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Artículos - Beatrice Bruteau (2009)

Una canción que sigue sonando

Una entrevista con la Dra. Beatrice Bruteau

Este artículo apareció por primera vez en el Nº 21 de Enlightenext Magazine
Beatrice Bruteau

WIE: En este número estamos explorando la evolución espiritual y la relación entre la iluminación y la evolución. Usted es una de las pensadoras pioneras en la espiritualidad evolutiva y su trabajo ha estado dedicado a traer una visión evolutiva a la vida contemplativa cristiana. En su libro, El éxtasis de Dios, usted ha dicho: "La evolución es parte de la vida religiosa. La creatividad está integrada en el mundo natural. Y lo Divino es el principio creativo". ¿Puede explicar qué quiere decir?

Beatrice Bruteau: En algún lugar en el fondo todos tenemos un gran anhelo místico, un anhelo por el significado último, y por tanto necesitamos ver todo nuestro mundo en ese contexto. Para lograr esto en el clima actual, necesitamos una nueva teología del cosmos ―una que esté basada en la mejor ciencia de nuestros días. Será una teología en la que Dios esté muy presente precisamente en todo el dinamismo y las formas del orden creado. Una teología de la evolución ve a Dios como involucrado profundamente en el proceso evolutivo del mundo. Dios está creando el mundo por medio de la evolución. Y el proceso evolutivo a su vez es visto como el esfuerzo hacia Dios. Así que, como ves, Dios se expresa y se realiza a Sí mismo en la evolución.

Toda clase de criaturas maravillosas han sido generadas a partir de algunos principios sencillos y un puñado de partículas elementales. La creatividad que crea el mundo se integra en el mundo como su propia esencia. Y en este mundo auto-creado gradualmente está creciendo la capacidad que más se asemeja a Dios, la consciencia. La complejidad cósmica ha apoyado el desarrollo de la consciencia, y ahora podemos conocer y comprender y contemplar este universo hermoso y maravilloso. Cada vez más, las criaturas saben lo que están haciendo, aprecian su entorno, escogen sus acciones. Y cuando se llega a los seres humanos, la consciencia es consciente del hecho de que es consciente. Tratamos de entender de dónde viene la consciencia, cómo funciona, cómo podemos manipularla. En el plano humano, la consciencia está tratando de crear nuevas formas de consciencia. Hemos desarrollado prácticas que alteran la consciencia y hemos tomado drogas que alteran la consciencia. Ahora estamos incluso fabricando máquinas que hacen cosas que solíamos creer que sólo un cerebro consciente podría hacer. Por lo tanto, la consciencia está evolucionando hacia más consciencia.

WIE: ¿Puede describir lo que es en realidad el movimiento o proceso de evolución?

Bruteau: La evolución es el cambio ligado al mundo. Hay una urgencia básica en la vida para crecer, expandirse, para convertirse en algo nuevo y renovado. Podríamos incluso decir que el significado de estar vivo es estar constantemente en el proceso de convertirse en una nueva creación. Esto ocurre a pequeñas escalas con toda forma biológica que conocemos, y sucede a gran escala en el universo en su conjunto. Al menos una visión contemporánea del cosmos lo ve como un enorme y dinámico ser en evolución que pasa a través de una serie de etapas en las que sus formas y relaciones internas asumen cada vez nuevos patrones. Algunos teóricos de la evolución señalan que con cada etapa posterior de desarrollo, se incrementa la complejidad de los patrones. Así que la evolución es el paso en el tiempo desde las formas más simples de organización a las formas organizativas más complejas, que lleva consigo un aumento de la consciencia, lo que significa un sentido de unidad en la entidad organizada. Ahora, este proceso se suele considerar que avanza por una serie de pequeños pasos. Pero a veces hay un gran paso. Grandes pasos se producen cuando la organización cósmica pasa a otro nivel de complejidad. Para ello, se produce una unión de los elementos del nivel anterior. Esto es lo que el sacerdote jesuita y paleontólogo francés Teilhard de Chardin llamó "uniones creativas": que traen a la existencia algo que nunca existió antes. El Nuevo Ser emerge de las conexiones e interacciones de las unidades que lo componen, y constituye un nuevo nivel de unidad y totalidad.

