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Neo-Advaita o Pseudo-Advaita y el Verdadero Advaita-Nodualidad

por Timothy Conway Artículo adaptado para non-duality magazine
Arunachala Medita

Prólogo: los tres niveles de la Realidad no-dual

Cualquier reflexión racional de la vida revela que hay ―paradójicamente― tres verdaderos niveles simultáneos de la Realidad no-dual, uno de los cuales es "absolutamente cierto", siendo los otros "pragmáticamente" o "relativamente ciertos":

La verdad convencional: El mundo existe ( "sobresale" en la experiencia) como una apariencia milagrosa, vívidamente, palpablemente en la experiencia, lleno de distintas personas (cuerpo-mentes) o seres sensibles, algunos de ellos con un buen comportamiento, algunos otros con mal comportamiento, y se aconseja "ser bueno, y no malo", y se promueve la justicia donde hay injusticia, la bondad donde hay crueldad, la integridad en caso de corrupción, y así sucesivamente.

La verdad psíquica: En este sueño-juego Divino de la manifestación, todos los seres, todas las almas, se van desarrollando hasta llegar a ser más sutiles y "maduras" para el despertar espiritual, y ―aunque para algunas almas puede tomar muchas vidas― TODAS ellas finalmente despiertan al Ser Divino Único, porque sólo hay este Único Ser. Por lo tanto, cualquier cosa que le ocurra a las almas en este mundo o en cualquier mundo es perfecto, divinamente destinado a suceder (de lo contrario no sucedería). De forma atemporal todos estamos perfectamente entremezclados, somos Budas celestiales interconectados, así que pase lo que pase "en los reinos mortales" es como un sueño, un juego evolutivo de la ¡"Perfección perfeccionándose perfectamente"! Mientras tanto, permanecemos atemporalmente en/como la Perfección, ¡todos nosotros los tropecientos millones de almas hechas del Único Amor, Luz, Alegría, Paz y Poder Divinos!

La verdad absoluta: Nada está sucediendo realmente y nada ha sucedido ―no hay distintas "almas" o "mundos" (altos o bajos) en existencia― Sólo hay UN SOLO DIOS, sólo la Apertura-Vacío-Plenitud del Ser-Conciencia-Felicidad Absolutos, totalmente sin nacimiento ni muerte, sin tiempo ni espacio, infinito-eterno, claro y simple.

Trampas y obstáculos en la forma "neo-advaita" o "pseudo-advaita" de la espiritualidad advaita (no dual)

En la tradición Zen hay un dicho, "Nada importa... y todo importa". Es en este contexto en el que decimos que hay mucho en juego en quién va a definir lo que es el Advaita o la Espiritualidad No-dual. ¿Va a ser la multitud de "iluminados neo-advaita" o incluso los maestros "totalmente iluminados" (como ellos normalmente se hacen llamar) que viajan por todo los EE.UU., Europa, la India y otros lugares, presumiendo de enseñar (por lo general por un precio) el "nivel más alto" de la verdad espiritual no-dual? ¿O van a ser los verdaderos sabios Advaita como Sri Ramana Maharshi, Sri Nisargadatta Maharaj, Sri Ramakrishna, Amma Amritanandamayi, Swami Gñanananda, Narayana Guru, y muchas luminarias anteriores como Shankara, Jñaneshvar, Nagarjuna, y otros avatares, adeptos, sabios y santos ― que nunca cobraron honorarios o "donaciones sugeridas" y que generosamente, virtuosamente, con compasión y heroicamente han vivido y ejemplificado el Advaita o Advaya, y no sólo hablaron de ello?

El preeminente sabio budista mahayana Nagarjuna (II siglo dC) y el sabio hindú del Vedanta Advaita Shankara (c.700 dC), ambos firmes defensores de la no-dualidad (advaita o advaya) dejaron claro, sobre la base de las antiguas enseñanzas del Buda (c.586-486 aC) y los textos más antiguos de las Upanishad (800-400 aC), respectivamente, que hay "dos verdades" (dvayasatya) o dos posibles niveles de discurso:

1) El nivel relativo o convencional de la experiencia ordinaria (samvriti-satya o vyavaharika-satya), y

2) El nivel último o absoluto del discurso sobre la verdad espiritual no-dual (paramarthika-satya).

El nivel de la verdad convencional reconoce un mundo de seres personales ("tú", "yo", "él", "ella", "ellos", "nosotros"), de cosas y de procesos, lo correcto e incorrecto (apropiado e inapropiado), la justicia y la injusticia, la claridad y el engaño, la libertad y el apego, la auténtica realización espiritual y la no auténtica (aún no completa) realización.

El nivel de la verdad absoluta sabe que sólo la Conciencia infinita, eterna, sin forma, sin espacio, sin tiempo, sin nacimiento, sin muerte, es verdaderamente "Real", en el sentido de ser inmutable, duradera, permanente, y verdaderamente sólida (sin partes, sin fisuras), completa, y Sagrada.

