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El no-dualismo en la filosofía occidental (Parte 3 de 5)

Una serie de indicadores

por Greg Goode17 y 25 febrero 2015 (science and nonduality)
Buho-3 Ryan Griffiths
Photo by Ryan Griffiths

Esta es una serie de indicadores de cómo el enfoque occidental puede ayudar en nuestra auto-indagación. Es menos un estudio histórico, y más una colección de puntos de vista occidentales que podrían servir como herramientas para la indagación, junto con sugerencias sobre cómo se podrían utilizar estas herramientas.

La única sustancia que existe: No-materialismo

Este tipo de monismo sostiene que sólo existe el Ser, Dios, mente, ideas o consciencia. Incluye las siguientes variedades filosóficas: el idealismo, el panteísmo (todo es Dios), el panenteísmo (Dios es la naturaleza de todo, pero es trascendente también), y el monismo neutral (la sustancia básica no es ni física ni mental). Los monismos más idealistas o basados en la consciencia son similares a las filosofías orientales del Vedanta Advaita, el Budismo Dzogchen y el Budismo Yogachara.

Plotino (205-270)

El monismo de Plotino es un ejemplo temprano del monismo neutral. En sus Eneadas Plotino embellece la noción del Uno, o lo Bueno de Platón. El Uno de Plotino es auto-causado, y es causa del mundo también. ¿Cómo causa el Uno el mundo? No desencadenando una serie de acontecimientos cronológicos, sino siendo lo que todas las cosas son en el nivel más simple. El Uno causa el mundo del mismo modo que el océano causa las olas. No podemos comprender al Uno observando las propiedades de las cosas, sino mediante la comprensión de lo que no es. Esto es similar al método "neti-neti" (ni esto, ni eso) en el Vedanta Advaita.

Baruch Spinoza (1632-1677)

En su Ética (1677), Spinoza establece una serie de proposiciones que conducen a la conclusión de que Dios es la única sustancia. El argumento se basa en gran medida en la caracterización de Spinoza de "sustancia" y "Dios". Una sustancia se define como aquello que tiene sus propias características, que definen justo lo que es. Una sustancia puede tener lo que Spinoza llama "afectos", que son características no esenciales. Dios se define como la sustancia que tiene características infinitas, una de las cuales es la existencia. Las proposiciones relevantes al monismo de Spinoza se pueden resumir en el siguiente argumento filosófico. Y para los lectores modernos, la noción de "conciencia" [awareness] o "universo" puede ser sustituida por el "Dios" de Spinoza . Se han realizado argumentos similares en las enseñanzas orientales.

  1. Dos sustancias no pueden compartir ninguna característica.
  2. Dios es una sustancia con características infinitas que todas expresan la esencia eterna e infinita. Con tales características, Dios existe, y no puede no existir.
  3. Por lo tanto, Dios es la única sustancia.

Para ir desde (1) y (2) a (3) depende de la noción de característica de Spinoza. De acuerdo con (1), no hay dos sustancias que puedan tener ni siquiera una característica en común. De acuerdo con (2), Dios tiene todas las características, y Dios existe. No hay ninguna característica sobrante que pueda tener alguna otra sustancia. Por lo tanto, (3), ninguna otra sustancia existe.

Pensando en una taza de té: Idealismo

El idealismo sostiene que lo que normalmente consideramos como objetos físicos es en realidad una sustancia mental. Hay puntos de coincidencia entre el idealismo, el panteísmo y el monismo neutral de Plotino.

Juan Escoto Eriúgena (812-877)

En la Edad Media, Eriúgena dio al monismo neoplatónico de Plotino un giro idealista. Utilizando fuentes de los neoplatónicos y las tradiciones místicas, así como del Cristianismo ortodoxo, Eriúgena argumentó en La División de la Naturaleza que Dios está más allá del ser y del no-ser. Con la asistencia de las Ideas en Dios, todas las cosas emanan de Dios y regresan de nuevo a Dios.

George Berkeley (1685-1753)

Berkeley no es un monista, sino el reduccionista por excelencia. Él argumenta resueltamente a favor del lado no materialista del dualismo de Descartes en Tres Diálogos entre Hylas y Philonus y Tratado Sobre los Principios del Conocimiento Humano. No hay objetos físicos, sólo mentes e ideas. La conclusión de Berkeley es tan poco intuitiva, y sus argumentos tan inteligentes y apasionados, que sigue siendo uno de los idealistas más famosos de la tradición occidental. Su enfoque es muy similar a las etapas tempranas y difíciles de las enseñanzas del gran Advaitin, Sri Atmananda Krishna Menon.