Unión creativa

WIE: ¿Podría decir algo más sobre la visión de Teilhard de una progresión evolutiva hacia grados de unidad cada vez mayores?

Bruteau: Como ya he dicho, en opinión de Teilhard, toda la evolución ha progresado mediante una serie de uniones creativas. Los seres más complejos y más conscientes están formados por la unión de elementos menos complejos y menos conscientes. Las partículas subatómicas se unen para formar átomos, los átomos se unen para formar moléculas, las moléculas se unen para formar células, y las células se unen para formar organismos. Este mismo patrón de crear algo nuevo, algo más complejo y más consciente, mediante la unión de lo menos complejo y menos consciente se repite en cada uno de estos niveles. Es porque podemos mirar hacia atrás y ver el patrón, ver que se repite, que Teilhard cree que podemos legítimamente extrapolar y proyectar el patrón en el futuro, mirando hacia adelante a otra unión creativa en la que nosotros seremos los elementos unificadores.

WIE: ¿Cómo se producen estas "uniones creativas"?

Bruteau: Lo que Teilhard dice es que cada vez que esto ocurre se produce un intercambio de "energía característica" entre los elementos unificadores. Por ejemplo, la energía característica de los átomos es la energía eléctrica. Es compartiendo esta energía entre ellos que los átomos se convierten en moléculas. Los átomos son capaces de hacer conexiones con otros, y luego interactúan para formar la unión. Así que para que nosotros como seres humanos podamos unirnos entre sí para formar la próxima unión creativa, de acuerdo con el mismo patrón que los átomos, moléculas y células hicieron antes que nosotros, debemos compartir con otros nuestras energías características. Es el intercambio de energía lo que forma el vínculo. La energía característica en el nivel que ahora hemos alcanzado es la energía humana. ¿Y qué es la energía humana? No es simplemente la energía física o la energía química o la energía biológica. Es la energía del pensar, o conocer, y la energía del amar, o querer. Es esta energía nuestra más íntima la que se nos pide que comprometamos con la nueva unión. En otras palabras, se nos pide que nos demos a nosotros mismos como personas con el fin de crear un Nuevo Ser a mayor nivel. La pregunta, sin embargo, es si los seres humanos en realidad harán esto lo suficiente como para formar el próximo nivel de evolución cósmica.

Así que como ves, en este punto, la evolución se encuentra con una situación que es única en su historia: los elementos unificadores, en nuestro caso, son agentes libres. No vamos a unirnos de forma automática por el mero hecho de tener alguna afinidad natural. Dado que cada uno de nosotros es libre, podemos elegir si vamos a entrar en la unión propuesta o no. Así, la unión, el Nuevo Ser, el siguiente avance creativo de la evolución, se logrará sólo si consentimos libremente en formarlo porque el propio intercambio de energía, que forma el vínculo del nuevo nivel de organización cósmica, consiste en actos libres. Esta es la razón por la que Teilhard dice que toda la empresa cósmica depende ahora de nuestra decisión: somos la evolución.

WIE: Entonces, los seres humanos están en una posición única, y tenemos una gran responsabilidad por lo que ocurre. Se podría decir que nos encontramos en una coyuntura evolutiva crucial.

Bruteau: Sí estamos. Y con el fin de apreciar y sentir la fuerza de lo que es la presente vocación humana, tenemos que concentrarnos en la forma en que los elementos de cualquier nivel particular de organización cósmica actualmente realizan la unión por la cual vienen a constituir un nuevo tipo de totalidad en el mundo. No hay una fuerza exterior que haga que esto ocurra. La capacidad para eso es inherente a los elementos unificadores, y ellos mismos lo hacen por su propio poder característico. Cada nivel del ser cósmico tiene su propio poder de comunicación, el poder de unirse con otros de su nivel para hacer algo aún más grande. Este es el patrón que se repite en el curso de la evolución.

