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Entrevista sobre la consciencia

De Alicia Martínez a José Díez Faixat (Parte 2 de 4)

Respuestas de José Díez Faixat al cuestionario planteado por Alicia Martínez
para el libro La Aventura de la Consciencia

Consciencia2

3.- Consciencia y realidad.

A) Einstein preguntó a Rabindranath Tagore: “¿Cree que el mundo es una unidad que depende de la humanidad, o una realidad independiente del ser humano?”, a lo que Tagore contestó: "El mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende para su realidad de nuestra conciencia." ¿Qué respondería a la pregunta de Einstein?

Yo contestaría algo parecido a lo que respondió Tagore, pero iría más allá. De acuerdo con lo expuesto más arriba, podemos afirmar que: "El mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende para su realidad de nuestra consciencia." Pero, del mismo modo, tendríamos que decir que nuestra consciencia relativa no existe independiente del mundo, pues depende para su realidad de él. Hay sonidos porque hay oídos, y hay oídos porque hay sonidos. Hay colores porque hay ojos, y hay ojos porque hay colores. El interior y el exterior, el sujeto y el objeto, la consciencia y la energía, como los polos positivo y negativo de un imán, se implican mutuamente. No cabe el uno sin el otro. Ambos aparecen simultáneamente.

Como vimos anteriormente, el mundo manifestado no es otra cosa que la apariencia relativa y dual ―la forma "ilusoria" si se quiere― de la absoluta Vacuidad atemporal, de la pura Autoevidencia siempre presente, de la simple Certeza-de-Ser que constituye nuestra realidad última. De forma que, vistas las cosas de este modo, no cabe sino afirmar que tanto la totalidad del mundo material como la consciencia que lo contempla, ambos, no son sino meras apariencias duales de esa misma y única Autoevidencia atemporal que en realidad somos. Y, por eso, podemos decir con rigor que, en verdad, no estamos en el mundo, sino que la totalidad del universo de las formas interiores y exteriores está en nosotros, o, mejor dicho, constituye nuestra propia forma finita y fugaz que surge espontáneamente de instante en instante.

En física cuántica, se denomina "colapso de la función de onda" a la reducción abrupta de las múltiples probabilidades del sistema original a un exclusivo valor concreto. En nuestro caso, podríamos plantear, de modo similar, que la eterna omnipotencialidad de la Autoevidencia "colapsa", de instante en instante, en y como todos y cada uno de los sucesos del universo. De este modo, no deberíamos tanto afirmar que esos sucesos están en el espacio de la Autoevidencia, sino, más bien, que son la propia Autoevidencia en una forma concreta y fugaz. O, como se dice en el Sutra del Corazón: "La forma es Vacío. El Vacío es forma". La forma y el Vacío no son dos.

B) ¿Existe una verdad objetiva independiente de la consciencia?

De acuerdo con todo lo que se ha expuesto hasta aquí, no cabe plantear en el mundo relativo y dual la existencia de una verdad objetiva independiente del sujeto que la propone. Vemos lo que vemos porque somos como somos. Objeto y sujeto se implican mutuamente.

Como hemos dicho, la eterna Vacuidad inmanifestada, como es "previa" a cualquier dualidad sujeto-objeto, no es algo que pueda ser visto por alguien, de manera que necesita polarizarse aparentemente como sujeto y objeto para contemplarse a sí misma ―sujeto-objetivamente― de infinitos modos. Entre el polo objetivo originario ―de máxima energía y prácticamente nula consciencia― y el polo subjetivo final ―de máxima consciencia y prácticamente nula energía― se crea un amplísimo espectro de equilibrios entre ambas facetas que constituyen los diferentes niveles de estabilidad o peldaños que, salto a salto, la evolución ha ido recorriendo desde el origen de los tiempos hasta hoy.

El "juego" del universo consiste, pues, en manifestar en el mundo relativo la Verdad absoluta de su fundamento, en reproducir paulatinamente en el mundo dual la no-dualidad del Vacío primordial, en hacer visible en el espacio-tiempo la identidad última de la energía y la consciencia. Y el modo de efectuarlo no ha sido otro que el paulatino ascenso por la escalera evolutiva, peldaño a peldaño, trascendiendo e integrando, una y otra vez, los sucesivos estratos, con la consiguiente creación de organismos crecientemente complejos, capaces de abarcar simultáneamente más y más niveles del espectro de energía-consciencia, para, en el límite, integrar unificadamente los polos original y final, desvelando, así, en el mundo relativo su radical identidad en la Fuente absoluta.

