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Artículos - Dennis Waite (2011)

Ciencia y Consciencia

por Dennis Waite
Dennis Waite

Durante los últimos años, un número creciente de científicos han declarado algunas ideas sobre la naturaleza no-dual de la realidad. Estas declaraciones, sin embargo, ignoran una verdad fundamental: La consciencia está fuera del ámbito de la investigación científica. Por lo tanto, por su propia naturaleza, estas declaraciones no pueden ser válidas.

Siempre ha habido un grado de animosidad entre la ciencia y la espiritualidad. Viene a la mente la persecución de Galileo por la Iglesia Católica sobre su insistencia en que la Tierra no era el centro del universo, al igual que el actual debate entre los creacionistas y aquellos que prefieren los postulados prácticos de la evolución darwiniana. Es alentador por tanto ver el creciente número de libros y artículos escritos por científicos sobre el tema de la no-dualidad. Hay incluso una conferencia anual titulada "Ciencia y No-dualidad", por lo que es posible explorar estas dos vías de conocimiento en el mismo foro.

Paradójicamente, tanto el poder como la fundamental deficiencia de la ciencia como herramienta para investigar la naturaleza de la realidad se encuentran en su objetividad. El método científico de la observación empírica y el razonamiento posterior es algo que comparte con el Vedanta, junto con la aceptación de los hallazgos de quienes han venido antes (siempre que estos hallazgos no contradigan los descubrimientos más recientes).

La ciencia ha hecho una contribución significativa en persuadir a la gente para que considere que el mundo no puede ser tal como aparece inicialmente a nuestros limitados órganos de percepción. En un extremo de la escala, el microscopio electrónico ha examinado la supuesta solidez de la materia bajo nuestros dedos. En el otro extremo, el telescopio Hubble se asoma hacia el infinito dentro de las nubes arremolinadas de galaxias invisibles a simple vista. La "realidad" es mucho más sutil de lo que la experiencia cotidiana nos quiere hacer creer. La dureza de la mesa en la que escribo es debida a las leyes irrevocables sobre la rotación de los electrones y su intercambio de orbitas alrededor de los átomos. Las enormes fuentes de energía del universo son resultado de galaxias enteras absorbidas por agujeros negros. Nuestros sentidos son bastante inadecuados para el trabajo de explicar el comportamiento del mundo que nos rodea, mientras que la ciencia aparentemente puede.

La ciencia nos dice que todo está hecho de átomos, que están en sí mismos ensamblados a partir de partículas más pequeñas y aquellas, a su vez, están formadas de otras más fundamentales. Incluso la luz se compone de paquetes de energía, que se comportan a veces como partículas y a veces como ondas. En última instancia, todo se reduce a pura energía, que a su vez no puede ni crearse ni destruirse, sino sólo transformarse de una forma a otra. Así que todo es "uno" ― ¿y no es esto precisamente lo que dice también el Advaita? ¿Y no muestra Heisenberg que el observador y lo observado están estrechamente vinculados, apoyando así esta idea de la no-dualidad?

Así que, al menos, se vale de argumentos superficiales para ilustrar cómo la ciencia está validando las verdades contenidas en las antiguas escrituras y expresándolas en términos más aceptables para la mente moderna sofisticada. Por desgracia, hay una omisión importante en esta bien cuidada explicación: el lugar de la Consciencia en el esquema de las cosas. En consecuencia, la ciencia está obligada a tratar de explicarla como un epifenómeno, un efecto secundario fortuito de la evolución de la materia, una vez que se alcanza un cierto nivel de complejidad. Esto, por supuesto, es exactamente lo contrario del Advaita, en el que la materia se explica como una manifestación de la Consciencia.

En vista de ello, la Consciencia y la materia son claramente "cosas" separadas. En las filosofías del Sankhya y del Yoga, la causa material del universo se llama prakriti o pradhana, que es inerte y totalmente diferente del principio de la consciencia, llamado purusha. Otro importante par de filosofías indias ―Nyaya y Vaisheshika― atribuyena la causa del universo a "átomos" o parimanus donde, de nuevo, la Consciencia es considerada como algo totalmente separado Sólo los purva mimamsakas y los uttara mimamsakas (que incluye advaitines) reconocen la Consciencia como la causa de la creación.

