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Extractos - Philip T. Mistlberger

Experiencias espirituales ― Buscando la realización

por Philip T. Mistlberger
Extracto del libro: A Natural Awakening: realizing the true self in everyday life
Natural Awakening

El anhelo de libertad finalmente nos lleva a emprender un camino ― usualmente llamado "el camino o sendero espiritual". La base de este camino es la intención de realizar la verdad. El camino va realmente de la nada hacia la nada, en el sentido de que lo que realmente estamos haciendo es volver a descubrir nuestra verdadera naturaleza ― una verdadera naturaleza, que ya es el caso, debajo de la capa de polvo creada por nuestras mentes. Pero por desgracia, el camino espiritual se utiliza muy poco en este sentido. Por lo general, se convierte en un largo y prolongado asunto de progreso.

Los acercamientos progresivos para la realización espiritual pueden continuar para siempre. El llamado camino espiritual suele ser la versión del ego del deseo de iluminación. Se basa en la doctrina "busca pero nunca encuentres", y se mantiene activa la búsqueda por su fascinación con las experiencias espirituales.

Las espirituales experiencias ―a veces también llamadas experiencias cumbre― son un problema en sí, porque son usadas por el ego con el fin de mantener la apariencia de tiempo y el sentido de separación. Estas experiencias cumbre se convierten en recuerdos, archivados, para ser exhibidos, discutidos, comparados, o incluso para hacer alarde de ellos. Sucedieron en el pasado, y más de ellos se prevén en el futuro.

Nuestro Verdadero Ser existe en la dimensión intemporal del momento presente, por lo que no es una experiencia. Es simplemente lo que ya es. Las experiencias espirituales, cuando se coleccionan en la vitrina de trofeos de los recuerdos, pueden servir en realidad para fortalecer el sentido de identidad separada del ego. El ego se identifica con estos recuerdos, y por lo general se vuelve orgulloso de ellos, que es parte integrante del ego espiritualizado.

Nuestra verdadera naturaleza, la propia consciencia pura, no reconoce el tiempo y por lo tanto no tiene ninguna necesidad de coleccionar recuerdos de experiencias. No hace comparaciones, y está libre de todo apego a "lo que ha sucedido en el pasado". Se pueden tomar en consideración los recuerdos y experiencias, e incluso hablar de ellos, pero no hay identificación con ellos. Se tratan simplemente de sucesos en la consciencia.

 

Buscando la realización

Todo el mundo está buscando su "verdadero ser" ― pero casi siempre, esta búsqueda no se reconoce como lo que realmente es y es más bien sólo vagamente comprendida como un anhelo o deseo de algún tipo de perfeccionamiento o realización. Este anhelo y deseo por lo general se dirige hacia el exterior, en el contenido del mundo. Se convierte en la búsqueda de estatus, aprobación, amor, familia, logro, posesiones, fama, poder, y así sucesivamente.

Tarde o temprano, casi todo lo que valoramos y apreciamos que está fuera de nosotros ―nuestras relaciones, logros, posesiones, etc.― serán eliminados de nuestra vida de alguna manera u otra, con el paso del tiempo. Y lo que no se elimina directamente de nuestra vida con el tiempo al menos cambiará eventualmente de forma.

Cuando las cosas desaparecen de nuestra vida o cambian de forma, sufrimos en proporción a nuestra resistencia a que estas cosas salgan de nuestra vida o cambien de forma.

Con nuestro posterior sufrimiento, cometemos acciones hostiles, ya sea hacia los demás o hacia nosotros mismos. Estas acciones pueden ir desde las más brutas (crímenes o delitos graves) a las extremadamente sutiles (depresión leve o pérdida de pasión por la vida, o el descontento general con las cosas).

Teniendo en cuenta todo esto, es evidente que cualquier cosa fuera de nosotros ―en el contenido del mundo― no es fiable en términos de su aparente capacidad para proporcionarnos verdaderamente la felicidad o la realización.

Lo que se propone aquí es que esta tendencia condicionada de buscar la realización fuera de nosotros mismos se basa directamente en la existencia del falso yo o ego. El proceso de la iluminación es aquel de aprender a ver directamente la naturaleza artificial de este ego. Pero para hacer eso, tenemos que ser muy honestos con nosotros mismos. No podemos ver la naturaleza ilusoria de este ego ―y sus deseos y apegos a las cosas del mundo― sin antes conocer profundamente a este ego. Así que el primer paso es siempre el de mirarse honestamente en el espejo, y aprender a reconocer nuestros patrones limitadores. Haciendo esto, nos permite comenzar a ver el carácter puramente artificial del ego. Esto a su vez conduce a la posibilidad de desarrollar una pasión por la verdad, el hambre por nuestra verdadera naturaleza, por la única cosa en la existencia que es realmente fiable.

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