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No-dualidad hindú y cristiana

por John Martin Sahayananda
John Martin Sahayananda

La Tradición Védica

Los Vedas son las escrituras sagradas de los hindúes y los Upanishads son la culminación de la búsqueda de la Verdad y la Realidad de los Vedas.

Los Upanishads revelan la experiencia última de Dios en la cual una persona puede declarar “yo soy Brahman", o "yo soy Dios", que es descrita como experiencia no-dual (advaita) o no-dualidad ontológica. La tradición védica revela un desarrollo progresivo de la relación divino-humana en cuatro etapas: relación mediante la poesía (Samhithas), relación mediante ritos o sacrificios (Brahmanas), relación mediante la meditación en el bosque (Aranyakas) y finalmente realización del Yo (Upanishads).

Los Upanishads hablan de cuatro niveles de conciencia, que a su vez muestran el desarrollo progresivo en la relación humano-divina: conciencia del estado de vigilia, conciencia del estado de soñar, conciencia del estado de sueño profundo y thuriya, que significa el cuarto. En la conciencia del estado de vigilia nos identificamos con nuestro cuerpo físico y vivimos para satisfacer nuestros deseos y ambiciones físicas. En la conciencia del estado de soñar nos identificamos con ideales y con personas ideales tomados del pasado o de la memoria e intentamos seguirlos e imitarlos. Aquí una persona puede decir soy un hindú, un cristiano, un musulmán etc. En el estado de sueño profundo uno se libera de los ideales personales y colectivos y de las personas ideales del pasado (tiempo) y entra en el reino de la originalidad y la creatividad (eternidad), y se convierte en una persona original y creativa y es capaz de decir, "yo soy". En el cuarto estado o thuriya uno se da cuenta de su identidad con Dios y dice "yo soy Brahman". La afirmación, "yo soy Brahman" puede parecer una afirmación de arrogancia espiritual pero en realidad es una afirmación de completa humildad en la que hay una renuncia completa al ego y solo queda Brahman. Decir que yo soy Dios es afirmar que solo Dios existe.

Hay cuatro o cinco mahavakyas (sentencias) relacionados con esta experiencia última: Yo soy Brahman (ahambrahmasmi), tu eres eso-Brahman (tatvamasi), Atman es Brahman (ayatmanbrahma), todo esto es Brahman (sarvametatbrahma) y Brahman es no-dual (prajnanambrahma). Estos mahavakhyas constituyen diferentes formas de expresar la misma experiencia advaita. Los Vedas no deberían ser vistos como tratados sistemáticos de filosofía sino como la colección de los distintos descubrimientos filosóficos y experiencias de los buscadores de la Verdad o Dios.

Shankaracharya
Shankaracharya

Mas adelante los grandes maestros (acharyas) intentaron definir las enseñanzas de los Upanishads en varios sistemas de pensamiento. Hay tres escuelas principales de pensamiento: advaita (no-dualidad), visista-advaita (no-dualidad cualificada) y dvaita (dualidad). De acuerdo con el advaita en el que profundizó Shankara (s VII dC, que era natural de Kerala) solo Brahman o Dios es real y el mundo es una ilusión o Maya. El alma humana es en última instancia idéntica a Brahman. El mahavakya ahambrahmasmi, yo soy Brahman o Dios es la experiencia de esta no-dualidad. Brahman es nirguna, sin ningún atributo. El camino para realizar esta verdad es jnana marga, el camino del conocimiento.

Ramanuja
Ramanuja

El sistema del visista-advaita propuesto por Ramanuja (s XII dC, que era natural de Tamil Nadu) afirma que Dios y la creación son como el alma y el cuerpo (o el cuerpo y el pelo que crece en el cuerpo) inseparables. Dios y los seres humanos son como el alma y el cuerpo, inseparables, pero no son idénticos. Dios vive en los seres humanos y la creación y la creación y los seres humanos viven en Dios pero no son idénticos. El alma aunque de la misma sustancia que Dios y emanada de él más que creada, puede alcanzar la felicidad no en la absorción sino en la existencia cerca de él. La forma de alcanzar esta experiencia es mediante la entrega. Él propuso el camino de la devoción o bhakti como el camino a esta realización, que llega mediante la gracia de Dios. Una persona puede decir yo estoy en Dios y Dios está en mi pero no puede decir yo soy Dios. Para Ramanuja Dios es saguna, con atributos, como la omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia.