Y esto, por lo tanto, es la clave de nuestra vocación humana, la próxima etapa de la evolución cósmica. Los seres humanos tienen un poder más maravilloso de comunicación que tienen los átomos. Si el patrón se repite en nuestro nivel, entonces hemos de ejercer ese poder para formar un nuevo tipo de Ser, un Ser nacido de nuestra unión voluntaria que será capaz de hacer cosas que nosotros solos no podemos hacer.

Elección Humana

WIE: Los grandes pensadores evolutivos también han señalado que la capacidad humana de elegir, de ejercer de forma inteligente la voluntad o libre albedrío, es lo que nos diferencia de otras criaturas. ¿Puede hablar un poco más sobre la importancia de la elección?

Bruteau: Como sabes, la evolución hasta el momento ha ocurrido por casualidad y por selección natural. El animal individual no llega a elegir cómo va a evolucionar. Pero el ser humano individual puede, y nosotros, por nuestra intención concertada, podemos hacer algo que no ha existido antes. Si vamos a hacer este cambio en favor de la formación de un Nuevo Ser, tendremos que reorientar nuestras corrientes de energía. Y se gastará energía incluso para hacer esa opción. Como sabes, nuestras corrientes de energía son egocéntricas ― las corrientes fluyen desde del ego, aprovechan lo que es bueno para el ego, y regresan al ego. Este patrón de energía no puede formar una unión creativa, ya que trata de asimilar todos los demás seres al ser del ego. Y debido a eso, es importante que hagamos un gran esfuerzo para realizar el Ser Verdadero ― de lo contrario estamos funcionando enteramente con los motivos de explotación y dominación ― los motivos que ponen en peligro al mundo.

WIE: ¿Es por eso que usted dice en sus libros que la auto-realización, o iluminación, es "la base para la evolución"? ¿Quiere decir que para que se produzca el siguiente paso evolutivo, debemos trascender nuestras motivaciones egoístas (del ego), esos impulsos que fundamentalmente nos mantienen separados unos de otros?

Bruteau: Sí. La auto-realización (o realización del Ser) es la condición para la formación de la próxima unión creativa porque hay que llevar la energía humana característica hacia el lugar en el que intencionalmente podamos compartirla. Para formar un verdadero Nuevo Ser, efectuar otro Gran Paso en la evolución, tenemos que unir las energías más profundas y más céntricas de la consciencia. Esta profundidad está enterrada y oculta en la mayoría de nosotros. Sin embargo, también sentimos que está ahí, a la espera de que salga a la plena presencia, y por eso hacemos varias prácticas espirituales con la esperanza de llegar a ser plenamente conscientes de nuestra realidad profunda.

WIE: ¿Qué quiere decir con "realidad profunda"?

Bruteau: La realidad profunda es ese lugar en el centro de nuestro ser donde experimentamos nuestra existencia de forma ilimitada. El yo profundo no está definido, no es descrito por ninguna de las cualidades de nuestros cuerpos o personalidades, por nuestras historias o posiciones sociales, nuestros puestos de trabajo, o nuestras religiones. Esto es bastante difícil de realizar. Tendemos a pensar en nosotros mismos, presentarnos a los demás, creyendo que los demás nos ven en función de estas cualidades. En la meditación y sus prácticas asociadas, tratamos de centrarnos en nuestro sentido de la existente sin necesidad de identificarnos con estos descriptores. En la medida que nos acostumbramos a esto, es posible que nos comportemos espontáneamente de una forma nueva.

Se puede ver con esto cómo se ve afectada nuestra energía. Cuando nos definimos en función de nuestras cualidades, tenemos que dedicar energía para protegerlas y tratar de ganar otras más valiosas ― más belleza, personalidad, riqueza, poder, estatus social. Pero si nos liberamos de esa identidad, entonces toda esa energía está disponible para la radiación de buena voluntad hacia los demás. Nos hemos realizado como el Ser que dice sólo YO SOY, sin predicado que le siga, no "yo soy un esto" o "yo no tengo esa cualidad". Solamente el ilimitado, absoluto YO SOY.

