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Extractos - Ken Wilber

Sexo, Ecología, Espiritualidad ― Introducción

Por Ken WilberIntroducción al libro: sexo, ecología, espiritualidad
Sexo, Ecología, Espiritualidad

Es muy extraño que algo ―que cualquier cosa― ocurra en absoluto. No había nada, hubo un Big Bang, y ahora estamos todos aquí. Es increíblemente raro.

Ha habido dos respuestas generales a la punzante pregunta de Schelling: «¿Por qué hay algo y no, más bien, nada?» A la primera le podríamos llamar la filosofa de la exclamación, del «¡uy!». El universo simplemente ocurre, no hay nada detrás, todo es en última instancia accidental o aleatorio, simplemente es, simplemente ocurre: «¡uy!» Esta filosofía del «¡uy!», aunque a veces parezca muy madura y sofisticada (sus nombres modernos son legión, desde el positivismo al materialismo científico, desde el análisis lingüístico al materialismo histórico, del naturalismo al empirismo), siempre llega a la misma respuesta básica, a saber: «¡No preguntes!»

Se dice que la pregunta misma («¿Por qué ocurren las cosas? ¿Por qué estoy aquí?») es confusa, patológica, infantil. Mantienen que dejar de hacer tales preguntas es señal de madurez, de ser un adulto en este universo.

Yo no lo creo. Creo que la «respuesta» que dan estas «modernas y maduras» disciplinas ―a saber: «¡Uy!» (y por tanto, «¡No preguntes!»)― es la respuesta más infantil que la condición humana posiblemente podía ofrecer.

La otra respuesta general que se propone es que hay algo más ― detrás del escenario en que se desarrolla el drama, hay una pauta, orden o inteligencia más amplio y elevado. Existen, evidentemente, muchas variedades de «orden más profundo»: el Tao, Dios, Geist, Maat, Formas Arquetipicas, Razón, Li, Mahamaya, Brahmán, Rigpa. Y aunque estas diversas variedades de orden más profundo evidentemente están en desacuerdo entre si en muchos puntos, todas ellas coinciden en esto: el universo no es lo que parece. Está ocurriendo algo más; es algo muy diferente de una simple exclamación...

Esta obra trata de todo ese «algo más que una exclamación». Trata de un posible orden más profundo, de la evolución, de la religión y, en cierta forma, de todo lo que hay entre medio. Es una breve historia del cosmos, el bios, la psique y el teos, un cuento contado por un idiota, no hace falta mencionarlo, pero un cuento que, precisamente por no significar nada, lo significa todo; ese es el quid de la cuestión.

Es un libro sobre holones, sobre totalidades que son partes de otras totalidades, indefinidamente. Átomos completos son partes de moléculas; moléculas completas son partes de células; células completas son partes de organismos, y así sucesivamente. Cada totalidad es simultáneamente una parte, es una totalidad/parte, un holón. Y la realidad no está compuesta de cosas, ni de procesos, ni de totalidades, ni de partes, sino de totalidades/partes, de holones. Observaremos los holones en el cosmos, en el bios, en la psique y en el teos; y también el hilo evolutivo que los conecta, desarrolla y abraza a todos, indefinidamente.

Los primeros capítulos tratan de holones en el cosmos físico (materia) y en la biosfera (vida). Es el área general de las ciencias naturales y ecológicas, las ciencias de la vida, las ciencias sistémicas; exploraremos cuidadosamente cada una de ellas. Es especialmente importante si tenemos en cuenta no sólo la crisis ecológica que está descendiendo sobre el planeta como una venganza, sino también la gran cantidad de movimientos, desde la ecología profunda al ecofeminismo, que han surgido como un intento de mantener a la ecología y a la espiritualidad conectadas, no divorciadas; estudiaremos el significado de todo ello.

Los capítulos centrales exploran la emergencia de la mente, la psique o noosfera, y los holones que componen la psique misma (la mente se compone de unidades que tienen significado sólo en contextos: totalidades que son parte de otras totalidades, indefinidamente). Estos holones psíquicos, como todos los holones, emergieron y se desarrollaron en el tiempo y en la historia; estudiaremos brevemente la evolución histórica de la mente y la conciencia, y cómo estos holones psíquicos se relacionan con los holones en el cosmos y en el bios.