(Y dese cuenta de que he propuesto varios párrafos atrás un nivel intermedio entre estos niveles convencional y absoluto, es decir, el nivel de realidad relativo reconocido en saber que "todo es perfecto", todo lo que sucede es la Voluntad Divina, todas las almas vuelven al Hogar despertando completamente como el Ser Absoluto en completa liberación.)

Un malentendido en los sutiles matices relacionados con estas dos (o tres) verdades puede dar lugar a los siguientes problemas y síndromes para aquellos maestros y estudiantes de lo que se ha llamado el "neo-advaita" o movimiento "pseudo-Advaita" de nuestra época.

El neo-advaita, que intenta expresar la espiritualidad no-dual, y con frecuencia hace un muy buen trabajo en presentar algunas de las enseñanzas advaita tradicionales (aunque por lo general, al parecer, bastante ignorante de las fuentes antiguas específicas para estas enseñanzas), puede ser bastante resumido por su enseñanza principal: "Abandona la búsqueda, Tú ya eres el Ser (o Sí mismo), no necesitas buscar-Lo, y no necesitas hacer ningún esfuerzo ni emprender ninguna práctica".

Según el Advaita tradicional ―como ha sido expresado por sabios auténticos desde Yajñavalkya hasta Shankara y Ramana Maharshi en el Vedanta hindú― junto con la verdadera espiritualidad no-dual en todas nuestras genuinas tradiciones de "misticismo puro", también uno tendría que abandonar cualquier búsqueda egoísta y neurótica de un estado o meta deseable para "mí".

Pero la limitación obvia del neo-advaita es que tiende a ignorar por completo la "sagrada aspiración libre de ego" de la verdadera expresión Divina que se produce en los verdaderos sabios y santos una vez que la búsqueda egoísta es abandonada en los niveles iniciales del despertar. El neo-advaita también ignora por completo las "virtudes de los requisitos previos" en que Shankara y todos los verdaderos maestros han insistido para que uno pueda siquiera considerarse suficientemente maduro o "listo" como para escuchar la enseñanza Absoluta. Así, mientras el Vedanta Advaita tradicional habla de la sola eficacia última de Jñana (Sabiduría-Conocimiento), es decir, que el Conocimiento es el único "camino" o "medio" para despertar, lo que a menudo es ignorado por el neo-advaita es el gran énfasis en lo que Shankara llama los "cuatro requisitos previos" para recibir el auténtico conocimiento: a saber, vairagya (desapego, desapasionamiento), viveka (discernimiento entre lo real permanente y lo irreal efímero), mumukshatva (supremo fervor o anhelo de auténtica liberación) y el shatkasampatti "los seis logros", que implican shama-concentración, dama-control de los órganos de los sentidos, uparama-satisfacción a través del dharma (virtud), titiksha-ecuanimidad/paciencia y shraddha-fe suprema en el Sí mismo. El cultivo de los cuatro requisitos previos o "logros" (como se denomina explícitamente a la última categoría) es una condición sine qua non para Shankara, y a él se le escuchaba a menudo recomendar el cultivo de tales virtudes en sus comentarios a las escrituras y tratados independientes.

Por lo tanto, hablar de "Conocimiento solo" (el conocimiento de que sólo hay el Sí mismo, la Conciencia Absoluta) es la forma última más pura/purista de tratar el tema de la liberación, pero siendo realistas y pragmáticos, hay mucho más que hablar en este "viaje" de Realización del Ser (o del Sí mismo) a cero distancia de aquí hasta AQUÍ. Podríamos decir metafóricamente que el Atma-bodha o Atma-jñana, la Realización o Conocimiento del Sí mismo, es el "último paso" en la liberación y clarificación de nuestra propia Naturaleza Verdadera como Conciencia sin espacio, sin nacimiento, sin muerte, sin forma. Sin embargo, hay una gran cantidad de "des-identificación" o "extracción" o "liberación" de las implicaciones momentáneas del ego, identificaciones egoístas y conflictos kármicos que tienen que ocurrir para que uno llegue a estar "maduro" para que el Jñana sea irreversible y que las ataduras de los samskaras, gustos y aversiones, pierdan completamente su poder de distracción y atractivo. Es por eso que los sabios eminentes como Nisargadatta con frecuencia hablaban de "salir de" o "dejar atrás" las tendencias egoicas.

Nisargadatta, su Guru Siddharameshvar Maharaj, Ramana Maharshi, Sankara, Jñaneshvar, Vasishtha, Ashtavakra, Yajñavalkya, Nagarjuna y otros sabios verdaderos son todos bastante claros al respecto. Pero hoy en día, demasiadas personas simplemente quieren oír la "verdad más alta" de que ellos "ya son siempre el Sí mismo", y por lo tanto "no hay nada que hacer, ni esfuerzos que realizar", y que son "siempre-libres" en y como el Sí mismo. Mientras tanto, sus tendencias egoístas (samskaras, vasanas) continúan desenfrenadas, alimentando ya sea a un grueso o a un insidiosamente sutil sentido de egoidad que sólo perpetuará el sueño del ciclo de renacimiento-samsara y de los karmas experiencialmente vinculantes. Todos los sabios y textos antes mencionados negarán el renacimiento o el egoísmo individual en el nivel Absoluto, pero afirman que el renacimiento y la limitación son por desgracia muy ciertos en el nivel relativamente real de la experiencia empírica de la mayoría de nosotros.