Madhvacharya
Madhwacharya

Madhava (s XIII dC, de Karnataka) propuso el sistema dvaita, dualidad. Distingue claramente entre Dios, los seres humanos y la creación. Dios es el único Ser Supremo y no hay nada ni nadie igual a él. Propuso el camino de la devoción (bhakti) y de la buena acción (karma). Para alcanzar a Dios se necesita un Guru. Aquí una persona puede decir "Dios es más grande que yo” pero no puede decir “yo soy Dios”. Es interesante que estos tres maestros son del Sur de la India. Aunque muchos hindúes creen que la no-dualidad de Shankara es la verdad suprema, la mayoría practican el camino de la devoción y adoración a las varias manifestaciones del Ser Supremo, (como Vishnu, Siva, Krishna y Rama) y el camino de la acción no egoísta. Así el camino del conocimiento (jnana), el camino de la devoción (bhakti) y el camino de la acción (karma) son las tres formas típicas que los sabios indios proponen para alcanzar a Dios.

La Tradición Bíblica

En la tradición bíblica también vemos un desarrollo progresivo en la relación humano-divina. Primero relacionándose con Dios mediante oraciones y salmos; segundo relacionándose mediante rituales-sacrificios en el templo; después la promesa de Dios de una Nueva Alianza y Juan el Bautista predicando en el desierto (símbolo de aranyakas) el fin de lo viejo y la venida de lo nuevo; después la experiencia de Jesús de Dios como no-dual, “Yo y el Padre somos uno” y la inauguración de la nueva relación con Dios. Podemos decir que el Nuevo Testamento constituye los Upanishads de la tradición bíblica.

Jesús Cristo
Icono de Jesús-Cristo

También encontramos cuatro niveles de conciencia en Jesús: primero Jesús como ser humano (conciencia del estado de vigilia), Jesús el judío (conciencia del estado de soñar, teniendo al judaísmo como su ideal espiritual), Jesús, el Hijo de Dios, conciencia universal liberada de la memoria judaica (conciencia del estado de sueño profundo en la que dice "yo soy el camino, la Verdad y la Vida"), y finalmente Jesús como Dios (el thuriya, yo y el Padre somos uno), no-dualidad ontológica. Jesús también pronuncia varias sentencias. Para citar cuatro de ellas: Yo soy la luz del mundo (Yo soy Brahman), vosotros sois la luz del mundo (Tu eres Brahman), Yo y el Padre somos uno (Atman es Brahman) y este es mi cuerpo y esta es mi sangre (Todo esto es Brahman).

La religión judía es básicamente una religión dualista. Dios es la realidad trascendente y el creador. Los seres humanos son criaturas de Dios. Nadie puede ver a Dios y vivir. Nadie debería hacer imagen alguna de Dios. Nadie puede acercarse a Dios, dado que Él es Santo. Este Dios solo puede hablar a través de los profetas. Pero los profetas también previeron una nueva relación con Dios en la que Dios escribe la ley en los corazones de la gente. Dios será Emmanuel, con nosotros y en nosotros (experiencia visista-advaita). Jesús inaugura esta nueva alianza en el momento de su bautismo y lo lleva un poco más allá hasta la experiencia advaita. El podía decir francamente que él y Dios son uno. Esta experiencia no estaba en la memoria de la tradición judía. La teoría de que Dios es nuestro creador y nosotros sus criaturas hace esta experiencia imposible y sería blasfemo si alguien mantuviese esa experiencia. Así Jesús trae una revolución a su tradición espiritual y lleva a la plenitud la búsqueda espiritual de su tradición. Jesús no abole las relaciones dualista y no-dualista cualificada sino que las abre a una nueva posibilidad de no-dualidad. "No he venido para abolir la Ley sino para llevarla a su plenitud”, dijo.

¿Podemos hacer un sistema de pensamiento a partir de las enseñanzas de Cristo? ¿Es advaita, visista-advaita o dvaita? Jesús hizo tres importantes afirmaciones, que pueden darnos alguna luz.

―"Yo y el padre somos uno" o "Yo soy la luz del mundo" (advaita, no-dualidad ontológica de Shankara)

―"Yo estoy en el Padre y el Padre está en mi" (visista-advaita, no-dualidad cualificada de Ramanuja)

―"Mi padre es más grande que yo" y "Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado" (dvaita, dualidad de Madhava).

¿Es Jesús un no-dualista, un no-dualista cualificado o un dualista? Me parece a mi que no podemos poner a Jesús en ninguna categoría dado que él manifiesta todas estas experiencias. Muestra que estas afirmaciones no son excluyentes sino que pertenecen a los diferentes niveles de conciencia humana y pueden estar presentes al mismo tiempo. La Verdad no es estática sino dinámica. Uno ha de desarrollarse desde la dualidad hasta la no-dualidad cualificada y desde ahí a la no-dualidad (La vida espiritual es un crecimiento. El pecado consiste en un rehusar crecer o en bloquear el crecimiento de los otros). Y entonces uno tiene que descender a la no-dualidad cualificada y después a la dualidad. Pero hay una diferencia cualitativa entre una persona que ha tenido la experiencia no-dual y vive en la no-dualidad cualificada y en la dualidad y una persona que vive en la no-dualidad cualificada y en la dualidad sin tener la experiencia de la no-dualidad.

