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La vía progresiva y la vía directa

por Koldo Ruíz

En el camino hacia Brahman (Realidad Absoluta) uno puede proceder por muchos caminos, todos ellos entrarían dentro de estas dos vías: la vía directa y la vía progresiva. El porqué de la cuestión que aquí considero importante para investigar y profundizar un poco sobre ellas, es descubrir: ¿en cuál vía está cada uno de nosotros cómo más predominante y qué vía es la más adecuada según el momento que se encuentre cada uno a su forma de manifestación del Ser?, para así fundirse con Brahman, Ser uno con la Realidad de lo Absoluto.

Por citar y conocer algunos caminos que se encuentran dentro de cada vía, tendríamos en la directa: el Vedanta Advaita, el Zen, muchas escuelas del Budismo y del Shivaismo Kachemir, etc. y en la progresiva tendríamos: la escuela Samkhya, escuela Nyaya, Mimansa y de la escuela del Yoga la mayoría (el Hatha-Yoga, el Bhakti-Yoga, el Yoga clásico de Patanjali), etc.

La vía directa se denomina la vía de la no-dualidad y un ejemplo de ella es el Shivaismo Kachemir, que utiliza el Yoga de Kachemir, como herramienta a través de la sensibilidad corporal, para profundizar en lo no-dual directamente o Realidad Absoluta, es decir que hace de puente de lo irreal o progresivo, a lo Real o no-dual y la vía progresiva que por poner otro ejemplo de esta vía, sería la del Yoga clásico de Patanjali, que va a través de la observación de lo dual, a descubrir está misma Realidad Absoluta.

Jean Klein
Jean Klein

Según el enfoque que tomemos una vía va directamente, a lo que no podemos obtener, a lo que ya Somos: la Realidad Absoluta. La otra vía va progresivamente a buscar lo que esencialmente ya Somos, partiendo desde la existencia relativa hasta el principio último, llamado Ser o Brahman que llega a ser lo mismo: la Realidad Absoluta, sólo que es un camino que se realiza por etapas de purificación o discernimiento, en palabras de Jean Klein a través de experiencias en la relación sujeto-objeto. Pero, en el discernimiento las dos vías progresiva, constructora o positiva y la directa destructiva o negativa se compenetran a través de lo positivo: desarrollar y aprender el potencial que Somos y a través de lo negativo: soltar y liberar todo lo falso. Antonio Blay también nos aclaraba que ambas se complementan, siempre que no se confundan lo fenoménico, con la Realidad o lo Verdadero.

Es verdad que desde el Ser las etapas sólo existen en nuestra mente, pero es necesario pasar por ello, para darse cuenta después, que lo progresivo no existe y que las técnicas tienen valor como preparación y purificación, sirven como una disciplina de meditación para apaciguar la agitación de la mente, llevarla a la ausencia de pensamiento y controlarla, pero al final hay que tener en cuenta esto que nos recalcaba Jean Klein: "una mente controlada jamás puede ser libre". El Samadhi (meditación) pertenece principalmente a la vía progresiva. En la vía directa el meditar se utiliza como laboratorio de investigación, para observar y escuchar cómo funcionan nuestros mecanismos y condicionamientos. Queda claro que al final hay que soltar toda técnica y progresión, porque no podemos llegar a lo que Somos por medio del esfuerzo mental, la técnica o la vía progresiva.

Las vías progresivas son de utilidad siempre que no se confunda el medio (técnica), con el fin (Brahman o lo Absoluto) y que no se olviden que apuntan, que son, como algo accidental, momentáneo hacía la última Realidad. Pero en la vía progresiva se mantiene de alguna manera la idea, de que la creación está separada del creador y querer por regulación purificar solamente el cuerpo y la mente, es únicamente ir a través de la voluntad forzada, pero al principio es necesario un trabajo de ejercitamiento y toma de conciencia, que pueda ayudar a la persona que se encuentra muy desviada, a traerla de nuevo a lo que es socialmente y psicológicamente denominado normal, ya que los cambios son temporales no duran mucho tiempo y tales terapias psicológicas nunca pueden poner fin al sufrimiento, ni encontrar la Verdad. El proceso de despertar interior es tanto más rápido, cuando con mayor intensidad se experimenta la urgencia de cambiar, quién de verdad tiene ganas de cambiar y ser la Verdad, cambiará y lo será, porque ninguna técnica puede sustituir a la demanda interior, llegando a un punto final que ya no las necesitará.

En la vía directa tal cómo dijimos uno va directamente a la Totalidad, aún cuando ésta todavía no sea realidad para ti, tú procedes como si lo fuera, como si ya estuviera actualizada. Esto es muy importante, porque cuando estás convencido de esto, ello te aporta una nueva dimensión al vivir esta apertura real de que Soy y que está más allá de todo devenir. En la vía directa vives con esta dimensión desde el principio, aquí no hay objetivos que alcanzar, no hay satisfacción ni placer ya que esta Conciencia es en sí, lo que estamos buscando. Al dejarse llevar por esta Conciencia se libera una tremenda energía, que estaba fija por medio del hábito y se reorquesta encontrando su equilibrio en la Totalidad.

