Nicolás Brunori

No sé quien soy → Sé quien soy → Soy
Un viaje sin distancias a la realidad
Por Nicolás Brunori, 13 de febrero de 2026 Versión PDFLa búsqueda del Ser
¿Cuál es el objetivo que todo el mundo busca, ya sea consciente o inconscientemente? Saber quién es en realidad. Todos en algún momento sospechamos de nuestra realidad a través de la incertidumbre de la «vida».
Algunos más y otros menos, pero siempre hay alguien que en algún momento de su existencia, y sin importar el cuerpo o personaje que lo haga, va a decir: «Chofer, detenga el autobús. Yo me bajo aquí. Ya probé los miles de caminos y destinos del guía que no sabe guiar. Ahora voy a esperar por mi Ser, y para eso no tengo que hacer nada».
Porque ya eres lo que estás buscando. Y si tu Ser, que es el mismo que el mío y el de todos, es indestructible, verdadero y eterno, podemos llegar a la conclusión de que todo lo que es destructible es falso, y eso incluye a nuestros cuerpos, el tiempo y el espacio.
Ramana Maharshi decía lo siguiente: «Yo dejo a mi naturaleza humana (mente-ego) interpretar su papel mientras permanezco como “Yo soy” (mente-espíritu). Algo está causando eso, quizás vidas pasadas o antiguas conductas, pero no estoy preocupado por eso. No me identifico más con ese estado, no llamo a ese estado “Yo”. Solo sigo descansando en mi propio Ser».
La mente-ego sólo puede actuar si tiene público; si no hay quien le preste atención, ¡no existe! Tu Ser no es un pensamiento. Mis pensamientos no son yo, pero mis pensamientos me hacen creer que soy ellos. Por lo tanto, hay que mantener una distancia real con la identidad del ego y permanecer en el Ser.
Hoy en día, existen muchos textos, cursos, técnicas, meditaciones, retiros espirituales, etc., y seguramente surgirán muchos más. A veces se vuelven confusos porque el enfoque es distinto: nacen desde la mente-ego para otra mente-ego. Los grandes maestros o sabios que han realizado el Ser están hablando desde una mente-espíritu a una mente-ego.
Y esta mente es la misma que se está liberando de su propio auto-engaño a medida que cada uno de los fragmentos que creen estar separados se disuelven en la verdad del Ser.
Si escuchas a alguien decir que está iluminado, es un gran error de ese yo-mente-ego, porque en realidad, en ausencia de esa identidad, está el Ser iluminado. Ya todos estamos iluminados y en casa, que es la eterna creación. Aun así, no hay nada que nos impida reconocer esto más que nuestro deseo de ser especiales, el deseo de estar separados y encerrados en un yo-mente-ego acompañado por un cuerpo que parece muy real.
La mayoría de las enseñanzas de unicidad están basadas en un nivel mental y no corporal, por la simple razón de que el que realizó el Ser sabe con certeza que no es cuerpo.
Volviendo al tema de las diferentes enseñanzas, estas no son importantes en sí mismas, sino la experiencia de unicidad que nos da la certeza de lo que somos, y ahí no hay dos, cuatro o mil.
¿Está bien o está mal incursionar en diferentes enseñanzas? Eso es indistinto porque no es real. Puede ayudar, por supuesto que sí, pero siempre sabiendo que la realidad está en tu interior y es la misma para todos. No puede haber distintas realidades, porque dejaría de existir la condición necesaria de la realidad.
El Ser es uno solo y al ser Verdad no tiene opuestos, no cambia: es permanente, es siempre, es eterno. En ese autoconocimiento desaparece lo falso, las identidades, el especialismo, los cambios, los niveles, etc. Y así, el tiempo, que es el mayor engaño, se disuelve en el eterno ahora de la unicidad.
Auto-realización
La auto-realización debe realizarse mediante el cuerpo para tener la certeza de que no eres el cuerpo. Por lo tanto, tampoco eres todo lo que se percibe del mundo exterior a través de él.
Una de las diferencias entre la persona realizada y la no realizada es que la persona no realizada sabe con certeza que se va a morir. La persona realizada también sabe con certeza que no puede morir. Su cuerpo, sin duda, lo hará cuando haya cumplido su función, pero al tener la certeza de que no es el cuerpo, no tiene nada de qué preocuparse.
