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Extractos - Roy Whenary

La textura del Ser

Extracto del libro de Roy Whenary The Texture of Being
The Texture of Being

Podemos, como experimento ocasional, dejar de hacer lo que estamos haciendo en cualquier momento y simplemente ser receptivos, escuchar, mirar y sentir el vacío silencioso del cual brota toda actividad. Podemos ser conscientes de nuestra mente activa y pensante, y distanciarnos de ella, dejándola reposar en silencio, abrir nuestros ojos a la vitalidad de cada momento. Si podemos tener un momento para ser receptivos de esta manera, nos damos cuenta de que hay una vivacidad que impregna el aire que respiramos, todo lo que vemos, oímos y sentimos y nos damos cuenta casi de la textura misma del Ser.

Algunas personas llaman a esto meditación. Otros lo llaman contemplación. Pero no necesariamente necesitamos formalmente practicarlo en determinados momentos de nuestra vida, porque nuestra presencia siempre está ahí esperándonos cada vez que recordemos simplemente apartarnos de nuestras actividades.

A medida que nos vayamos familiarizando con ser receptivos de esta manera, nos encontramos con que nuestro proceso de pensamiento de forma natural empieza a convertirse en un proceso sensible. Por "sensible" no estamos hablando de emocional, sino de un sentido más táctil en el que "sentimos" las cosas a nivel del cuerpo, en el sistema nervioso. No tiene nada que ver con "mis sentimientos", y no hay nada personal en todo esto. No es algo que yo pueda reclamar su propiedad o crédito personal. Simplemente es.

"Entrar en la sensación" es una expresión que describe cómo es posible vivir la vida no-dualista. Esto no es sólo una idea ― es algo que cada uno de nosotros puede experimentar aquí y ahora. Si se mantiene sólo como una idea, entonces no significa absolutamente nada. Tomemos las experiencias de todos los días, de cada momento, y llevémoslas al cuerpo, a la sensación. Es con la "sensación" que realmente entendemos y comprendemos. La mente comprende muy poco, ya que por lo general se desconecta de la realidad. Tiene su propio guión, que simplemente sigue desarrollando a pesar de lo que suceda a su alrededor. Cuando "sentimos" algo, estamos siendo totalmente receptivos a ello, lo aceptamos, lo escuchamos por completo, probamos su sabor y olemos su perfume.

Cuando alguien está enojado contigo, siente la vibración de esa ira, escúchala, conócela, no la condenes, no rehúyas de ella. ¿Cómo la sientes dentro de ti? ¿Te sientes herido o temeroso en su presencia? Sólo familiarízate con lo que sientes en presencia de la ira.

Cuando el deseo o el miedo surgen en ti, simplemente ve lo que está sucediendo, ve de dónde vienen y qué resulta de ellos. ¿Cómo lo sientes en tu cuerpo? ¿Qué pasa con ellos cuando inspiras y expiras varias veces? Cuando entras en la sensación, en cualquier situación, con cualquiera que entres en contacto, pronto descubres que te encuentras distanciado o apartado de la vida en lugar de abrirte paso por ella. Empiezas a escuchar lo que la vida tiene que decir, a recibir las experiencias completamente y acercarte más a una comprensión integral de la vida en lugar de vivir desde una perspectiva intelectual desconectada o desde una perspectiva que no es más que reactiva.

Cuando entras en la sensación, tu ser emocional es informado de manera diferente de lo que fomenta la sociedad. Cuando vives desde la sensación, ya no eres manejado por la emoción. No te aferras a los resultados o buscas desesperadamente reconocimiento o aprobación de los demás. No vives con el miedo de lo que otros piensen o digan. Cuando entras en la sensación te distancias de la implicación personal. No huyes de la responsabilidad, sino que asumes la responsabilidad de tu propia sensación. Esta es una forma diferente de relacionarse con la vida. Es una forma impersonal de relacionarse con la vida, pero también es profundamente personal hasta la médula.

Cuando vives desde la sensación, uno está verdaderamente despierto, plenamente consciente. Todo se ve, todo se siente, la vida fluye sin ningún sentido de inhibición o restricción. Pero el mundo siempre está tratando de arrastrarte, amarrarte, sacarte de la sensación, llevarte a la inconsciencia, a lo emocional. Este es el juego de la vida ― la gran ilusión.

Cuando alguien te pregunta si quieres ir a dar un paseo, ¿le dices automáticamente "sí", a pesar de que puedes estar en medio de una tarea y no estás listo para dar un paseo? ¿O te quedas en la sensación y dices exactamente lo que sientes, que puede ser que "sí" te gustaría ir a dar un paseo, pero sólo después de terminar lo que estás haciendo? Muy a menudo podemos simplemente ajustarnos a lo que otros quieren sólo porque queremos agradarles, por cualquier razón, o porque puede que nos sintamos solos.

Cuando estamos con la sensación, no sólo en situaciones simples como esta, sino en todas las situaciones de la vida, nos permitimos la posibilidad de estar verdaderamente satisfechos con lo que estamos haciendo. Estar con, y sentir, la soledad también puede potenciarnos. Querer escapar de la soledad simplemente se arraiga más profundamente en nuestra mente y refuerza el miedo que hay detrás de nuestra respuesta habitual al mismo.

A medida que empezamos a vivir más en la sensación, también nos volvemos más conscientes y confiados en el vacío silencioso que subyace bajo nuestras vidas frecuentemente ocupadas. En lugar de huir de la sensación de vacío, uno se da cuenta de que el vacío es el lugar que nos refresca y renueva, que realmente limpia nuestros aspectos mentales y emocionales. No se trata de que vayamos necesariamente al encuentro del vacío como una práctica ― se convierte simplemente en nuestra nueva respuesta automática, y comenzamos a vivir desde el vacío silencioso.

Nosotros no tenemos que obligarnos o luchar con nosotros mismos para volver al silencio cuando hemos salido de él, porque sabemos que es bueno para nosotros, que nos sentimos vivos allí y funcionamos de manera más efectiva. Es como tomar una ducha para limpiar y refrescar nuestro cuerpo. La mente se limpia duchándose en el vacío silencioso. Si nos duchamos así continuamente, entonces no hay lugar en nosotros para que se adhiera cualquier suciedad o polvo psicológico.

Es importante entender la diferencia entre "sensación" y "sentimiento". El "sentimiento" es una respuesta personal, emocional a la vida, que es una perspectiva que está profundamente arraigada en la dualidad, y así perpetuamos cualquier sufrimiento que podemos estar soportando. La "sensación" no es personal. Es más funcional que nada. Nos permite calibrar las situaciones claramente, sin la influencia de la aportación personal. Nos permite distanciarnos de la implicación personal en las situaciones y profundizar en la verdadera naturaleza de las cosas. Es un nivel de contacto con la vida mucho más sutil, y nos libera del sufrimiento que es el resultado de vivir en nuestros sentimientos, en nuestras emociones, en lo personal.

No hay, en realidad, nada "personal" en nuestra vida. A través de nuestros procesos de pensamiento repetitivo y nuestra implicación emocional, hemos creado temporalmente esta entidad virtual que llamamos "yo". La vida no conoce a ningún "yo" ― existe puramente en nuestra imaginación. Cuando aprendamos a vivir desde la sensación, más que desde los "sentimientos", verdaderamente comenzaremos a vivir una vida realista. Hasta el momento, estamos viviendo en un sueño ― un sueño que pasa muy pronto y se ha ido para siempre.

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