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¡Tú eres Eso!

por Leonard Jacobson
Leonard Jacobson

Eso que buscas, ya lo eres. Despierta y sé eso. Entonces estarás en la verdad de la vida. Estarás iluminado. Estarás en la Unidad y la intemporalidad y por lo tanto no hay alma, ni camino, ni separación, ni búsqueda y ni hallazgo. Todo se disuelve en el momento del AHORA. Todo se revela en la Unidad.

La dimensión de ti que ha estado buscando la iluminación es el ego y el ego nunca encontrará lo que está buscando. Es necesario que haya una relajación, un dejar ir. La búsqueda, los esfuerzos e intentos te mantienen orientado al logro de objetivos y lejos de la puerta de la verdad, que es el momento presente.

Cuando estás completamente despierto, ya no queda nada de ti del pasado y nada de ti que se proyecte hacia el futuro. Estás completamente aquí ahora.

Este es el estado despierto. Es un estado de exaltación de consciencia.

En el nivel más profundo de este estado, la separación se disuelve y entras en la Unidad. De vez en cuando, a través de la Gracia, el sentido de tu ser como individuo se disuelve por completo y todo lo que existe es la perfecta Presencia Eterna, Silencio, Amor y Unidad.

Ocasionalmente, la nada en el corazón de todo es revelado.

Este estado despierto de consciencia existe a un nivel que es trascendente a la mente y al ego. Cuando el ego está expuesto a esta información, se crea un deseo en el ego por algo que es imposible de lograr por el ego. Pero el ego no va a renunciar a su búsqueda. Esto tiene el efecto de fortalecer el ego, que se desarrolla en un ambiente de miedo, rechazo y lucha. El ego no puede nunca despertar; nunca puede llegar a la meta. El despertar ocurre cuando se trasciende el ego.

Así que la pregunta que surge es cómo despertar a la Unidad. Si no puedes hacerlo, entonces ¿cómo se logra ? ¿Cómo podemos acallar nuestros pensamientos y abrirnos al silencio? La relajación debe ocurrir. Basta con que salgas fuera del mundo de la mente y del ego estando plenamente presente. La clave para estar presente es que permanezcas completamente presente con lo que ya está presente. Si puedes verlo, oírlo, sentirlo, saborearlo, tocarlo u olerlo en este momento, entonces puedes estar presente con ello. En el momento que estás realmente presente con algo que está aquí contigo en este momento, los pensamientos se detendrán. Tu mente se callará. Te reconocerás como el uno que existe en este momento y no otro. Entonces estás despierto en la verdad de la vida.

Pero, ¿quién está despierto?
YO SOY.
No hay más palabras.
No hay más pensamientos.
No hay más conceptos.
No más comprensión.
Sólo silencio.

Solamente plena Presencia Eterna, despierta, omnímoda. Es la Presencia de la consciencia pura. Si despiertas a este nivel de consciencia plenamente despierta, no puedes funcionar en el mundo. Literalmente, no hay tiempo. Y no hay TÚ que funcione en el mundo. Necesitarías un equipo de cuidadores que cuidara de ti. Hablo desde la experiencia personal. Estuve en este estado exaltado de consciencia durante varias semanas seguidas.

Pero tarde o temprano, será restablecido un sentido de la individualidad, para que puedas funcionar dentro del mundo del tiempo. Restablecer mi sentido de la individualidad llevó varios meses, y no fue fácil. Esto no quiere decir que el ego fue restablecido para dominar en mi vida. Todavía tengo un ego, pero está rendido. No hay nada malo con el ego. De hecho, negar al ego su lugar en tu vida es invitarle a funcionar inconscientemente.

Esto le ha sucedido a muchas personas que han tenido intensas experiencias de despertar. Se han identificado con la experiencia de la iluminación, que luego vuelve a atraparlos de nuevo en la mente.

Más allá de toda experiencia está la experiencia única.

A cualquiera que se declarara a sí mismo iluminado, le preguntaría, "¿Quién está iluminado?" La respuesta es "YO SOY". Y luego sólo el silencio permanece. La consciencia pura es tu verdadera naturaleza. La Presencia YO SOY es tu verdadera naturaleza. Es silenciosa. Es eterna. Es impersonal.

Pero eso no significa que no puedas existir también en el plano personal. No quiero dar a entender que la vida en el plano de la mente deba cesar. Eso no es posible, ni deseable. Lo que es posible sin embargo es que te vuelvas tan despierto y tan profundamente arraigado en el momento presente y el estado despierto de Presencia que nunca pierdas la conexión con el momento presente, incluso cuando te aventures en el mundo de la mente. En otras palabras, ya no crees que tus pensamientos, recuerdos, ideas, creencias y opiniones sean la verdad. Ya no te identificas con nada de eso. Reconoces que la vida en el plano de la mente no es más que un juego. Es a veces feliz y a veces triste, porque es un mundo de dualidad. Te relajas y aceptas la doble naturaleza de la mente y el mundo de la experiencia dentro del tiempo. Ya no estás a favor o en contra de nada. Ha trascendido el juicio. La vida es aceptada plenamente y también lo es la muerte. La alegría es aceptada plenamente y también lo es el dolor. Pero estás tan profundamente arraigado en el momento del ahora, que ya no te quedas atrapado en los movimientos de la mente y su mundo de pensamiento y de emoción. Estás profundamente arraigado en la Unidad. Eres capaz de volver al silencio y la Presencia a voluntad. De hecho, el silencio y la Presencia siempre están ahí como el fundamento de tu existencia, y tu sentido de sí mismo.

Es hora de que la humanidad despierte a nivel colectivo. La iluminación ya no puede ser sólo para unos pocos elegidos, que ya no participan en el mundo. Si ha de haber un despertar a nivel colectivo, tendremos que aprender a funcionar en el mundo. Esto significa que vamos a tener que encontrar un equilibrio entre la intemporalidad del estado plenamente despierto y el mundo del tiempo.