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Meditación zen

Meditación “no hacer nada”

Por Michael W. Taft11 de septiembre de 2017

Los sabios de muchas tradiciones espirituales han afirmado que el estado más elevado de despertar espiritual ya está presente en cada ser humano. La iluminación total siempre ha estado ahí, está ahí ahora, en lo más profundo de la mente de cada uno. En el budismo se conoce como la Naturaleza de Buda o Rigpa, mientras que en el hinduismo se denomina el Verdadero Yo.

Es curioso que la mayoría de las técnicas de meditación se centren en cultivar un estado especial que no existía antes de la meditación y que se desvanece tras ella. Si el verdadero despertar está presente en todo momento, ¿no debería ser posible simplemente percibirlo sin intentar inducir un estado especial? ¿No deberías ser capaz de verlo directamente?

No hacer nada: ¿cómo funciona?

He aquí una técnica de meditación que hace precisamente eso. Yo la llamo la técnica de «no hacer nada» (que es el nombre que le dio el maestro de meditación Shinzen Young), pero el mismo método (o algo muy similar) se denomina shikantaza («simplemente sentarse») en el budismo zen, dzogchen en el budismo tibetano, y también se practica en el Vedanta Advaita (hinduismo no-dual). El famoso maestro Krishnamurti lo llamaba «conciencia sin elección».

La idea central de esta práctica es que, aunque es cierto que el despertar total ya está presente en tu mente en todo momento, a menudo nos cuesta percibirlo o conectar con él (por decirlo suavemente). Uno de los principales bloqueos u oscurecimientos que se interponen en el camino es el sentido de ser un hacedor. El hacedor es el núcleo del sentido del yo, el corazón del ego. Cuando dejas de lado la sensación de esfuerzo, la sensación de intentar, la sensación de elegir y hacer, se produce una correspondiente relajación y disminución del ego.

Es decir, al sentarnos y no hacer nada intencionadamente durante el tiempo suficiente, acabamos privando al ego de su alimento, y algo muy diferente comienza a brillar.

Esta idea tiene miles de años de antigüedad, ¿qué dice la ciencia al respecto?

La neurociencia de no hacer nada

Hay algunos estudios recientes muy interesantes en neurociencia que respaldan esta idea. La corteza cingulada posterior (CCP) es una estructura cerebral que desempeña un papel fundamental en la red neuronal por defecto (RND). La red por defecto está activa siempre que no estamos inmersos en una tarea concreta y, por lo general, estamos pensando en nosotros mismos. Un importante estudio demostró que la actividad de la RND está fuertemente correlacionada con el afecto negativo, lo que significa que esta preocupación por uno mismo te hace sentir mal.

Sin embargo, las resonancias magnéticas funcionales (RMF) muestran que la actividad de la CCP disminuye cuando dejamos de lado la sensación de estar haciendo algo. Cuanto más parece que las cosas simplemente suceden sin esfuerzo, más se ralentiza la red por defecto, lo cual es fantástico para sentirnos bien.

De hecho, esta sensación de dejarse llevar y permitir que todo se desarrolle sin esfuerzo es uno de los rasgos distintivos del estado de flujo, o de una experiencia cumbre. La mayoría de las experiencias cumbre solo se producen con algo que llevamos años practicando y que se ha vuelto tan automático que parece no requerir esfuerzo. Pero puedes alcanzar un estado de flujo de forma relativamente rápida y sencilla: es uno de los beneficios de la meditación «No hacer nada».

Y si todo va muy bien, es posible que empieces a percibir tu mente ya despierta, al menos un poco.

Técnica de la meditación «No hacer nada»

Las instrucciones completas para la técnica de meditación «No hacer nada» son: siéntate y no hagas nada. Eso es todo. Siéntate y, de forma totalmente intencionada, no hagas absolutamente nada. Ahora sigue con ello.

Sin embargo, la mayoría de la gente necesita algo más de orientación que eso, así que vamos a profundizar un poco. Aunque la meditación se llame «No hacer nada», en realidad estás haciendo algo aunque sea muy poco: estás prestando atención a la sensación de estar haciendo algo.

No importa adónde vaya tu mente. Puede distraerse con todo tipo de cosas, y no pasa nada. No estás intentando meditar, centrarte ni concentrarte de ninguna manera.

Simplemente te das cuenta de cuándo sientes que estás haciendo algo y lo dejas ir.

Si sientes que te estás quedando atrapado en un pensamiento, déjalo ir. No te quedes ahí sentado siguiendo pensamientos, planificando, evaluando, etc. Eso se considera «hacer algo». Simplemente deja de hacerlo.
Si sientes que te estás quedando atrapado en una emoción, déjala ir.
Si sientes que te estás quedando atrapado en la meditación, déjalo ir.
Si sientes que te cuesta dejarlo ir, déjalo ir.
Si sientes que te estás tensando o contrayendo en tu cuerpo, tus emociones o tu mente, déjalo ir.

Simplemente sigue relajándote, alejándote de toda tensión, contracción o sensación de que estás haciendo algo.

Tienes que (no) hacer esta meditación durante todo el tiempo que quieras. Asegúrate de que tu conciencia esté despierta y de que no te sientas adormilado ni con sueño. Con el tiempo, la mente se sentirá muy espaciosa, abierta y relajada, pero también despierta, clara y vívida.

Nota importante: Con el tiempo me he dado cuenta de que los angloparlantes tienen dos formas de entender el verbo «to let go» (dejar ir). Un significado es «liberar». El segundo significado es «deshacerse de» o «alejar». Fíjate en que el primero de ellos no requiere esfuerzo, mientras que el segundo implica mucho esfuerzo. Cuando escribo «déjalo ir», me refiero a liberar sin esfuerzo. No estás intentando deshacerte de algo, alejar nada ni hacer un gran esfuerzo.

Qué hacer si realmente no funciona

A veces, «no hacer nada» no conduce a nada más que a quedarte ahí sentado pensando en las discusiones que has tenido recientemente en el trabajo, o a que te entre mucho sueño. Este tipo de experiencias son normales en algunas ocasiones, y son algo de lo que nos desprendemos en esta práctica. Sin embargo, si pasas la mayor parte del tiempo en cada sesión de meditación simplemente pensando o quedándote dormido, entonces es hora de dar un paso atrás y tomar algunas medidas para mejorar.

La solución más básica es dedicar unos diez minutos a centrarte en la respiración. Lo que buscas es concentrarte un poco y relajarte más. Solo un poco de estabilidad y concentración en la mente te permitirán volver a la práctica de «no hacer nada» con más confianza.

Si sigues cayendo en la somnolencia, siéntate con los ojos ligeramente abiertos y sin enfocar nada. No se trata de mirar fijamente a nada, sino simplemente de dejar que entre un poco de luz. Si sigues con sueño después de eso, siéntate con la espalda bien recta. Si sigues con sueño después de eso, medita de pie. ¿Sigues cansado? ¡Necesitas dormir un poco!

Beneficios de la meditación «no hacer nada»

La meditación «no hacer nada» es a la vez más fácil y más difícil de lo que parece. Si la practicas con frecuencia, descubrirás que algo muy profundo en tu interior se relaja y se abre al flujo natural de la experiencia. Y así es como alcanzas el despertar sin hacer absolutamente nada.

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