Por lo tanto, la liberación del sueño del "yo egoísta" y de "mis acciones/reacciones (karmas/samskaras)" es el verdadero objetivo de este divino sueño-juego de aparente esclavitud-liberación. Sólo el mero conocimiento cognitivo no es suficiente.

Repitiendo: solamente con tener simplemente "el Entendimiento" (que algunos han hecho un fetiche de esto) de que "sólo el Sí mismo es Real", o que "la Conciencia es todo lo que hay" y pensar que no hay nada más en la espiritualidad que este entendimiento conceptual y una correspondiente zombificación de "estado en blanco" simplemente no es suficiente para un auténtico despertar del "yo-sueño" egoísta.

En una analogía propuesta por sabios verdaderamente liberados como la impresionante mujer santa Mata Amritanandamayi (la "madre de los abrazos" Ammachi), podemos decir que es verdad en un nivel que la bellota es en cierto sentido "potencial" de un roble, destinada para crecer en uno si las condiciones son adecuadas. Pero la bellota aún no está en pleno funcionamiento y no actúa como un roble con plena madurez. De la misma manera, todos los seres sensibles tienen verdaderamente el Divino Atma-Ser como su verdadera identidad. Pero, ¿están funcionando con madurez y sirviendo plenamente como el Ser? ¿Están realmente manifestando las virtudes Divinas de abnegada compasión, generosidad, empatía, bondad, benevolencia y amor universal que encontramos en los verdaderos maestros espirituales? ¿O están todavía plagados de egoísmo de varias maneras sutiles o no tan sutiles, pero racionalizando y justificando todo ese egocentrismo como la "voluntad de Dios"? Recordemos el gran criterio de Jesús para la genuina espiritualidad: "Por sus frutos los conoceréis".

He aquí algunos otros aspectos no tan saludables del neo o pseudo advaita:

1) Muchos maestros neo-advaita, no totalmente equilibrados o compasivos en su vida y enseñanza, explotan el segundo nivel de la naturaleza del discurso repetidamente desafiando y quedando por encima de su compañero de diálogo, su interlocutor. Por ejemplo, responden a preguntas y preocupaciones legítimas de los interlocutores con: ¿Quién está haciendo la pregunta? o ¿Qué eras antes de que surjan tus pensamientos y sentimientos? o ¿Qué pasa cuando todas estas preocupaciones se detienen completamente? Tales preguntas socavan el sentido finito y personal del yo e intuitivamente apuntan a la Vastedad Infinita Transpersonal de nuestra Realidad permanente y eterna. Bueno, ir al último nivel absoluto del discurso es una forma antigua del Gurú para socavar el falso pensamiento y la identificación del ego de un discípulo. Cuando se utiliza en determinadas circunstancias, en el momento adecuado, puede tener un efecto muy liberador. El problema es que muchos de los llamados maestros espirituales en el movimiento neo-advaita, evidentemente, sienten una compulsión contraria (es característico de una personalidad o temperamento "desajustado") de demostrar repetidamente su superioridad sobre todos y cada uno de los compañeros de diálogo usando esta técnica de manera crónica para aventajar o estar "por encima" en cualquier relación actuando como el Gurú de Conciencia Infinita que orienta al discípulo humilde, que aun está identificado con el yo finito. Esto es simplemente apego egocéntrico al poder sobre los demás en una posición de "tener la razón" ― no es un medio (upaya) compasivo, habilidoso, para ayudar a los seres sensibles a que despierten totalmente. Un verdadero sabio, que es auténticamente libre, se siente cómodo de comunicar la verdad tanto a nivel absoluto como convencional, en cualquier momento y en cualquier situación. Un verdadero sabio reconoce al compañero/interlocutor (un disfraz del Dios-Ser) como a la Conciencia Infinita y como al humano maravillosamente conmovedor. Y el ser humano normal, naturalmente, tendrá algunas preocupaciones y preguntas legítimas de vez en cuando, que merecen atenta consideración, no sólo una estratagema de superioridad.

2) Del mismo modo, los pseudo-advaitines se afanan y sufren una compulsión crónica de absolutizarlo siempre todo en el discurso del nivel "último" o "final" de la verdad (paramartha-satya). No hay apreciación por la manifestación Divina ― la Forma de lo Sin-Forma, es decir, los múltiples mundos y seres emanados por el Dios-Ser por el bien del lila Divino o juego de relación. Toda relación es negada, rechazada o devaluada de manera que roza o cae completamente en la des-personalización, un síndrome caracterizado por una fuerte disociación y desapego patológico, apatía y pérdida de empatía. La básica humanidad, el cálido y tierno cuidado amoroso se desvanecen en una preferencia por una actitud fría y robótica.

