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No puedes escapar de la dualidad

No puedes escapar de la dualidad

Por Emma Vázquez

Y ésta es la Cruda Realidad que ningún buscador espiritual quiere escuchar ni creer. Queremos una vida no-dual cuando la vida es dual y siempre lo será. Queremos una vida sin dolor, pero la dualidad placer-dolor son las dos caras de una misma moneda. Queremos una vida sin problemas, cuando la vida te va a aportar experiencias tanto dichosas como desafiantes. Porque así es cómo funciona.

Se trata de ser consciente de ello. De asumir la Realidad tal y como es. Nuestras ilusiones, nuestras «vidas ideales» no son la Realidad. Y si no nos damos cuenta de ello, si no somos maduros y tocamos con los pies en la tierra, nuestro ideal, nuestros conceptos falsos estarán chocando constantemente con la verdad. Y eso nos hace sufrir mucho porque entramos en una pelea con LO QUE ES.

Por mucho que desees que siempre sea de día, eso nunca va a suceder. Y por mucho que practiques, te trabajes e intentes cambiar el mundo, la realidad es que la noche también existe, te guste o no.

La Iluminación es un DARSE CUENTA de LO que eres (que es TODO). La Esencia es ese trasfondo que no puede ser descrito ni cualificado con nada y que siempre está, aunque no sea percibido porque estamos en una experiencia dual. Lo que sientes, lo que experimentas cuando Ves y te haces consciente de ese trasfondo no puede permanecer. La paz, la dicha, la alegría, el silencio, la sensación de Absoluto, de Unidad, de Perfección son señales sólo. No son LO QUE ES la Esencia. Y esas experiencias de la Esencia, del trasfondo, de lo Absoluto son siempre impermanentes. Cualquier estado emocional, espiritual, experimental NUNCA va a permanecer porque vivimos en el tiempo, en la dualidad. A veces, podrás tener destellos, atisbos de ello. Pero se irán. Y si te CREES que puedes permanecer siempre en ese estado, tu búsqueda será eterna y llena de sufrimiento. Porque es un concepto ilusorio por ignorancia.

Lo que permanece es el reconocimiento de LO que eres, no la sensación de ello. Una vez Visto, ya lo sabes. No hay necesidad de estar siempre en ese Absoluto porque Comprendes que YA lo eres, adquieras la forma que adquieras (relativo/absoluto, placer/dolor, identificación/desidentificación, ira/paz, tristeza/alegría).

Y el reconocimiento de SABERTE no es una emoción ni un sentimiento. Es un «no tengo dudas» me manifieste como me manifieste. Pero tenemos tan arraigadas ciertas ideas, conceptos y creencias espirituales que aparece la confusión y la búsqueda de nuevo de ese estado que hemos experimentado.

El fin de la búsqueda, la autorrealización real viene cuando NO HAY CONFUSIÓN ni dudas sobre LO que eres.

Luego pueden seguir sucediendo revelaciones, comprensiones, experiencias de silencio profundas, pero eso son formas en las que la Esencia se manifiesta. Y son igual de reales que las experiencias de dolor, de rechazo, de sufrimiento, de violencia. E igual de transitorias que éstas.

Hay mucha resistencia a la hora de aceptar que nunca vas a estar en ese estado ideal que se vende y que te has creído. Porque confundimos la personalidad de los «sabios/maestros» con la Esencia. Y si la personalidad es de alguien que habita mucho en el silencio, que es muy amable, muy delicado, muy introvertido, muy desapegado, nos creeremos que son cualidades de la Iluminación, cuando lo que son es cualidades de la personalidad, del personaje. Entonces, cuando vemos a alguien que es todo lo contrario, que tiene hábitos como fumar, que no es vegano, que vive en el mundo y no está aislado, que tiene apegos y deseos, creemos que no está Realizado. Porque identificamos Iluminación con ciertas características temperamentales y preferencias del cuerpo. Y no tiene nada que ver una cosa con la otra.

