Ruta de Sección: Inicio > Ensayos > Realización Directa

Artículos - Elias Amidon

Realización Directa

por Elias AmidonOpen Path / Sufi Way
Elias Amidon

Cerca del final de su vida, Sufi Inayat Khan dio una charla sobre la relación entre el espíritu y la materia. La charla concluyó con estas palabras:

¿Qué es la consciencia? La consciencia es la facultad de conocer, pero es la facultad de conocer cuando tiene algún conocimiento (que conocer); solo entonces lo llamamos consciencia. Uno es consciente de algo, la consciencia siempre debe ser consciente de algo. Cuando la consciencia no es consciente de nada, es pura inteligencia. Es en esta comprensión que el mayor secreto de la vida puede ser revelado.

Se podría decir que la experiencia de la inteligencia pura solo es posible para el único Ser, para Dios, pero nadie puede permanecer fuera del único Ser. El único Ser incluye a todos. E indudablemente hay un cierto proceso por el cual uno puede alcanzar esta inteligencia pura. El hombre ya no es consciente de ella; ha perdido el hábito de experimentar lo que es la inteligencia pura. Pero todas las meditaciones y concentraciones, todo el proceso por el cual el místico anda el camino espiritual nos lleva finalmente a la realización de esa inteligencia pura. Si uno pregunta qué beneficio se deriva de ello, la respuesta es que, dado que todo lo que nos beneficia proviene de una fuente, esa fuente debe ser perfecta. Debe ser absolutamente beneficiosa. Está más allá de nuestra limitada imaginación, pero es lo mejor que uno puede lograr en la vida.

En estas pocas palabras dichas espontáneamente a un pequeño grupo en 1926, Inayat Khan señaló el "secreto" de la conciencia no-dual en el corazón del camino espiritual, no solo del sufismo, sino también en el corazón de toda la herencia mística de la humanidad. ¿Cuál es este secreto? ¿Cómo se puede experimentar? Me gustaría reflexionar aquí sobre algunos de los elementos clave mencionados en este pasaje, y la posibilidad de la realización directa de este "gran secreto".

Inayat Khan establece la distinción entre la consciencia que es consciente de algo ―es decir, los objetos de la consciencia― y la consciencia que es sin objeto. Esta consciencia pura (pure consciousness) la llama "inteligencia pura". En el trabajo del Sendero Abierto (Open Path) del Camino Sufí (Sufi Way) usamos las palabras "conciencia pura" (pure awareness) para significar esta realidad primordial. En otras tradiciones se la conoce como mente de Buda, gnosis, rigpa, atman, conciencia no-dual, conciencia sin contenido, Consciencia de Dios, etc. Como lo que se señala aquí es la conciencia libre de todos los objetos y no un objeto en sí mismo, no puede realmente ser señalada. No aparece como algo. Sin embargo, a pesar de que no se puede ver o sentir como una sensación particular, es íntimamente evidente para nosotros, ya que cada uno de nosotros puede decir en este mismo momento que somos conscientes. Sería absurdo decir que no somos conscientes; después de todo, ¿qué podría ser eso que reconociera que no es consciente sino la conciencia? La conciencia (awareness) es el elemento común a nuestra experiencia de todo.

La mayoría de las tradiciones no-duales hacen esta distinción de una manera u otra entre nuestro sentido convencional de conciencia que es consciente de los objetos y la conciencia que es "pura" o libre de objetos. Por lo general, esta distinción se hace temprano en estas enseñanzas. También se hacen distinciones similares entre nuestro mundo cotidiano "condicionado" y la dimensión "incondicionada" del ser puro, o entre lo Absoluto y lo Relativo, o entre el vacío y la forma, el nirvana y el samsara, el cielo y la tierra, lo sagrado y lo profano. Puede parecer extraño que las enseñanzas que pretenden ser no-dualistas infundan este tipo de dualismo en sus narrativas iniciales. Pero en todos los casos, esta distinción se libera posteriormente en un reconocimiento de la unidad del vacío y la forma o de lo Absoluto y lo relativo. La distinción es necesaria desde el principio porque usualmente estamos completamente identificados con las historias que nuestras mentes crean sobre los contenidos de nuestra conciencia ― pensamientos, emociones, recuerdos y sensaciones que tomamos como reales. Aprender a distinguir la conciencia que está libre de cualquier contenido que surja en ella es un paso crucial en el proceso de desidentificación (en términos sufí, fana) que es esencial para la realización. Como dice Inayat Khan en este pasaje, ya no somos conscientes de la inteligencia pura; hemos perdido el hábito de experimentar lo que es. Para experimentar la inteligencia pura, primero debemos permitir su posibilidad.

Podemos experimentar con esto ahora mismo, incluso mientras leemos estas palabras. Simplemente observa que en tu conciencia hay un flujo constante de palabras, pensamientos, las formas cambiantes de letras en esta página, las imágenes cambiantes de otros objetos que aparecen en tu visión periférica, sensaciones de tu cuerpo, etc. Ahora pregúntate, ¿qué es lo que es consciente de estas cosas? Dirige tu atención hacia la conciencia misma. ¿Qué es?