Y lo interesante es que tan pronto como te experimentas a ti mismo de esta manera, enseguida encuentras que también estás diciendo a todo el mundo, "¡Que así sea!" Parece que es la naturaleza de eso que es YO SOY decir, "Que así sea". Este es el amor que se llama "ágape". Ágape es el amor que busca el ser, el bien del ser, el ser completo, el ser cada vez más pleno, del amado. Es un amor que no es una reacción al amado, sino más bien una primera acción, una acción que comienza en ti, que sale del centro de tu ser, debido a la naturaleza de tu ser. Esta energía de amor es inagotable. No tiene que ser reservada o prorrateada o usada económicamente. Es abundante, generosa, enorme. Es una dinámica actividad o energía que fluye hacia afuera. Está constantemente en movimiento y es radiante, radiante como una estrella. Mana de nosotros en todos los sentidos. El Ser Verdadero en nosotros está constantemente irradiando esta bondad deseada.

Un Nuevo Ser

WIE: En ocasiones has caracterizado al ágape o "amor creativo" como una futura búsqueda o, podríamos decir, movimiento evolutivo, cuya intención es, como has indicado, "traer algo nuevo a la existencia".

Bruteau: Es una voluntad de ser ― es la energía final de Dios, si quieres llamarlo así. Esta intención de compartir el ser es ágape. Y es central, es original, es la Fuente. Cuando lo descubres, descubres que tú eres eso ― que el máximo "yo" que tú eres es eso. Esto es lo que la gente encuentra cuando tienen lo que se llama auto-realización. Y es una energía que no tiene límites. El Ser central o Verdadero que es la verdad de nuestro ser es continuo con la Fuente Divina de toda realidad. Y eso, por supuesto, está destinado hacia el futuro ― es decir orientado hacia el futuro, y la intención es que debería haber más ser porque su propia naturaleza es el don de ser. Se da a sí mismo a cada ser. Se complace en darse a sí mismo, irradiar y expandirse. Es nuestra participación en la "gloria de Dios" lo que "llena el mundo entero".

Así es como nosotros, como individuos, haciendo nuestras prácticas espirituales, alcanzando nuestra auto-realización, nuestra iluminación, hacemos posible que se de el siguiente paso en la evolución humana, es decir, la evolución cósmica, que es la auto-manifestación (o manifestación del Ser) de Dios. La Divinidad oculta en nosotros surge y se muestra como lo que es y se regocija en la verdad de su Ser.

WIE: En su visión del siguiente paso evolutivo, hace hincapié en la importancia del colectivo o comunidad humana. ¿Por qué es la naturaleza y formación de este colectivo tan importante?

Bruteau: Debido a que el colectivo es una operación de integración. Como sabes, el colectivo es el medio por el cual la unidad, formada a la vez por la diversidad, protege la diversidad y trasciende la diversidad particular que la compone. Este es una especie de salto por medio del cual la evolución siempre se mueve. Así que una molécula es un tipo de comunidad. Una célula es un tipo de comunidad. Las moléculas son comunidades de átomos, las células son comunidades de moléculas, y así sucesivamente. Ahora, estamos siguiendo este mismo patrón que la evolución parece haber seguido, que es unir con el fin de crear. La nueva comunidad humana será algún tipo de entidad, algún tipo de Ser, así como el organismo es un colectivo de moléculas y la molécula es un colectivo de átomos. Por lo tanto si se puede conseguir que los seres humanos compartan su energía humana característica ―que es ágape, conocimiento, interés, creatividad, inventiva, y todos los otros tipos de energías estrictamente humanas que tenemos― todo ese intercambio de energías nos une en una comunidad. Y cuando toda la comunidad experimente y practique este tipo de amor, las energías que se entrecruzan forman una red, y la red es el Nuevo Ser que puede hacer lo que los individuos que lo componen no podrían hacer.