En el origen, podemos decir, la consciencia estaba prácticamente absorbida en la energía, pero, paulatinamente se fue separando de ella, generando, así, nuevos niveles de equilibrio entre ambas facetas, que, al integrarse con los ya emergidos previamente, fueron dando lugar a organismos más complejos y unificados. En este proceso de paulatina desidentificación de la consciencia, la vida se separa de la materia y la contempla, la mente se separa de la vida y la contempla, el intelecto se separa de la mente y la contempla. En el polo subjetivo final la consciencia pura ―el "testigo" del hinduismo― se separa de todo y lo contempla todo desimplicadamente. A cada paso, los sucesivos organismos han ido abrazando simultáneamente más y más niveles del espectro de energía-consciencia, y, al final, será posible manifestar unificadamente todo ese espectro, desvelando, así, en el mundo relativo la no-dualidad de la energía-consciencia del absoluto.

Resumiendo. La evolución no es sino el intento de manifestar en el mundo finito la verdad infinita de su Fuente. Los sucesivos organismos, progresivamente complejos, unificados y lúcidos, van desvelando, de forma paulatina, más y más diáfanamente esa Verdad eternamente autoevidente. Pero nunca dejarán de ser unos meros reflejos relativos ―sujeto-objetivos― de la simple Autoevidencia siempre presente, la única Verdad absoluta.

C) ¿Cree que "desde dónde" percibimos (sentidos, condicionamientos, prejuicios, recuerdos, expectativas) condiciona nuestra consciencia sobre las cosas, las personas y uno mismo, es decir, condiciona nuestra construcción de la "realidad"?

Obviamente. Como acabamos de decir, en cada nivel evolutivo la Autoevidencia se contempla a sí misma de un modo determinado. Desde el mero contacto físico de los primeros peldaños materiales, la percepción se ha ido sutilizando a través de las sucesivas etapas biológicas, mentales e intelectivas. Como los organismos individuales recapitulan toda la trayectoria desplegada por sus ancestros, los seres humanos actuales ―que, por los datos de que se disponen, somos actualmente la vanguardia de la evolución universal― podemos manifestar de forma más o menos integrada la totalidad del espectro de energía-consciencia emergido hasta el momento presente. De modo que, al ser posible emplazar el centro de gravedad de nuestra sensación de identidad en un sinfín de niveles de la realidad diferentes, los seres humanos somos capaces de percibir el mundo y percibirnos a nosotros mismos de muy diversos modos, según el plano en el que nos situemos. El "desde dónde" se realiza la percepción condiciona por completo el paisaje percibido. Es lo que comentábamos anteriormente sobre los distintos vMemes de la Spiral Dynamics y la consiguiente dificultad de entendimiento entre ellos. Habrá que esperar a la emergencia del nivel "integral" para poder armonizar saludablemente todas las perspectivas.

D) ¿Es la realidad que percibimos una construcción de la mente?

La realidad que percibimos no es sólo una construcción de la mente. La realidad relativa está siendo construida sujeto-objetivamente desde el mismo origen de los tiempos. A partir de entonces, cada instante ha ido surgiendo a través de la memoria de todos los instantes anteriores, acumulando a cada paso toda la gama de vivencias de los organismos ancestrales. Los niveles biológicos han realizado su aportación, al igual que los mentales y, recientemente, también los intelectivos. Lo que hoy día entendemos por "realidad" es un constructo dual elaborado acumulativamente a lo largo de toda la historia de la evolución, la apariencia relativa y temporal ―la forma ilusoria, el sueño fugaz― de la Realidad absoluta y eterna.

E) Eso coincide con la visión tradicional del hinduísmo respecto al término "maya" o ilusión. Un término análogo en el budismo, sería Avidya, refiriéndose a sustituir la naturaleza real de las cosas por una representación de las mismas, ¿Considera que estas aproximaciones de tradiciones milenarias pueden ser validadas a la luz de los nuevos avances de la investigaciones occidentales en relación con la consciencia?

Como hemos dicho, la ciencia objetivista, dado su punto de partida, puede investigar los correlatos energéticos de las diferentes manifestaciones de la consciencia, pero, por eso mismo, carece de la capacidad de validar las vivencias subjetivas que se relatan en las tradiciones espirituales. Pretender hallar la consciencia entre los objetos, es algo parecido al intento de aquel borracho de encontrar sus llaves bajo la luz de una farola porque el lejano lugar donde las había perdido estaba muy oscuro.

F) ¿Cree que este "silencio" es lo único que puede acercarnos a lo real?

Casi todas las tradiciones espirituales sugieren un gesto interior de atención y abandono, o de vigilancia y desapego, con vistas a favorecer la profundización en el ámbito de la consciencia. Se trata, de este modo, de soltar nuestra habitual absorción exclusiva en un nivel determinado del espectro de energía-consciencia, y, así, permitir la emergencia de nuevos niveles de mayor sutileza y lucidez. Este gesto despierto y silencioso, al desactivar nuestros apegos y resistencias, facilita el espontáneo flujo creativo e integrador de la dinámica evolutiva que nos aproxima, paso a paso, a la cumbre de la consciencia.