Berkeley intenta refutar una opinión generalizada que ahora llamamos la "teoría representacionalista de la percepción" (TRP), que sostiene:

  1. Los objetos físicos poseen cualidades observables, que incluyen el color, la forma, el tamaño, la dureza, la textura, el olor, etc.
  2. Si mentalmente quitas todas las cualidades observables de un objeto, lo que queda es la sustancia física que sirve de apoyo y sustrato, y no es observable.
  3. Los objetos físicos existen sean o no observados; existen fuera de la mente.
  4. Estos objetos físicos externos son percibidos a causa de nuestras ideas de ellos; lo hacen incidiendo sobre nuestros sentidos y luego siendo comunicado a la mente.
  5. Nuestras ideas representan objetos externos al tener semejanzas con ellos.

La TRP suena plausible para la mayoría de la gente, quizás incluso hoy en día. Pero Berkeley no está de acuerdo con el (2) y el (5) anterior. Argumenta que las rocas, los árboles y las casas existen, pero que en realidad son combinaciones de ideas. Su argumento es simple.

  1. (B1) No cabe duda de que la mente percibe las ideas; para que una mente perciba una idea es que esa idea existe en esa mente.
  2. (B2) Las ideas pueden existir sólo en una mente (no afuera); también la mente no puede contener nada que no sean ideas.
  3. (B3) Lo que no es una idea no puede ser percibido por la mente porque la mente sólo tiene acceso a las ideas y a nada más.
  4. (B4) Debido a que sólo existe en la mente, una idea no puede ser una imagen de un objeto externo. Lo que está fuera de la mente no está disponible para ser comparado con lo que está en la mente. La comparación no se puede hacer.

Debido a (B1) y (B4), Berkeley argumenta que no puede decirse que los objetos materiales externos existen, porque son imposibles de percibir. Esta conclusión es la base de la famosa máxima de Berkeley "esse est percipi", o "ser (existir) es ser percibido".

A modo de ejemplo, imagina la sensación abrasadora que sentimos cuando metemos la mano en el fuego. Esta sensación (imaginada) no es semejante a la sensación abrasadora dentro del propio fuego (real). Por lo tanto la declaración de la TRP (5) anterior es falsa. Las otras cualidades del fuego ―color, forma, sonido, tamaño, temperatura, ubicación― son análogas. No existen en el propio fuego aparte de la mente; son ideas percibidas por la mente. Puesto que no podemos decir que el fuego, como objeto externo, sea percibido en absoluto, entonces la (4) anterior es falsa. Si la (4) es falsa, la (3) también es falsa, ya que nada fuera de la mente puede ser percibido en absoluto. Debido a que los objetos físicos externos no son percibidos y por lo tanto no puede decirse que existan, entonces es mera fantasía hablar de su composición hecha de una sustancia material externa inobservable, con cualidades observables que existen en la propia sustancia. Así que la (2) es infundada. Pero Berkeley acepta la (1), e interpreta los objetos "físicos" como ideas en combinación.

Esto nos lleva a la pregunta: ¿de dónde vienen nuestras ideas si no es de los objetos físicos externos? Para Berkeley, que era obispo de gran estima en la Iglesia de Inglaterra, sólo hay mentes e ideas. Así que nuestras ideas pueden venir solamente de otra mente ― la mente de Dios. Esto también resuelve para Berkeley el problema de la existencia continuada de las cosas. ¿La pluma en mi escritorio deja en realidad de existir cuando no estoy pensando en ella? No, dice Berkeley, porque Dios está pensando en la pluma en todo momento, incluso cuando yo no estoy.

Berkeley no es oficialmente un monista, porque en la mayoría de sus escritos filosóficos acepta tanto mentes como ideas. Pero ha habido indicios de que él también tenía una teoría privada, según la cual él aplicaba argumentos similares a la noción de sustancia mental (una mente pensante) como a la noción de sustancia física (5). También hay algunos indicios de que más adelante en su vida, Berkeley adoptó en la intimidad un monismo panteísta. (6)

Johann Gottlieb Fichte (1762-1814)

Después de Descartes, Immanuel Kant (1724-1804) se convirtió en el dualista más influyente. Después de la influencia revolucionaria de la Crítica de la Razón Pura de Kant (1781, 1787), nadie, especialmente en Alemania, podía escribir filosofía sin intentar reconciliar la brecha que Kant parecía haber aumentado entre el conocimiento y su objeto. La Crítica de Kant sostenía que el objeto en sí es totalmente independiente de nuestro conocimiento de él. Esta independencia hace que el objeto sea completamente incognoscible. Muchos filósofos posteriores reaccionaron ante la brecha sujeto/objeto de Kant, haciendo énfasis en el sujeto o lado conocedor de la brecha, y construir el mundo de los objetos desde el conocedor. Este énfasis en el lado del sujeto se convirtió en la clave de idealismo alemán.

Johann Gottlieb Fichte hizo el primer movimiento. En su Ciencia del Conocimiento (1794), Fichte decide comenzar con el lado del sujeto porque ve al sujeto conocedor (y no el objeto incognoscible e inerte) como la base de la libertad moral y autonomía.