Una persona que vive en la dualidad piensa que es una criatura de Dios. Adora y alaba a Dios. Una persona que vive en el no-dualismo cualificado es un místico. Puede decir yo estoy en Dios y Dios está en mi. Una persona que experimenta la no-dualidad es una persona realizada. Puede decir, "yo soy Dios" o "Mi yo Real es Dios ". Pero él también puede ser un místico y adorar a Dios. Sri Shankara tuvo una experiencia no-dualista de la Realidad pero también escribió himnos devocionales como si fuera un dualista. Sri Ramakrishna tuvo experiencia no-dual pero tenía una gran devoción a la Divina Madre. Jesús tuvo experiencia no-dual de Dios pero también oró y habló a Dios de forma dualista. La vida espiritual no es solo un movimiento ascendente hacia Dios sino también un movimiento descendente hacia los seres humanos y el mundo. El amor a Dios y el amor al prójimo de la tradición bíblica.

En general la tradición cristiana presenta la relación divino-humana en un sentido dualista y en el caso de los místicos como no-dualista cualificada pero la experiencia no-dual se reserva solo a Jesús y está cerrada a los cristianos. De la misma forma los tres caminos del jnana, bhakti y karma no deberían ser vistos como excluyentes. Las buenas acciones conducen a la devoción y la devoción conduce al jnana. Este jnana se manifiesta como devoción y mas allá en acción no-egoísta. En la vida espiritual hay un movimiento de ascensión y también hay un momento de descenso dado que nadie puede permanecer en la cima de la escalera. Entretanto la vida no es solo ser (jnana) sino también relación (bhakti) y acción (karma). Los tres son parte integral de estar vivo. Nuestras relaciones y acciones deberían estar basadas en el sólido cimiento de nuestro Ser. De otra forma pueden ser muy superficiales.

La interpretación no-dual de las Upanishads de Shankara parece enfocarse enteramente en la no-dualidad ontológica y se desentiende de la dualidad funcional, aunque él mismo escribió posteriormente muchos himnos devocionales. Para esto dio una razón justificadora. Encontró que la espiritualidad de ese tiempo basada en la devoción y el ritual era muy supersticiosa, superficial y sentimental y cerraba la puerta a la más elevada relación divino-humana. Quería deshacerse de la paja y quedarse con el grano. Pero su ideal se convirtió en inalcanzable para el hombre común.

Mientras que Ramanuja y Madhava intentaron un equilibrio con las interpretaciones del no-dualismo cualificado y del dualismo acercando a Dios a la gente común pero también cerraron la puerta a la experiencia no-dual de Dios. Estas experiencias dualistas tienen valor preparatorio y más adelante valor funcional pero no tienen valor ontológico. En tanto que tenemos un cuerpo físico y vivimos en este mundo del tiempo y el espacio necesitamos relacionarnos con Dios y unos con otros en una dualidad funcional aunque sepamos que somos ontológicamente uno con Dios y con los otros y que solo hay una única Realidad.

La tradición cristiana también se enfocó demasiado en la dualidad funcional cerrando a sus seguidores la puerta de la experiencia de la no-dualidad ontológica. Aunque Jesús abrió la puerta de esta posibilidad para todo los seres humanos, la tradición cristiana la reservó solo para Jesús y cerró esta posibilidad para los cristianos. Los místicos cristianos podían alcanzar la experiencia de la presencia penetrante de Dios pero nunca pudieron reclamar la experiencia no-dual. Si hay alguien de quien consta que afirmó "yo soy Dios" fue Meister Eckhart de Alemania, quien dijo que una persona de pobreza espiritual es aquella que dice, "yo y Dios somos uno". Pero fue condenado como herético. Quizás en esa época particular y en esa tradición espiritual nadie podía imaginar la posibilidad de una experiencia de no-dualidad.

Pero hoy los cristianos están preparados para ella. Jesús no abolió las experiencias dualistas de Dios pero las utilizó como preparación para la experiencia no-dual y volvió a ellas para vivir funcionalmente. El invitó a sus hermanos y hermanas a desarrollar esta relación más profunda con Dios. Jesús no se relacionó con Dios como su Creador sino como su Padre. Eso era una revolución. Jesús era no solo un no-dualista sino también un no-dualista cualificado y un dualista. Él no era solo un jnani que realizó su unidad con el Padre sino también un bhakta, que tenía devoción a su Padre y un activo, que hizo la voluntad de su Padre. La experiencia de Dios de Jesús incluye tanto la no-dualidad ontológica como la dualidad funcional. Realizar la unidad ontológica con Dios y al mismo tiempo vivir de forma dualista en el mundo del tiempo y el espacio a nivel funcional es el milagro de la vida.