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Extractos - Unmani

La historia
Del primer capítulo del libro de Unmani "Yo soy la Vida misma"

por Unmani
Unmani

¿Estás sentado cómodamente... ?

Érase una vez una niña llamada "yo" (bueno, todo el mundo la llamaba Liza ). Esto es simplemente una historia de lo que parecía suceder en el tiempo con un principio, una mitad y un final.

Cuando era niña sólo había esto. El acontecer de la vida. Nada. No-saber. Inocencia. Siempre supe esto. Nunca ocurría nada. Veía la broma. Veía a otros fingiendo. Entonces surgió el miedo y con él una sensación de "yo aquí " y "ellos allí". "¿Qué es lo que se espera de mí?" "¿Debo jugar a su juego?" "Yo no quiero. No sé cómo. ¿Qué loco mundo es este donde todo el mundo pretende ser alguien?". Confusión. Tratando de encajar. Tratando de sobrevivir. Cuando llegué a la adolescencia la confusión se convirtió en confusión y rabia. Estaba ardiendo de rabia contra la pretensión. Enfadada con el mundo. Había una sensación de algo terrible, terriblemente malo, algo que faltaba. Todo el tiempo había un sutil conocimiento de todo lo que estaba pasando, pero al mismo tiempo, este conocimiento fue olvidándose en la desesperación de tratar de encajar.

Yo crecí en Londres, en una familia judía semi-tradicional de Sudáfrica. Iba a clases de religión judía cuando era niña donde aprendíamos cómo seguir las leyes y la forma de rezar a Dios. Cuando era niña, disfrutaba inocentemente de todo esto y animaba a mi familia a ser más religiosos. Cuando crecí me di cuenta de la hipocresía de la religión. Por ejemplo, en el día del Sabbath cuando Dios aparentemente dice que debes descansar y no conducir, mi madre (y otros) conducían a la sinagoga y aparcaba en la esquina, ¡para que nadie nos viera y pensara que habíamos caminado hasta aquí! Había muchas buenas cualidades acerca de ser parte de una religión como pasar mucho tiempo con toda la familia juntos y cantando canciones, pero también parecían haber muchos dobles raseros. La gente hablaba de Dios, o ser bueno, o tener unos firmes principios y moralidad y, al mismo tiempo, esto parecía ser sólo un espectáculo. En realidad, yo podía sentir la confusión a mi alrededor. Todo el mundo parecía estar aferrado desesperadamente a su creencia en Dios y a las tradiciones judías, como un último hilo de esperanza de que iban a ser salvados. Se sentían seguros con lo que conocían. Generaciones han creído en Dios y seguido estas tradiciones, así que ¿quiénes somos nosotros, para conocer algo diferente? Me daba cuenta del miedo y la rigidez en casi todas partes. Las personas parecían aterrorizadas de estar solas en la vida. Parecían confiar en las viejas creencias y conceptos, debido a la ilusión de seguridad. Cuando era niña, veía a través de todo esto y me sentí muy perdida y confundida.

Tengo una hermana menor que es absolutamente adorable. Siempre supe que ella conocía la verdadera naturaleza de la inocencia de la vida. Nunca sentí ninguna separación de ella. Ella es lo que yo soy. Supuse que ella reconocía esto también y a menudo estaba muy sorprendida cuando ella parecía pretender ser un individuo separado que parecía necesitar demostrar y mantener su independencia. Ella me apartaba con una historia basada en el miedo y la idea de la separación. Cuando era adolescente, traté de tranquilizarla de diferentes maneras, que yo soy lo que ella es, pero a menudo realmente no podía escuchar o confiar en eso. Esto significaba que a veces me sintiera triste y confundida por esto.

Me sentía como en mi hogar ante la aparición de la Vida. Cuando estaba con mis padres en un jardín, mi mamá o papá a menudo decían "Mira, Liza, ¿no es hermoso ese árbol ?" Yo solía responder con una especie de "Mmph " porque me sentía tan enojada. Los árboles, las flores y todo en el juego de la Vida es mi hogar. Ellos no son especiales o hermosos. Ellos son simplemente lo que son — árboles comunes. Por supuesto que son increíblemente hermosos, pero esto no tiene nada que ver con un concepto de la belleza. Estaba enojada con el concepto de belleza que se impone en lo que es tan común y absolutamente no tiene nada que ver con conceptos.

