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Libros - Sadananda Yogindra

Tattvabodha
El conocimiento de la Realidad

Tattvabodha

El Tattvabodha («El conocimiento de la Realidad») es uno de los textos introductorios más claros y accesibles del advaita vedānta, la gran escuela adualista del hinduismo. En pocas páginas resume con precisión la enseñanza esencial: solo existe el brahman, la Realidad absoluta, que es también el ātman o Yo de todos los seres. Ignorar esa identidad nos hace vivir atrapados en la ilusión y el sufrimiento; conocerla libera.

Esta obra presenta el texto sánscrito en devanāgarī y transliteración latina, acompañado de su traducción literal palabra por palabra y un comentario conciso que guía a los lectores. Ideal tanto para quienes se inician en el vedānta como para aquellos que buscan una comprensión más profunda de su mensaje, este volumen constituye una puerta de entrada rigurosa y luminosa al conocimiento de lo Absoluto.

Javier Ruiz Calderon

Javier Ruíz Calderón

es profesor de Filosofías de Asia en la Universidad Complutense de Madrid, especialista en pensamiento indio y filosofía de la religión.
Entre sus obras destacan Breve historia del hinduismo, La Bhagavadgītā, Esbozo de una filosofía de la religión y Vedāntasāra: la esencia del Vedānta. Estudia y practica yoga y vedānta desde hace muchas décadas.

Más información

Detalles del libro:

  • Título: TATTVABODHA
  • Subtítulo: El conocimiento de la Realidad
  • Autor: Atribuido a Shankara
  • Traducción, introducción y comentarios: Javier Ruíz Calderón
  • Editorial: Kairós
  • Año de edición: Enero 2026
  • Nº de páginas: 208
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Formato: 13 x 20
  • ISBN: 978-8411214186
  • También disponible: Versión Kindle

Prólogo de Swami Satyananda

«El conocimiento es el único medio directo para la liberación, como el fuego lo es de la cocción.
Sin conocimiento no se logra la liberación».
Atmabodha, 2

El Tattvabodha («El conocimiento de la Realidad») es un texto excelente para conocer y comprender los conceptos básicos que durante siglos se han utilizado en el advaita vedānta, así como los fundamentos de esta tradición.

El texto expone de forma clara y concisa las cualificaciones que el aspirante debe poseer para seguir este camino (sādhanā-catustaya); define lo que es el discernimiento (viveka); describe los tres cuerpos (sariras), los tres estados de conciencia (avasthās), las cinco envolturas (kōsas) y los veinticuatro principios que forman la manifestación del cosmos (tattvas); define lo Real (sat), el Ser de todo (ātman) y la divinidad (īsvara); explica el profundo significado de la proclamación védica «tú eres Eso» (tat tvam asī) y concluye describiendo el estado del ser liberado (jīvanmukta). El Tattvabodha es un texto que, por su gran claridad, a menudo se usa como estudio inicial en formaciones de advaita vedānta que pueden durar varios años.

El advaita vedānta (la no dualidad expuesta en la parte final de los Vedas, las Upanisad) o el camino del conocimiento (jñāna mārga) requiere —tal como enfatiza esta rica tradición— de un aspirante (sādhaka) plenamente preparado y centrado en su meta, con una gran aspiración por la liberación y la plenitud, así como con la mente y los sentidos aquietados. Este aspirante debe escuchar una y otra vez la enseñanza de un maestro cualificado, contemplarla con profundidad y, a la vez, estudiar asiduamente los textos tradicionales que son la expresión y la guía de los sabios que recorrieron este camino.

Es necesario recordar que el advaita vedānta no es solo un camino de comprensión intelectual, aunque esta sea de gran importancia: no basta con saber que ya somos conciencia, plenitud y dicha, y que Eso es lo único que existe, sino que este conocimiento conceptual debe convertirse en una experiencia directa (aparoksa), en la que el aspirante permanezca firmemente establecido.

Podemos recordar la enseñanza de la Chāndogya Upanisad en la que Nárada se aproximó con respeto a Sanatkumára, sabio establecido en la Plenitud del ātman, y le pidió la enseñanza suprema. Este, para poder enseñarle adecuadamente, primero le preguntó qué era lo que ya conocía.