3) A menudo la necesidad de ir perfectamente tranquilos mirando y sonriendo (¡o no sonriendo!) en las interacciones humanas con un compañero y en otras ir "insensible y mudo" (insensible y silencioso) en nuestras relaciones con los semejantes, especialmente los seres humanos. Este es el enfoque "hacerse el muerto" en las relaciones. No hay nada de malo, sino en realidad algo muy hermoso, en ser capaz silenciosamente de "mirar al Amado" bajo la forma de un compañero y querido ser humano, con un gran sentido de gratitud y veneración por el Ser Divino Manifiesto. Pero cuando uno siente la necesidad crónica de ir indiferente o frío con alguien y suprimir o ignorar nuestra cálida expresión como seres humanos en el plano relativo de la existencia, esto se acerca o cae directamente en un trastorno de despersonalización, no honrando la rica manifestación Divina como la hermosa persona única y maravillosa. Sí, es verdad (en el nivel absoluto) que todas y cada una de las personalidades y mundos están realizados deconstructivamente y que penetrando en la sabiduría espiritual son "sólo un sueño", pero la sabiduría/amor/devoción finales llega la realización de que, "¡Guau! ¡Vaya sueño que sueña el Ser Divino!" En esta consumada realización, bien conocida por la tradición Chan/Zen en el canto diario del Sutra del Corazón, se ve claramente que "El vacío es la forma, y la forma es el vacío, el vacío no es diferente de la forma, la forma no es diferente del vacío", y así sucesivamente con cada uno de los otros agregados (skandhas) de la personalidad (es decir, no sólo la forma/energía, sino las sensaciones, percepciones, emociones e impulsos volitivos, y el sentido de cognición de la consciencia personal). En otras palabras, los agregados de la personalidad no tienen por qué siempre, crónicamente ser deconstruidos a través de la literal quietud/frialdad y "estado en blanco". No, la personalidad puede ser apreciada como una maravillosa Apariencia, milagrosamente-manifiesta, del Vacío. Como diría el Zen: el Invitado (el Fenómeno) se reúne y es bienvenido y acogido por el Anfitrión (el Noúmeno, la Conciencia). En última instancia, Anfitrión e Invitado son no-dualmente la misma Realidad Sin Forma/Con Forma.

4) El distante pseudo-advaitin condena cualquier forma de espiritualidad comprometida (espiritualidad políticamente consciente-activa) como "maya" (ilusión) o "creer en el samsara" (el ciclo de causa-efecto, muerte-renacimiento). Para el pseudo-advaitin, los asuntos de la justicia e injusticia (por ejemplo, la justicia económica, la justicia ambiental, la justicia de género, la justicia racial, la justicia política, etc.) no tienen sentido y son simplemente absurdos, no vale la pena preocuparse. Por supuesto, esto es una burla a todo lo que el Buda y otros sabios enseñaron acerca de la moralidad, la virtud, la ética, y una sociedad justa. Héroes y heroínas espiritualmente comprometidos como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Jr., Dorothy Day, y otros, de acuerdo con este atrofiado punto de vista de la espiritualidad, estaban sólo perdiendo su tiempo. ¿Que una mujer está siendo violada o un niño es abusado físicamente en la calle?, no es un problema para el pseudo-advaitin. "Todo esto es sólo un sueño. Nada está sucediendo realmente. Pase lo que pase es la voluntad de Dios, el juego insustancial del Uno". (Esto es permanecer atrapado en los "niveles dos y/o uno" en mi modelo mencionado anteriormente, de "los tres niveles simultáneamente verdaderos de Realidad No-dual).

5) Un mal comportamiento del propio pseudo-advaitin puede ser rápidamente racionalizado de la misma manera simplista como meramente "un sueño", "la voluntad de Dios", "Maya". En este punto, el destacado sabio de la no-dualidad, Sri Ramana Maharshi (1879-1950), ha criticado fuertemente este "advaita extraviado", esta mezcla confusa de los niveles, diciendo que el advaita NO debe aplicarse a la acción, en el sentido de no discriminación entre la conducta correcta e incorrecta. El gran maestro Advaita Siddharameshvar Maharaj (1888-1936) y su famoso discípulo, el sabio Nisargadatta Maharaj (1896-1981), siempre enseñaron que uno debe realizar el Sí mismo "y comportarse en consecuencia", mantenerse alejado de los deseos, del comportamiento egoísta y de todo lo demás que te atrapa en el ciclo-samsara del sueño de renacimientos egoicos de acuerdo con la ley del karma. Sin embargo, un neo-advaitín occidental ha escrito, en el tipo de declaración expresado reiteradamente en varias ocasiones por otros neo-advaitines:

"Una vez que ocurre el despertar, se ve que no hay tal cosa como el bien y el mal... Todos los conceptos de bueno o malo, de karma o de deuda de cualquier tipo son producto de una mente no despertada que está encerrada en el tiempo y en el mantenimiento y reforzamiento de un sentido de padre, madre y mí mismo."