Mis padres solían decir cosas como "¿no fue un gran día, ayer?" Y otra vez me sentiría engañada y confundida. El pasado nunca había sucedido. Sabía que sólo existe como memoria. De hecho todas las palabras parecían ser como una pretensión. No tenía ganas de hablar tanto cuando estaba creciendo, porque no sabía en qué confiar: en el conocimiento de que mi naturaleza es absoluta inocencia — que se sumerge rápidamente en el trasfondo, o en las palabras que los demás decían. Trataba inocentemente de jugar el juego de las palabras con el fin de sobrevivir en el mundo. Me sentía cada vez más confusa y desconsolada. La sensación de un agujero vacío se sentía como una sensación física y una historia emotiva. Estaba esperando el momento en que iba a ser capaz de confiar en lo que sé y quizás incluso encontrarlo reflejado en el juego de la vida.

Cuando era adolescente, explotaba de rabia hacia el mundo. Mis queridos padres sintieron las consecuencias reales de esto. Me sentía tan desolada y vacía. Sentía que todo era absurdo y plano. No me importaba si vivía o moría y caminaba delante de los coches en medio de la carretera. Mis padres trataron de ayudar, pero no podían hacer nada bien ante mis ojos. Podía ver a través de todas las palabras y sentía que no significaban nada. Aunque actuaba muy duramente, realmente me sentía muy perdida.

Pensé que iba a poder llenar ese hueco vacío o sensación de pérdida con algo del juego. Traté de encontrar la relación ideal, o una carrera o incluso pensé que a través del análisis y el cambio de los patrones de los pensamientos con un psicólogo, "se resolvería todo". Estaba buscando el eslabón perdido. Esa pieza del rompecabezas que llenaría el vacío y haría que la pena desapareciera.

Cuando tenía 17 años me fui de Inglaterra a vivir a Israel por mi cuenta. Esto parecía un intento de rebelarme contra la autoridad y un paso hacia lo desconocido. En Israel, fui a la universidad, disfruté de la playa, tuve un pequeño perro negro, me sentí muy triste y enojada con mucha frecuencia, ordeñé vacas en un Kibbutz (comuna agrícola), tuve algunas aventuras románticas con los soldados, y algunas otras experiencias...

Después de siete años, me fui de Israel a toda prisa para escapar de un final traumático emocional a una larga relación con un israelí, y volé a Japón. Allí trabajé como azafata en un club nocturno y donde tenía que entretener a hombres japoneses ¡cantando karaoke con ellos y riéndome de sus chistes! Después de medio año allí, me fui a Tailandia por lo que pensé que serían 3 meses. Pero cuando llegué allí me encontré con alguien que me dijo: "Ve a la India ahora". Tomé esto como algo muy significativo y así rápidamente me marche de Tailandia a la India. Llegué a la India por mi cuenta, sin saber nada acerca de la India ni a dónde ir. De alguna manera terminé viviendo en la India por más de 3 años. Durante ese tiempo busqué por todas partes en mi llamado "viaje espiritual", mientras vivía y me movía por la India. El conjunto de la India parecía apoyar mi búsqueda espiritual. Todas las personas que conocí y todo lo que me sucedió parecían ser tan importantes para mí.

Después de varios meses de viaje, conocí a un hombre hindu-nepalí y me enamoré perdidamente. En ese momento me sentí como que estaba decidiendo entre lo que parecía ser la mente y el corazón. La mente parecía estar diciéndome que él no era el tipo de hombre apropiado para mí (era analfabeto, ex-drogadicto y en general parecía ser un personaje poco fiable), ¡pero el corazón estaba enamorado y no hacía preguntas! El corazón pareció ganar y terminamos viajando y viviendo juntos por más de 2 años. Éramos una pareja tan inverosímil, él era un hombre nepalí que pretendía ser un occidental 'guay', y yo era una mujer occidental en el papel de una mujer india. Llevaba saris y hacía puja (oración y ofrendas) a la diosa hindú Kali. Por mucho que me gustara desempeñar este papel, después de algún tiempo ya había tenido suficiente. Alrededor de este tiempo nos encontrábamos viajando a través de Pune donde está el Ashram de Osho. Mi novio nepalés consideraba a Osho como el diablo y me rogó que no fuera dentro del ashram. Pero una vez más me había enamorado.

Me encantaba escuchar hablar a Osho (aunque sólo en vídeo porque llevaba muerto más de 10 años). De muchas maneras recuerdo que pensé "Esta es mi voz que habla" cuando le oía hablar. La meditación era algo nuevo para mí y me encantó. Me gustaba la interacción con la gente de Pune y la "jugosidad" y casi abierta sexualidad del lugar. Me gustaba el baile y danzaba durante horas todos los días. Recibí un nuevo nombre de las mujeres que Osho había dejado a cargo. Me dieron el nombre de Unmani que en sánscrito significa "no mente" o "más allá de la mente". En ese momento me di cuenta de que ese nombre no tenía ninguna importancia o cualquier otro nombre. Yo ya sabía que yo no soy un nombre. Tener dos nombres no significaba que me sintiera mucho más identificada con el personaje en el que nunca había creído realmente. Incluso ahora, algunos amigos me llaman Unmani y otros Liza. No tengo una preferencia porque no soy ninguno de ellos.