La razón por la que la ciencia no puede investigar la Consciencia que postula el Advaita es fácilmente comprensible. Esta Consciencia es Brahman, el Sí mismo (Self); el sujeto último. Como el Kena Upanishad (1.4-7 y 2.3) nos dice: "Es Eso que las palabras no ilumina; Eso que no puede ser pensado por la mente, visto por el ojo o escuchado por el oído. El que piensa que Lo conoce, no Lo conoce". Y como el discípulo de Shankara, Sureshvara, escribió en Naishkarmya Siddhi (3,48; traducido por A.J. Alston en Realization of the Absoluto): "El Sí mismo no puede ser conocido a través de los medios empíricos de conocimiento, tales como la percepción, etc., que no son sino flemas escupidas por la sed de vida. En realidad, no es un objeto posible de conocimiento empírico, ya que es el Sí mismo más intimo [y es indivisible y no accesible a los sentidos] ".

El método científico también está ligado a la noción de causalidad; está constantemente buscando causas para explicar los efectos observados. Pero, como Gaudapada señala en su karika en el Mandukya Upanishad, turiya, la realidad no-dual, es karya karana vilakshana ― no tiene nada que ver con causa y efecto. Está más allá, o antes del espacio, el tiempo y la causalidad. En consecuencia, una investigación de la realidad con base científica es una contradicción en los términos.

La ciencia y el método que incorpora son excelentes para escudriñar objetos y mecanismos en el mundo aparente. Su ingenio en las circunstancias menos prometedoras es aparentemente interminable. Y algunas de estas investigaciones son valiosas en la investigación de "lo que no somos"; es decir, la práctica del neti-neti (ni esto, ni aquello) del Advaita tradicional.

Pero a pesar de que la ciencia es buena en investigar objetos, aún no está condenada al fracaso porque la esencia de los objetos es en última instancia la misma realidad no-dual. Como Atmananda Krishna Menon dice en Notes on Spiritual Discourses (1386): "En tanto quede la más leve traza de subjetividad, tampoco puede desaparecer la objetividad. Y hasta que la objetividad desaparezca por completo, nunca puede visualizarse la verdadera naturaleza del objeto. Este es el error fundamental cometido por la ciencia como por la filosofía, tanto en la India como fuera, al intentar aproximarse a la verdad mediante la mente".

Sin Consciencia, nada puede ser conocido. Pero la Consciencia en sí misma no puede ser objeto de conocimiento, al igual que en una habitación totalmente a oscuras, una linterna puede iluminar todo, excepto a sí misma. Para conocer se requiere tanto del conocedor como de lo conocido. Para que la Consciencia fuera conocida, tendría que ser un objeto cognoscible, pero es el sujeto que conoce. Nosotros "conocemos" la Consciencia porque somos la Consciencia. La Consciencia es nuestra verdadera naturaleza. El observador último (que es lo que eres en esencia) simplemente no es susceptible de ningún tipo de investigación objetiva: ¿quién puede haber más allá del observador último que haga la investigación?

Este estado de cosas aparentemente paradójico responde a una confusión de niveles de realidad. A nivel del mundo, que es el dominio de la ciencia, la investigación es llevada a cabo por la mente (que es un reflejo de la Consciencia) en objetos, tales como el cerebro. El mundo es la jurisdicción de la dualidad conocedor-conocido. Desde el punto de vista de la realidad absoluta, sólo hay Consciencia. El mundo es sólo una manifestación de nombre y forma, nunca separado realmente de esa Consciencia. Pero está claro que la propia Consciencia nunca puede ser investigada por la mente a nivel del mundo. Lo que se obtiene de la ciencia es información más que conocimiento. No hay fin para ésta ― cuanto más descubres, más hay que descubrir. Y cualquier teoría es buena sólo hasta que más información viene a desacreditarla. "Yo soy" no es información. Es absoluto e irrevocable.

Los hallazgos de la ciencia siempre estarán sujetos a modificaciones a la luz de una mayor observación. Esta es la naturaleza del método. Pero el reconocimiento del Sí mismo como no-dual no es un conocimiento objetivo. Se conoce directamente, no por medio de ningún sentido, no requiere ningún proceso de razonamiento, y no está sujeto a correcciones. Es definitivo y absoluto.

La ciencia está irremediablemente limitada al ámbito de la investigación objetiva. Esta es su fuerza, y si algunos científicos desean aportar información útil para la búsqueda espiritual, puede centrar sus esfuerzos en la etapa neti-neti del camino. El principio de incertidumbre de Heisenberg demostró claramente que llega un momento en nuestra investigación del comportamiento cada vez más sutil de la materia en que el conflicto irreconciliable entre sujeto y objeto impide la recopilación de cualquier dato adicional. Este es el final del trayecto de la investigación científica. La Consciencia en sí misma es lo más sutil de lo sutil, más allá incluso de la observación, cuando la propia dicotomía sujeto-objeto desaparece. Por definición, nadie va allí.

Dennis Waite, 22 agosto 2011