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Artículos - Luis de Santiago

Satsang con Luis de Santiago

¿Para qué todo esto?

Satsang en Barcelona Noviembre 2016

Y... ¿Cuál es el premio por todo este trabajo? ¿Qué se saca en claro de todo esto? ¿Cuál es el premio por haber conducido 100 km para venir a Satsang? ¿Cuál es el premio por sentarse en casa a observar la mente y ver cómo se lanza a la hoguera del "Yo Soy"?

En principio el premio es una cosa que se llama Bliss, es una paz, una felicidad, que no tiene ningún motivo en absoluto. Ese es el premio, en principio. Poco a poco ese Bliss se va a ir profundizando cada vez más, y el Bliss es un colocón, el Bliss es narcótico, el Bliss engancha, y te dan ganas de volver a venir a Satsang y te dan ganas de sentarte en casa a hacer Atma Vichara. Ese es el premio.

Y ese Bliss se va a ir profundizando cada vez más, cada vez más, y cada vez la Paz va a ser más profunda, hasta que llega un momento que ese Bliss que viene cuando hacéis Atma Vichara o cuando vais a Satsang con una persona realizada (eso es importante) se convierte en algo que se llama Samadhi. Los indios le ponen nombre a todas las cosas... Samadhi. Y este Samadhi ha sido una especie de premio por lo que habéis hecho. Y va a llegar un momento que ese Samadhi se va a profundizar y se va a profundizar, y va a llegar un momento que ya no tenéis que hacer nada, de repente, espontáneamente, en el metro, andando por la calle, dándole de comer a tus niños, aparece, sin tu hacer nada. ¡Muy buena señal! Y se vuelve a ir. Hasta que seguís profundizando y seguís profundizando y un día os levantáis y el Samadhi está ahí y ya no se va nunca más.

Vale la pena.

Luis de Santiago Barcelona, 19 de Noviembre de 2016.

No ser "Nada"

Hoy en esta sesión Informal no vamos a hacer "Nada", vamos a ser "Nada".

Y en ese no ser "Nada" vamos a observar, vamos a darnos cuenta de como la mente nos va a proponer cosas constantemente, nos va a decir lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que pensar, lo que tenemos que juzgar, lo que tenemos que opinar, lo que tenemos que cambiar, a quién tenemos que salvar... Nos dice que tenemos que movernos, que tenemos que hacer algo, que tenemos que ir aquí, que tenemos que ir allá..... Y lo hace con el único propósito de que no podamos ser "Nada", de que no podamos estar en paz, por que, en la medida que estamos en Paz, en la medida que no somos "Nada", nos damos cuenta que la mente tampoco es "Nada", que la mente no hace nada, que todas esas propuestas que nos hace no sirven para nada, que todo es un juego, y la mente no quiere que nos demos cuenta que ella es prescindible, la mente quiere que creamos que ella es importante, que hay que opinar, hay que saber, hay que entender, hay que juzgar, hay que criticar, hay que temer... todo eso no sirve de nada. Y en la medida que seamos "Nada", lo vamos a ver claramente, por eso la mente no nos deja ser "Nada". Por eso no para de proponernos cosas, no para de proponernos opiniones, no para de proponernos cosas que hacer, no para de proponernos cosas que cambiar, no para de proponernos cosas que temer... constantemente. ¿Y qué pasa cuando no le hacemos caso? No pasa "Nada". Y ese no pasa "Nada", es la paz. Es la paz que decimos que buscamos, el que no pase "Nada".

( Largo silencio. )

Y en ese no pasar "Nada", sigue pasando todo, el viento sigue soplando, las manzanas siguen madurando en el árbol, seguimos durmiendo, seguimos despertando, seguimos haciendo el desayuno, seguimos amando a nuestros hijos, seguimos trabajando. Pero para ello no necesitamos de la mente. Nos damos cuenta que todo sigue igual, que eso que creíamos que era necesario para que las cosas pasaran, ese juzgar, ese empujar, ese moverse, ese hacer, ese pensar, ese opinar no hace falta. La mente es totalmente prescindible, no pinta "Nada". Lo único que trata constantemente es hacernos creer que es ella la que hace que todo pase, que es ella la que hace que hagamos el desayuno, que es ella la que hace que amemos a la gente que amamos, que es ella la que hace que el mundo se mueva. Y cuando no le hacemos caso, no pasa "Nada", todo sigue igual, la mente no hace falta para "Nada".