G) ¿Concibe que pueda existir ese silenciamiento, ese estado libre y no condicionado en nuestra consciencia ordinaria?

Por supuesto. La realidad absoluta, ese estado silencioso, libre y no condicionado, es la simple Certeza-de-Ser que subyace ―y, de hecho, constituye― todas nuestras experiencias cotidianas. El problema está en que los seres humanos, habitualmente, emplazamos el centro de gravedad de nuestra sensación de identidad en un nivel determinado del espectro evolutivo de forma exclusiva, y, por eso, nos sentimos ajenos a la Presencia autoevidente que en realidad somos. Cuando el centro de gravedad de nuestra sensación de identidad se sitúa espontáneamente en la simple Autoevidencia, todo esto se desvela como una diáfana obviedad que ha estado presente desde el origen de los tiempos.

H) Ante esa propuesta de silenciamiento, Mónica Cavallé plantea que penetrar en la realidad, es una decisión; un estar dispuestos a morir al yo superficial. Sin esta muerte, dice ella, "la inteligencia solo puede, en el mejor de los casos, ampliar un poco las fronteras de nuestra ignorancia, hacer algo más cómoda nuestra prisión". ¿En qué cree que radica entonces la libertad del hombre, lo que llamamos "libre albedrío"?

La idea de "libre albedrío" parte del supuesto de la existencia de un "yo" separado de todo lo demás, que presuntamente toma de forma autónoma sus decisiones. Ese pretendido yo separado es, según el enfoque no-dual, una mera ilusión. El verdadero Sujeto real es la misma y única Autoevidencia siempre presente, que se manifiesta holográficamente en la totalidad del universo y en cada uno de los organismos que lo constituyen. Todo sucede espontáneamente a partir de la omnipotencialidad infinita de esa Fuente originaria, a través del fondo de memorias acumulado desde el principio de los tiempos, desplegándose en cada aquí y ahora en función de la capacidad de acogida y expresión de cada situación concreta.

El desvelamiento de la Autoevidencia siempre presente no es el resultado de ninguna decisión tomada autónomamente por un ego separado, pues cualquier pretensión del ego de trascenderse a sí mismo provoca precisamente su propio reforzamiento. Más bien, diría yo, se trata de un acontecimiento espontáneo que puede suceder cuando la consciencia reflejada vislumbra el carácter ilusorio del presunto yo separado, y, de forma natural, se desactiva el aferramiento absorbente en el personaje ilusorio con el que se había identificado. Creo que Mónica ―que es la persona más lúcida que conozco― estará de acuerdo con esto. De hecho, en su maravilloso último libro ―El arte de ser―, la propia Mónica, hablando de la aceptación lúcida de la realidad, dice: "...no se trata de plantearnos aceptar o no aceptar, como si la aceptación fuera una decisión que podemos llevar a cabo sin modificar nuestro nivel de conciencia. La aceptación no es el resultado de un empeño voluntarista. Es un estado de ser."

I) ¿Cree que podría ser una ilusión nuestra percepción de ser un "yo" separado del entorno, ocupando un lugar definido en el tiempo y en el espacio?

Sí, ¡por supuesto! Como acabo de decir, el yo separado es una pura ilusión. El único Sujeto real en todos es la misma y única Autoevidencia que, al reflejarse en cada rincón de sí misma, se identifica con entidades finitas, localizadas en lugares y momentos determinados, y percibe la realidad individual y global desde esa engañosa perspectiva. Si el centro de gravedad de la sensación de identidad está emplazado en cualquier nivel de una entidad finita, se percibirá a sí mismo como un organismo separado de todo, emplazado en un instante y lugar muy localizado, en medio de un espacio-tiempo inabarcable, pero si ese centro de gravedad se sitúa en la simple Certeza-de-Ser, la diáfana Presencia más allá del espacio y del tiempo, resultará evidente que la totalidad del universo no es sino nuestra propia forma y que siempre lo ha sido.

4.- Objetividad/Subjetividad

A) Dice Peter Russell que "a medida que los neurofisiólogos profundizan en su conocimiento de la función cerebral y su correlación con los fenómenos mentales, la naturaleza de la experiencia subjetiva va levantando la cabeza." ¿Cree cierta esta afirmación?

No entiendo bien el significado de esta frase de Peter Russell. ¿Qué quiere decir eso de "la naturaleza de la experiencia subjetiva va levantando la cabeza"? ¿Se refiere a la posible ayuda de la tecnología en las prácticas meditativas? Si se está hablando de eso, creo que sí se puede influir en los estados de consciencia ―vivencias pasajeras, ya sean naturales o alteradas―, pero no en el despliegue de los sucesivos estadios de consciencia ―experiencias estables que forman estructuras integradas holoárquicamente―, ni tampoco en el desvelamiento de la Autoevidencia siempre presente, que trasciende, constituye e incluye tanto los estados como los estadios.