Al conocer la verdad, te transformas en un instrumento para guiar a aquellas personas que, de corazón, la están buscando y ya no se conforman con el mundo.
Aquí se produce el primer cambio importante: no se puede buscar la verdad, que es eterna, en el tiempo y el espacio del universo de las formas. Sin embargo, el mayor aporte que se puede hacer en el mundo ilusorio e impermanente del tiempo y el espacio es auto-realizarse y vivir desde la permanencia en ti, que no puede morir porque es real y eterna.
La mayoría de las personas necesitan el cuerpo para vivir la «vida», mientras que unas pocas ya no lo necesitan porque tienen la certeza de que son la Vida.
Los sueños
El sueño es un estado temporal de inconsciencia incontrolable donde nuestras propias ilusiones se proyectan en nuestro telón imaginario de la realidad.
La paradoja del sueño es que siempre es una ilusión inconsciente, a la que, al estar en ese estado, le otorgamos realidad. En resumen, es una ilusión real mientras estamos dormidos de manera inconsciente.
Cuando nos dormimos, en un instante proyectamos imágenes en nuestro telón de teatro imaginario y las animamos de manera inconsciente, siempre fuera de nuestro control porque estamos dormidos. No sabemos cuándo comienzan los sueños ni cuándo terminan, pero eso no impide que fabriquemos una irrealidad que es totalmente distinta a la que percibimos antes de dormir.
Generalmente, los sueños son situaciones que, al no poder realizar, desarrollamos con nuestra mente-ego mientras dormimos. Estos duran instantes, pero para nosotros ese tiempo es mucho mayor para que podamos visualizarlos, entenderlos y recordarlos. Por eso, resulta tan importante entender que antes del sueño no había nada, como antes del comienzo del universo tampoco lo había.
En la etapa de los sueños, somos amos y señores del universo. Hacemos lo que queremos, soñamos con múltiples personas a las que hacemos actuar a nuestro antojo, con lugares, animales y experiencias que están más allá de la realidad del mundo y de las leyes físicas por las que se rige. Todo se ve y se siente muy real en la proyección de nuestra mente-ego en la pantalla de nuestro sueño, por la simple razón de que no somos conscientes de que estamos dormidos.
En nuestro propio sueño nocturno, podemos hacer que los personajes tomen la forma que nosotros queremos, pero a veces parece que están fuera de control y tienen su propia autonomía. En realidad, quien está proyectando todo es nuestra propia mente-ego, que al estar dormida no tiene conciencia de la realidad.
Muchas veces sucede que a las personas que tienen un cierto nivel de preocupación por algún tema, como por ejemplo rendir una materia para graduarse, les pasa que —después de ya haberse graduado de su carrera— en una noche cualquiera sueñan que todavía no lo han hecho y tienen que seguir estudiando. Lo pasan mal en su sueño, reviven la preocupación y la ansiedad que sintieron y hacen actuar a sus profesores y a su entorno. No dicen: «Ok, este es mi propio sueño, ya me gradué, ya estoy trabajando en mi carrera», porque están totalmente identificados con su mente-ego soñadora y, por lo tanto, dormida.
Si estuviéramos conscientes durante el sueño, las pesadillas directamente no existirían, porque cuando no nos gustara el sueño, en lugar de que se siguiera manifestando, despertaríamos de inmediato o lo cambiaríamos. A modo de ejemplo: si estoy corriendo porque me siento amenazado por alguien, no voy a dejar de correr y decir: «Este es mi propio sueño y esa amenaza no me puede hacer nada porque es una invención mía». Seguramente correría cada vez más rápido para poder «salvarme».
Otro ejemplo de esto es: estoy soñando con un mar azul espectacular en un día de sol fantástico con la compañía que quiero y la estamos pasando «increíble». Pero en medio del disfrute del sueño que quisiéramos que no terminara nunca, vemos a lo lejos una aleta de tiburón y nos damos cuenta de que nuestra distancia a la costa es mayor a la que nos separa de la aleta de tiburón. En ese mismo instante, nuestro hermoso sueño se convierte en una pesadilla, y aquí está el secreto de todo.