WIE: En sus escritos, profundiza sobre el papel de la integración y la diferenciación ― dos elementos centrales tanto de la teoría científica como de la espiritual evolutiva. Hemos hablado mucho sobre el proceso de integración, pero ¿podría decir más sobre el papel y el valor de la diferenciación en la creación de este nuevo orden, o lo que usted acaba de llamar el "Nuevo Ser"?

Bruteau: Sí. La diversidad es absolutamente esencial para la unidad del ser compuesto. Cuanta más diversidad, mejor. Esto significa que cuanto mayor sea la variedad de las relaciones e interacciones entre las entidades componentes, más intrincada es la unidad compuesta. Piense en una pintura con cincuenta tonos diferentes de color en lugar de una creada con sólo tres. O piense en una orquesta con cincuenta instrumentos diferentes en lugar de un único instrumento ― los diferentes músicos interactúan entre sí, aumentando el ser del conjunto, la riqueza, la belleza. Cada vez que la evolución cósmica da otro Gran Paso, la diversidad dentro del Nuevo Ser y la diversidad de las interacciones de la nueva totalidad con sus nuevos homólogos se incrementa enormemente. Es como añadir otra dimensión; ¡hay mucho más en un volumen de espacio que en una superficie!

No-dualismo Complejo

WIE: Muchas tradiciones orientales describen el pináculo del potencial humano como la realización de la no-dualidad. ¿Es la unión de la que está usted hablando análoga a esta definición de la iluminación?

Bruteau: Sí, pero es un no-dualismo que no se reduce a un monismo. Es decir, nuestras energías personales no se fusionan o se sumergen en un todo amorfo. Nosotros no adquirimos una especie de sentido oceánico del ser devorado por un gran Todo. Muy por el contrario: subjetivamente, se siente un poco como una intensificación de la individualidad ― Auto-consciencia o Auto-realización. Tal vez podríamos llamarlo "no-dualismo complejo".

WIE: ¿Cree que algunas filosofías del no-dualismo podrían ser la antítesis de una perspectiva evolutiva? Por ejemplo, la definición tradicional oriental de la iluminación es la cesación definitiva, o el final de todo devenir. ¿Cuál es la relación entre la iluminación, como es tradicionalmente concebida, y su visión del despertar espiritual como fundamento de una progresión evolutiva hacia expresiones de integración cada vez más altas?

Bruteau: La respuesta a eso reúne dos cosas que he estado hablando. Cuando encuentras el YO SOY en el centro de tu ser, esa es la parte de la cesación. Y al haberlo encontrado, descubres que su intención es hacia el devenir, y esa es la parte de la evolución.

WIE: Entonces, ¿podría la definición tradicional de la iluminación como el final del devenir ser realmente un obstáculo para la realización de nuestro potencial evolutivo?

Bruteau: Si realmente creemos que ese es el objetivo final y no hay nada más allá de eso, entonces podría ser.

WIE: Muchos maestros espirituales piensan de esa manera. A menudo oímos decir que cuando despiertas, te das cuenta de que este mundo es sólo una ilusión y, por tanto, ¡nada de este mundo importa!

Bruteau: Oh, sí, lo sé. Pero si realmente despiertas, deberías descubrir por la propia experiencia que no es el final. De hecho, creo que fue el filósofo y sabio indio Sri Aurobindo quien dijo que Shankara contó sólo la mitad de la historia. El Vedanta tradicional dice que este mundo es realmente Brahman, o lo Absoluto, pero aparece como Maya o ilusión. Ahora, donde Aurobindo decía que Shankara se había quedado corto era que Shankara no perseguía esto y dijo: "Bueno, lo que Brahman está haciendo es manifestarse como el mundo. Y eso significa que el mundo es sagrado y el mundo necesita ser incentivado a ir más allá en la manifestación". Lo que estamos viendo es la actividad creativa de Brahman. Hay lo Absoluto y lo Absoluto se manifiesta a Sí mismo en términos de lo relativo. Tanto lo relativo como lo Absoluto son reales. Tanto el infinito como lo finito son reales. Tú eres una miniatura de la misma estructura. El Ser profundo en ti es lo Absoluto, lo Infinito, lo Eterno, lo Divino, y se manifiesta como el ser humano en particular en el que estás encarnado, en el momento presente. Así que yo diría que hay dos polos. Hay un polo místico, que es a lo que nos invita Shankara, y luego está el polo creativo, que es todo este movimiento evolutivo.