(Tony Parsons, Open Secret, p. 40)

A esto sólo podemos responder: ¿En serio? Entonces el Buda, Nagarjuna, Shankara, Ramana Maharshi, Siddharameshvar Maharaj, Nisargadatta Maharaj y muchos, muchos otros grandes Advaitines eran todos según esta definición neo-advaita bastante ignorantes, porque todos ellos enseñaban que, en el nivel convencional, todavía debemos ser capaces de distinguir entre las acciones sanas e insanas, y ser muy conscientes de las consecuencias kármicas. El Buda, por su parte, definía a menudo la falta de fe en las consecuencias kármicas como la peligrosa herejía del nihilismo (uccheda-ditthi).

Gran parte de lo que enseña el neo-advaita (y de hecho versiones posmodernistas del budismo) es claramente una forma de herejía nihilista, como lo definió el Buda. Ramana Maharshi dijo:

"Es verdad que nosotros no somos esclavos y que el Sí mismo no tiene ninguna esclavitud. Es verdad que usted regresará eventualmente a su fuente. Pero mientras tanto, si usted comete pecados, como usted los llama, usted tendrá que hacer frente a las consecuencias de tales pecados... Todo lo que se hace con amor, con justa pureza y con paz de mente, es una buena acción. Todo lo que se hace con la mancha del deseo y con la mente llena de agitación se clasifica como una mala acción... Por lo tanto, incluso los medios de hacer las acciones deben ser puros... ¿Cuál es la utilidad de decir meramente con sus labios yo soy libre?"

Shankara escribió hace unos 1300 años, en su famoso comentario sobre el Bhagavad Gita (XIII.2):

"Sabemos que una persona ignorante, no iluminada, que se identifica a sí mima con el cuerpo y que practica acciones correctas e incorrectas bajo el impulso del apego y el rechazo, nace y muere una y otra vez, mientras que los que están verdaderamente liberados y que ven al Sí mismo diferente del cuerpo, abandonan el apego y el rechazo, y dejan de participar en acciones correctas o incorrectas a la que esas pasiones pueden conducir".

Así que un sabio perfectamente libre y no identificado, que no está atrapado en el "yo"-sueño, está sin duda liberado de todo karma y renacimiento (es decir, si él o ella permanece impecablemente claro y lúcido, y no se deja implicar kármicamente con ningún objeto), pero él/ella aún enseñará a otros en el nivel convencional sobre el bien y el mal, las consecuencias kármicas y el renacimiento, así como comparte la "enseñanza secreta" sobre nuestra Verdadera Naturaleza que está más allá de toda acción, nacimiento y muerte.

6) Una de las marcas más características del pseudo-advaita es la prematura exigencia de que las personas "abandonen la búsqueda" cuando todavía no han intuido auténticamente su verdadera identidad como el vasto, abierto, vacío, sin forma, sin límites, sin cambio, sin nacimiento, sin muerte Atma-Ser, sino que continúan atrapados en la confusión o los meros conceptos acerca del Ser y todavía están llenos de reacciones (samskaras) de apego y rechazo y de lazos kármicos vinculados a sus gustos y aversiones. Y sin embargo, esto se denomina falazmente "Iluminación" o "Libertad". ¡Ni por mucha imaginación que se echara! El verdadero advaita tiene que ver con estar despierto y soñando con lucidez el sueño de la vida manifiesta con gran desapego, virtud, compasión y generosidad, no tiene que ver con tener un mero "Entendimiento" de que "la vida no es más que un sueño vacío" y sin embargo seguir actuando con el ego impulsado por la codicia, la lujuria, la ira, el miedo, la competitividad, los celos, la violencia, la falta de sensibilidad y/o apatía. Siddharameshvar Maharaj a menudo hablaba de la "Auspiciosa Aspiración" y Nisargadatta Maharaj destacaba con frecuencia la "gran seriedad" necesaria para recuperar la verdadera libertad espiritual y la virtud, no sólo tener una "comprensión" cognitiva simplista de la verdad. Como Siddharameshvar lo expresaba:

"No es suficiente tener una comprensión meramente intelectual de los conceptos del Sí mismo, humildad, etc. Poner esta enseñanza en práctica es lo que importa realmente .... Nunca dejéis que el conocimiento sea contaminado con impurezas .... Aquellos que no son verdaderos devotos [del Sí mismo] no obtienen la Felicidad del Sí mismo. Ellos .... beben del mundo, y no del Sí mismo .... Uno debe considerar cuidadosamente hasta qué punto ha logrado abandonar el orgullo y dominar la consciencia corporal .... uno debe renunciar a la obsesión por el cuerpo. Sólo entonces puede uno descubrir su verdadero Sí mismo .... Se debe investigar y encontrar cuánta consciencia corporal y cuánta consciencia del Sí mismo posee uno, y en qué proporción .... La lealtad hacia la Verdad Última conduce a la realización del Sí mismo, mientras que la lealtad a los deseos conduce solo a la generación de más deseos. El Sí mismo está presente en todas partes, presente incluso en los deseos, pero los deseos han cegado al Sí mismo en la creencia de que yo soy hombre, mujer, etc. El Maestro aparta a sus discípulos de los deseos y les revela su Verdadera Naturaleza. Para deshacerse de la inclinación hacia los deseos, es necesario no solo decir que los deseos no son verdaderos, sino llevar también esta comprensión directamente a la práctica."

