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Libros - Raimon Panikkar

invitación a la sabiduría

Invitación a la sabiduría

Detalles del libro:

Título: INVITACIÓN A LA SABIDURÍA
Autor: Raimon Panikkar
Nº de páginas: 254
Editorial: Círculo de Lectores/Espasa Calpe
Año de edición: 1999
ISBN: 978-84-226-7632-X

Descripción:

Invitación a la Sabiduría representa una pequeña condensación del pensamiento de R. Panikkar. Es un libro que busca transmitir no cómo alcanzar la sabiduría, sino cómo cambiar la mirada sobre el mundo. Un libro, por tanto, que nos enseña a buscar la filosofía como forma de vida y a liberarnos del miedo a través de la comprensión y la reflexión, desarrollando así una auténtica libertad interior. Un libro esencial que combina tradiciones religiosas desde el hinduismo, el budismo, enseñanzas antiguas cristianas, hasta el zen, para dar una perspectiva holística desde la que acceder a la comprensión de la "sabiduría".

Este es un hermoso libro para leer, releer y meditar, en la conciencia de que el sabio "es aquel que tiene acceso al todo" (que no es la suma de sus partes); libro escrito con una apertura mental y una disponibilidad al diálogo de las cuales pocos son capaces, recurriendo al léxico cristiano, al hindú y al budista; un libro en cuya lectura se evidencia que el hombre no debe inútilmente buscar donde se encuentra la "morada de la sabiduría", sino que, más bien, debe empeñarse por convertirse uno mismo en el lugar donde la sabiduría pueda tomar su morada. Para conseguir este fin es necesario ante todo tomar conciencia del hecho de que lo contrario de la sabiduría no es, como podría parecer, la ignorancia, sino la erudición, y que "querer saberlo todo es la verdadera ausencia de sabiduría".

Raimon Panikkar

Raimon Panikkar, de padre indio e hindú y madre catalana y cristiana, es una de las voces más lúcidas del pensamiento contemporáneo por sus singulares aportaciones al diálogo intercultural e interreligioso. Doctor en filosofía, en ciencias y en teología, ejerció la docencia en varias universidades de Europa, la India y los Estados Unidos. En 1946 es ordenado sacerdote católico. Pisa la India por primera vez en 1954: «Me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo buddhista, sin haber dejado nunca de ser cristiano.» En los años ochenta se instala en Tavertet (Prepirineo catalán). La obra de Panikkar ha sido estudiada en cuarenta tesis doctorales y en cinco congresos internacionales monográficos. / Más info

Del Prólogo

La sabiduría es el arte de la vida. Esta podría ser una sencilla descripción de aquella experiencia primordial de la que hablan los hombres en casi todas las culturas. La sabiduría es un savoir vivre, donde savoir no es un saber sobre la vida, sino experiencia plena de la vida.

No es posible vivir sin sabiduría. Los sabios sostienen el mundo, como afirman casi todas las religiones. La modernidad, sin embargo, se resiste a admitirlo, mientras vive obsesionada con su necesidad de seguridad. Pero el tema de este libro no es la crítica a la modernidad, sino una invitación a la sabiduría. Tampoco encontraremos en él consejos para convertirnos en sabios; sólo nos invita a aceptar el reto de gozar del sentido profundo de la vida, y esto es lo que todas las tradiciones han entendido por sabiduría. Vivir una experiencia en la que aún no se han escindido conocimiento y amor, alma y cuerpo, espíritu y materia, tiempo y eternidad, lo divino y lo humano, lo masculino y lo femenino...; vivir la armonía de todas las polaridades de la existencia.

Es una invitación personal a ser lo que realmente somos y que tantas veces no nos atrevemos a creer. La fe no es una doctrina, sino la apertura a este riesgo.