Aceptas por intuición que no eres el cuerpo, los sentidos, ni la mente; sino la Luz de toda percepción, pues a la mente se debe llegar con claridad, para que así esté abierta a esta nueva posibilidad y entonces la mente es informada que no hay ningún camino para ir, ni nadie que pueda ir, en ese momento es cuando estamos abiertos a nuestra propia desnudez, no podemos ir, solo podemos estar abiertos a ello, es decir a lo que Somos en realidad.

También la vía directa tiene sus riesgos y al decir, que la Realización es abrupta y directa, uno puede interpretarla y creerse "elegido", despreciando lo progresivo que incluso en el más alto grado de Realización espiritual, muchas veces las nociones de virtud de lo progresivo y de sacrificios permanecen intactas, por tanto la vía directa a la Verdad de lo Absoluto, únicamente puede hacerse con efectividad cuando la purificación de las emociones y la disminución de los deseos, permitan la necesaria integración y serenidad. En relación a esto le pregunté a Jean Klein, si uno puede ser libre antes de un trabajo de purificación e integración, a lo que me respondió: "comunícatelo a ti mismo yo soy libre y mira, cuando miras libre de la imagen personal, eres libre. Sé libre; pero no pienses que eres libre".

Por ello la vía directa no habla tanto de lo progresivo o positivo, de lo que es la Realidad, lo Absoluto etc., sino que solamente dice lo que no Es, lo falso y así la llaman algunos la vía negativa, no a lo falso, sí a lo destructivo de lo falso y nos trasmiten la Verdad de la forma que creen más útil, es decir, de la forma más pura y directa, que sin embargo, parece como no directa y negativa en sus formas.

Tenemos miedo a vivir en serio el silencio y la tranquilidad de lo Absoluto, y la persona crea continuamente compensaciones para poder subsistir, porque en ese silencio y tranquilidad la persona se siente incómoda, no tiene donde agarrarse y ese silencio de paz le supone la muerte de la imagen del yo-personal, y esto da mucho miedo. Por eso muchos de los que inician esta vía directa se asustan y echan marcha atrás, y aquí es precisamente donde uno ha de estar preparado e integrado básicamente, para tener el coraje necesario y para estos casos pueden valer las técnicas y lo progresivo, pero la lucidez observadora viene del Silencio. Comentando de esta lucidez directa en uno de los encuentros de investigación, dirigidos por Consuelo Martín dijo: "que la terapia o técnica vale si hay Luz y si hay lucidez suficiente sobran ya todas las terapias". Para mí esto fué descubrir, comprender y verificar que la Luz es mucho más importante que todas las técnicas y que la técnica vale cuando no existe la suficiente Luz.

Así que una vez evidenciada la conciencia Absoluta hay un bello trabajo para realizar: el integrar esa conciencia permanentemente y aquí ya no parece apropiado hablar del desarrollo progresivo, puesto que lo Absoluto no puede desarrollarse. Desarrollo progresivo es deshacerse de lo que no Somos, no existe desarrollo de lo que Somos. Pero en la vía directa y no-dual todo no es tan radical como el andar por el filo de la navaja todo el tiempo. El propio Shankara y muchos discípulos del Advaita y del Budismo de la no-dualidad, se preocuparon por el proceso de purificación del pensamiento, antes de la vía directa y abrupta, lo entendieron y expusieron: que para culminarlo era necesario antes una dedicación constante y prolongada.

En el camino progresivo es virtualmente imposible liberarse de la garra sutil de la dualidad, en cambio en el camino directo aunque el intelecto está constantemente basado en el fondo dual, se vive con el Absoluto a cada momento, aunque se esté con una técnica progresiva momentáneamente, desde el principio la mente sabe que es limitada y vive abierta a una nueva dimensión. Lo único que hemos de hacer es darnos cuenta que siempre estamos siendo solicitados y unidos al Absoluto, en el Zen abrupto y directo esto lo exponen muy bien reflejado: "es como buscar al buey por todas partes, cuando estabas tú montado encima del propio buey".

La vía directa es autónoma desde el principio, toda la energía que se ha gastado en prácticas y técnicas se disuelve en apertura, mientras que en la vía progresiva el yo-personal se mantiene sutilmente a través de las experiencias y los objetos, la vía directa nos dice que no somos las experiencias y no se pone ningún énfasis en la experiencia; sino en el Sujeto experimentador. Esto no representa la mínima condena de las vías progresivas, por parte de la vía directa, ésta no niega la relación causal de sus prácticas en el conocimiento empírico, lo que niega es que con este tipo de conocimiento se haga acceso a la Realidad Absoluta, ya que según la vía directa no hay ninguna necesidad, de conciliar lo que ya Es en nosotros.