El argumento de Fichte es una de las primeras hazañas no-duales. Se trata de conciliar el libre albedrío con la causalidad física, así como yo con otro. Es un intento de explicar el mundo y nuestra experiencia sin utilizar ningún cimiento conceptual que no sea el "yo".

Específicamente Fichte se esfuerza por reconciliar dos nociones cotidianas aparentemente opuestas ― la libertad del yo frente a la necesidad causal que generalmente se creía en su momento que era una propiedad intrínseca de los objetos en el mundo material. Es decir, el albedrío es supuestamente libre, pero una manzana cae necesariamente de un árbol. ¿Cómo puede esto ser reconciliado? Él comienza con la proposición de que "el yo se postula a sí mismo". Él entonces sigue el progreso del desarrollo del yo. El siguiente movimiento es "el yo se postula a sí mismo como un yo", seguido de "el yo se postula a sí mismo como auto-postulado". Esto último demuestra que el yo es auto-consciente, que es la auto-consciencia que toda consciencia conlleva. El yo está siempre inmediatamente presente a sí mismo, antes de cualquier contenido sensorial. Debido a que el yo es unitario, y existe a través y como algo que se postula a sí mismo, el yo es tanto un hecho como un acto. El yo no es ningún tipo de sustancia, más bien su naturaleza es que se auto-postula. La libertad del yo no es absoluta, sino que descubre y siente una limitación. Esta limitación comienza como un sentimiento, luego una sensación, luego una intuición, y luego un concepto. Así todo el mundo es creado a partir del yo. El yo de Fichte no es un absoluto yo como el Brahman o el Sí-mismo del Vedanta Advaita, sino un yo empírico finito.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831)

Hegel construyó uno de los sistemas monistas más grandes de toda la filosofía occidental. En La Fenomenología del Espíritu (1807) argumenta que nada menos que el Espíritu Absoluto (Dios, consciencia) es la base de todos los fenómenos. La historia del mundo es en realidad la evolución del Espíritu. Mientras el Espíritu evoluciona hacia la auto-definición y la auto-consciencia, el mundo se vuelve más sofisticado. El Espíritu se mueve de una manera dialéctica. Algo se postula. Esto puede ser llamado la tesis. Como la tesis se somete al auto-desarrollo, encuentra inevitablemente sus propios límites. Estos límites también se desarrollan y ayudan a engendrar la antítesis. Como el Espíritu se mueve para resolver la tensión entre tesis y antítesis, se eleva a un nivel superior y forma la síntesis, que engloba y representa a las dos (tesis y antítesis).

Esta dialéctica tripartita puede ser vista desde el punto de vista humano como la evolución de la consciencia. En un observador individual, la consciencia subjetiva se afirma, descubre sus limitaciones, y descubre a otras personas y sus actividades. Al ver que también se crea una instancia en otros lugares, la consciencia subjetiva se da cuenta de sus características universales. Por lo tanto, se convierte en consciencia objetiva. Pero esta distinción subjetiva/objetiva no es estática como en la filosofía de Kant. Hegel sostiene que es en realidad un movimiento. El movimiento es el progreso de la consciencia absoluta (Dios o Espíritu Absoluto) a medida que se va desarrollando y siendo consciente de sí misma.

La evolución del Espíritu Absoluto también puede verse, afirma Hegel, en el progreso cultural. El arte hace la primera aparición en el escenario mundial. Se asemeja a la consciencia subjetiva. La religión le sigue. Debido a su reconocimiento de la otredad objetivada y la subjetividad de Dios, la religión es análoga a la consciencia objetiva. La filosofía hace su entrada más tarde todavía; abarca tanto el arte como la religión; se manifiesta como el reconocimiento auto-consciente del desarrollo del Absoluto.

El monismo filosófico del tipo idealista, similar al de Hegel y Fichte, fue tenido en cuenta por los filósofos de habla inglesa durante el próximo siglo. Los idealistas británicos como Thomas Hill Green (1836-1882), Francis Herbert Bradley (1846-1924), y los estadounidenses Josiah Royce (1855-1916) y Brand Blanshard (1892-1987) sostuvieron durante su carrera que la Idea es metafísicamente básica . El trabajo idealista más reciente de estos escritores es La Naturaleza del Pensamiento de Blanshard (1939), en el que se aborda el problema tradicional de la relación entre la idea y su objeto. Su conclusión es inteligente y única: todo es una cuestión de grado. Blanshard argumenta que el objeto solo es la idea, más plenamente realizada.

Notas:
  1. Véase, por ejemplo, de Colin M. Turbayne Berkeley Dos Conceptos de la Mente (1970).
  2. Véase Siris de Berkeley (1744), secciones 266-289, esp. 287. Esta fue su última obra oficialmente acerca de los beneficios para la salud del agua de alquitrán. El panteísmo místico que Berkeley elogia se desliza hacia el final, junto con las defensas contra posibles acusaciones de ateísmo.
Fuente: Greg Goode. Science and Nonduality