Como nosotros no somos conscientes de que es nuestro propio sueño, al igual que proyectamos ese hermoso paisaje, también proyectamos la aleta de tiburón acercándose. Seguramente entramos en pánico, desesperación y miedo de lo que nos pueda pasar a nosotros y a nuestra amada compañía. Al no saber que estamos dormidos, no podemos hacer nada y nos convertimos en víctimas de nuestras propias proyecciones. Si supiéramos que estamos dormidos en nuestra propia cama con una almohada, una linda sábana y abrazados a nuestra compañía, ¿nos importaría el tiburón? Seguramente que no, porque tendríamos la certeza de que somos invulnerables a su ataque.
Lo mismo le pasa a aquel que despertó a la realidad y tiene la certeza de que todo lo que cree que acontece no es más que la proyección de un gran sueño universal, donde no es la persona que disfruta la playa, ni su compañía, ni siquiera el tiburón, sino el soñador inconsciente que ahora es consciente de su propio sueño universal.
Sigamos con más ejemplos: ¿Qué pasa cuando dormimos? Nuestro cuerpo deja de existir de manera consciente y todo funciona de manera inconsciente, como nuestra respiración, etc. Es imposible dormir de manera consciente. A modo de ejemplo: si me estoy acariciando una mano de manera consciente, dejaré de hacerlo en un estado inconsciente de sueño. Aún así, existe lo que se denomina sueño lúcido, donde mientras se está durmiendo en estado inconsciente, por un instante se toma conciencia de que estamos despiertos en nuestro propio sueño.
En mi caso particular, un tiempo antes de que sucediera la revelación, tuve tres sueños lúcidos. En uno de ellos vi mis propias manos, las movía de manera consciente y me di cuenta de que estaba despierto dentro de mi propio sueño. Como es sabido, en los sueños la interacción que tenemos con las imágenes es a través del sentido de un campo visual mental donde difícilmente podamos vernos nuestro propio rostro. Y eso fue lo que quise hacer: cuando me di cuenta de que estaba despierto en mi propio sueño, después de ver y mover las manos a mi voluntad, quise ver mi rostro, y en ese instante terminó mi sueño.
Sorprendido por las experiencias de los sueños lúcidos, empecé a entender que no hay diferencias sustanciales entre los sueños nocturnos y los sueños diurnos o de vigilia, o cuando creemos que estamos despiertos.
Existe una realidad que está por encima de todos los diferentes sueños, ya sean conscientes o inconscientes, nocturnos o diurnos, como también de los sueños de estar vivo o estar muerto. Algunas personas la llaman la realidad última, otros la verdad, y otros, Dios o el Ser.
Lo importante es entender que eso a lo que cada uno llama como quiere se manifiesta cuando deja de existir ese «cada uno». Parece un juego de palabras, pero el «cada» es separación y el «uno», unicidad. El «cada» es sueño y el «uno», realidad.
Los niños
Jesús dijo: «De cierto os digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Dejen que los niños vengan a mí, y no los estorben, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos».
Estas palabras parecen difíciles de entender, debido a la manera en que vemos y juzgamos nuestra irrealidad y la defendemos con uñas y dientes de la realidad.
Cuando la mente-ego o personaje quiere saber más sobre un tema, dedica tiempo y esfuerzo a la acumulación de información externa o a su fabricación a través de su propia mente-ego. Pero esta mente carece de sabiduría o conocimiento verdadero, porque busca donde solo hay pura imaginación o fantasía atada al tiempo y al espacio del mundo irreal que la misma mente-ego se encargó de proyectar hacia afuera.
La mente-ego es separación, identidad y, sobre todo, tiempo: el pasado con sus recuerdos y el futuro con sus aspiraciones y deseos. Nunca está aquí y ahora, donde el tiempo deja de existir para dar lugar a la unicidad.
La sabiduría de la infancia
¿Cómo encontrar la sabiduría real? Es muy fácil, con solo observar a un niño pequeño bastará. Él observa desde el presente; por lo tanto, no juzga, no critica, no compara, no odia, no discrimina, no tiene apego ni remordimiento. No hace nada de lo que hace alguien que se siente identificado con su cuerpo, su pensamiento, su personalidad y su pasado.