WIE: Entonces, ¿usted diría que la visión que sólo reconoce la validez del "Ser" y no del "Devenir" sería una visión incompleta?

Bruteau: Yo diría que un no-dualismo que finalmente rechaza o evade todo el dominio de la manifestación priva al proceso de su propio valor intrínseco. El no-dualismo complejo nos insta a que no necesitamos rechazar la fase manifiesta con el fin de perfeccionar la fase inmanifiesta. Más bien, la posición deseada es descansar en lo Inmanifestado y expresarse en lo Manifestado, no alternativamente sino simultáneamente y por implicación mutua. Lo Inmanifestado, por ser de la naturaleza del ágape, necesariamente irradia Ser, expresándose así como lo Manifestado. Y lo Manifestado, realizando su naturaleza profunda como expresión de lo Inmanifestado, se experimenta como Eso. Nuestra evolución en la consciencia se dirige a esta auto-realización e iluminación compleja. Nuestras prácticas espirituales están para llevarnos a esa realización.

Lo Que Está Ocurriendo

WIE: ¿Ves una culminación final, o como Teilhard habría dicho, un punto Omega, al final de la trayectoria evolutiva?

Bruteau: Tiendo a estar de acuerdo con la idea de un universo en expansión; yo no tengo un Omega. No creo que haya un punto final definitivo; creo que es una canción que continúa sonando. Nosotros no cantamos la canción para llegar a su final. La divina expresión del Ser no trata de completarse. Nosotros imponemos esa idea porque generalmente hacemos las cosas con un cierto tipo de objetivo definido, pero aquí estamos haciendo algo con el Infinito, y por lo tanto no tiene un objetivo limitado o definido por sí mismo. Está tratando de expresar lo infinito por diversos medios de finitud. Yo diría que la vida alcanza su objetivo ― deviene lo que se supone que es, se completa a sí misma ― precisamente no llegando nunca a un final. Si alguna vez llegara a un final en el que ya no hubiera más novedad, no habría más vida; estaría muerta.

Así que como ves, es muy importante que participemos en esto porque esto es Lo Que Está Ocurriendo. Esta es la realidad. Respondemos a eso inicialmente en el nivel individual, ya que es donde estamos experimentándonos actualmente. Y todos tenemos que hacerlo porque todos existimos, y nadie puede ser excluido. Todo el mundo es absolutamente esencial e infinitamente precioso. Puesto que el proceso de formación del siguiente Gran Paso en la evolución, que es la manifestación del Uno Infinito, requiere que nosotros mismos voluntariamente, conscientemente e intencionalmente hagamos las interacciones que constituirán los intercambios de energía que forman el Nuevo Ser. Cada uno y todos nosotros tenemos el honor y la responsabilidad de vivir y crear la expresión de Dios como mundo.

Todo cuenta por pequeño que sea, porque todo es real y es parte del cuadro. Nada se evita; nada queda de lado. Todo está contribuyendo con el todo. Nadie está fuera del proceso de Dios. Pero va sólo hacia dónde vamos con él. No nos obliga; nosotros somos los que mueven ese proceso desde el interior. Así que no seguirá adelante a menos que nosotros nos movamos hacia adelante. Es por eso que todos somos tan importantes. No podemos esperar a que el mundo se transforme, a que los tiempos cambien para que podamos cambiar con ellos, a que la revolución llegue y nos lleve por su nuevo curso. Nunca más las fuerzas evolutivas de la naturaleza nos impulsarán en su camino a tientas a través del siguiente punto crítico hacia un nuevo estado del Ser. A partir de ahora, si queremos tener algún futuro, debemos crear ese futuro nosotros mismos. Nosotros mismos somos el futuro y somos la revolución.