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Libros - U.G. Krishnamurti

u.g. charlas con un iluminado contestatario

U.G. Charlas con un Iluminado Contestatario

Detalles del libro:

Título: U.G.
Subtítulo: Charlas con un Iluminado Contestatario
Título Original: The Mystique of Enlightenment
Autor: U.G. Krishnamurti
Nº de páginas: 224
Editorial: Sirio
Año de edición: 2013
ISBN: 978-84-7808-865-2

Descripción:

U.G. nunca habló en público. Nunca dio conferencias, ni impartió cursos, talleres ni seminarios. No difundión filosofía ni orientaicón espiritual alguna. Jamás otorgó mantras ni iniciaciones. Nunca tuvo organización, ni oficina, ni secretaria, ni número de teléfono, ni fax, ni domicilio fijo. Pernoctaba en casa de algún amigo o en pequeños y modestos apartamentos alquilados. Su resumen se puede resumir en esta breve frase: "No tengo ningún mensaje que daros"; sin embargo, miles de personas lo buscaban frenéticamente, ávidos de estar cerca de él o de escuchar sus palabras. Constatemente desanimaba a la gente para que no fueran a verle, y a quienes llegaban hasta él, trataba educadamente de disuadirlos. Sin embargo, llegó a ser el filósofo más popular de la India. Su biografía, recientemente publicada, estuvo durante nueve meses como libro más vendido en ese país.

Extractos

...aquellos que escuchan los "discursos espirituales", los que leen los libros religiosos, y los que esperan visiones y experiencias maravillosas, son todos como monos sentados alrededor de una mancha de ocre rojo, tratando de calentarse. Ya sabéis: el ocre es rojo, pero no emite ningún calor. Nada se puede obtener de las charlas espirituales ni de los libros religiosos. Es siempre lo que intento que comprendan todos aquellos que se molestan en escucharme: no hay nada que lograr, nada que esperar. ¿Qué queréis? ¿Qué buscáis? Ésa es mi pregunta. Si seguís una vía, cualquiera que sea, os extraviáis... Si tomáis mis palabras en consideración estáis perdidos en cuerpo y alma, y si existe un Dios, debería aunque sólo fuera por misericordia, poneros a salvo de mí. Lo que tengo que dejar claro es que no estoy aquí para liberaros. ¿Quién soy yo para liberaros? ¿Y de qué queréis liberaros? Estáis buscando lo que ya tenéis. Me limito a señalaros que estáis sobre una pista falsa y me preguntáis: "¿Cuál es la buena pista?". Esto significaría otra vez un instructor al que seguir y unas fábulas en las que creer. Y es precisamente todo eso lo que debe desaparecer. ¿Estáis preparados para tirarlo todo por la borda?

Vuestro maestro debe desaparecer. Poco importa quién sea el maestro. Incluso el libro que estáis leyendo no os conduce a nada. Debéis ser vosotros mismos, y la vía de otros, tiende a haceros otro diferente. ¿Por qué queréis ser como otro? Si no lo quisierais, no escucharíais a nadie...

 

Se me llama "iluminado". Detesto esta palabra, pero la gente no puede encontrar otra para describir mi forma de actuar. Manifiesto, desde ahora, que no existe en absoluto esa iluminación. Puedo decirlo, porque he estado toda mi vida tratando de llegar a iluminarme y he descubierto que la iluminación no existe. Así pues, no se plantea el dilema de saber si una persona concreta está iluminada o no...

No voy a gritar por un Buda del siglo VI a. C. ni tampoco por todos los demás que tenemos entre nosotros. Son una banda de explotadores, que prosperan gracias a la ingenuidad de la gente. No hay ningún poder fuera del hombre. El hombre ha creado a Dios, movido por el Miedo, de donde se deduce que el problema es el Miedo, no Dios.

He descubierto por mí mismo y para mí mismo, que no hay ningún yo a realizar. De esa "realización" es de la que hablo. Cae como un mazazo. Has invertido todo en el mismo saco y de pronto descubres que no hay yo que decubrir, no hay yo a realizar y te dices ¡¿Qué diablos he hecho toda mi vida?! Eso te derrumba.

 

P.: Ciertamente, no puede decirse que la charla de usted de mucha esperanza a nadie. ¿Por qué habla, si no es para consolar o instruir?

R.: Usted pregunta y yo hablo. ¿Qué quiere, que le tire piedras? De nada serviría porque usted ha erigido una armadura alrededor de sí mismo. No siendo usted nada. Es incapaz de comprender su situación. Simplemente reacciona según sus ideas y sus recuerdos.

Esto es como una pelota lanzada contra la pared: rebota, es todo. Mi charla es el resultado directo de sus preguntas. No hay nada mío aquí. No tengo ninguna agenda, expuesta ni oculta, ningún producto que vender, ningún mensaje que dar, ningún hacha que blandir, nada que demostrar.

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