Para el niño todo es presente, todo es alegría sin causa. No depende del mundo externo para ser lo que es; tan solo necesita los cuidados básicos que su pequeño cuerpo requiere. Lo más importante ya lo tiene: todavía no se siente tan separado por un «yo», y de esta manera vive en lo eterno del ahora atemporal. Por lo tanto, aún no hay un diálogo interno que lo gobierne a su antojo: es libre y feliz.
De esta manera, el niño nos recuerda nuestro estado de paz, amor y certeza, que vamos perdiendo a medida que esa separación se va incrementando. Por eso nos gusta pasar tiempo con los niños pequeños: no hay problemas de ningún tipo. Podemos pasarnos horas mirándolos hacer hasta lo más simple, como comer, dormir o reírse. Su ternura e indefensión nos muestran el reflejo de nuestro Ser.
Nuestro Ser, que es la única verdad, sigue ahí esperando por nuestro retorno de manera consciente y definitiva, donde la mente-ego deja de existir separada y confundida en su propia oscuridad para unirse en la luz de nuestro único Ser. El sabio, iluminado, auto-realizado o como quieras llamarlo, es sin duda aquel que fue desarmando su propia pared de separación y mente-ego para regresar a un estado de unicidad en la mente-espíritu como un niño pequeño. Desde ese estado, no hay barreras para estar definitivamente en nuestro eterno hogar.
Dante, nuestro hijo de 4 años, nos decía de manera constante ante nuestra insistencia sobre lo que podría querer o necesitar en sus últimos días:
«Mamá, papá, ¡no necesito! Estoy bien, no necesito nada».
Después de mi experiencia de Unicidad, pude entender lo que en ese momento me era imposible: El que no necesita nada, es porque lo tiene todo.
«Mi sueño era tener un hijo, y mi hijo me despertó del sueño. Ahora sé con certeza que padre e hijo son el mismo Ser en la Realidad».
Donde el amor, la dicha y la verdad se revelan a sí mismos, extendiéndose en ausencia del buscador que, por experiencia directa, comprende que siempre es espíritu eterno, sin un pasado y un futuro. La verdad que estaba buscando no habita en el tiempo, y al no sentirse separado, sabe con certeza que en esa Unicidad siempre es UNO y eterno.
FIN
Anexos
El despertar a la realidad
- En vez de hacer realidad tu sueño, despierta de tu sueño a la realidad.
- Puedes no recordar quién eres en realidad y cuál es tu identidad, pero agradece que todo lo que crees saber sobre ti, no lo es.
- Si supieras en verdad quién eres, te reirías del mundo, de la «vida» y de la muerte.
- Soñar despierto es imposible; para soñar hay que estar dormido. El sueño es lo opuesto a la realidad.
- Los sueños nocturnos terminan cuando despierta el cuerpo; los sueños diurnos terminan cuando despierta la mente.
La naturaleza del Ser y la existencia
- Solo el amor es real. Lo que muere en ti en la ilusión del tiempo y el espacio, nunca estuvo realmente vivo.
- La eternidad es sinónimo de siempre, y para que algo sea siempre, no debe tener cambios, pues el cambio es sinónimo de tiempo.
- Si hoy estás vivo y mañana estás muerto, quiere decir que la vida tiene opuestos. Tanto la verdad como la vida real no los tienen, pues la vida eterna no puede crear muerte.
- Todo lo que nace muere. Solo no muere lo que nunca nació.
- Permaneces en perfecto estado de gracia, esa es tu realidad. La eternidad es tu hábitat natural, y para eso debemos ser siempre uno.
- Todo lo que cambia no es real.
El tiempo, el juego y la verdad
- La vida es un juego que se gana recordando la verdad, y para eso se necesita conocer las reglas. Si no, terminamos perdiendo el juego, pues nunca podríamos ganarlo. Un maestro o salvador te recuerda cuáles son las reglas: separar lo falso y eliminar la confusión. Cuestionar la realidad que ingresa a través de los sentidos del cuerpo y del mundo exterior, pero no puede jugar el juego por ti.
- El tiempo es siempre pasado, por eso hay personas que saben del «futuro». Pero este es un pasado que todavía no has revivido. Es imposible saber lo que va a ocurrir, pero sí es posible recordar lo que ya ocurrió.