Aquí se encuentra la paradoja o el misterio de todas las tradiciones o vías espirituales, que apuntan y ayudan a tener la perspectiva hacia el Ser Absoluto, y a la vez no se puede alcanzar la esencia por ninguna de ellas. Este sería el enigma: "las técnicas no nos conducen a la unidad de conciencia; sino que ellas son una expresión de la unidad de conciencia". Entonces uno desde el enfoque Kachemir hace este Yoga u otros, como una celebración y ofrenda a lo Absoluto y solamente así diríamos que ambas vías son válidas: progresiva o positiva con una visión, que requiere desarrollo y ejercitamiento de experiencias, conocimientos y según Consuelo Martín se acostumbra a llamar a esta vía "auto-realización", y a la vía directa o negativa que es ver lo falso como falso, desenmascarar lo que no Es lo Real y a esto se le manifiesta llamándole "auto-descubrimiento".

Nisargadatta Maharaj
Nisargadatta Maharaj

La preparación para la Realización puede ser y lo es en general muy laboriosa, puede requerir una larga y asidua dedicación; pero no porque se trabaje se va consiguiendo ya gradualmente la iluminación. Ésta es abrupta, es instantánea y viene de una sola vez. El propio Ramana Maharshi hizo grandes sacrificios y técnicas durante veinte años de preparación; en cambio para Nisargadatta no fue tan difícil establecerse, instantáneamente en esta realización. En general el que hace meditación, yoga u otras técnicas, es por falta de purificación y por ignorancia, por falta de la Luz; pero unos con mucha preparación, otros con poca, el resultado final siempre es el mismo: Ser Realizado. Nisargadatta nos recuerda que sólo el ignorante tiene que añadirle un gran esfuerzo; el sabio va directamente por discernimiento sin sufrimiento y esto no quiere decir que haya que creerse a priori que la Realización "abrupta" no implica un trabajo interior preparatorio, pues sería un error.

El error de las vías progresivas está solamente que se fundamentan en que la Realización está separada de su Principio y luego se une. La vía directa nos dice que eso no es así, de ningún modo concluye en la necesidad de reunir lo que jamás ha estado desunido, si ella reconoce la necesidad de un trabajo interior, es únicamente desde el punto de vista de las apariencias y las formas externas. La vía directa es cuando nos damos cuenta del error, falsedad y comprendemos lo que es Real, entonces vamos a lo directo del Ser, volveremos a caer y repetir frecuentemente nuestros antiguos errores, pero poco a poco rectificaremos naturalmente la posición de ir sólo hacía lo directo, hacía lo principal: la unidad de Ser.

Consuelo Martín nos refleja con claridad que al vivir un solo instante iluminado y unido al Ser, la Realización no está tan lejos. Hay algunas veces que vivimos ese instante totalmente iluminados, cuando no estamos en lo pasado, ni en el futuro y hay un estado presente, libre y lúcido; pero al tener hecho poco camino en esta dirección nueva y directa, parece como si se nos escapara. Nuestra zona consciente casi apenas se da cuenta de lo que ha sucedido y no valora su extraordinaria vivencia y enseguida la memoria pensante coge las riendas habituales, condicionadas y no entiende lo que ha pasado, lo que ha aparecido, que ha sido el Silencio y la Unidad, donde aparece la lucidez en un instante sin tiempo y se tiene en potencia todo lo que el ser humano anhela: la plenitud, la Realidad total, la alegría de Ser.

Para terminar, diré que cada vez veo con mayor claridad que en la vida del ser humano llega un instante, que si ya se ha acumulado suficiente información y experiencias de tantas escuelas cristianas, budistas, hinduistas, etc., que si a éstas encima le sumamos todos los senderos y caminos diferentes que conllevan cada respectiva escuela, llega un momento en el que uno debe decir basta, ya he visto con claridad cuál es la vía o el camino más adecuado, que va con mi estilo de Ser. Por mi propia experiencia percibo, que ya uno, no debe abandonar esta forma adecuada de su vía y no debe mezclarla con otros caminos; sino profundizar en su propia vía de investigación y descubrimiento de la Verdad, se debe involucrar seriamente en ello.

Repito que todo esto último que estoy comentando, es cuando sólo uno siente de verdad, que está en la vida en ese punto justo, por supuesto que si no estás en ese punto, sí se debe aprender y ayudarse de las escuelas diferentes. Con todo esto tampoco quiero decir, que el que se encuentre en este punto concreto, se vaya al extremo ciego y rígido de un solo camino o vía, debe ser flexible, estar abierto y respetar a todas las escuelas metafísicas aprendiendo de ellas; pero insisto que a mí me parece que debe continuar priorizando su línea y seguir en ella, sin olvidar que luego al final de este camino también se habrá de desprender de ella, según lo intuyo y así lo exponen los sabios de la no-dualidad, ya que todos los caminos y escuelas nos llevan a la unidad con lo Absoluto, disolviéndose todos en dicha Unidad, quedando en la nada.