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Libros - John Main

Plenamente vivo

Plenamente vivo

Una de las cosas más sorprendentes de la meditación es que es extraordinariamente sencilla de entender. Y, sin embargo, a mucha gente le resulta difícil apreciar su absoluta simplicidad. Este es el camino de la meditación: toma tu palabra, tu mantra, y recítala continuamente. Por muy sosegado que te encuentres, recítala. Por muy difícil que resulte pronunciarla, recítala. Por mucho que estés obteniendo de ella, por poco que estés obteniendo de ella, recita tu palabra. Si eres capaz de entender esto, serás capaz de entender prácticamente todo lo que hay que entender de la doctrina básica: decir el mantra desde el principio hasta el final.

John Main OSB (Londres 1926-Montreal 1982) sabía que la experiencia contemplativa crea comunidad, y que cada ser humano, sin importar su estilo de vida, está llamado a la profundidad contemplativa. En 1975 inició sus primeros grupos de meditación en su monasterio de Londres, y un año más tarde, en Montreal, expandiendo estos grupos por todo el mundo. / Más info sobre John Main

Detalles del libro:

  • Título: Plenamente vivo
  • Título Original: Fully Alive
  • Autor: John Main
  • Edición e introducción de: Laurence Freeman, OSB
  • Traducción de: María García González
  • Editorial: PPC
  • Año de edición: Enero 2026
  • Nº de páginas: 160
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Formato: 12 x 19
  • ISBN: 978-8428843324

Introducción

Al editar estas charlas, que originalmente se ofrecieron a grupos semanales de meditación en su monasterio, me he vuelto a conmover y a inspirar por la profundidad y la riqueza de la simplicidad de John Main. Creo que muchas personas de todo el mundo que consideran ya a John Main como un importante guía en su propio camino espiritual se verán alentadas y fortalecidas, por su claridad y convicción, para entregarse aún más al camino interior que han emprendido.

Espero también que en su peregrinación contemplativa muchas más personas le conozcan como maestro a través de estas palabras que están orientadas no a generar más palabras y pensamientos, sino a entrar en la obra del silencio en momentos regulares de práctica.

John Main es un maestro interesante para nuestro tempo. Es profundamente tradicional y su fe cristiana es muy personal, sincera y explícita. Lamenta que muchos cristianos menosprecien el misterio y la maravilla de su fe. En una cultura pos-cristiandad, en la que el Cristianismo ya no interesa y suele avergonzar, supone un desafío. Y aun así, junto a su declaración de fe, él yuxtapone elementos inesperados: un énfasis en la experiencia, un llamamiento exigente, pero realista, a ver la meditación como una disciplina espiritual (dos veces al día) y ascetismo para el siglo XXI.

En estas enseñanzas, lo que le interesaba a John Main era alentar a las personas a que comenzaran y recomenzaran su práctica. Al igual que su maestro del siglo IV, Juan Casiano, John Main creía que «la experiencia es la maestra». Pero su confirmación de este planteamiento experiencial suele verse acompasada por sorprendentes paradojas. «¿Qué necesita la plenitud para desarrollarse? Vacío».

Para él, la experiencia no significaba estados de consciencia temporalmente alterados durante la meditación, sino un proceso de transformación radical de la vida. Al igual que los científicos modernos que investigan los efectos de la meditación en el cerebro y en el comportamiento, él estaba convencido de que la meditación nos cambia para mejor. Pero él va mucho más allá que los científicos, porque considera que las posibilidades de transformación son infinitas. En su opinión, la meditación no solo te hace sentir mejor, sino que además revela el significado de la bondad y el sentido definitivo del amor.

Es un humanista, pero observa que la plenitud de la humanidad nos lanza al propio misterio del ser. Cristo —en el cual y a través del cual podemos entrar en este misterio— es para él una presencia íntima y al mismo tiempo cósmica. John Main era muy consciente de que podía dar la impresión de que estaba exigiendo mucho para esta simple práctica diaria. Pero era auténtico, hablaba desde la experiencia y sabía que era una experiencia abierta a todos.

Nunca olvidaré la primera vez que me habló sobre la meditación. Yo estaba en la universidad, inmerso en mi propia búsqueda, principalmente intelectual, de verdad y de sentido. Cuando le escuché describir la meditación, me percaté de que los horizontes de mi comprensión cambiaban. Desde el punto de vista intelectual no conseguía encontrarle sentido. Incluso me parecía absurdo, pero al mismo tiempo lo encontraba fascinante por lo que mi corazón me decía. Me decía que era real y genuino y quise conocerlo por experiencia propia.

Espero que muchos de los lectores de este libro se vean también sacudidos y enriquecidos por lo que dice y por la forma aparentemente simple en que lo dice.

Laurence Freeman, OSB