Extractos - Jorge Zentner

Todo es Uno
Por Jorge ZentnerA través de sensaciones corporales, emociones, pensamientos, deseos, fantasías... vamos atesorando un registro de la vida. Son fenómenos que aparecen y desaparecen, que se suceden sin cesar.
Instalados en la quietud y el silencio interior, podemos ser testigos del movimiento de la vida.
Desde la quietud y el silencio, podemos reconocernos en la observación, en la contemplación.
Se nos vuelve evidente que no somos esos fenómenos que caen en el campo de la observación.
Podemos contemplarlos sin enjuiciarlos, sin criticarlos, aceptándolos tal cual son. Podemos contemplarlos amorosamente. Nos damos cuenta de que no somos las sensaciones corporales que estamos experimentando.
Nos damos cuenta de que no somos las emociones que estamos experimentando. Las observamos. Las aceptamos. Les brindamos un espacio amoroso para que puedan ser. Nos damos cuenta de que no somos todos esos fenómenos que se reflejan en el espejo de nuestra mente. No somos nuestros pensamientos, no somos nuestras opiniones, no somos nuestras creencias, no somos nuestros deseos, no somos nuestros recuerdos, no somos nuestras experiencias.
Lo único que cada uno de nosotros puede decir de sí mismo es: Yo soy.
Yo soy todo lo que no soy.
Tengo conciencia de ser yo, aquí y ahora.
Tengo conciencia de ser.
Cada uno de nosotros tiene la misma conciencia: Yo soy.
Cada uno de nosotros señala en su propio pecho lo mismo que los demás: Yo soy.
Nos damos cuenta, así, de que lo que es... es Uno, encarnado en infinitos cuerpos diferentes.
No hay dos.
De pronto, experimentamos la distancia que existe entre sabernos parte de lo Uno o creernos un Yo separado, esencialmente diferente de todo lo que es.
Aquí y ahora, Yo soy. Yo soy todo lo que no soy.
No hay dos silencios.
No hay dos vidas.
No hay dos naturalezas.
Todo es Uno. Y lo Uno se expresa en infinitas formas.
Todos compartimos la singularidad de ser únicos.
Cuando miro al otro desde mi corazón, puedo reconocerme en su dolor, en su belleza...
En el otro, cuando amo, reconozco mi esencia.
Si en esencia soy el otro... ¿qué es lo que comparo?
¿Cómo puedo comparar lo Uno con lo Uno?
Comparo cuando me identifico con un Yo separado.
Comparo cuando me identifico con un Yo que solo existe en mi mente, que es un objeto en mi mente.
Cuando comparo dos objetos no comparo su esencia, comparo sus atributos.
La comparación es fruto de la alienación, de la ignorancia de quien soy, de mi identificación con un Yo objeto en mi mente y que tiene una historia, unos atributos...
¿Cómo hago para que ese Yo me dé una impresión de realidad?
Lo hago real cuando está bajo el foco de mi atención.
En lugar de vivir, me estoy narrando mi propia vida.
Porque está en mi mente, ese Yo está hecho de tiempo, y siempre tiene un proyecto pendiente.
Practicamos meditación para entrar en contacto con nuestra auténtica naturaleza. No la encontramos en la mente, no la encontramos en el tiempo.
La puerta de entrada es el instante presente.
La llave que abre esa puerta es la atención.
Aquí y ahora, Yo soy.
Tomo conciencia de Yo soy.
Yo soy todo lo que no soy.
Yo soy parte de lo que es, soy parte de lo Uno.
No soy un objeto, no soy mis atributos, no soy mis defectos, mis virtudes, ni mis cualidades, ni mis traumas...
Aquí y ahora, Yo soy.
Plena conciencia de ser.
Nada que medir, nada que evaluar, nada que comparar.
En la conciencia de Yo soy no me falta nada ni me sobra Nada puedo comparar con el otro, que también es parte le lo Uno.
Nada puedo comparar con un Yo ideal que, inútilmente, aspiro a ser.
Todo es Uno. Y Yo soy.
La práctica de la meditación—cuando la practicamos con honestidad, disciplina, entrega—abre en nosotros los ojos del corazón.
Esa mirada que no juzga, que no divide, que no separa, esa mirada receptiva, abierta, amorosa, es la que nos permite ver las cosas tal como son.
Es la mirada que nos permite vernos tal como somos: completos, en paz, luminosos, plenamente realizados, formando parte de lo Uno.
Es una mirada que nos permite sabernos.
Sabernos plenos.
Sabernos realizados.
Sabernos en armonía con todo lo que es.
Todo es Uno. Y todo es ahora.