- Cuando te dicen «ve en busca de tus sueños» y hay algo interno que te dice que sí, no tienes dudas. Por supuesto, todavía no sabes que ya lo has hecho. Es todo muy simple si lo vemos desde un lugar donde lo que tenga que pasar ya ha pasado; y sobre todo, que pase lo que pase, nunca ha pasado nada.
- Puedes creer en un Dios o conocer a Dios. La diferencia estriba en un cuerpo que cree en el espíritu y un espíritu que se reconoce a sí mismo como lo que es.
Identidad y la mente
- Siempre te dicen que hay que ser alguien en la vida, y nos confundimos construyendo una identidad falsa que nos separa del SER y nos impide experimentar ser la VIDA misma.
- Cuando no hay vergüenza, como les ocurre a los niños pequeños, es porque no hay todavía una identidad que defender. Ahí radica su sabiduría, en la inocencia sin miedo a nada.
- Olvidamos nuestro único SER eterno, el que todos compartimos y del cual formamos parte como un todo, para conocer el mundo del tiempo y el espacio a través de una identidad separada representada por el cuerpo. Por lo tanto, debemos perdonar y olvidar la identidad separada para reconocer nuestro SER.
- No es difícil encontrarse, sino que es muy fácil perderse.
- A veces me escucho y aprendo, porque las palabras que salen de mi boca no salen de la parte ilusoria de mi mente, sino de la que está más allá del personaje que cree ser.
- La verdad siempre es una, las mentiras, miles de millones.
Amor, propósito y filtros
- El amor verdadero de unicidad es como lanzar un bumerán: no hay otros, sino que lo estás recibiendo tú mismo.
- Una vida sin un propósito se vuelve un despropósito, pero todos debemos atravesar muchos despropósitos para encontrar el verdadero y único propósito que tenemos todos: el SER UNO.
- Todo es neutro; según nuestros filtros es lo que vemos.
- Solo aquel que conoce el fondo del mar, puede navegar seguro en la superficie.
- Solo creemos en lo que vemos, pero hay algo más real que el amor verdadero, aunque no lo podamos ver.
El Ego y Dios
- El ego es como ese vendedor insaciable que no escucha más que sus propios argumentos para convencerte de que hay una necesidad que él puede complacer. Igualmente, uno sabe en su interior que no lo necesita y espera con paciencia para decirle: «No, gracias».
- El humano ha ido evolucionando en un sentido que no tiene sentido, porque nunca tiene tiempo para preguntarse y reflexionar en: «¿Para qué?». El ego no permite esa pregunta en profundidad.
- No hace falta morir para estar en estado de Cielo. Solo debes hacer con tu mente lo mismo que haces con tu móvil en estado de «vuelo». Ahí tu teléfono queda completamente aislado, fuera de todos tus servicios; lo mismo debe ocurrir con tus pensamientos de identidad y separación.
- El Ser es la LUZ, lo eterno, la realidad, una sola sin separación. El Ego es el prisma que separa la luz que es una y proyecta la separación de varios colores. Si puedes por un instante permanecer sin el prisma-ego, tendrás la certeza de que en realidad no somos los colores que vemos separados y con los cuales nos sentimos identificados. Seguimos siendo la misma Luz de siempre, brillando en la unicidad de nuestro SER.
- El miedo a Dios es inevitable: cada vez que alguien muere te dicen que está con Dios. Así convertimos a Dios en el «Exterminador», por eso queremos tenerlo lo más lejos posible. El ego teje su propio relato de supervivencia.
- Dios/Ser no puede ser visto, sino experimentado.
Cuerpo y función
- Mientras haya un cuerpo que alimentar, no hemos terminado nuestra función, aunque ya sepamos quiénes somos en la realidad.
- Dante me enseñó que no se necesita el cuerpo para estar vivo en la realidad, solo se necesita del cuerpo para salvar a la mente de la confusión con respecto a sus propias interpretaciones de su ilusoria realidad proyectada hacia el exterior.
- Existe un ahora sin tiempo donde experimentarás el silencio del ser, que es eterno espíritu. Luego sabrás que no eres la voz en tu mente, ni tu identidad y menos tu cuerpo, como aún lo puedes creer en este falso ahora que estás leyendo.