Cuando Ves, cuando se produce la llamada Iluminación, te DAS CUENTA de lo absurdo que es eso. Porque la persona no se ilumina. Nadie lo hace. Es un DARSE CUENTA. Una Visión. Un «clic» interno. Ves LO que está Iluminado (la Esencia, el Ser), pero no hay un alguien que se ilumine.

El personaje, la persona, podrá tener algún cambio o no en ese DARSE CUENTA, pero la vida seguirá siendo la misma. Seguirás teniendo emociones de todo tipo y altibajos porque sigues habitando en la dualidad hasta que te mueras.

¿Y qué sucede al morir? La respuesta más honesta es «no lo sé» porque no me he muerto aún. Cualquier otra respuesta es una idea, un concepto, una creencia, una opinión. Ya no me interesa encontrar ninguna respuesta porque ya no surgen esas preguntas. Sé que cualquier conocimiento viene de la mente y la mente viene de la Esencia, por lo tanto, no puede conocer nada de Ella. Es sólo una forma más. Igual que una ola no puede conocer nada de la Totalidad del Océano ni un granito de arena del Desierto.

El conocimiento está limitado a la vida, al cuerpo, al funcionamiento de la mente. Pero no llega al Ser, a la Esencia, al Absoluto.

Lo Creado no puede saber nada del Creador. Sólo puede DARSE CUENTA de que es una Creación. De que es una forma que adquiere el Creador.

El Advaita está lleno de paradojas, de «sí, pero no», de la convivencia simultánea de opuestos. Por eso, puede generar tantas confusiones cuando no has Visto. Cuando no hay Iluminación/Realización. Y por eso, se usan símiles, indicaciones, señalizaciones. Porque no se puede definir lo que es indefinible. Para lo que no hay palabras.

La Verdad Absoluta no se puede saber. Todo son conceptos, señales, dedos que apuntan a la luna, destellos, vislumbres. Pero ya está. Hasta ahí podemos llegar. Que no es poco…

La Cruda Realidad es que no puedes escapar de la vida. De lo que sientes. De los problemas. Del dolor. De la vejez. De los pensamientos. Del movimiento de la mente. Del ruido. De la identificación con el personaje. De las manías que tengas. De tus preferencias. De tus deseos. Del rechazo. De la impotencia de no poder hacer nada al respecto. De la incertidumbre. Del misterio.

Las terapias, la meditación, las prácticas, las herramientas están para alcanzar una vida más tranquila, una mente más silenciosa (que no siempre silenciosa), una mejor salud, conocer mejor la estructura de tu personalidad que es cambiante, tener una forma de relacionarte con los demás y contigo más sana etc. Pero no sirve para SABER LO que eres en Esencia, más allá de tu personaje. Son dos marcos diferentes que se suelen mezclar y que crean también mucha confusión.

Se trata de tener Claridad con respecto a Lo que Eres (Esencia), no de convertirte en un Santo (personaje, forma, manifestación, creación).

La Cruda Realidad es que estás buscando lo que YA eres y siempre has sido y no puedes dejar de ser, te busques o no.

La forma que has adquirido puede gustarte más o menos, pero sólo es una forma más como otra cualquiera. Ninguna más real que otra. Ninguna más auténtica que otra.

LO que eres está más allá de la forma en la que se manifiesta. Y esta forma puede ser muy «espiritual» o, todo lo contrario. Puede ser la Madre Teresa de Calcuta o Hitler. Ambas son la misma Esencia. Ambas son la misma Agua formando diferentes olas, de diferentes tamaños y con diferentes cualidades.

Las cualidades están en las formas (dualidad), no en la Esencia (no-dualidad). Pero ambas son lo mismo y cohabitan simultáneamente (dualidad+no-dualidad).

Siempre ERES Lo que Eres porque no hay otra cosa que no seas Tú.

La Cruda Realidad es que YA estás Iluminado.