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Libros - Swami Abhishiktananda

Oración
Una mirada a la oración contemplativa
en la espiritualidad oriental y occidental

Oración

Descripción:

Oración es la obra del monje benedictino francés Swami Abhishiktananda, cuyo encuentro con la espiritualidad india durante veinticinco años ahondó y enriqueció inmensamente su fe cristiana. Los frutos de esta profunda experiencia espiritual se encuentran en este libro que fue, en palabras de su autor : escrito a las orillas del Ganges, en estrecho contacto con la experiencia espiritual de los Upanishads... En este libro no hay nada técnico. Más bien busca ser un compañero de viaje en el camino que lleva al interior.

Un manual sencillo y práctico, que brilla con las joyas de la sabiduría cristiana e hindú. Oración ha sido considerado un clásico, comparable a otras obras escritas por místicos cristianos contemporáneos que han explorado la oración contemplativa en la espiritualidad oriental y occidental, como Anthony de Mello, Hugo Enomiya-Lasalle, Bede Griffiths, William Johnston, Thomas Keating, John Main, Thomas Merton, Ama Samy, David Steindl-Rast, Vandana Mataji, y otros pioneros en el entendimiento espiritual interreligioso.

Abhishiktananda

Swami Abhishiktananda (Henri Le Saux, 1910-1973) fue una de las figuras espirituales más fascinantes del siglo XX, que construyó puentes ente Oriente y Occidente. Nacido en Francia en 1910, ingresó en el monasterio benedictino de Kergonan, en la Bretaña meridional, y después de diecinueve años como contemplativo en la tradición monástica occidental en 1948 obtuvo permiso de su abad para marchar a India. Dos años más tarde co-fundó el ashram de Shantivanam en las orillas del río Kaveri (Tamil Nadu). Allí profesó samnyasa y se sumergió en la tradición filosófica y espiritual de India.

En 1949 su encuentro con Sri Ramana Maharshi fue decisivo. Entre 1952-54 pasó varios periodos de semanas o meses de profunda meditación en las grutas de la montaña sagrada de Arunachala, en Tiruvannamalai. En 1955 conoció a otro sabio realizado, Sri Gnanananda Giri, en Tirukoyilur (ambos en Tamil Nadu), y se hizo discípulo suyo. Por medio de la intensa upadesha (enseñanza) e ilimitada gracia de su gurú, Swami Abhishiktananda se acercó al corazón del advaita.

En 1959 comenzó a viajar a los Himalayas, sintiéndose cada vez más atraído por las montañas, hasta que en 1968 se asentó en un eremitorio a la orillas del Ganges, cerca de Uttarkashi (Uttarakhand). Allí, en 1971, se unió a él su principal discípulo, Marc Chaduc, y con el transcurso del tiempo desplegaron una profunda relación espiritual. En julio de 1973, dos semanas después del samnyasa diksa de Marc, Abhishiktananda sufrió un infarto en las calles de Rishikesh. Esto le llevó al Despertar final.

Swami Abhishiktananda alcanzó mahasamadhi el 7 de diciembre de 1973 en lndore (Madhya Pradesh), pero su vida y mensaje continúan inspirando a muchos buscadores de la Verdad, que tratan de vivir una espiritualidad auténtica más allá de las barreras religiosas. / Más info


pequeña tierra
Detalles del libro:
Título: ORACIÓN
Subtítulo: Una mirada a la oración contemplativa en la espiritualidad oriental y occidental
Título Original: Prayer.
Exploring contemplative prayer through Easern and Western spiritaulity

Autor: Swami Abhishiktananda
Traducción de: Fernando Peleato Sánchez
Editorial: Pequeña Tierra
Año de edición: Septiembre 2020
Nº de páginas: 156
Encuadernación: Rústica con solapas
Formato: 13 x 20
ISBN: 978-8409228683
Pedidos a: pequenatierra@gmail.com

Extracto del Prólogo

Oración compendia el relato más exhaustivo de cuanto Swami Abhishiktananda quiso decir sobre el tema, aunque de algún modo toda su obra escrita es una invocación continua a la importancia de la vida contemplativa. No hace énfasis en las técnicas de oración, aunque contiene algunas sugerencias. Para el autor el punto esencial es el despertar espiritual, y para ello tenemos que dirigir la mirada en la buena dirección.

La definición de oración de Swami Abhishiktananda es muy sencilla y aún así, cuando se «desempaqueta» se puede ver que va muy lejos. «Vivir en oración constante, llevar una vida contemplativa, no es más que vivir en la Presencia real de Dios». Esta presencia real de Dios está ahí para todas las personas, tanto si son conscientes de ello como si no, «... pues en Él vivimos, nos movemos, y existimos» (Hch 17:28), como Pablo recordó a los atenienses.

Dios es un misterio de Presencia mutua, y la creación es en cierta medida el excedente de esa Presencia, porque nada puede existir separado de su Presencia. La humanidad cuenta con el privilegio de ser consciente de la Presencia y corresponder a ella. Esto no es un privilegio de unas pocas almas escogidas, sino que es nuestro derecho natural.

Por supuesto que estamos familiarizados con la denominada «práctica de la Presencia de Dios» (1), pero desafortunadamente se ha malinterpretado y esto puede desorientar a la gente si cree, por ejemplo, que significa estar continuamente pensando en Dios, o figurarse de un modo u otro su Presencia. Esto es doblemente frustrante, en primer lugar porque ―frecuentemente― sólo podemos hacerlo unos pocos momentos al día, ya que tenemos obligaciones que requieren toda nuestra atención. En segundo lugar por un motivo fundamental: las representaciones que nos hacemos de Dios, o las ideas que construimos, son únicamente imágenes o ideas sobre Dios, no son Dios mismo; todas ellas se quedan infinitamente cortas frente a la realidad. Suponer que Dios es lo que pensamos de Él no es más que una forma de idolatría. En nuestra condición humana las imágenes, signos y símbolos son necesarios, pero su función es siempre apuntar más allá de ellos mismos. Es significativo que incluso Jesús tuvo que desaparecer de la vista y el oído de sus discípulos para que pudiera estar verdaderamente presente a través del Espíritu Santo. / Seguir leyendo

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