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Maestros y Autores (no tradicional)

Suzanne Segal

Suzanne Segal

Suzanne Segal (1955-1997) es célebre por su experiencia de auto-realización acaecida súbitamente en París, en 1982.

Graduada en Lengua Inglesa en la Universidad de Berkeley, después de su experiencia transformadora se enroló en el programa de masters de psicología clínica de la Universidad John F. Kennedy en busca de remedio para lo que ella consideraba su «trastorno», trasladándose en 1987 al programa del Instituto Wright, donde finalizó el doctorado en 1991.

Segal se convirtió en un modelo de caso de estado disociativo, conocido como trastorno de despersonalización. A lo largo de su vida, algunos terapeutas le diagnosticaron formalmente este desorden de personalidad, mientras que otros prefirieron no pronunciarse.

En 1997 se le diagnosticó un tumor cerebral maligno, su salud se deterioró velozmente y su yo volvió a aparecer. Murió dos meses más tarde dejando sin respuesta muchas cuestiones abiertas sobre la causa raíz de su realización y de su posterior pérdida de lucidez.

Suzanne perdió su sentido de un yo personal inesperada y completamente a la edad de 28 años. Durante los siguientes doce años, la ausencia de un yo la atemorizó, y pensó que estaba mentalmente enferma. Este doloroso período de su vida terminó abruptamente un día cuando se dio cuenta, en sus palabras, que "el vacío infinito que yo sabía que era ahora era evidente como la sustancia infinita de todo". Con este descubrimiento, la felicidad reemplazó al miedo y se convirtió en una maestra espiritual. Desafortunadamente, su carrera docente pronto fue interrumpida por síntomas debilitantes debido a un tumor cerebral. Ella murió unos tres años después de su feliz realización.

La vida de Suzanne Segal está brillantemente documentada en su autobiografía, Colisión con el Infinito. Pensamos que este libro es un clásico en la literatura de la iluminación.

Extraemos aquí unos cuantos pasajes esclarecedores del libro:

Colisión con el Infinito

«Según me coloqué en la fila, sentí que de repente se me taponaban los oídos, como cuando cambia la presión dentro de un avión al empezar el descenso. Me sentí excluida de la escena que tenía delante, igual que si estuviera encerrada en una burbuja, e incapaz de hacer nada salvo de una manera completamente mecánica. Levanté el pie derecho para subir al autobús, y choqué de frente contra una fuerza invisible que había penetrado mi percepción consciente como un cartucho de dinamita que explotara en silencio, volando la puerta de mi consciencia habitual y arrancándola de sus goznes, partiéndome en dos. En el enorme espacio que se abrió, aquello a lo que hasta entonces había llamado "yo" recibió un violento empujón que lo sacó del lugar que ocupaba dentro de mi y lo lanzó a una posición nueva: aproximadamente treinta centímetros detrás y a la izquierda de mi cabeza. "Yo" estaba ahora detrás de mi cuerpo mirando el mundo que me rodeaba, pero no a través de los ojos del cuerpo.

«El testigo era una entidad diferente por completo de la mente, del cuerpo y de las emociones, y la posición que ocupaba, detrás y a la izquierda de la cabeza, se mantenía constante. La insondable distancia entre el testigo y lo que eran la mente, el cuerpo y las emociones, parecía provocar un pánico inherente a ella e inevitable, debido a la sensación de estar tan débilmente vinculada a la existencia física. En este estado presencial, la existencia física parecía estar a punto de disolverse, y el miedo a la aniquilación con el que la entidad física respondía alcanzaba proporciones descomunales.

«De la experiencia de absoluta ausencia de "yo", mi estado de consciencia haría una abrupta transición ahora a la estación siguiente: la experiencia de que, no sólo no existe un "yo" personal , sino que tampoco existe "lo otro". Es decir, estaba a punto de producirse un viraje que me introduciría de modo permanente en la percepción pura de la unidad, donde se revelaba que la vacuidad que dominaba mi consciencia era la sustancia misma de toda la creación. Una vez que el secreto de la vacuidad se desveló de esta manera, empecé a referirme a ella como "vastedad".