(Amrut Laya, vol. 2, pp. 61, 128, 79, 43 , 60, 40).

En pocas palabras, no basta simplemente con estar "iluminado" acerca de la Verdad cognitiva de que "sólo hay el Sí mismo". Uno debe estar completamente liberado en y como esta Verdad en los niveles afectivos y motivacionales del comportamiento, es decir, totalmente establecido en la verdadera libertad de las ataduras de los samskara/vasanas. Diciéndolo aún más simple: uno debe "predicar con el ejemplo".

7) El neo o pseudo Advaita condena o denigra cualquier forma de espiritualidad devocional como más "maya" o "dualismo". Esto, a pesar del hecho de que las figuras más imponentes del Advaita no-dual en la India, desde Shankara a Jñaneshvar a Utpaladeva a Ramakrishna, Ramana Maharshi, Swami Gñanananda, Papa Ramdas, Siddharameshvar, Nisargadatta, Ammachi (Mata Amritanandamayi) y otros, todos presentaron un fuerte sentido devocional ― aunque una devoción no-dual (abheda bhakti, "devoción sin diferencia", o parabhakti, "devoción trascendente"). En la verdadera madurez y la completa auto-realización, un espontáneo amor fluye nodualmente en/por/desde el Sí mismo trascendente hacia el Sí mismo inmanente dentro de todas las personas, humanas, celestiales y divinas. Así puede florecer el antiguo juego no-dual del amor por el Amado, que está a la vez Subjetiva-mente y Objetiva-mente vivo como el Uno Transpersonal y Personal. Estoy hablando aquí de esta deliciosa sensación de maravilloso asombro en que una apariencia de mundos y seres están sucediendo absolutamente, a través del poder omnipotente de este Sí mismo o Conciencia. Un feliz entusiasmo y "sincero agradecimiento no-dual" se expresan de forma espontánea por el hecho de que el Uno es de alguna manera Muchos y los Muchos son realmente éste Uno, es decir, que el Vacío es Forma, y la Forma es Vacío. "Todo esto es en realidad Brahman" (Sarvam Khalvidam Brahma) (Chandogya Upanishad, iii.14.1)

8) Otra falla grave en el neo o pseudo advaita es una fuerte aversión o apatía hacia la genuina educación espiritual o desarrollo intuitivo-intelectual, una actitud compartida con muchos de la Nueva Era, los cristianos de derechas, y otros en nuestra moderna sociedad trágicamente idiotizada tan plagada de ignorancia espiritual, política y ambiental, a menudo bastante deliberada. Sin embargo, las grandes tradiciones de sabiduría no-duales de la India, China, Japón y el Tíbet (así como las tradiciones místicas occidentales) todas ponen un fuerte énfasis en el estudio de los textos de la sabiduría como una parte esencial del plan de estudios espiritual. Tenga en cuenta cómo el eminente jñani-sabio de la era moderna Ramana Maharshi, tan famoso por su sabiduría que induce al silencio y cuya propia poderosa apertura espiritual se produjo sin ninguna preparación intelectual significativa (había leído un libro sobre los grandes santos shaivas antes de su despertar en 1896) , en los años siguientes pasó realmente mucho tiempo escuchando y promocionando la lectura de textos sagrados, especialmente los Upanishads, el Bhagavad Gita, el Yoga Vasishtha, el Tripura Rahasya, el Bhagavata Purana, el Ashtavakra Gita, el Ribhu Gita, el Avadhuta Gita, las obras de Shankara y las historias de los santos. Los maestros budistas Ch'an-Zen-Son del Lejano Oriente asimismo pasaron mucho tiempo estudiando detenidamente los textos clásicos de su propia tradición, así como las antiguos clásicos de China e India. Los maestros tibetanos Vajrayana son bien conocidos por su devoción al estudio textual. Todo este estudio promueve un entendimiento equilibrado de las diversas enseñanzas sutilmente matizadas sobre la auténtica realización espiritual, la evitación de errores comunes, a través de las formas más insidiosas de la ilusión y el apego, y así sucesivamente. Tal estudio es, por supuesto, el principal ingrediente en el clásico "triple método" utilizado tanto en la tradición hindú Vedanta Advaita como en el sendero de sabiduría del budismo Mahayana de Nagarjuna: en repetidas ocasiones, escuchar atentamente la enseñanza de las escrituras acerca de nuestra verdadera Identidad/Naturaleza como la Conciencia o Ser-Naturaleza sin nacimiento, sin muerte, sin espacio, sin tiempo, examinándola cada vez más profundamente a través de una intensa y penetrante reflexión y rumiación, y meditar sobre esta Verdad (o dejar que la Verdad te "medite"). (Estos [tres] son, respectivamente, en el Vedanta, shravana, manana y nididhyasana; y para Nagarjuna: shruti, cinta y bhavana.) Por desgracia, los pseudo-advaitas modernos no recomiendan las obras clásicas de la Gran Tradición, y no mencionan las sutiles dinámicas del "triple método" clásico de escuchar/reflexionar/meditar. En vez de eso, uno es seducido y atrapado por el neo-advaita en una "falsa elección" de la lógica "ya sea-o": "Estás hablando ya sea desde tu cabeza [¡malo!] o desde tu corazón [¡bueno!]". Sin embargo, un sabio maduro y balanceado no es en absoluto desequilibrado. Un verdadero sabio sabe que el/ella no es ni la energía de la cabeza ni la del corazón, sino ESTA Conciencia Absoluta antes y más allá de ambos; y sin embargo el sabio utiliza la claridad de una mente-instrumento bien desarrollada y la cálida bondad y compasión amorosa de un corazón totalmente sensible para ayudar a todos los seres sintientes (paradójicamente, ¡no otro que el Sí mismo Uno!) a que vuelvan conscientemente al Hogar de la autorrefulgente Luz y al omni-sanador Amor.