En muchas tradiciones se representa a la sabiduría como una dama, a veces una reina, que simboliza la unión de aquellos tres ámbitos que constituyen la plenitud de la vida humana: la orientación fundamental, el verdadero conocimiento y la acción correcta. Los escolásticos cristianos dirían: esse-scire-posse, o bien unitas-veritas-bonitas o expresiones similares. La tradición india lo expresa con los términos karma-bhakti-jñana o artha-kama-dharma o también sat-cit-ananda. Para los jainas sería pensar, hablar y actuar, y para los chinos, hombre, cielo y tierra.

Esta dama llamada Sabiduría fue secuestrada por los especialistas tanto en Oriente como en Occidente. Teólogos y brahmanes, filósofos y mandarines, sacerdotes y doctores, pretendían disponer de ella, tener acceso a la puerta privada de sus aposentos; de vez en cuando, condescendían a comunicar al pueblo lo que la sabiduría les había revelado, incluso prescribían a las ciencias lo que tenían que investigar y enseñar. La noble dama prisionera fue exaltada como reina de las ciencias, aunque se encontraba en una situación aún más incómoda que la de una reina constitucional. Sólo podía firmar lo que le presentaban.

Figuras excepcionales como Sócrates, Buddha, Lao-tzu o Jesús quisieron liberar a la sabiduría y hacerla accesible a todo el mundo, pero celosos inquisidores creían conocer mejor lo que el pueblo necesitaba. No obstante, aquellas figuras siguen ejerciendo una inexplicable atracción. Aunque no tengan poder, su autoridad no ha disminuido. El sabio no es un profesional, como el rey, el sacerdote o el científico. Carece de poder, como el del Estado, el de Dios o el de la ciencia. Su autoridad, que puede convertirle en consejero, tiene un origen totalmente distinto.

Hubiera podido enmarcar estas reflexiones sobre la sabiduría en la historia del pensamiento, pero en tal caso se perdería el carácter existencial de este libro. Mi interpretación evita, por principio, las controversias teológicas y cosmológicas, ya que no pretendo exponer ningún trabajo académico. Una iniciación a la sabiduría es algo más que una simple reflexión teórica.

El tema de este libro es la sabiduría de la vida. En la mayoría de religiones es común entender la sabiduría como "sede de la libertad". La sabiduría nos da felicidad y alegría; es el lugar donde el ser humano se siente en casa, donde puede ser él mismo, donde puede, por lo tanto, ser feliz. El criterio de la sabiduría, su fruto inmediato, es la felicidad, ananda, charis, beatitudo, bienaventuranza. Somos responsables de esa felicidad. El bodhisattva es feliz a pesar de haber renunciado al nirvana. Esta es una experiencia probablemente inexplicable de modo exclusivamente racional. Hay dolor en el mundo y este dolor me concierne, es también el mío, y sin embargo no estoy abatido por la tristeza. La coexistencia de felicidad y sufrimiento no es explicable racionalmente.

¿Por qué somos responsables de nuestra felicidad?

Desde una antropología metafísica se respondería sencillamente: la finalidad de la naturaleza humana, como la de toda naturaleza, es la bienaventuranza. Si no la alcanzamos es que no andamos por buen camino.

El reino de la sabiduría, paradójicamente, puede ser accesible a todos, porque trasciende la sensibilidad y la inteligibilidad; su lugar es la mística. En términos de las culturas índicas, principalmente buddhistas (sic), podríamos decir que el reino de la sabiduría (jñana) está presente donde se ha alcanzado la moralidad (shila) y la paz del alma (dhyana): la sabiduría impregna a ambas.

La sabiduría ha sido siempre el don de la gente sencilla. También hoy ―allí donde se manifiesta― en los versos, en las parábolas, en los relatos populares, sea en África, Asia o en cualquier otro lugar. La sabiduría reside antes en la palabra que en la escritura. Los libros sapienciales son, generalmente, recopilaciones de tradiciones orales profundizadas y tamizadas por el paso del tiempo.