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Libros - Swami Abhishiktananda

gurú y discípulo
un encuentro con sri gnanananda giri, maestro espiritual contemporáneo

Gurú y discípulo

Detalles del libro:

Título: GURÚ Y DISCÍPULO
Subtítulo: Un encuentro con Sri Gnanananda Giri, maestro espiritual contemporáneo
Título Original: Guru & disciple. An encounter with Sri Gnanananda Giri. A spiritual contemporary master
Autor: Swami Abhishiktananda
Nº de páginas: 184
Editorial: Pequeña Tierra
Año de edición: 2017
ISBN: 978-84-697-4385-0
Pedidos a: pequenatierra@gmail.com

Descripción:

En su extraordinaria obra, Gurú y discípulo, Swami Abhishiktananda ofrece un relato fresco y lúcido de su encuentro con Sri Gnanananda Giri, un sabio de la tradición advaita que conoció en su ashram de Tamil Nadu. Abhishiktananda consideró este encuentro como uno de los momentos cumbre de su vida en India, y reconoció a Sri Gnanananda como su gurú. Su retiro con él lo refirió como días de gracia, "días de paz y plenitud... cuando uno se hace consciente de vivir en una profundidad espiritual en la que todo el mundo de la apariencia externa ha quedado atrás y se acerca a lo que es Real". Recibió de su gurú la enseñanza más pura de un jñani ―que no era otra que el mensaje eterno de los Upanishad: tras la apariencia del ego manifestado, la Realidad Última, el Yo eterno de Todo se puede alcanzar de manera directa.

Gurú y discípulo ha sido acreditado por numerosas personas como una obra clásica, una de las más notables introducciones del siglo XX a la importancia de la meditación ―dhyana― y la índole esencial del maestro espiritual ―el guru tattva― que personificó de manera impecable Sri Gnanananda Giri.

 

Sri Gnanananda Giri

Sri Gnanananda Giri

Tan infrecuente es encontrar a un discípulo autentico como a un verdadero gurú... Cuando el discípulo está preparado el gurú aparece de manera natural, y sólo aquellos que todavía no están a la altura emplean su tiempo persiguiendo a distintos gurús...

Gurú es quien en primer lugar ha alcanzado lo Real y por su experiencia personal conoce el camino que lleva hasta allí; quien es capaz de dar al discípulo la imprescindible iniciación a este camino, y suscitar la experiencia directa e inefable que él mismo tiene, para que mane desde el corazón del discípulo, y vierta en su mismo corazón... la conciencia lúcida y cristalina de que él es...

Encontrarse cara a cara con el gurú es toparse cara a cara con el Yo en ese nivel de uno mismo que a la vez es real y el más oculto. El encuentro con el gurú es el encuentro indispensable, el viraje decisivo en la vida de cualquier persona.

El advaita perdura ininteligible para quien no lo ha vivido primeramente de manera existencial en su encuentro con el gurú...

Swami Abhishiktananda

Regresa al interior,
al lugar donde no hay nada,
y cuida de que nada entre.
Penetra en lo más profundo de ti mismo,
al lugar donde ya no existe pensamiento,
y cuida de que ¡ningún pensamiento surja allí!
Allí donde no existe nada,
¡Plenitud!
Allí donde no se ve nada,
¡La Visión del Ser!
Allí donde ya no aparece nada.
¡La repentina aparición del Ser!
¡Esto es dhyana! [meditación]

Sri Gnanananda Giri
 
Abhishiktananda

Swami Abhishiktananda (Henri Le Saux, 1910-1973) fue una de las figuras espirituales más fascinantes del siglo XX, que construyó puentes ente Oriente y Occidente. Nacido en Francia en 1910, ingresó en el monasterio benedictino de Kergonan, en la Bretaña meridional, y después de diecinueve años como contemplativo en la tradición monástica occidental en 1948 obtuvo permiso de su abad para marchar a India. Dos años más tarde co-fundó el ashram de Shantivanam en las orillas del río Kaveri (Tamil Nadu). Allí profesó samnyasa y se sumergió en la tradición filosófica y espiritual de India.

En 1949 su encuentro con Sri Ramana Maharshi fue decisivo. Entre 1952-54 pasó varios periodos de semanas o meses de profunda meditación en las grutas de la montaña sagrada de Arunachala, en Tiruvannamalai. En 1955 conoció a otro sabio realizado, Sri Gnanananda Giri, en Tirukoyilur (ambos en Tamil Nadu), y se hizo discípulo suyo. Por medio de la intensa upadesha (enseñanza) e ilimitada gracia de su gurú, Swami Abhishiktananda se acercó al corazón del advaita.

