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Extractos - Andreas Müller

La Maravilla Intemporal

Introducción a su libro No-thing (Ninguna-cosa)

por Andreas Müller Extracto de su libro: ninguna-cosa
Andreas Müller

Lo que he descubierto. El por qué estoy escribiendo este libro, por qué todo esto está sucediendo, lo siento, no lo sé. En realidad, "yo no lo sé" es un poquito superficial, sí, incluso llano, y sólo toca el mensaje en su periferia. El mensaje en este libro es que no hay ningún mensaje. Tú ―el que se experimenta a sí mismo/a como alguna cosa (una persona, hombre, mujer, alto, pequeño... lo que sea)― puedes estar en busca de respuestas. Tal vez te preguntes acerca de la vida. Tal vez incluso las llamadas preguntas profundas. Tal vez quieras algún método, alguna mejor manera de navegar a través de lo que llamas "vida". O tal vez estás buscando, tal vez incluso desesperadamente, una respuesta, o "la" gran respuesta. Una solución. Una salida.

Tal vez esperas esa respuesta de este libro. Tal vez esperas encontrar algo en estas páginas. Algo útil. Algo para ti. Para tu vida, tu suerte, tu felicidad o incluso tu iluminación, o lo que sea que eso signifique para ti.

Te puedo decir, que no lo lograrás. No puedes encontrar nada de eso, ni en este libro, ni en ningún otro lugar, simplemente porque no hay nada que encontrar. Y por sobre todo, no hay nadie buscando. Sí, no hay nadie buscando, porque no hay nadie vivo. La sensación de "Yo soy", la sensación de que tú eres, de que realmente eres alguien, una entidad separada, un ser humano que vive en un planeta llamado tierra, ahora mismo, aquí en este momento, es ilusoria. Sí, absolutamente así, "tú", es decir, el sentido de que tú eres, la sensación de "yo realmente soy" es una ilusión.

No hay un "Yo". Y no hay un "tú". Todo este constructo energético es una apariencia, totalmente irreal. Por lo tanto, lo que llamas "tu propia experiencia" es ilusoria también. Eso es, lo que yo llamo el sueño: "yo soy alguien (una persona) que es consciente de sí y que está experimentando alguna(s) cosa(s) (otras personas, situaciones, sentimientos, sensaciones, una vida..., sólo por nombrar algunas)". Esto, yo lo llamaría el sueño de la separación. En este sueño, estás separado/a de todas las cosas que te rodean. En tu experiencia, es absolutamente claro ―lo que llamaría una realidad sentida energéticamente― que tú eres real y que todo lo que parecen ser cosas separadas, también son reales. El "yo" vive en una realidad sujeto-objeto, no como un constructo de pensamientos sino, como ya he mencionado, como una realidad sentida energéticamente. Esta realidad parece funcionar dentro de parámetros diferenciados: el tiempo (tienes un pasado, un momento presente, y, si Dios quiere..., un futuro) y el espacio (estás aquí, y no allá), lo bueno y lo malo, el hacedor y/o el victimismo, responsabilidad personal, lo correcto y lo incorrecto, sentido, significado, causa y efecto y la impresión de estar en un camino ― un camino hacia, con suerte, un futuro mejor.

Lo que también parece ser parte de ese sueño es una sensación de insatisfacción (incompletud). Es como sentir que "lo que sucede" no es suficiente. Simplemente como si no estuviera completo ― en realidad no importa si "lo que sucede" es experimentado como agradable o desagradable, como decadente o eufórico. Junto con este sentido de insatisfacción, la búsqueda comienza. Y como el "yo" vive en un sueño basado en la experiencia de realidad, busca alguna-cosa que también supone que es real y satisfactoria: la suerte, la felicidad, la paz, el dinero, más dinero, una pareja, una mejor pareja, la paz, la paz del mundo, la paz mental, la sabiduría, el final del yo, la iluminación, la trascendencia, el final del atasco en el tráfico, la respuesta de por vida, el silencio, el amor perfecto, la sanación, ... no importa lo que se busca, es una-cosa.