Nárada respondió: «Conozco el Rig Veda, el Sāma Veda, el Yajur Veda, el Atharva Veda, los purānas (antiguos textos de historia y mitología), los itihāsas (epopeyas como el Mahābhārata o el Rāmāyana), los rituales para propiciar a los antepasados, los textos de la gramática, los ritos funerarios, las matemáticas, la ciencia de los presagios, la lógica, la etimología, la pronunciación, la ciencia de los rituales y la prosodia. También la ciencia de los espíritus, de las armas, de la astronomía, de las serpientes; el arte de la perfumería, de la danza, del canto y otras artes refinadas». Y concluyó: «Esto es todo lo que yo conozco, oh Señor, pero con todo esto solo conozco palabras. No conozco nada del ātman. No me he liberado de la aflicción».

Sanatkumára respondió de forma directa: «Es cierto, solo conoces palabras».

Al ver la sincera aspiración de Nárada, Sanatkumára lo fue conduciendo a través de un sutil proceso de discernimiento, llevándolo desde la palabra y la mente hasta llegar a la infinitud (bhūma), al propio Yo y, finalmente, al ātman.

El sabio concluyó así la enseñanza: «El ātman, en verdad, está arriba. El atman está abajo. El ātman está detrás. El ātman está delante. El ātman está a la derecha. El ātman está a la izquierda. El ātman, en verdad, estodo esto. Aquel que ve así, piensa así y conoce así goza en el ātman, se regocija en el ātman y es dichoso en el ātman, aun mientras vive en un cuerpo».

La enseñanza no debe ser solo conocida, debe hacer desaparecer al conocedor en lo «inefable». Sri Samkara expone claramente que, para que esto suceda, muchas veces el aspirante necesita pasar por un proceso de purificación interior a fin de lograr una mente serena, desapegada y con una gran ausencia de deseos. Incluso para llegar a la «infinitud» existe un método, aunque, una vez alcanzada la meta, dicho método también sea reconocido como parte de la ilusión (māya).

La primera estrofa del Atmabodha (El conocimiento del Yo), texto de gran relevancia en esta tradición, dice así:

«Este Ātmabodha ha sido compuesto para los que han destruido sus faltas mediante prácticas ascéticas, son serenos, están libres de apego y desean la liberación».
Ātmabodha, 1

Tal como expone Sri Samkara, esta ascesis previa es una herramienta fundamental para ayudar al buscador a que su mente se desapegue de todo lo evanescente e irreal —como el mundo o la ilusoria identidad asociada a una mente y a un supuesto personaje— y aspire plenamente a la luz de lo Real.

Al finalizar la enseñanza, el Tattvabodha expone el fruto final (phala) del advaita vedānta:

«Y así, el conocedor del Yo trasciende la existencia mundana y alcanza, en esta misma vida, la dicha del Absoluto».
Tattvabodha, 86

Este verso hace referencia al jīvanmukta, quien ha trascendido «en esta misma vida» los estados de vigilia, sueño y sueño profundo; reconociéndose libre de toda asociación, incluso con su propio cuerpo, mente o personaje. Aquel que permanece en un cuerpo y actúa en el mundo, pero que ya no pertenece al mundo ni está afectado por este, siempre establecido en la plenitud y la dicha del Absoluto (brahman), su propio Ser (ātman).

En la actualidad existe un número cada vez mayor de personas con un cierto conocimiento del advaita vedānta. Maestros como Shri Ramana Maharshi, Shri Nisargadatta Maharaj o Shri Atmananda Krishna Menon son cada vez más conocidos, ya que existen numerosas publicaciones de sus enseñanzas. Estas lecturas pueden acercar al buscador a las esferas más elevadas del advaita, pero en algunos casos este acercamiento puede carecer de una comprensión clara del método de esta tradición.

De forma similar, podríamos mencionar la influencia de los numerosos maestros de neoadvaita, quienes en sus charlas, o satsang, se centran principalmente en la cima del camino —la Realidad más allá de todo concepto—, sin tener en cuenta, en muchas ocasiones, los cimientos en los que el buscador debe sostenerse.

La traducción de este texto es muy bienvenida, ya que ofrece de forma sucinta y clara las bases del advaita vedānta tradicional. Su estudio puede ser de gran ayuda para aquellos que sientan la inclinación interior hacia este extraordinario camino de autoconocimiento. Los que asimilen esta enseñanza podrán entender, con mayor profundidad, otros textos de advaita, en los que se exponga de forma directa o radical la Verdad más elevada.

Nuestros respetos para el traductor y para el editor, por hacer accesible al público de habla hispana esta obra que, aunque aparentemente sencilla, posee un inmenso valor.

Swami Satyananda Saraswati
Sri Krishna Janmāstami, 2025