Curiosamente, cada vez que miramos directamente hacia la conciencia, vemos... ¡nada! Sabemos que es, pero su presencia está completamente vacía de ser algo descriptible. Es el estado despierto (wakefulness) en sí mismo, pero no tiene características superficiales que lo ubiquen en ningún lado. No tiene bordes. Está abierto, sin límites, completamente claro. Ve si puedes descansar incluso por un breve momento en esta apertura. No tienes que hacer nada para "descansar en él" porque eso y tú sois idénticos. Cualquier otra cosa que pienses que eres ―tu cuerpo, tu historia, tus deseos, tus miedos― eres definitivamente conciencia, ya que estas otras cosas ni siquiera podrían aparecer ante ti sin que te dieras cuenta, es decir, si no fueras consciente. Entonces, por el momento solo descansa como la conciencia que eres. Los pensamientos y sentimientos pueden seguir surgiendo y desapareciendo, pero la conciencia vacía que eres no va a ninguna parte.

Puede ver que tu mente sigue tratando de distinguir algo que podría describir como conciencia. Esto está bien, el trabajo de la mente consiste en tener pensamientos como este (de hecho, la mente no es más que pensamientos). Cuando sientas que esto sucede, solo relájate. No trates de distinguir nada. Lo que estás buscando ―la conciencia― es lo que está buscando. Ya está presente ahora.

En este punto, puedes experimentar, aunque solo sea por un breve instante, que lo que siempre has asociado como tu conciencia, en realidad, no es privada para ti. No se limita a estar dentro de tu cuerpo. Es completamente irrelevante para las ideas o los sentidos subjetivos que puedas tener de ser un yo personal. Su naturaleza es ilimitada y completamente abierta. Aquí puede ayudar el experimentar la conciencia como sinónimo del espacio infinito en sí, ya que el espacio, como la conciencia, no es una cosa, no tiene ubicación, y es completamente ilimitado y abierto. Pero, de nuevo, no te esfuerces demasiado, la clave de esta realización primordial es relajarte, es lo que ya es.

Inayat Khan menciona que algunos pueden pensar que experimentar la "inteligencia pura" solo es posible para Dios, pero con unas pocas palabras elegantes él evapora esa distinción: "Nadie puede permanecer fuera del único Ser". Solo Dios puede conocer a Dios ―o como afirma Ibn Arabi, "Nadie Te conoce excepto Tú"― porque no hay otro, no hay un segundo, no hay forma de ser un "algo" separado de la Inteligencia Pura Única. Mis pequeños sueños de ser un yo separado buscando la mejora espiritual o realización, o buscando la felicidad en la vida, no son más que sueños vacíos soñando que soy un yo. No, el "yo" no puede conocer a Dios porque es simplemente un pensamiento-soñado. Cuando despertamos del sueño, desaparecemos, exactamente de la misma manera en que desaparecemos cuando nos damos cuenta de que somos la conciencia pura ―de que no somos nuestros pensamientos, cuerpos, sensaciones o recuerdos― somos esta apertura ilimitada en la que todo surge. Incluso decir "desaparecer" no es del todo correcto, ya que en primer lugar no había nada ahí para desaparecer. ¿Existe un sueño antes de que desaparezca? ¿Dónde?

Hacia el final del pasaje, Inayat Khan reconoce que el objetivo final de todos los caminos espirituales es realizar la inteligencia pura, esta conciencia que es sin objeto. Todas las "meditaciones y concentraciones" tienen esta intención. En mi experiencia, las prácticas espirituales a las que se refiere sirven principalmente para calmar la mente y aflojar la identificación con nuestras emociones y pensamientos, así como para abrirnos a la posibilidad de que no sabemos lo que está ocurriendo o lo que somos. Esta humildad es esencial; es la desaparición mencionada anteriormente que "nos lleva finalmente a la realización de la inteligencia pura".

En conclusión, él pregunta: ¿por qué hacer esto? ¿Cuál es su beneficio? Su respuesta es simple: "Como todo lo que nos beneficia proviene de una fuente, esa fuente debe ser perfecta. Debe ser absolutamente beneficiosa". Una forma de interpretar estas palabras es ver que reconocen la única fuente de bendición escondida dentro de toda manifestación. Hablar de esta fuente como "absolutamente beneficiosa" (o "Absolutamente Buena" como afirman los antiguos textos tibetanos) no es una descripción que resulta de la lógica. Es una descripción que surge de la experiencia directa de la inteligencia pura. El beneficio que proviene de esta experiencia es la maravilla de la conciencia misma.

Inayat Khan concluye diciendo que esta fuente ―Absolutamente Buena, Absolutamente Beneficiosa― "está más allá de nuestra limitada imaginación, pero es lo mejor que uno puede lograr en la vida". Aunque está más allá de lo que podemos imaginar, su realización no está más allá de nosotros, ya que no es más que la fuente y la esencia de nuestra conciencia del momento presente. Es lo que somos.