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Extractos - Roy Whenary

Viviendo en la Conciencia Abierta( Cap. 5 a 8 )

Extracto del libro de Roy Whenary Living in Open Awareness
Living in Open Awreness

5. Dualidad y No-Dualidad

El mundo de los objetos que veo y el mundo en el que me muevo es un mundo de dualidad. Cuando me identifico como un "alguien" en el tiempo y el espacio, separado de los demás, y separado de los objetos a mi alrededor, he entrado en el mundo de la dualidad. Por supuesto, esto es inevitable. Simplemente así es cómo son las cosas.

La "No-dualidad" es un concepto. En lugar de decir que el universo es UNA totalidad, decimos en cambio que es NO-DOS (No Dual), pero en última instancia significa lo mismo.

La palabra "No-Dualidad" es simplemente un indicador o puntero, hacia el hecho de que, por la forma que tenemos de ver las cosas en el mundo, nosotros mismos creamos la dualidad. No es posible apuntar a la No-Dualidad misma, porque la No-Dualidad no es un "algo", no es una cosa que exista en el tiempo y el espacio. Es sólo un concepto ― uno que se mantiene en contraste con el concepto de Dualidad.

Pero la vida no es ni lo uno ni lo otro. La vida es UNA moneda, y en un lado de la moneda está la Dualidad, y en el otro lado está la No-Dualidad.

Algunas personas creen que tienen un lenguaje claro para expresar lo que es la No-Dualidad (o lo que no es)... un lenguaje más claro que el que tienen otros... que en sí mismo es una noción dualista. Hay muchos lenguajes para expresar eso que apunta a la Unidad (o "No-Dos-idad") de la Vida. Todos los lenguajes verbales y escritos, por su propia naturaleza, son duales. No es posible, sin entrar en la dualidad, expresarlo en palabras.

Pero la Dualidad, como la No-Dualidad, es también un concepto, creado dentro de nuestro modo de percepción. En realidad, conceptualmente, la Dualidad está necesariamente implícita dentro del concepto de No-Dualidad. Si sólo hay UNO, entonces todo lo que tiene apariencia de ser muchos, es sólo una apariencia, que en realidad es un aspecto de la totalidad de la Vida UNA.

Entonces, se hace evidente que la Dualidad no existe. Es sólo una apariencia de que hay muchos objetos diferentes, y esta apariencia es generada por la mente subjetiva, que se mantiene a sí misma aislada de todo lo que percibe como fuera de sí misma.

Sólo cuando nos damos cuenta de nosotros mismos en el momento, en plena Conciencia, es cuando la dicotomía entre la Dualidad y la No-Dualidad se resuelve. Pero, en el momento en que abrimos la boca para hablar de ello, estamos de vuelta en la Dualidad, lo cual está bien, pero no si estamos en la negación de este hecho. No hay una manera "perfecta" de hablar de la No-Dualidad ― hay muchas maneras.

6. La comprensión como sensación

Por lo general, cuando hablamos de la "comprensión", lo vemos como una actividad mental ― algo que hace la mente.

Cuando se trata de los llamados asuntos espirituales, una comprensión intelectual por sí sola no tiene sentido. Esa comprensión debe ser incorporada, de tal manera que sea "sentida". Si no es así, la comprensión intelectual no es más que una abstracción del mundo físico ― solamente conceptual, pero sin ninguna sustancia. Uno ya puede escuchar la reacción a tal declaración...

La "sensación" es una facultad que ayuda a incorporar la comprensión conceptual. Nos acercamos a la "sensación", por ejemplo, cuando le concedemos espacio a nuestros conceptos en el vacío silencioso de la meditación. En ese espacio, nuestros conceptos se asientan y toman una forma más clara en el cuerpo de la sensación.

La tendencia de la mente consiste en aislarse del resto del universo, y verse a sí misma como separada. La mente crea el mundo de la dualidad, pero la "sensación" evita esa dualidad, porque la "sensación" pertenece siempre al momento presente. Con la sensación no hay tiempo, no hay espacio. Es inmediata, incorporada en el "Ahora".

Es con este entendimiento que algunos practicantes espirituales dejan a un lado las palabras y explicaciones, y se expresan a través del silencio, el sonido, el arte o el movimiento... que son todos vehículos que nos invitan a entrar en la no-dualidad de nuestra verdadera naturaleza, de una manera incorporada, de una manera inmediata que no deja lugar a la producción de ideas y conceptos. Sólo en el momento presente, que se despliega y surge continuamente, la conciencia se incorpora totalmente en la forma humana. Mientras que la mente esté siempre abstrayéndose y proyectándose en el tiempo y el espacio, la conciencia del momento presente queda velada en la forma humana. Esta es la debilidad de la exploración intelectual de la verdad y la comprensión. La mente tiene la tendencia a desconectarse de la realidad física, y llega a des-incorporarse de la verdad de la que a menudo se precia de estar dedicada a ella.

Por lo tanto, es importante poner "sensación" en lo que vemos como comprensión. La sensación nos conecta y hace que la verdad que la mente comprende se asiente. De lo contrario, como suele ser el caso, podemos pasar el resto de nuestra existencia humana pensando que estamos iluminados y totalmente despiertos, y sin embargo estamos viviendo total y absolutamente sólo en un mundo que hemos creado y proyectado nosotros mismos ― y lo llamamos "No-Dualidad".