Los últimos capítulos tratan de teos, de la Esfera Divina, del Orden Profundo y de cómo podrían estar relacionados con el cosmos, la biosfera y la noosfera. Aquí creo que nos esperan algunas sorpresas.

Esta obra (dividida en dos partes) es la primera de una serie de tres volúmenes (la serie misma se llama simplemente Kósmos, o La trilogía del Kósmos; dentro de este volumen se facilitan breves resúmenes de los otros dos). Muchas de las preguntas que surgen en este libro son examinadas con más detalle en los otros dos; en cualquier caso, este volumen representa una visión panorámica y una introducción más que una conclusión acabada.

De esta forma, la obra se construye sobre lo que llamo generalizaciones orientadoras. Por ejemplo, en la esfera del desarrollo moral no todo el mundo está de acuerdo con todos los detalles de las siete etapas de Lawrence Kohlberg, ni tampoco con todos los de la reformulación del modelo de éste hecha por Carol Gilligan, pero hay un acuerdo general de que el desarrollo moral humano atraviesa al menos tres estadios básicos: en su nacimiento, el ser humano no está socializado e integrado en ningún sistema de desarrollo moral (es «preconvencional»); entonces el humano aprende de sí mismo y de los demás un modelo moral general que representa los valores básicos de la sociedad en que ha crecido (se hace «convencional»); y si se desarrolla más allá, el individuo puede llegar a reflexionar sobre su sociedad y de esta forma alejarse de ella una cierta distancia, adquiriendo la capacidad de criticarla o reformarla (el individuo se hace hasta cierto punto «posconvencional»).

Así, aunque los detalles concretos y los significados precisos de esta secuencia evolutiva están todavía siendo calurosamente debatidos, todo el mundo coincide en que esos tres estadios básicos se dan de manera universal. Se trata de generalizaciones orientadoras: nos muestran un amplio acuerdo de dónde están los grandes bosques, incluso si no nos ponemos de acuerdo en cuántos árboles contienen.

Mi propuesta es que, si tomamos estas generalizaciones orientadoras de las diferentes ramas del conocimiento (desde la física a la biología, a la psicología y a la teología) sobre las que hay un gran consenso y las enhebramos, llegaremos a algunas conclusiones sorprendentes y a menudo muy profundas. Sin embargo, aunque las conclusiones sean extraordinarias, no encarnan otra cosa que el conocimiento previamente acordado. Las cuentas del conocimiento ya están aceptadas: sólo hace falta poner el hilo que las enhebre en un collar.

Estos tres volúmenes son un intento de enhebrar este collar; queda por ver si tiene éxito, pero si no fuera así, creo que de todas formas es un buen ejemplo de cómo se puede proceder en este tipo de trabajo en nuestro mundo posmoderno actual. Al trabajar con amplias generalizaciones orientadoras, la trilogía proporciona un amplio mapa orientador del lugar de los hombres y de las mujeres en relación al universo, a la vida y al espíritu, cuyos detalles todos podemos completar a nuestro gusto; pero las nociones generales están sostenidas por muchas pruebas, simples pero robustas, escogidas de las generalizaciones orientadoras de las diversas ramas del saber humano.

En cualquier caso, este amplio mapa dista mucho de ser definitivo o de estar acabado. Además de estar hecho de generalizaciones orientadoras, yo diría que este es el libro de las mil hipótesis. Contaré la historia como si fuera real (porque al contarla así se hace mucho más legible), pero todo lo que digo a continuación está abierto a ser confirmado o rechazado por un colectivo cualificado. Supongo que muchos lectores llamarán a lo que hago «metafísica», pero si con «metafísica» se refieren a pensar sin comprobaciones, no hay ni una sola frase metafísica en todo este libro.

Debido a que este libro (o esta trilogía) ofrece un amplio mapa orientativo del lugar de hombres y mujeres en el gran Kósmos (que incluye la materia, la vida, la mente y el espíritu), hace referencia de manera natural a una serie de temas sobre los que últimamente ha habido una fuerte controversia, desde la crisis económica al feminismo, desde el significado de la modernidad y la posmodernidad a la naturaleza de la «liberación» en relación al sexo, género, raza, clase o credo; u otros como la naturaleza de los desarrollos tecnoeconómicos y su relación con las distintas visiones del mundo o las distintas tradiciones espirituales y caminos de sabiduría de todas partes que han propuesto sugerencias en relación a nuestro lugar en el plan más amplio de las cosas.