En 1959 comenzó a viajar a los Himalayas, sintiéndose cada vez más atraído por las montañas, hasta que en 1968 se asentó en un eremitorio a la orillas del Ganges, cerca de Uttarkashi (Uttarakhand). Allí, en 1971, se unió a él su principal discípulo, Marc Chaduc, y con el transcurso del tiempo desplegaron una profunda relación espiritual. En julio de 1973, dos semanas después del samnyasa diksa de Marc, Abhishiktananda sufrió un infarto en las calles de Rishikesh. Esto le llevó al Despertar final y a la experiencia directa de la Realidad señalada por los Upanishads.

Swami Abhishiktananda alcanzó mahasamadhi el 7 de diciembre de 1973 en lndore (Madhya Pradesh), pero su vida y mensaje continúan inspirando a muchos buscadores de la Verdad, que tratan de vivir una espiritualidad auténtica más allá de las barreras religiosas.

Extractos del Prólogo del Autor

El verdadero mensaje de la India tiene que ver con liberar a la humanidad de los "nudos del corazón", de esa falsa identificación que nos hace confundir con nuestro verdadero ser lo que es sólo una u otra de las formas en que nuestra personalidad se manifiesta en el plano mental o social. La contribución de la India al mundo es ante todo que nos permite tomar posesión del misterio profundo e inefable de nuestro propio ser, el misterio del Ser "único y no-dual", que aun así se revela en la multiplicidad de los seres conscientes.

* * *

Es absolutamente imposible verbalizar o experimentar con la experiencia del Ser. Es una experiencia de totalidad, que alcanza el fundamento mismo del ser; o en otras palabras, es una experiencia que surge desde el propio fondo del ser, y en su ascenso, por así decirlo, revela ese propio fondo y por tanto transforma todo el ser, ya que ha sido tocado en su mismo origen.

Cuando alguien ha sido sacudido por esta experiencia se puede decir que todo ha acabado para él, al menos en lo relativo a todo lo que hasta entonces había tratado de expresar y realizar a sí mismo. El "yo" del que normalmente era consciente parece haber desaparecido. Ahora su "Yo" se pronuncia a una profundidad que ninguna idea puede alcanzar y de la que nada puede ser dicho. Su ego limitado e introvertido ha sido consumido en esta llama sin piedad. No queda ya ningún espacio en él para un solo átomo de auto adulación o egocentrismo.

El jñani no se aísla a sí mismo de sus semejantes, ni trata de escapar de sus deberes familiares o sociales con el pretexto de guardar su soledad interior, a pesar de que tal vez puede verse sumido ineludiblemente en el silencio, como por ejemplo Sri Ramana Maharshi, durante el tiempo que le lleva a la mente adaptarse a esa luz abrumadora. Al mismo tiempo el jñani no se enfrasca en obras, el karma, con el pretexto de compartir su experiencia con sus semejantes. Libre y soberanamente indiferente, se dejará conducir por el Espíritu, totalmente dispuesto para ir donde quiera que le lleve.

* * *

Nos gustaría presentar el mensaje de Sri Gnanananda a la luz de las reflexiones anteriores. Su mensaje parece especialmente oportuno en el momento actual, porque es bien cierto y bien claro.

La vida de Sri Gnanananda, al igual que la de Sri Ramana Maharshi, no exhibe rastro extraordinario alguno. No hay éxtasis, no hay siddhis (demostración de poderes), ninguna enseñanza esotérica, ninguna pretensión de tener una misión, como ocurre menudo con los llamados gurús; éstos, a través de un impulso incontrolable de dominar a los demás y de inflar su propio ego, corrompen sus dones espirituales que inicialmente suelen ser genuinos. Sri Gnanananda tampoco dirige a sus discípulos al samadhi; él no tiene nada que ver con una espiritualidad de rebajas. El camino que enseña es básicamente el de renuncia completa, cuyo resultado final es que no queda lugar alguno para que se manifieste el ego. Cualquiera que tenga dudas sobre esto ¡debería probar el camino de dhyana que enseña!

Su enseñanza es puro vedanta. El relato que Vanya* hace de ella no intenta disimular los choques o suavizar las paradojas. Son de hecho estas paradojas lo único que puede sacar lo mejor de nuestro letargo espiritual y puede abrirle al lector atento niveles de su ser que son aparentemente nuevos para él, pero que es precisamente donde le aguarda el Espíritu.

* Pseudónimo utilizado por el autor.

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