La mala noticia es que eso es "Esto". Dentro del sueño de la separación, no hay ningún hallazgo. Experimentarse a uno mismo significa vivir en el sueño del "yo soy", que significa vivir en una sensación de insatisfacción, lo que significa vivir en la búsqueda de la Unidad. No puede ir más allá. Jamás la obtendrá. Nunca.

La buena noticia es que toda esta configuración no es real. Sí, tú ―o sea la sensación de "yo soy"― no es real. Incluyendo todos los parámetros de lo que "tu" mundo parece estar hecho. No hay tiempo, no hay espacio, no hay hacedor, no hay responsabilidad, no hay sentido, ni significado, no hay causa ni efecto, no hay separación, no hay realidad, no hay insatisfacción y por lo tanto tampoco búsqueda.

La mala noticia es que nunca lo conseguirás. Nunca te darás cuenta, o experimentarás o entenderás "eso". De hecho, para darte cuenta de ello, tienes que morir. Pero realmente es difícil hablar de una realización. Así que, de lo que se habla aquí, es más bien de tu muerte más que de algún tipo de "realización". La liberación no es la muerte de algunas de tus partes oscuras o la muerte de tu ego, sino tu muerte ― la muerte de la sensación de "yo soy". Que es a lo que yo me referiría como Liberación. La buena noticia acerca de eso es que, de todos modos tú ya no existes. Esto significa que en realidad tú no tienes que morir. Quiero decir, ¿cómo puede algo morir, si no existe en primer lugar?

Todo lo que hay/existe es la Unidad. Lo desconocido. Ninguna-cosa que aparece como aparece. Ya es íntegra. Ya está completa. Eso que parece que se ha perdido ―la Completud misma― no se ha perdido. De hecho, nunca estuvo perdida, porque es "Esto" ― lo que aparece. Es la lectura de estas líneas. Eres tú. Pero mientras parezca haber alguien, alguna persona ―alguien que experimenta―, permanece aparentemente "insatisfecha", no porque en realidad sea insatisfactoria, sino debido a que es experimentada. Sólo porque "lo que Es" aparece dividido ―aparentemente― en una realidad sujeto-objeto. Simplemente porque parece haber alguien que experimenta "lo que sucede" como algo separado. Sin embargo, esto, también, es la Unidad. Aún así, esto, también, es ninguna-cosa que aparece de esta forma. Ese es el milagro y es lo que el "yo" nunca va a comprender.

El final del "yo"

El final de la sensación de "yo soy" revela que no existe un "yo" que podría terminar. Sin embargo, la liberación no es realmente esa revelación, es la muerte de esa instancia aparente. Es la fusión de algo, que nunca estuvo separado. Así que, para describir la liberación, es más bien un fenómeno energético más que, por ejemplo, un colapso de los sistemas de creencias o la trascendencia del pensamiento "yo". Todas esas actividades sólo parecen tener lugar dentro de la experiencia de "yo". Allí pueden causar cambios aparentes en la percepción del "yo", pero no es la llamada muerte del "yo".

Lo que muere junto con "Yo soy" es la realidad sujeto-objeto, en la que el aparente "yo" parece vivir. Uno podría decir que en la liberación, lo conocido como "el adentro y el afuera" muere. Toda la configuración de la experiencia, toda la configuración de la percepción y la presencia consciente colapsan y se funden con lo desconocido. Este es el final de la realidad artificial de la presencia y por lo tanto, el final de las "cosas", respectivamente del sueño de que hay cosas reales, procesos y así sucesivamente. Nunca hubieron objetos separados. Nunca hubieron "yoes" u otras cosas.

Lo que queda es indescriptible. Es indescriptible, simplemente porque no hay nadie que pueda describirlo. No queda nadie que experimente la Unicidad (que, si así fuera, entonces ya no sería la Unidad) ni posiblemente pudiera saber como esta es. Sí, no queda nadie que sepa como es. Eso es la libertad. Lo que queda es la vida tal como es. Lo que queda es lo desconocido ― ninguna-cosa. Inaprehensiblemente ordinaria (simple), jugosa y saturada, extraordinaria en su sencillez. "Eso" es esto ― lo que ya es. Aquello que es permanentemente pasado por alto por el "yo".

Lo que queda es la lectura de un libro. Esa es la libertad.