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Dsogchen y el budismo tibetano

por Ñoshul Kempo Rimpoché Extracto de una charla el 8 de junio de 1994
Nyoshul Khenpo

Yo os animo a que practiquéis bien este sublime camino del despertar llamado dsogchen, la gran perfección. Es la esencia misma del vasto y profundo darma enseñado por el Buda, el Iluminado. La esencia de las enseñanzas del Iluminado es la preciosa bodichita, el corazón y la mente altruistas, o el amor y compasión. La bodichita tiene dos aspectos: absoluto y relativo.

Las enseñanzas básicas del budismo ―el camino raíz que se enseña en los sutras, el vinaya y el abidarma― ponen el énfasis en la necesidad de la renuncia o el nacimiento de la certeza respecto a la naturaleza ilusoria de las cosas, la transitoriedad, la ausencia de auto-existencia, y la naturaleza insatisfactoria de todos los fenómenos condicionados. Estas son las enseñanzas básicas del budismo. Las enseñanzas posteriores del mahayana hacen hincapié en la empatía, el amor y la compasión.

Las prácticas preliminares ―ngondros―, el adiestramiento mental, etc., constituyen un firme fundamento para el cultivo de un primer conocimiento y comprensión de las enseñanzas básicas. Estas prácticas forman una base amplia y estable para desarrollar la bodichita, el corazón y la mente despiertos, el corazón luminoso de la gran perfección.

En la enseñanza mahayana, se explica que la gran vacuidad dotada de compasión luminosa es nuestra verdadera naturaleza.

Eso es lo que cultivamos en las enseñanzas de la bodichita relativa; y lo que comprendemos, de acuerdo con las enseñanzas de la bodichita última, es que esa naturaleza siempre ha permanecido inseparable de nosotros.

 

Lo más importante en cualquier enseñanza budista, es soltar o liberarse del egoísmo, del aferramiento a la auto-existencia, de la autoestima, del ansia, la resistencia y el apego. Esto nos conduce directamente al alivio del sufrimiento, el fin de la insatisfacción, porque el aferramiento o egotismo es la causa principal del sufrimiento. Hay muchas formas de explicar los caminos, los antídotos, las transformaciones, las purificaciones, las experiencias visionarias, los diferentes resultados de las diversas clases de prácticas; no obstante, por lo general, lo que se ha explicado aquí es la esencia de la práctica. No es necesario extenderse en demasiados estudios y reflexiones. Tan sólo hay que soltar el egocentrismo y el apego, abrir el corazón y la mente y disfrutar de la alegría, la paz y el amor desinteresado que moran en cada uno de nosotros. ¡Hazlo por ti mismo y por los demás!

 

Se ha dicho que todas las cosas aparecen mágicamente o se manifiestan espontáneamente, que todo es no nacido e imperecedero. Además, se ha dicho que las bendiciones de las Tres Joyas ―buda, danna y sanga― están fluyendo constantemente. No obstante, conectar o abrirnos a ellas depende de nuestra devoción. Se ha dicho que todo es una percepción kármica; en otras palabras, el modo en que experimentamos el mundo depende de cómo lo percibimos, depende de nuestro propio karma. Es como nuestra proyección. En los sutras y en sus comentarios hay numerosas discusiones acerca de la transitoriedad de las partículas y los átomos, y mediante un análisis más profundo se llega hasta la vacuidad, y después, se ve que la vacuidad es también vacía, ad infinitum. Si se prosigue con el análisis, uno llega hasta el punto donde no encuentra nada, e incluso más allá de nada.Todas estas cosas son percepciones kármicas, nuestra propia proyección, una imputación conceptual sobre la realidad.

El dsogchen no apunta a nada. Está más allá de todas las percepciones y proyecciones ilusorias y dualistas. Más allá del engaño, todo es perfecto. En el engaño, nada aparece como la gran perfección. Cuando no hay fraude o engaño, esto que tengo en la mano aparece obviamente como una flor. Algunas personas confundidas pueden percibirlo como agua, pero eso sería un engaño, un error. Cuando uno ve las cosas tal cual son ―como en este ejemplo, la flor enfrente de nosotros― la totalidad del fenómeno externo y el universo interno es la esencia o causa de los fenómenos, es el gran dsogpa chempo, la gran naturaleza de buda, la gran perfección. Cuando uno no está confundido, cuando las cosas se perciben como son, todo es una manifestación de la energía de buda, el resplandor de la realidad, la gran perfección.

Dsogpa chempo es el modo en que son las cosas en realidad. Las cosas tal cual son. El estado natural. El verdadero modo de ser de las cosas, su verdadero modo de existencia. El gran sostenedor del conocimiento, el maestro del linaje Yigme Lingpa, el intrépido maestro que vivió hace trescientos años en Tíbet, dijo: "Enseñanzas de dsogchen hay muchas. Conocedores del dsogchen hay pocos". Mi precioso guru raíz, el gran Kempo Ngawang Palsang, discípulo de Patrul Rimpoché, el gran maestro de dsogchen, dijo: "El dsogchen es extremadamente simple pero no es fácil". Cualquier persona puede señalar el cielo. Cualquiera puede decir algo sobre el dsogchen y afirmar que todo es perfecto en su verdadera naturaleza. No obstante, la mayoría de las personas ven el dedo pero no ven el cielo. Así que si tú sólo ves el dedo y no ves el cielo, puedes hacer las prácticas del ngondro, el refugio, la bodichita, y otras muchas meditaciones para purificar y eliminar los velos que temporalmente oscurecen nuestra naturaleza de buda, nuestra verdadera naturaleza. Pero no mires al cielo a través de una pajita ―la pajita de tu limitado punto de vista― pensando que eso es todo cuanto existe en la infinita inmensidad del espacio.

 

Las enseñanzas de la gran perfección han existido durante miles de años. No es algo que los tibetanos hayan inventado. Existen desde hace mucho tiempo. Los maestros del dsogchen las trajeron de India, pero anteriormente ya existían.

El budismo y estas enseñanzas se fueron oscureciendo más y más en India, hasta que se perdieron. Pero otras personas que provenían de Tíbet y de los países vecinos recibieron estas enseñanzas de los maestros indios. Mediante su práctica alcanzaron el logro espiritual y establecieron las enseñanzas en sus propios países donde han permanecido hasta nuestros días. Durante mil trescientos años, los tibetanos se han esforzado intensamente para preservar y mantener estas enseñanzas sublimes y profundas. Hasta ahora, han evitado que desaparezcan. Las pusieron en práctica y muchos de ellos alcanzaron la Iluminación. También las tradujeron. Hicieron todo cuanto pudieron para preservar, practicar y actualizar estas preciosas enseñanzas. Ahora, de repente, están al alcance de todo el mundo, llegan a todos para beneficio de todos. Este es el momento del dsogchen.

Extracto de una charla dirigida al Grupo de Dsogchen de Cambridge (Massachusetts),
en Kungkyab Rangyung Yeshe Ling, el 8 de junio de 1994
Fuente: Ñoshul Kempo Rimponché. La Gran Perfección Natural.