Aceptación y conocimiento
- No puedes cambiar la verdad. Conócela y agradecerás que así sea.
Autores y sus mensajes:
Jesús
— Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino a través de mí.
— Dejen que los niños vengan a mí, y no los estorben, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.
— Y sabe que estoy contigo siempre; sí, hasta el final de los tiempos.
— No dirán «mirad, aquí está» ni «allí está», porque el reino de Dios está dentro de vosotros.
— De cierto os digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.
— Yo y el Padre uno somos.
— Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
— Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
Ramana Maharshi
— En el resplandor del Yo, la oscuridad de la ilusión se disipa para siempre.
— La liberación es el cese de todos los pensamientos y de la actividad mental. Los pensamientos son como burbujas sobre la superficie del mar.
— No existe el nacimiento real ni la muerte real. Es la mente la que crea y mantiene la ilusión de realidad en este proceso, hasta que es destruida por la autorrealización.
— El amor es la forma real de Dios. Es la felicidad pura, es devoción, es realización, es todo.
— El pensamiento yo soy este cuerpo de carne y huesos es el origen de todos los demás pensamientos. Por eso, si miro hacia adentro y me pregunto: ¿Dónde está ese yo?, todos los pensamientos (también el pensamiento del yo) desaparecerán, y el autoconocimiento brillará espontáneamente.
— No hay misterio más grande que éste: siendo nosotros la realidad, buscamos obtenerla. Creemos que hay algo que oculta nuestra realidad y que debemos destruirlo para llegar a ella. Eso es ridículo. Llegará el día en que te reirás de los esfuerzos que realizabas para llegar a la realidad. Pero aquello que será en ese momento, ya es aquí y ahora.
— Quien ha realizado el Yo ya no tiene cuerpo. Para los demás, sigue teniendo cuerpo, pero esto no es más que una apariencia externa. Todo es difícil de comprender, mientras uno se identifica con el cuerpo.
Rumi
— Hasta que la nube no llore, ¿cómo puede florecer el jardín?
— Lucha redoblando tus esfuerzos, para que tu alma pueda escapar de esta prisión material.
— No te sientas satisfecho con las historias, con cómo le ha ido a los demás. Revela tu propio mito.
— Las heridas son el lugar por donde entra la luz en ti.
— Trabaja en el mundo invisible al menos tan duro como lo haces en el visible.
— Tu tarea no es buscar el amor, sino buscar y encontrar las barreras dentro de ti mismo que has construido contra él.
— Mi alma es de otro lugar, estoy seguro de eso, y tengo la intención de terminar allí.
Buda
— No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.
— No creas nada, no importa donde lo leas o quien lo dijo, no importa si lo he dicho yo, a no ser que esté de acuerdo con tu propia razón y sentido común.
— Sólo hay dos errores que se comenten en el camino a la verdad: No empezar y no llegar hasta el final.
— Nada te puede dañar tanto como tus propios pensamientos sin supervisión.
— La paz viene de dentro, no la busques fuera.
— La muerte no se teme, si se ha vivido sabiamente.
— No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.
J. Krisnamurti
— Uno nunca tiene miedo de lo desconocido; uno tiene miedo de lo conocido llegando a su fin.
— La palabra «alcanzar» de nuevo implica tiempo y distancia. La mente es pues esclava de la palabra alcanzar. Si la mente puede librarse de las palabras «conseguir», «alcanzar» y «llegar», entonces el ver puede ser inmediato.
— La libertad es esencial para el amor; no la libertad de la revuelta, no la libertad de hacer lo que nos plazca ni de ceder abierta o secretamente a nuestras apetencias sino más bien la libertad que adviene con la comprensión.
— Si nos mantenemos totalmente atentos a lo que es, lo comprenderemos y nos veremos libres de ello; pero para estar atentos a lo que somos, tenemos que dejar de luchar por lo que no somos.
— Cuando la mente está completamente silenciosa, tanto en los niveles superficiales como en los profundos; lo desconocido, lo inconmensurable puede revelarse. El amor no es reacción. Si yo te amo porque tu me amas, hay un simple trato, algo que se puede comprar en el mercado; eso no es amor.
— Si posees claridad, si eres una luz interna para ti mismo, nunca seguirás a nadie.