¿Cómo podemos llegar a ser más plenamente humanos y a la vez liberarnos del destino de ser meramente humanos? ¿Dónde está el Espíritu en este mundo moderno abandonado por Dios y por la Diosa? ¿Por qué estamos destruyendo a Gaia en el intento mismo de mejorar nuestras condiciones de vida? ¿Por qué son suicidas tantos intentos de salvación? ¿Cómo encajamos realmente en el Kósmos más amplio? ¿Cómo podemos ser individuos completos y a la vez parte de Algo Mayor?

En otras palabras, ¿qué quiere decir que los seres humanos, al igual que absolutamente todo lo demás en el universo, seamos holones? ¿Cómo encajamos en aquello que se mueve siempre más allá de nosotros? ¿Liberación significa ser totales en nosotros mismos, o ser parte de Algo Más Grande; o ambas cosas a la vez? Si la historia es una pesadilla de la que trato de despertar, entonces ¿a qué exactamente se supone que tengo que despertar?

Y lo más importante, ¿no podemos mirar al vasto y estremecedor Kósmos y responder con algo más maduro que una exclamación?

De quienes han leído el manuscrito de este libro se han extraído dos sugerencias al lector:

La primera es saltarse las notas en la primera lectura, y guardarlas (si es el caso) para una segunda. Este libro ha sido intencionadamente escrito en dos niveles: el texto principal, que intenta ser muy accesible, y las notas (otro pequeño libro en si mismo), pensadas para personas interesadas en profundizar. Pero en ambos casos es mejor reservar las notas para una segunda lectura porque interrumpen enormemente el flujo narrativo. (Por otra parte, algunos han leído las notas por si mismas, como apéndice para conseguir información, lo cual está bien.)

La segunda sugerencia es leer el libro frase por frase. La gente que intenta saltarse partes se pierde completamente. Pero todo el mundo afirma que si se lee frase a frase, el texto va fluyendo agradablemente y cualquier problema que se pueda encontrar es aclarado un poco más adelante. Este es un libro largo, obviamente, pero al parecer se divide en pequeños y agradables trozos, del tamaño de un «bocado», y los lectores parecen pasárselo bien leyéndolo poco a poco.

A menudo se dice que en nuestro mundo moderno y posmoderno las fuerzas oscuras están sobre nosotros. Pero yo creo que no; en lo oscuro y en lo profundo hay verdades que pueden curar. No son las fuerzas de la oscuridad sino las de la superficialidad las que amenazan, en todas partes, a la verdad, al bien y a la belleza, e irónicamente se anuncian como profundas. En la actualidad, una superficialidad exuberante y atrevida es la que representa el peligro y el reto, y sin embargo en todo lugar nos llama a ser sus salvadores.

Podemos haber perdido la Luz y la Altura; pero es aún peor haber perdido el Misterio y la Profundidad, el Vacío y el Abismo, y haberlo perdido en un mundo de superficies y sombras, de exteriores y cáscaras, cuyos profetas nos exhortan a que nos tiremos de cabeza a la zona de la piscina donde no cubre.

Según Emerson, «la historia es una impertinencia y una herida si es algo más que un alegre apólogo o parábola de mi ser y mi devenir». Lo que sigue, por tanto, es una alegre parábola de tu ser y tu devenir, un apólogo de ese vacío que eternamente se manifiesta, desplegándose y plegándose, evolucionando e involucionando, creando palabras y disolviéndolas, con cada una de tus respiraciones. Esto es una crónica de lo que has hecho, un relato de lo que has visto, una medida de lo que todos podemos llegar a ser.

Ken Wilber

Ken Wilber es uno de los filósofos occidentales más leídos e influyentes de nuestro tiempo. Considerado una autoridad mundial en el estudio de la conciencia, ha realizado una inapreciable síntesis de las disciplinas de la moderna psicología, las corrientes filosóficas pretéritas y contemporáneas, y las grandes tradiciones espirituales de todo el mundo.

Sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas, y entre ellas destacan: El espectro de la conciencia, Los tres ojos del conocimiento, Psicología integral y Gracia y Coraje.

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