En ese momento, todavía sentía que tenía que mejorar algo que no estaba del todo bien. Sentía que tenía que meditar y profundizar en mí misma a pesar de que al mismo tiempo luchaba con la sensación de pereza y aburrimiento con la meditación. Subí hasta el Himalaya e hice un retiro de silencio Vipassana de 10 días. Allí nos sentamos en meditación durante 10 horas todos los días. A pesar de que parecía un reto, ¡al finalizar no quería nunca volver a hablar! Sin embargo, me di cuenta de que la técnica de Vipassana no era para mí cuando me enteré de que es necesario continuar meditando diligente y persistentemente por lo menos dos veces al día. ¡La mantuve hasta alrededor de un mes después de dejar el retiro! Parecía ser un trabajo bastante duro que requiere mucha disciplina. Por más maravilloso que pareciera, sabía que eso no era todo. Lo que yo estaba buscando tenía que ser mucho más simple.

Después de eso volví a Pune e hice una terapia de grupo en el que todos retrocedíamos hasta la infancia ¡para revivir nuestro dolor durante 5 días! Esto era básicamente una semana de llanto (no es que mi infancia fuese especialmente traumática en absoluto). En el último día durante una intensa sesión de catarsis, me rompí un tobillo al tratar de matar a mi Madre mientras daba puñetazos y patadas a los colchones y a las paredes acolchadas. Esto agravó mi estado emocional. Mientras estaba sentada en una silla de ruedas en la última jornada del grupo, y escuchaba el terapeuta decir "Esto ha sido sólo una muestra del trabajo que tenéis que hacer con vosotros mismos", mi mundo se volvió negro. Me sentía tan enojada. No puede ser así. No puede ser un excavar sin fin en el pasado. No puede ser simplemente una búsqueda sin fin. Sé que no lo es.

A causa de mi pie roto, me pasé la mayor parte del mes acostada en la cama mirando al techo. Me sentía tan perdida y casi al final de mis fuerzas. El dolor era insoportable, tanto física como emocionalmente. ¡No puede ser así! No puedo seguir así. ¡Esto no puede ser todo lo que hay!

Dolano
Dolano

Alrededor de un año antes de esto, había oído a alguien hablar de una mujer llamada Dolano que hablaba del Despertar. Cuando escuché por primera vez el término "Despertar", no tenía ni idea de lo que significaba y no estaba muy interesada en averiguarlo. Parecía ser otra experiencia espiritual o meta para ser seguida. Yo ya sabía que estas metas espirituales no tienen nada que ver con la realización real. Pero cuando oí hablar más acerca de lo que estaba hablando, me sentí aterrorizada de ir a verla porque me daba cuenta de que de alguna manera esto era el final.

Mientras yacía en la cama con el pie roto, me puse a pensar en esto. Al mismo tiempo que estaba aterrada, sabía que no podía seguir así. Me sentía bastante suicida. La vida no era digna de ser vivida. Todo lo que quería hacer era adormecer el dolor, dormir o morir. Así que fui a verla.

Dolano es una Maestra Zen alemana que vive en la India dando Satsang. Dolano había estado con Osho durante años, pero "despertó" después de ver a Papaji en Lucknow.

Mientras ella hablaba, yo luchaba contra lo que estaba diciendo. Trataba de elaborarlo todo. Trataba de entender y relacionar lo que decía con lo que yo creía que sabía. Los pensamientos daban vueltas tratando difícilmente de calcular la respuesta.

Durante este tiempo, en algún momento surgió el reconocimiento de lo que ahora se ve que es lo que la gente llama "Despertar". El tiempo se detuvo. La visión de mí misma como alguien con "mi vida" y "mi historia" se desintegró. La identificación de mí misma como alguien que se encuentra en un cuerpo terminó. Sólo había vida ocurriendo. Después de esto, la mente trató de informar y explicar lo que había ocurrido y que había ocurrido debido a esto o aquello. Pero, en realidad, simplemente sucedió. O realmente no sucedió nada. En realidad, fue el reconocimiento de la normalidad absoluta de no-saber, pero con ello había una relajación y por lo tanto alivio en contraste con la desesperación de la búsqueda. Se vio que lo que se estaba señalando es lo que soy. Siempre he sabido esto, pero simplemente pretendía que no lo sabía. Me había vuelto tan acostumbrada a pasarlo por alto porque siempre es el trasfondo de toda la pretensión en este juego de la vida. Estaba tan acostumbrada a la pretensión o fingimiento de las personas que hablan de las cosas que aparecen en el juego que nunca me había dado cuenta de que el juego podría ser utilizado para expresar eso que conoce la pretensión. Una vez que esto fue visto, sólo había risas. "¡Mira, sólo estamos fingiendo, ja, ja!" Hubo una fusión con lo que ya era y siempre conocía, pero que sólo pasaba por alto. Hubo lágrimas de gratitud — hacia la Vida. Por fin, finalmente hallado. Por fin se refleja en la apariencia. Por fin el velo podía caerse y sólo había descanso en el no-saber.