«...iba sentada al volante de mi automóvil, dirigiéndome hacia el norte para visitar a unos amigos, cuando de repente me di cuenta de que estaba conduciendo a través de mí misma. Durante años no había habido ni rastro de "yo", y, sin embargo, en aquella carretera todo era "yo". Iba conduciendo a través de mí para llegar al lugar en el que ya me hallaba; o sea que, en realidad, no iba a ninguna parte, puesto que ya estaba en todas partes. Resultaba obvio ahora que la vacuidad infinita que yo había descubierto ser, era la sustancia infinita de todo cuanto veía.

«...todo parecía fluir; las montañas, los árboles, las rocas, los pájaros y el cielo iban perdiendo, todos, sus diferencias. Al pasear la mirada por el paisaje, lo primero que vi fue que todos ellos eran uno; después, como en una segunda oleada de percepción, pude ver sus particularidades. Pero la percepción de la sustancia de la que estaban hechos no ocurría a través del cuerpo, sino que la vastedad se percibía a sí misma por medio de sí misma en cada punto de sí misma. Una inefable calma lo impregnaba todo. No había éxtasis ni beatitud; simplemente calma.

«No era necesario cambiar ni erradicar nada; no era necesario que nada hiciera nada, salvo ser. Todo ocurre simultáneamente: la forma y la vacuidad, el dolor y la iluminación, el miedo y el despertar. Una vez visto que es así , ¡parece tan increíblemente sencillo! El garfio del miedo se rompió, y la dicha afloró al instante. La experiencia de la vacuidad había revelado su secreto, y era evidente que la vacuidad no era sino la sustancia de todo. Al fin vi lo que había tenido delante todo el tiempo, y que el miedo me había impedido ver ― no sólo no existe un "yo" individual, sino que tampoco existe "lo otro". No hay ni yo ni otro. Todo está hecho de la misma sustancia que la vastedad.

«...desde entonces, nada ha vuelto a ser lo que era. El hecho de que "yo" hubiera dejado de existir, de que no existiera ya nada semejante a una persona, me condujo finalmente a la comprensión suprema de que no hay nada que no sea yo. Lo que queda cuando no existe el "yo" es lo único que existe.»

(Extraído de Místicos, Maestros y Sabios, por Robert y Judyth Ullman)

Recursos:

Libros - Publicaciones:

Libros de Suzanne Segal en Español

Colisión con el Infinito (Amazon)

Colisión con el Infinito (Alfaomega)

Textos, extractos:

Collision with the Infinite (excerpt) (realization.org)

Suzanne Segal - Information and Excerpts taken from Collision with the Infinite (nonduality.com)

Artículos y entrevistas:

An Interview with Suzanne Segal (realization.org)

Suzanne Segal Interview (spiritualteachers.org)

Otros recursos, vídeos...:

Invitación a despertar: SUZANNE SEGAL por Sanatha (Mindalia Television)

Invitación a despertar: SUZANNE SEGAL por Sanatha (power-love.com)


Webs, enciclopedias y redes sociales:

Wikipedia: Suzanne Segal
WikiVisually: Suzanne Segal

Libros de Suzanne Segal en español

Colisión con el Infinito

colisión con el infinito (relatos de iluminación)

Suzanne Segal
Gaia Ediciones (2019)

Al igual que le sucedió a Ramana Maharshi, la realización de Suzanne Segal se produjo de forma abrupta e inesperada y sin ningún tipo de preparación. Estaba esperando el autobús tranquilamente y, en un instante, dejó de ser alguien; su identidad personal como Suzanne Segal desapareció en un chasquido. En esta autobiografía, Suzanne describe sus esfuerzos... / leer más