Luis de Santiago La Coruña, 5 de agosto de 2017.

Montar la cajonera

Esto que llamamos encontrar quién somos de verdad, nuestra verdadera naturaleza... lo que llaman algunos realizarse, iluminarse... Yo simplemente lo llamo liberarse de la esclavitud a la que nos tiene sometidos nuestra mente, simplemente eso.

Y conseguirlo es como ir a "IKEA" y comprarse un mueble, es así de simple. (Risas) Si... no os riais, os lo voy a explicar:

Miramos el catálogo de "IKEA" , nos metemos en la página web o vamos directamente a la tienda "IKEA", vemos un mueble que está ahí montado y decimos, ¡ah! ¡me gusta! ¡lo quiero! La cajonera "Malm" de seis cajones, el mueble mas difícil de armar de toda la tienda. Y vamos al almacén y nos dan una caja, que no se parece en nada a la cajonera que hemos visto, pero nos dicen que ahí dentro está la cajonera. Nos vamos a casa, subimos la caja, la metemos debajo de la cama, porque es el único sitio donde cabe. Pero algo interesante sucede, en vez de ponernos a montar la cajonera, en vez de abrir la caja e inmediatamente empezar a armar la cajonera con la llavecita que viene en la caja, pasa algo raro...

Cogemos el “manual de instrucciones” y empezamos a leer el manual, y le damos la vuelta, y nos metemos en Internet, porque hay grupos en Facebook que se dedican a leer y estudiar el “manual de instrucciones” y a discutir los “manuales de instrucciones” y comparar los “manuales de instrucciones” y a compartir pedacitos de “manuales de instrucciones”. Porque además hay diferentes versiones del “manual de instrucciones”, escritas por diferentes personas que montaron la cajonera, muchos de ellos ya muertos. Internet esta lleno de expertos en “manuales de instrucciones”, se los saben de memoria, son la leche, pero nunca han montado una cajonera "Malm" de seis cajones en su vida.

Entonces nos leemos todos los “manuales de instrucciones”, que al final hablan de lo mismo, de montar la cajonera "Malm" de seis cajones, y nos pasamos meses, nos pasamos años, discutiendo, hablando, leyendo, releyendo el “manual de instrucciones”, comprando más “manuales de instrucciones”. Pero no nos ponemos a montar la cajonera. Incluso nos enfadamos cada vez que terminamos de leer un nuevo manual y vamos a la habitación y vemos que la cajonera no esta montada, sigue en su caja, debajo de la cama, y decimos: “Este manual no sirve, lo leí completo varias veces y la cajonera sigue sin montarse”.

Y aquí en Satsang de lo que se trata es de montar la cajonera, así de sencillo, por lo menos en mi Satsang. El que no quiera montar la cajonera, el que quiera dejarla bajo la cama, mejor no venga. Porque lo que vamos a hacer aquí es abrir la caja, sacar todas las piezas, la bolsita con los taquitos de madera, la bolsita con los tornillos, la bolsita con los herrajes, todas las piezas, y vamos a dejar la habitación hecha un asco, porque va a estar todo lleno de piezas. Eso es lo que vamos a hacer aquí. No vamos a montar toda la cajonera, porque eso requiere un trabajo que vais a tener que hacer vosotros, pero vamos a empezar, vamos a empezarla. Primero vamos a sacarla de la caja y vamos a dejar la habitación invivible y nos vamos a dar cuenta que ya no podemos meter la cajonera en la caja y volver a meterla debajo de la cama, aunque queramos. El único remedio que nos queda, es montar la puta cajonera. Es la a única solución. Eso es lo que vamos a hacer ahora, aquí.

Porque, una vez que de verdad te decides a montar la cajonera, honesta y sinceramente, La Gracia te va a ir llevando paso a paso, o te enviará a alguien vivo que haya montado la cajonera, para que te ayude y no vas a necesitar ningún “manual de instrucciones”.

Luis de Santiago Gijón, 3 de febrero de 2018