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Libre Albedrío y Libertad

por Greg Goode
Greg Goode

La cuestión del libre albedrío es desde la perspectiva de la persona. ¿Tiene la persona libre albedrío? Muchas de las acciones de la persona están obligadas o determinadas por factores sobre los cuales no tiene control. Algunas de estas acciones van acompañadas de la sensación de ser vividas, de estar en el flujo, en la "zona". La gente suele considerar éstos como los mejores momentos. Pero, ¿son al menos algunas de las decisiones y acciones de la persona libremente elegidas? Para establecer el libre albedrío no es necesario demostrar que todas las acciones son libres. Incluso con una acción libre sería suficiente.

Caso 1:
"¿Qué va a tomar, café o té?"
"Hmmm, déjeme pensar... tomaré té, gracias."

Caso 2:
(Aparece un globo de pensamiento:) "Me encantaría dar un paseo por los hermosos bosques. Quiero rodearme de paz y serenidad e indagar en mi verdadera naturaleza." (Se pone las botas de montaña, abre la puerta de la caravana y sale), "Allá voy".

Desde la perspectiva de la persona, si el proceso de decisión no se analiza, las acciones y decisiones en los dos casos anteriores parecen ser ejemplos perfectos de libre albedrío. Sin embargo, después de un análisis, una acción libre y un elector libre no pueden ser encontrados. Un pensamiento viene, seguido por el deseo, seguido de una decisión, seguido de una acción. Rastreando hacia atrás, la acción es controlada por la decisión, la decisión es controlada por el deseo, el deseo es impulsado por el pensamiento. El pensamiento surge espontáneamente, espontáneo por sí mismo, no solicitado, no elegido. En primer lugar el pensamiento no está allí, luego está. En ninguna parte de este proceso puede encontrarse el libre albedrío. En ninguna parte puede encontrarse un elector que elige libremente.

Incluso no es exagerado decir que las acciones, decisiones, deseos y pensamientos pueden controlarse o impulsarse mutuamente. Esta dinámica de causa y efecto ni siquiera se observa. Por el contrario, se manifiestan como inferencias y conclusiones acerca de lo que sucedió, es decir, que se presentan en forma de pensamientos que aparecen y desaparecen.

En el Caso 1, la decisión aún puede ir acompañada de una pequeña sensación de libertad, claridad y amplitud. Y tal vez también acompañada por el pensamiento, "estoy eligiendo té, pero podría elegir libremente en su lugar café." Pero la sensación de libertad y el pensamiento "yo podría" también surgen espontáneamente. Es decir, la sensación de libertad no se elige libremente.

La persona no es el centro de la libertad.

La persona y el resto del mundo no se encuentra aparte de la conciencia en el que todas las cosas aparecen. La persona, la mente, el cuerpo y el mundo surgen como pensamientos, sentimientos y sensaciones. Estos no son más que objetos en la conciencia, y no son otra cosa que la conciencia misma. La persona no experimenta; la persona es experimentada. Como conciencia, somos Eso en que estos objetos aparecen. Pensamientos, sentimientos, sensaciones —estos objetos surgen del trasfondo de la conciencia silenciosa, subsisten en la conciencia, y vuelven a sumergirse en la conciencia. La conciencia en la que aparecen no es en sí misma un objeto sino el trasfondo de todos los objetos. Es nuestra verdadera naturaleza. Pero los objetos aparecen y desaparecen espontáneamente, sin autonomía. Ellos son impotentes y no pueden hacer nada por su cuenta. Los objetos no pueden poseer o contener libertad.

¿Existe la libertad?

La conciencia silenciosa en la que todos los objetos aparecen es la verdadera naturaleza de todas las cosas. La conciencia dice SÍ a todo. Incluso si un NO surge, la conciencia dice Sí al NO. La conciencia es sin resistencia, sin límites o bordes, sin rechazo y sin obstrucción. La conciencia no es libre, es la libertad misma. Lo que realmente somos no es la persona sino esta conciencia, esta libertad.

La persona quiere asumir esta libertad, hacerla suya, contemplarla, estar presente para usar y disfrutar de ella. Pero a pesar de este deseo, desde la perspectiva de la persona, la persona nunca puede ser dueña de Eso en que la persona aparece.

¿Qué hay de las enseñanzas que enfatizan el libre albedrío?

Todas las religiones y sistemas éticos se basan en esa idea. Ramana Maharshi dijo a un interlocutor que todas las acciones están determinadas excepto la capacidad de indagar en nuestra verdadera naturaleza.

¿No es el Caso 2 de arriba diferente del Caso 1?

A veces, las enseñanzas y exhortaciones acerca de la libertad personal es un paso hermoso, eficaz y necesario para liberarse de la idea de ser una persona. Una persona que adopta de forma prematura la enseñanza del "no-libre albedrío" puede caer en la depresión y la conducta antinómica. "Tienes que ser alguien antes de poder ser nadie". Las enseñanzas sobre el libre albedrío toman prestado de la libertad lo que somos. Entre los muchos objetos que surgen en el espejo de la conciencia, surgen algunos objetos como imágenes de espejos. Estas imágenes son tomadas como representaciones de su origen. Como un espejo que aparece en un espejo, la enseñanza de Ramana sirve como un puntero a la libertad. El Caso 2 no es diferente en este aspecto del Caso 1. Como objetos, todos los casos y sus personajes, y todas las enseñanzas y todo discurso (¡incluso éste!) no son libres o autónomos por sí mismos, sino que surgen de la libertad y consisten en la libertad.

La persona nunca es libre.

Como conciencia, nunca estamos limitados.