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Artículos - Robert Adams (1990, T20)

Antes del yo soy

por Robert Adams
Robert Adams

Robert: Dejadme haceros una pregunta. ¿De dónde crees que vienes, o qué eras tú antes de la consciencia? ¿Qué crees que eras? ¿Quién me lo puede decir? En otras palabras, antes de venir a este cuerpo, antes de ser consciente, ¿qué eras?

SH: ¿Quieres decir antes de la consciencia individual? (R:. Sí) ¿No antes de la consciencia en sí misma? (R:. Ambos) ¿Hay algún antes de la consciencia? (R:. Sí)

SS: ¿Qué, el testigo? ¿El testigo que percibo a veces en el sueño?

R: En realidad no.

SH: Antes de la consciencia, ¿sería la consciencia en reposo? ¿la consciencia sin contenido? (R: Exactamente. ¿Qué eras antes?) ¿la consciencia se relaja? (R: ¿Qué eras antes de eso?) No hay un antes. (R: ¿No hay un antes? ¿Estás seguro?) Si. (R: ¿Hay más respuestas, más respuestas brillantes?) (los estudiantes ríen) ¡No puede ser! ¡Es absurdo!

ST: ¿Por qué no puede ser, por qué lo descartarías por completo siquiera?

SH: Porque la consciencia es fundamental. La consciencia es todo. Es todo lo que hay. ¿Cómo puede haber algo anterior a la totalidad, a todo lo que es?

R: ¿Dime, Glen? (SG: ¿Potencial?) Umm, ¿más respuestas brillantes?

SE: Cualquier cosa que pueda decirse sería sólo un concepto y estaría en lo fenoménico. Estaría por completo fuera de lugar.

R: Esa es la respuesta, has acertado. Si puedes describirlo, no es eso. Es un misterio. Es indescriptible. Lo finito no puede comprender lo infinito. Así que, si puedes describirlo, y puedes hablar de ello, no es eso. Y esto es algo que siempre debéis recordar.

Así que la respuesta es Silencio. Esa es la respuesta correcta.

Tú eres espacio, y ahora apareces como una imagen superpuesta sobre el espacio. Ahora te identificas con la imagen, pero antes de la consciencia no eras realmente el espacio, ni la imagen. La razón por la que digo que no eras el espacio se debe a que podemos hablar de ello, por tanto tienes un concepto del espacio, y de nuevo, si tienes un concepto del espacio, no es eso. La única manera de descubrirlo es no decir nada, percibirlo uno mismo entre los pensamientos. Cuando tienes un pensamiento, y estás tratando de averiguar lo que es, y cuando el pensamiento se detiene, antes de que entre el siguiente pensamiento, eso es. El espacio entre pensamientos es de lo que estamos hablando. Así que lo que hay que recordar una vez más es que si puedes hablar de ello, si puedes describirlo, si puedes discutir sobre ello, si defiendes tus derechos y dices que es esto o es aquello, te equivocas. Tú realmente no te equivocas, sólo que estás en el camino equivocado, porque si estuvieras equivocado, entonces quiere decir que hay algo que es correcto, y nada es correcto, por tanto no hay nada equivocado. Está más allá de los conceptos de dualidad.

Por eso te digo que pases más tiempo solo, cuando no ves la televisión, y no escuchas el timbre del teléfono, o te desconectas de la radio. Sólo siéntate y sé tú Mismo. Entonces experimentarás el ser puro. Mientras estés buscando, nunca lo encontrarás. Después de todo, ¿qué es lo que estás buscando? Estás buscando algo que ya eres. Es por eso que nunca podrás encontrarlo. Si no fueras eso, entonces deberías buscarlo, pero ya eres eso, así que la búsqueda se hace infructuosa.

¿Y qué es eso? Eso es el espacio entre tus átomos. Cada cosa sintiente y no-sintiente está compuesta de miles de millones de átomos, pero el espacio entre ellos es consciencia. Una vez más, usamos la palabra consciencia a falta de una palabra mejor.