7. El actor y la obra

Si el universo es realmente UNA entera totalidad, entonces todos los cuerpos celestiales, galaxias, estrellas, planetas, seres sensibles, etc., son meramente lo que, en algunas tradiciones, se llama un "juego de sombras", una ilusión.

Todo este juego de sombras es impulsado por la Conciencia/Consciencia, que impregna el universo. Dondequiera que, en el mundo físico, se forma un ser sensible, también hay Consciencia. Dependiendo del desarrollo evolutivo de las formas sensibles específicas, están más o menos despiertas a todas las implicaciones del mundo de la dualidad, y, en algunas, a aquello que lo trasciende.

Visto desde la perspectiva de la totalidad, soy un actor en una obra cósmica, en la que soy animado por la Vida misma, pero sin una sustancia propia que esté separada o fuera de ese todo cósmico. Al igual que el actor en la pantalla, yo no soy el personaje que interpreto. Esa es sólo la forma en que el UNO se individualiza a sí mismo para convertirse en la apariencia de una gran variedad de formas separadas. Así que, cuando me considero que soy este actor, al que se le da un nombre, y me olvido de que soy realmente la vida UNA expresándose en sólo una de las millones de formas en que puede expresarse, entonces estoy realmente perdiendo el contacto con la realidad, y abstrayéndome en la creencia errónea de que tengo una existencia independiente y separada.

En última instancia, sin embargo, esto no importa realmente. La vida es UNA totalidad vasta e inconmensurable. El proceso natural de nacimiento, maduración, decadencia y muerte tiene que ver con todas las creencias erróneas. Tú puedes creer que eres el actor en la pantalla, pero la vida, tarde o temprano, te sacará de ese error. No es posible para nosotros vivir totalmente más allá de la ilusión de la dualidad. El cuerpo-mente funciona en la dualidad. Somos la Conciencia, presente en la dualidad. Esa Conciencia no es diferente en ti y en mí, excepto en la medida en que un cuerpo-mente u otro, está de alguna manera entorpeciendo o velando el libre fluir de esa Conciencia.

Sin embargo, cada cuerpo-mente, debido al condicionamiento/programación que ha recibido, expresará de forma exclusiva su comprensión de la Vida como la Conciencia/Consciencia UNA. Es bueno no olvidar nunca esto, no sea que nos enredemos en la creencia errónea de que la manera en que expresamos personalmente la verdad, la realidad, la Unidad, es la mejor, o la única manera en la que se puede expresar. Este es un error común, incluso entre los llamados "No-Dualistas".

8. La alegría del no saber

Hay una hermosa cita del Maestro Zen Shunryu Suzuki:

"Si tu mente está vacía, está preparada para cualquier cosa; está abierta a todo. En la mente del principiante hay muchas posibilidades ― en la mente del experto hay muy pocas."

No seamos expertos en espiritualidad. Hay mucho más que no sabemos que lo que sabemos. Cuando creemos que lo sabemos todo, y cuando tratamos de convencer al mundo de que sabemos mucho, entonces tenemos que pasar todo nuestro tiempo exponiendo y defendiendo nuestro conocimiento. ¿Y qué es el conocimiento después de todo? ¿Información? ¿Hechos? ¿De qué sirve todo esto, cuando la vida se está renovando continuamente ante nuestros propios ojos?

El conocimiento que creemos que poseemos, podría fácilmente ser introducido en un ordenador. ¿Somos meros ordenadores, diseñados para retener una gran cantidad de conocimientos, hechos e información?

Hay una gran alegría en tener una mente que no está cargada con un vasto conocimiento. En el mundo del trabajo, el conocimiento es útil y nos permite funcionar mejor, pero internamente ¿qué es lo que hay que saber? Cuando tenemos la creencia de que tenemos la respuesta, que nosotros conocemos y otros no, que tenemos toda esta experiencia, todo este conocimiento... existe la tendencia a quedarnos fijados en eso. Esto nos cierra a nuevas expresiones, nuevas maneras de describir o explicar. Incluso podemos empezar a pensar que somos un experto, y que tenemos más derecho que otras personas a hablar sobre un determinado tema.

Podemos ver esta tendencia en algunos científicos que pontifican sobre temas de los que tienen muchos conocimientos, y cuya comprensión está fuertemente influenciada por su condicionamiento científico.

Lo podemos ver en nosotros mismos, cuando empezamos a dar nuestra opinión sobre un tema en particular, o juzgar a otra persona. En tales situaciones, sería mucho mejor permanecer en silencio, o no comentar. Cuando estamos al lado del mar, viendo la puesta de sol, con el sonido de las aves marinas, y una cálida brisa en la cara, en la penumbra de la tarde ― desciende una quietud, y nos encontramos perdidos en un mar de tranquilidad interior.

En ese lugar, en ese espacio, no hay saber, y a través de nuestro corazón se irradia una tranquila alegría hacia el centro de nuestro ser. Esta es la alegría del no saber. ¿Por qué llenarnos la cabeza con tonterías inútiles, cuando hay esta alegría?

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