Después de esto, un gran alivio se hizo sentir, pero a veces había dudas y aún preguntas de cómo integrar este principio en mi vida, ¿qué hago ahora con esto? Pasé algún tiempo en el Himalaya y luego fui a Australia y Nueva Zelanda. Viví en Australia durante unos 2 años y tuve una época fantástica de no hacer prácticamente ninguna búsqueda. Viví en una tienda de campaña durante un tiempo, viví en una furgoneta por un tiempo, viví en el campo por un tiempo, y viví en una playa por un tiempo. A veces, este nuevo reconocimiento parecía estar integrándose lentamente, pero luego hubo otros momentos de confusión y duda, cuando me sentía atraída por otros caminos espirituales de nuevo. Volví a Nueva Zelanda y otra vez me metí en diversas técnicas espirituales, porque parecía que todavía podía mejorar algo. Algo aún parecía estar un poco perdido.

Poco después de esto me fui a Londres. Un día, fui a cenar con unos amigos y terminé teniendo una discusión con un amigo que me acusó de ser arrogante, porque hablé del "Despertar". Me fui a casa esa noche con pensamientos dando vueltas en mi cabeza. Dudaba de todo y casi estaba de acuerdo con él de que estaba siendo arrogante. Entonces, fue reconocido que todas las dudas, la confusión, la arrogancia, la acusación, y todo, es lo que es, también. No hay separación. No hay una parte de ello que es, y una parte de ello que no es. Nunca ha habido una persona separada que es arrogante o no. Puedo decir "yo soy" o "yo sé" y no es arrogante, es lo que es. Soy la apariencia del personaje separado, y eso que conoce al personaje. No hay separación.

Con esto, hubo una relajación final. Se vio que en realidad, sólo hay arrogancia, al mismo tiempo que humildad absoluta. Pero la creencia en alguien que posee esto, ha desaparecido. Con esto, desaparece toda confusión y el tratar de llegar a ser — una disolución de las creencias y las suposiciones. Un reposar en y como la Vida misma.

Al describir esto con palabras, puede sonar como que sucedió algo especial, pero esa es la manera de ser de las palabras y los pensamientos. Que dramatizan. En realidad nunca ocurrió nada. Yo soy todo lo que es y ha sido siempre.

Esto es lo que algunos llaman Iluminación o Liberación. Pero no puedo decir que "yo estoy liberada" porque no tiene nada que ver con el "yo". De hecho, ya no hay ninguna idea de un "yo" separado que podría hacer cualquier cosa, y mucho menos lograr cualquier estado de "Liberación". La "Liberación" es simplemente una palabra que apunta al reconocimiento de nada más que la Liberación. No hay nada que lograr y nadie para lograrlo. Yo no sé nada. Pero a través del no-saber, hay completo conocimiento. Estoy completamente perdida, y a través de esto hay un placer en todo lo que sucede. Estoy cayendo para siempre y nunca llego a tierra. Esta es la libertad absoluta. Sólo hay "Liberación". Sin embargo, yo no elegiría una palabra tan rebuscada. Es mucho más simple que eso. Es simplemente Vida. Soy simplemente Vida.

Yo soy la Vida misma

Yo soy la Vida misma

La vida es. No hay nadie viviéndola. No es "mi vida". No hay un "yo" que vive. Pero yo soy la Vida. Este "yo" no es un "yo personalizado". No es una persona supuestamente separada. Este "yo" es todo lo que es. Es la Vida misma.

Que yo soy la Vida misma, es conocido. Este conocimiento va más allá del conocimiento y el intelecto. Este conocimiento es un conocimiento más allá de la experiencia, más allá del pensamiento o la emoción. Es un saber en el no-saber. No sé cómo lo sé, excepto que yo soy. Con este conocimiento de que yo soy, el personaje sigue jugando al juego, o desempeñando el papel, de ser un personaje de una obra de teatro. La obra de teatro ya no se toma en serio, pero todavía todo puede suceder y sucede. Se trata simplemente de saber que pase lo que pase no le sucede "a mí". Simplemente sucede.

Estas palabras no apuntan a nada nuevo. De hecho, lo que se expresa aquí es atemporal. Siempre ha sido sabido. Se sabe. Es lo más familiar y común. Es lo que soy.

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