9) En esta línea, gran parte del neo-advaita se presenta a sí mismo como un ataque a la mente, un intento de detener la mente en el acto y destruirla para siempre. No hay nada de malo con la "no mente" o el estado "sin mente" de vez en cuando, especialmente cuando una persona es adicta a los contenidos mentales en lugar de a una intuición pura y libre de su Identidad Real como ESTA Conciencia sin cuerpo, libre de mente, siempre antes de la la mente. También es bien conocido por los meditadores budistas de la "atención plena" (mindfulness) que uno puede muy fácilmente "caer" por debajo de la mente y sus conceptos-percepciones-reacciones simplemente prestando exquisita atención a las sensaciones y energías (las dos primeras khandhas de los cinco niveles de la personalidad). Pero la idea de que un sabio ya no tiene ningún tipo de mente en absoluto y sólo pasa el resto de sus días en una especie de estado de trance zombie es ridículo. Ramana Maharshi, como ya hemos señalado, hizo un grande y hermoso uso de la mente, utilizándola como instrumento para la edición y traducción de textos, supervisión de la correspondencia, resolviendo las dudas y aclarando las confusiones de sus interlocutores, indagando en su bienestar, gestionando el trabajo de la cocina, y así sucesivamente. Es evidente que también había formas paranormalmente dotadas en la que su mente libre-de-ego trabajaba. Sin embargo, una especie muy interesante de Koan-adivinanza Zen para los neo-advaitines es el siguiente: Ramana Maharshi era observado leyendo casi todos los días cuidadosamente el periódico. Si no había "mundo" y "no hay necesidad de la mente" para nada, ¿qué era todo este hojear el periódico todos los días? Los veteranos con los que he hablado insisten en que Ramana no estaba sólo "mirando las fotos", ni utilizando el periódico como una especie de "pretexto" o "tapadera" simplemente para entrar en estados interdimensionales o evitar que cualquier visitante se reuniera en la antigua sala. Él estaba realmente interesado en el bienestar de las personas, los animales y la sociedad. El periódico (junto con la radio, que escuchaba frecuentemente) era una manera convencional para él de acceder a la información acerca de los seres sensibles en otros lugares, al igual que el Maharshi obviamente parecía tener también formas paranormales de acceso a la información acerca de ellos.

Examinemos aquí más a fondo cómo los neo-advaitines en su inclinación anti-intelectual consideran toda lectura de libros como una pérdida de tiempo de quien se ha quedado atascado en el mero nivel "mental". (¿Les gustaría volver a los tiempos medievales y/o totalitarios de masivas quemas públicas de libros?) Y sin embargo, de una manera no intencionada pero con un toque de ironía, muchos de estos mismos neo-advaitines o sus discípulos y personas RP nos animan para comprar todos los libros (y CDs y DVDs) de las enseñanzas de su gran maestro. Hemos de hacer caso omiso de las gemas clásicas de instrucción espiritual como el Upadesha Sahasri de Shankara y el Amritanubhava de Jñaneshvar y el Yoga Vasishtha, pero por todos los medios debemos apresurarnos en comprar el simplista y distorsionado montón de deconstructivismo del último neo-advaitín "totalmente iluminado".

10) Gran parte del neo-advaita, según lo revelado por muchas citas de sus principales defensores, puede ser visto como una forma de retraso en el desarrollo espiritual al hacer hincapié solamente en la deconstructiva vía negativa. El budismo Chan/Zen ha enseñado durante mucho tiempo un modelo verdaderamente completo de despliegue de la realización espiritual que, en su forma más elaborada, es representada por los "Diez Dibujos de Pastoreo del Buey", pero esquematizado de forma más sencilla y memorable en una triple forma como la siguiente: "Primero hay montañas y ríos. Luego no hay montañas ni hay ríos. Después hay montañas y ríos". La primera de estas tres etapas representa el ser sensible promedio que considera el mundo manifestado como sólido, real, algo a lo que hay que reaccionar desde una posición igualmente sólida, real, pero estrecha y alienada de "yo y mio". La segunda etapa se refiere a la caída absoluta o relajamiento de todo sentido de yo o mundo. Los místicos con aptitudes para ello pueden en esta etapa sumergirse fácilmente en estados de trance sin forma (nirvikalpa samadhi, etc.), con lo que, literalmente, pierden toda noción perceptible de fenómenos de un mundo interior o exterior. La tercera etapa en este modelo Zen se refiere a la "unidad intrínseca/natural" del sahaja samadhi en el que el sabio con amor honra e interactúa responsablemente con un mundo de seres, promoviendo su bienestar y el despertar del sueño egoísta del "yo". Sin embargo, tal acción espontánea fluye a partir de una intuición no-dual de no separación del mundo y sin presunción de distorsión de un alienado, adictivo, o aversivo "mí"-mismo.