Pero además, tenemos que funcionar en el mundo, así que no andamos por ahí tratando de ser inteligentes. Sino que lo que hacemos es funcionar en el mundo como nosotros mismos. Sé tú Mismo. Si eres tú Mismo, entonces estás a salvo. En otras palabras, no estás tratando de ser algo. Sólo sé tú Mismo. ¿Qué significa ser tú Mismo? Vivir espontáneamente. La mayoría de nosotros vivimos en el pasado, como ustedes saben, y entonces nos preocupamos de lo que vamos a hacer en el futuro. Si aprendes a olvidar el pasado y el futuro, estás a salvo. Cuando vives espontáneamente no tienes tiempo para pensar, y entonces es cuando te conviertes en el testigo. Porque los pensamientos sencillamente tratan del pasado y del futuro. ¿Cierto?

Cuando aprendes a actuar en el momento, cuando estás actuando en el momento no puedes pensar porque estás actuando. Por lo tanto, tus pensamientos están sólo en lo que estás haciendo y cuando eso se termina no hay pensamientos, y continuas con la siguiente cosa. Pero no trates de analizar nada en absoluto, si todo va a salir bien, si es bueno o malo, si estás haciendo algo bien o no, si es en tu favor o en tu contra, todo eso se tiene que ir.

Recibí el otro día una llamada de una señora de Santa Cruse el y empezó a contarme sus problemas maritales, así que la paré. Le dije que no quería saber nada de los problemas maritales. ¿Sabe ella quién es? Eso es todo lo que me importa. Si ella sabe quién es, entonces ella va más allá de los problemas maritales. Va más allá de los conceptos, anhelos, deseos. Y estará a salvo. Porque una vez que tú mismo te elevas nada puede tocarte de nuevo. El mundo ya no tiene ningún poder sobre ti. El mundo sólo tiene poder sobre ti cuando te identificas con un cuerpo. Si te identificas con un cuerpo, entonces el mundo se hace real, los objetos se hacen reales, las situaciones se hacen reales, el universo se hace real, Dios se hace real, todo se convierte en realidad y tú vives en la dualidad. Así que un día estás sufriendo, y al día siguiente estás contento. La felicidad conduce al sufrimiento, y el sufrimiento conduce a la felicidad.

Por supuesto, estoy hablando de la felicidad humana, del sufrimiento humano. Pero tan pronto como aprendes a ir más allá de eso, y vives espontáneamente todo lo que acontece, todo sufrimiento cesa. Después de todo, ¿para quién es el sufrimiento? Para quien se identifica con el pensamiento.

Por ejemplo, te han despedido de tu trabajo. Empiezas a preocuparte por ello y esto te conduce a preocuparte por el futuro, porque cuando te preocupas por el pasado, el ser despedido, vas a empezar a preocuparte y pensar, "¿Cómo voy a pagar el alquiler el mes que viene? ¿Cómo compraré comida?" Y a la mente le encanta eso. Comienza a alimentarse más de ti. Muy pronto te imaginas desahuciado de tu casa y te ves a ti mismo en las colas de la asistencia social, y te ves a ti mismo convertido en una persona sin hogar, y efectivamente lo haces, porque eso es lo que tú crees. Ahí es adonde tu mente te está guiando.

Mientras sientas que tienes una mente, se vuelve muy, muy poderosa. Entonces puedes decir que, "Los pensamientos son cosas", porque tus pensamientos se materializan en este mundo de los efectos, que tú crees que es real. Después, si empiezas a preocuparte por tu trabajo, por ser despedido, y empiezas a preocuparte por la comida, y empiezas a preocuparte por los desahucios y todas esas cosas, en realidad te estás diciendo a ti mismo mentalmente, "Eso es lo que quiero que suceda", y siempre consigues lo que quieres. Tienes que observarte.

El secreto no es cambiar tus pensamientos, sino deshacerte de tus pensamientos completamente. No estamos tratando de cambiar los pensamientos negativos en pensamientos positivos, porque todos los pensamientos positivos conducen a los pensamientos negativos, y los pensamientos negativos conducen a los pensamientos positivos, es la dualidad. Estamos tratando de trascender todo el plan, de ir más allá, y eso es lo que sucede cuando vives espontáneamente, sucede por sí mismo.

Vivir espontáneamente es una meditación. No te preocupes por los frutos de tus esfuerzos. Todo cuidará de ti mismo, de sí mismo.

En otras palabras, lo que quiero decir con esto es que si estás en un trabajo por veinticuatro años, no te preocupes si te despiden o no, esa no es la cuestión. La cuestión es ¿quién crees que eres? ¿Crees que eres ese ser humano frágil que ha sido despedido, o esa persona débil que tiene un montón de problemas de pareja, o esa persona débil que no sabe si va a morir o vivir? Olvídate de todas esas cosas, vete más allá. Identifícate con la consciencia absoluta. Identifícate con la realidad total que eres en realidad. No te identifiques con esas cosas afirmándolas.

