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¡Gracias, Eckhart Tolle!

por Alice Gardner
Eckhart Tolle

Eckhart Tolle, el bien conocido autor de A New Earth (Un Nuevo Mundo Ahora) y The Power of Now (El Poder del Ahora), ha sido el catalizador que, sin conocerme en persona en absoluto, lo ha cambiado todo.

De alguna manera, en el año 2001 me di cuenta de que siempre estaba en el pasado o en el futuro, y no estaba realmente por completo en el presente. Debido a que eso no me parecía algo bueno, me puse a trabajar en mi forma habitual de resolver las cosas y busqué "vivir en el presente" en amazon.com. Apareció El Poder del Ahora junto con una selección de otros libros. También encargué otros dos libros, sin saber entonces y ni siquiera sé ahora cuales eran esos libros. Estaba tan impresionada con El Poder del Ahora que no estoy segura de haberlos leído.

El Poder del Ahora parecía provenir tan claramente de la misma fuente que estaba experimentando como la fuente de mi guía personal, la cual entendía intelectualmente como mi propio Ser, pero que aún no podía experimentar como tal. Tener un libro tan claramente proveniente de esa fuente era absolutamente fascinante.

Traté de registrarme en un retiro con Eckhart Tolle en octubre de 2002, pero ya estaba completo, con una enorme lista de espera en febrero cuando intenté registrarme. Por un golpe de suerte, en agosto me cedieron un sitio y me sentí complacida, pero también recuerdo estar algo confundida. No podía entender por qué iba, porque pensé que ya lo había dicho todo en un libro, entonces ¿para qué iba yo? ¿Qué más podría estar esperando?

Cuando llegó el momento de ir al retiro, casi siempre recuerdo que estaba sentada allí con una gran sonrisa tonta en mi cara, totalmente encantada con la forma en que Eckhart estaba con nosotros. Éramos 450 en el gran salón del Instituto Omega, y solo se trataba de sentarnos allí y escuchar a Eckhart durante cinco días. En el espacio entre sus charlas yo estaba muy callada.

De alguna manera, entre el comienzo y el final de ese retiro, algo irrevocablemente cambió para mí. Estaba inmersa en la felicidad, y sabía que todo lo que siempre había deseado como buscadora espiritual había llegado ahora, y no había otro lugar al que ir. De alguna manera, parecía que Eckhart Tolle me lo había entregado todo en una bandeja de plata. Mi antigua vida dejó de funcionar como lo había hecho antes, pero había un largo camino por recorrer para aprender a vivir desde este nuevo lugar. Todo sentido de necesidad o carencia se había ido y todo no solo parecía perfecto tal como era, irradiando amor y vida, sino que también me impregnaba y lo hacía de forma que cualquier problema personal pareciera haberse desvanecido.

Por supuesto, Eckhart Tolle no sabía nada de esto porque él personalmente no había hecho nada, aunque tardé un rato en asimilarlo. Fue el despertar (la Vida Una) que hablaba a través de él lo que de alguna manera me despertó. Él es un canal tan claro, tan claro. Le debo una deuda infinita solo por ser tan claro y por estar ahí en el momento adecuado para mí. Me sentía tan increíblemente agradecida a Eckhart, pero incluso al mismo tiempo pude ver que no era él. Es al despertar al que se lo debo (llámalo Dios si quieres, el Ser (o Sí mismo) con una S mayúscula, o la Vida con una V mayúscula). El despertar que le afectó a él, me afectó también a mí.

Han pasado más de cinco años desde que esto sucedió y no se ha desvanecido ni flaqueado en absoluto. Todo lo que cambia es la cantidad de conmoción que el "yo" está haciendo en un momento dado, lo que puede o no estar obscureciendo la perfecta unidad que hay debajo. La base subyacente nunca flaquea en absoluto, sino que sostiene lo que está sucediendo en mi vida personal. Y cuando le doy espacio, vive la vida a través de mí, como yo.

¡¡Gracias Eckhart!!