B) ¿Son complementarias la observación objetiva y subjetiva sobre la consciencia?

Sí, ya hemos hablado de esto en los párrafos anteriores. Para que el encuentro entre estas investigaciones complementarias resultara fructífero, sería clave el reconocimiento por parte de todos de la importancia de abordar la consciencia de forma integral. Científicos y místicos deberían salir de sus estrechas trincheras, reconocer el carácter limitado de sus puntos de vista y comenzar a valorar las aportaciones de sus antagonistas. El reto es urgente. La ciencia "objetivista" desencanta el mundo, la espiritualidad "subjetivista" se evade de él... como no pongamos remedio a esto... ¡pobre mundo!

C) ¿Cómo puede materializarse esta complementariedad?

Insisto. Es importante, de entrada, comprender la necesidad de adoptar, por parte de todos, enfoques integrales, capaces de armonizar las diferentes perspectivas parciales. (Personalmente, recomendaría la lectura de trabajos en esta línea, como, por ejemplo, las obras más recientes de Ken Wilber). Una vez que se vayan ampliando las perspectivas, y se comience a vislumbrar la necesidad de complementar las investigaciones interiores y exteriores, el camino de aproximación habrá comenzado y los resultados, a buen seguro, irán llegando en su momento. Bastará con explorar conjuntamente los datos aportados por las distintas ramas de la ciencia y por las diferentes tradiciones de espiritualidad, para que, en un momento determinado, sorprendentemente, todo ello comience a cristalizar en creativas intuiciones integradoras, surgidas desde la Fuente no-dual que trasciende y unifica todas las cosas. Investiguemos, pues, concienzudamente los datos, abrámonos confiadamente a la Fuente luminosa y, desde ahí, la espontánea dinámica creadora de la vida hará emerger inesperadas perspectivas unificadoras.

D) ¿Considera válidas y valiosas ambas perspectivas?

¡Yo lo tengo claro! Lo que haría falta, ahora, es que tanto los científicos como los místicos empezaran a considerar, ellos también, válidas y valiosas ambas perspectivas, y, a partir de ahí, pusieran en común todos sus respectivos hallazgos. Lo demás, como digo, irá surgiendo en su momento desde la Fuente no-dual. Podemos confiar en ello. La creatividad del Fundamento luminoso ha estado presente a lo largo de toda la historia del universo de modo fascinante. No es una propiedad de los seres humanos. Nuestros organismos y sus actividades son su expresión, no su fuente. Estamos invitados a participar en este juego creativo.

E) ¿Cómo puede el método científico, que se basa en la observación "objetiva", empezar a tener en cuenta la experiencia subjetiva de la consciencia?

Es fundamental abandonar de una vez por todas el estrecho paradigma objetivista de la ciencia clásica, y adoptar perspectivas más integrales. Hace falta para ello escalar a un nuevo nivel del espectro evolutivo de la energía-consciencia, desde las estructuras y funciones mentales propias de la Edad Moderna positivista ―vMeme naranja de la Spiral Dynamics―, pasando por las correspondientes a la emergente Edad Posmoderna pluralista ―vMeme verde―, hasta alcanzar las cotas integrales ―vMeme amarillo― que emergerán de forma generalizada, según lo previsto, dentro de un siglo. Por ahora, quizás tengamos que conformarnos con ir preparando el terreno.

F) ¿A través de que herramientas podría realizarse?

Para iniciar el camino hacia una perspectiva integral deberá ser necesario ampliar el campo de datos, fenómenos o experiencias a tener en cuenta, es decir, no limitarnos al mero ámbito exterior-objetivo, sino incluir también el interior-subjetivo. Si la característica básica de los datos consiste, simplemente, en el hecho de manifestarse inmediatamente ante la consciencia como una aprehensión directa, parece que no debería haber mayor problema en realizar esta ampliación, dado que es obvio que no sólo experimentamos sensaciones y percepciones, sino también ideas y conceptos, así como intuiciones y aprehensiones espirituales. Para verificar ―o refutar― los datos aportados en el ámbito interior, bastará con ser tan rigurosos como lo ha sido la ciencia empírica clásica, tanto en el aspecto preceptivo inicial, como en la experiencia directa e inmediata de los datos, así como en la confirmación de los resultados por parte de la comunidad de expertos en cada campo concreto.

G) ¿Qué opinas a cerca de este planteamiento?

La misma crítica que hemos hecho a la ciencia objetivista por limitar su ámbito de investigación al mundo exterior, debemos realizarla, de igual modo, a la mística subjetivista que reduce sus indagaciones al mundo interior. Con estos planteamientos sectarios será imposible acceder a comprensiones integrales de la realidad.