¿Cómo te identificas con esas cosas? Por el silencio. ¿Ves la diferencia?

Hay muchas escuelas que te dicen, cambia lo negativo en positivo, pero eso está basado en el mundo de la relatividad. Vas a tener que experimentar ambos, y no habrá fin. Pero cuando hay silencio en la mente, eso significa deshacerte de todos los conceptos, de todos los deseos, de todas las necesidades, de todas las penurias, de todas las heridas. Te olvidas de todo. Entonces el verdadero Ser, que eres tú, comienza a tomar el control, y automáticamente harás, o gravitarás, hacia el lugar donde tienes que estar. Todo sucederá por sí mismo, pero no pienses en eso. No pienses en nada. Aprende cómo calmar tu mente. Aprende a aquietar tu mente como un lago tranquilo. Un lago tranquilo puede captar una imagen, puede reflejar el sol, las estrellas, la luna, los árboles, la hierba. Un lago bullicioso no puede reflejar nada. Por lo tanto, cuando aprendes a aquietar la mente reflejas el Ser, y el Ser es siempre armonía, siempre dicha, siempre sat-chit-ananda, siempre la realidad absoluta, siempre la unidad absoluta. Eso es tu verdadero Ser. Eso es lo que realmente eres. Todo depende de ti.

¿Qué haces con tu vida diariamente? ¿Cómo vives tu vida? Esto no significa que tienes que quedarte en casa y meditar todo el día. Significa que puedes ocuparte de tu negocio. Puedes trabajar. Puedes no trabajar. Puedes ir a ver una película. Puede ver la televisión. Puedes hacer lo que quieras, ¡pero nunca te identifiques con el objeto! Nunca te identifiques con lo que el cuerpo está haciendo. Deja que el cuerpo haga lo que vino a hacer aquí, pero mantén a tu mente y a ti mismo en tu corazón, en la luz, en la consciencia. Aquieta tu mente de la forma que quieras, sea cual sea el método que utilices. Conviértete en el observador de tus pensamientos. Utiliza atma-vichara, la auto-indagación, cualquier método que tengas que usar, úsalo, pero hazlo durante todo el día, ese es el secreto. No sólo cuando vienes aquí, no sólo una hora al día, sino durante todo el día.

Entonces, ¿cómo te las arreglas si vas a tu trabajo y te despiden? En lugar de preocuparte, pregúntale a ti mismo: "¿A quién le está sucediendo esto? ¿Quién está pasando por esta experiencia? Yo soy". Aférrate al yo con todas tus fuerzas. Sigue al yo hasta su fuente. Mira al yo como si fuera un hilo que parece estar conectado desde la fuente a lo que estás pensando. Y todos tus pensamientos están ligados al ese hilo, al yo-hilo. Todos tus temores, todas tus frustraciones, todos tus deseos, todo está ligado al yo-hilo, y mientras te aferras a eso fuertemente, síguelo, síguelo hasta el centro del corazón. Entonces simplemente parece desaparecer. La razón por la que digo que parece desaparecer es porque para empezar nunca existió, (risas), así que parece desaparecer. Pero una vez que ocurre eres libre y no te verás afectado por ninguna condición mortal, y serás feliz. Pero cuando digo que serás feliz, no me refiero a la felicidad humana. Me refiero a feliz-feliz, hora feliz, verdaderamente feliz, sin razón. Una vez más, como tu verdadera naturaleza es felicidad, tu verdadera naturaleza es dicha. Cuando te deshaces de las otras cosas tu verdadera naturaleza brilla sin esfuerzo.

Es por eso que llamamos a este el sendero sin sendero, porque en realidad no hay sendero. Sólo hay una quietud de la mente, siguiendo al yo hasta su fuente. Entonces, de repente te conviertes en omnipresencia, te conviertes en omnisciencia, te conviertes en omnipotencia. Entonces puedes decir: "Yo soy El que soy", pero no quedará nadie que diga nada realmente. Simplemente disfrutarás de la luz del sol de tu amor, de tu felicidad, de tu dicha.

