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Extractos - Jim Dreaver

Cómo la depresión me ayudó a abrirme camino

por Jim DreaverFrangemento del libro: the way of harmony
The Way Of Harmony

Un estudiante de las enseñanzas Advaita de Jean Klein describe cómo finalmente alcanzó la comprensión.

Durante muchos años pasaba de sentirme algo tenso y desequilibrado a sentirme en expansión y realmente en sincronía con el universo. Todas mis prácticas y técnicas espirituales se enfocaban en hacer lo que fuese necesario para salir de la experiencia de conflicto, hacia un estado de calma.

Sin embargo, incluso cuando mi sensación general de bienestar y confianza mejoró y se volvió más estable, aún existía el sentimiento de que algo ―aquella verdadera libertad que buscaba― me eludía. Todavía estaba atascado en el primer y segundo nivel de la iluminación. Todavía había un "yo" que se aferraba a algo. Todavía pasaba por periodos de insatisfacción, anhelando algo que faltaba. Todavía no comprendía. Todavía oscilaba entre sentirme espiritualmente en sintonía y en control de la situación, y sentirme como una víctima. Aún me aferraba a la imagen de mí mismo como un buscador, como alguien que todavía estaba buscando algo.

Luego, pocos años después, durante una etapa en la que estaba atravesando circunstancias personales difíciles, me levanté una mañana de primavera sintiéndome deprimido. Mi comportamiento habitual hubiese sido salir de la cama con algo de desánimo, centrarme, abrir mi espíritu y esperar que la energía negativa se disipara.

Pero aquella mañana permanecí acostado en mi cama y me enfrenté a mí mismo de una manera en la que nunca lo había hecho. Estaba harto de decir "siento esto" o "siento aquello" y de quedar atrapado en este ciclo de conflicto e insatisfacción, por más mínimo que pareciera. Había estado escuchando a mi guía espiritual, Jean Klein, decir durante años que yo no era la persona que creía ser. Su enseñanza se había enraizado en mí. Quizás simplemente sucedió que ahora estaba listo para enfrentar sea lo que fuera este último vestigio de "yo".

Recostado en mi cama me sumergí en el presente y me hice la pregunta "Entonces, ¿quién está deprimido?" y sondeé profundo en el interior de mi propia consciencia para encontrar este "yo" que insistía en decir que se sentía deprimido.

Por supuesto, no podía encontrarlo. "Yo" y "mí" no existen, excepto como conceptos, apariencias en la mente. A medida que mi conciencia se abría y se expandía, las tres formas de pensamiento: "Yo/me siento/deprimido", se disolvieron y "yo" ―como conciencia (awareness), como consciencia (consciousness)― ¡me sentí perfectamente bien! Salí de la cama, me senté a meditar por un rato y reflexioné acerca de este sentimiento de calma y expansión que ahora sentía, y el proceso de auto-indagación que me había llevado a ello. Luego seguí felizmente con mi día.

Lo mismo sucedió en dos mañanas siguientes. Me desperté, me sentí deprimido, y permanecí allí echado en la misma profunda contemplación de "quién" estaba deprimido. Cada vez, el concepto de "yo" o "mí" se disolvía, la energía de mi cuerpo y de mi mente se armonizaba a sí misma y "yo" me sentía bien.

Durante los meses que siguieron a aquella tercera mañana, se volvió cada vez más evidente que ya no buscaba nada espiritual. Ya no podía tomar seriamente mi sensación personal de "mí mismo". Ciertamente, siempre que me detenía a observar mi propia consciencia, no podía encontrar esa vieja y sólida sensación de "mí" ―la persona que había creído ser durante los cuarenta y tantos años anteriores― en ningún lado. Se había evaporado como la ilusión que siempre fue. En su lugar había una sensación de libertad y claridad interna que era constante y estable, que nada parecía perturbar.

Ocasionalmente sucedía algo que causaba molestia (y, de vez en cuando, inevitablemente, todavía sucede). Pero entonces yo, como conciencia, la consciencia que se expresa a sí misma a través del cuerpo/mente/ego, rápidamente recordaba que yo no era ni la circunstancia ni la historia detrás de ella, y la sensación de ser "alguien" con un problema se disolvía, para ser reemplazada por una sensación de apertura, relajación y bienestar.

Aproximadamente un año después de esa mañana de primavera, escribí en mi diario personal: "He encontrado el camino a casa. Ahora estoy aprendiendo a encontrar mi camino en el mundo". Una vez que vemos que no somos la persona, la entidad psicológica/emocional que creíamos ser, toda búsqueda cesa (¿quién está allí para buscar?) y no hay vuelta atrás. Esto es en pocas palabras la comprensión esencial.

Seguirán apareciendo de vez en cuando residuos del pasado, los antiguos patrones del ego ―especialmente durante periodos de estrés o enfermedad― pero son reconocidos rápidamente y liberados. Todavía tienes una identidad a nivel personal y todavía desempeñas ciertos roles en la vida, pero ahora sabes que eso no es lo que realmente eres. Este conocimiento viene acompañado con un profundo sentimiento de alegría interior, gratitud y humildad.

¡Qué regalo es nacer como esta consciencia, esta conciencia, que se manifiesta a través de este cuerpo/mente!

© 2000 Jim Dreaver
( Traducción de Genaro Trivisonno )
Fuente: Realization.org
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