión de complacencia y desapego egocéntrico o no hacer. El hacer continua, sin el egocentrismo detrás de él.

Recuerda, ¡no lo compliques!: Por encima de todo, reconoce la conciencia presente ahora mismo. No trates de manipular los pensamientos. No trates de deshacerte del separado yo simulado, separado. Ve que los pensamientos y este yo simulado son apariencias inseparables de lo que realmente eres ― conciencia.

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