En su presentación de la enseñanza espiritual, el neo-advaita tiene un mal tropiezo aquí, cayendo en la "caverna oscura" de la segunda etapa "no hay montañas, no hay ríos". De hecho, en realidad es un estado aún más extraño de nihilismo en que incurre el neo-advaita ― es decir, se niega la realidad relativa y el sentido de las "personas"; se niega cualquier propósito o plan Divino de la vida; se niega la validez de cualquier fenómeno, incluyendo las distinciones morales entre ayuda y daño, moralidad virtuosa y pecaminosidad egoísta, comportamiento libre de ego y comportamiento egocéntrico. De esta manera, nihilísticamente el neo-advaita se queda atascado en una extraña "zona de nadie" que en el mejor de los casos sólo puede ser considerado como un nivel intermedio, deconstructivo del desarrollo espiritual. El único "propósito" de las enseñanzas de la "no-cosidad" [nada existe] de este nivel intermedio (como es presentado originalmente por los verdaderos sabios advaita) es limpiar todas las falsas identificaciones egoicas con el cuerpo-mente y relajar todos los apegos-aversiones de este mundo o de otros mundos. Una vez libre y liberado de estas identificaciones y apegos-aversiones, no tiene ningún sentido iluminado permanecer fijado en el limbo vacuo de la "mera nada", la amoralidad y la impersonalidad, como muchos neo-Advaitines hacen. (Muchos neo-advaitines aparecen como un "equipo de demolición" que se deleitan en explotar y derrumbar todos los preciosos edificios antiguos del barrio, y luego se quedan de pie triunfantes encima de la pila de escombros.)

En verdad la espiritualidad iluminada es la trascendencia tan plenamente trascendente como para ser plenamente inmanente dentro de un mundo manifiesto de distinciones y comprometido con él. El famoso maestro Zen de la era moderna Shaku Daibi (Unkan), abad de Kokutai-ji, declaró: "La sabiduría se puede dividir en dos: La sabiduría original, y la sabiduría adquirida tras el satori [la primera gran iluminación]. La sabiduría original es la Gran Sabiduría de la Igualdad, y es no nacida; pero la sabiduría adquirida tras el satori es la maravillosa Sabiduría de la Diferenciación". Así que la auténtica espiritualidad es estar completamente desconectado y establecido como (nada) "No-cosa", mientras que, paradójicamente, totalmente comprometido con un mundo de diferenciación. Sí, el mundo es "un sueño", pero los grandes adeptos espirituales están compasivamente comprometidos con él por el bien de liberar a los seres sensibles que son, paradójicamente, ¡nadie sino el Uno Mismo! Vemos este compromiso sagrado, útil y sano ejemplificado por los sabios y santos más aclamados. Ellos saben que, en última instancia, no existe una realidad "absoluta" de la personalidad o la moralidad, pero en el nivel convencional relativo estos hombres santos (¡el Uno!) son en sí mismos personas sumamente morales (por la Gracia Divina) e invitan a "otras" "personas" a entrar en esta misma hermosa y benigna "moralidad" o ética iluminada. Tal es el reino/no reino del "Paraíso de la Tierra Pura" de "montañas y ríos" apareciendo como la apariencia Divinamente soñada. ¡Y estas montañas fluyen y los ríos son sólidos! :-)

Permítanme cerrar esta sección con una cita del Avatar-Encarnación y jñana-bhakta no-dual Sri Ramakrishna:

"Al comienzo, cuando un hombre razona siguiendo el método vedántico, 'Esto no, esto no' [neti, neti, es decir, 'yo no soy el cuerpo, ni la mente, ni el alma'], reconoce que Brahman [la Realidad o Espíritu] no es los seres vivientes, ni el universo, ni los veinticuatro principios cósmicos. Todas estas cosas se vuelven como sueños para él. Luego viene la afirmación de lo que ha sido negado y siente que Dios Mismo se ha vuelto el universo y todos los seres vivientes .... Después de realizar a Dios, uno ve que es Él Mismo quien se ha vuelto el universo y los seres vivientes. Pero esto no lo puedes realizar por mero razonamiento".

(El Evangelio de Sri Ramakrishna, p. 345)

Sri Nisargadatta Maharaj, simplemente lo dice de esta manera: "Cuando ves el mundo, ves a Dios". (I Am That, Vol. 1, 1979 ed., p. 71)

Que todos los seres (el Ser Único disfrazado) despierten a la verdadera Libertad, Dicha, Paz, Claridad y Amor.