El buscador, el discípulo y el devoto

Alguien más me llamó pidiéndome que le explicara algo, y ya he hecho esto antes, pero volveré a hacerlo, "¿Cuál es la diferencia entre un buscador, un discípulo y un devoto?". Hemos hablado de ello un par de veces, pero algunos de ustedes llaman y me preguntan sobre esto, así que voy a explicarlo de nuevo.

Un "buscador" es una persona bendecida, porque debido a las experiencias anteriores en diferentes vidas, ha tenido la suerte de comenzar la búsqueda de la verdad. Un buscador pasa muchos años, quizás muchas encarnaciones, buscando la verdad. Pero el error que comete es que va de maestro en maestro, del Hatha Yoga al Karma Yoga, del Bhakta Yoga al Kundalini Yoga. Va del cristianismo al hinduismo, del budismo al hinduismo, del budismo al Zen, del Zen al Tao. Y el buscador sigue adelante pasando de uno a otro, de uno a otro, de uno a otro. El buscador aún no ha practicado nada. Sólo escucha en diferentes reuniones. Lee un libro tras otro sobre todo tipo de temas. Se vuelve muy intelectual en lo que se refiere a las enseñanzas de la verdad, y es capaz de disertar de todo bajo el sol. Puede hablar de todo. Tiene todo tipo de retórica. Sabe acerca de todo tipo de temas espirituales, pero nunca ha tenido una experiencia espiritual. Y esto puede ser peligroso si no encuentra un maestro eficiente que le explique lo que está haciendo, ya que puede seguir así durante todas sus vidas, y pasar de una vida a la otra, de una vida a la siguiente, de una vida a la siguiente. Seguirá siendo un buscador, ya que el camino se vuelve interesante.

¿Sabéis a qué se parece? Se parece a un rey que te ha invitado a compartir el reino con él. Y vive en doscientos acres de tierra. La tierra es hermosa. Así que conduces hasta la entrada principal del reino y sigues el camino hacia la casa del rey, pero ves unas bonitas flores y quedas fascinado. Te olvidas del rey y te enredas en la agricultura y empiezas a plantar nuevas flores y te implicas en la plantación de flores. Pero entonces recuerdas al rey y comienzas a conducir. Pero esta vez ves unas hermosas cuevas y formaciones rocosas. Te quedas fascinado y te detienes de nuevo y te implicas en la formación de las rocos y las cuevas. Te olvidas el rey. Pasan los años y recuerdas al rey de nuevo. Así que sigues hacia adelante y esta vez ves a unas bailarinas que bailan en la hierba, en las flores, en la maleza. Te quedas fascinado con eso y te pasas años con ese tema, y así sucesivamente. Nunca llegas hasta el rey. Si hubieras llegado hasta el rey, él habría compartido el reino. Eso es lo que hace un buscador. Un buscador se queda fascinado por diferentes enseñanzas, y compra todos los libros sobre esa enseñanza particular, se convierte en un buen lector, pero nunca tiene una experiencia espiritual.

Ahora llegamos al discípulo. El discípulo es un buscador que ha sido tocado por una enseñanza. El discípulo descubre el zen y simplemente le encanta. Pero en vez de estar con un maestro, el discípulo va de un maestro zen a otro maestro zen, y a otro maestro zen. No como el buscador que va de una enseñanza a otra. Al menos el discípulo se ha establecido y se queda con el maestro por un tiempo, luego se va a otro maestro zen, y luego a otro maestro zen. Y sigue así de encarnación en encarnación.

Ahora, un devoto es completamente diferente. Un devoto ha encontrado el sendero que está buscando y el maestro que quiere. Así que se convierte en el sendero, se convierte en la enseñanza y se convierte en el maestro. Se dedica a ese sendero particular en el que está. Se convierte en algo recíproco. Un devoto se da cuenta de que el maestro de su sendero Zen ha dejado todo para enseñar el sendero, así que se ocupa de las necesidades del maestro, se asegura de que el sendero es el adecuado para todo el mundo, y se dedica por completo a ese sendero particular. Entonces, ¿qué pasa con esa clase de devoto? Muy pronto se fusiona con la consciencia del maestro y se vuelve uno con él y se convierte en un realizado y esa es la diferencia básica entre un buscador, un discípulo y devoto.

Robert Adams, 1 noviembre 1990 (Transcripción 20)
Fuente: Robert Adams Satsangs - The Collected Works (eBook version)