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La rendición en el camino espiritual
Por Amoda Maa18 de junio de 2024La libertad que buscamos en el camino del despertar nos lleva inevitablemente a la necesidad de rendirnos. Y, sin embargo, la rendición o entrega está muy mal entendida. A menudo se cree que «tengo que rendirme», pero esto se opone a la autoridad innata del yo, por lo que existe un conflicto entre la supervivencia de la persona y la llamada a una rendición más profunda si se quiere conocer la libertad. Veámoslo más de cerca...
Rendirse «a sí mismo» es una rendición de la individuación, una rendición del ser humano que uno es, se trata de rendirse a algo ― a otra persona, a una relación, a un trabajo que no te gusta, a una situación abusiva, etc. Así que implica renunciar a tu voluntad personal, igual que ondear la bandera ante el enemigo y decir «Vale, me rindo», y entonces te toman como prisionero. En eso no hay libertad.
La rendición de la que se habla con respecto al despertar espiritual no es una renuncia a tu autoridad interior ni una renuncia de tu persona a nadie ni a nada. Si haces eso, eres una víctima, un felpudo, algo pasivo. Debemos entender qué es la rendición para que haya verdadera libertad. Veámoslo más de cerca...
La rendición es una rendición de la mente aferrada, no una rendición de la individuación que eres. Y no se trata de rendirse a una circunstancia, aunque la circunstancia pueda ser el catalizador de una rendición interior más profunda. La mente aferrada interpreta la circunstancia, interpreta lo que está sucediendo, y entonces le gusta o no le gusta la experiencia. El agrado y el desagrado surgirán naturalmente como tu autoridad interior, pero entonces lo que suele ocurrir es que hay un intento de agarrar la experiencia aferrándose a ella o de evitarla suprimiéndola. Si es una buena experiencia (un buen sentimiento, una buena relación, etc.), no queremos perderla. Si es una mala experiencia (una sensación incómoda, una relación difícil, etc.), queremos rechazarla. En cualquier caso, la experiencia nos aprieta, nos violenta... y esto crea un sufrimiento psicológico.
La rendición es el ablandamiento del puño cerrado, un ablandamiento de la tensión interior ― no un ablandamiento de tu personalidad o de la individuación que eres. No tienes que modificar tu yo único para atravesar la puerta de la rendición. No es en el nivel de la forma donde tiene lugar la rendición, es en el nivel del mecanismo interno que impulsa el comportamiento, que impulsa la reacción y la respuesta a la experiencia de la vida.
Es al mecanismo al que se invita a rendirse, porque el mecanismo es la raíz del sufrimiento. Si no lo vemos, no hay posibilidad de rendición. No podemos forzar la rendición sólo porque sea una bonita zanahoria espiritual que se cuelga como la llave de la libertad. Sí, es la llave de la libertad ― sin esta llave, no hay un verdadero despertar del sueño que se crea a partir de este deseo y aversión inconscientes, el constante «moverse hacia» y «alejarse de» que causa la tensión, la agitación y la inquietud. Pero no podemos forzarlo, tenemos que verlo, tenemos que estar maduros para ello.
Antes de estar maduros para ello, a menudo hay trabajo que hacer a nivel energético, como amar las partes de nosotros mismos que reprendemos o rechazamos. Esto es fundamental, es previo a la rendición. La rendición es como la fruta que cae del árbol cuando está madura ― tenemos que preparar el terreno para ella, pero no podemos forzarla y no podemos crear un principio espiritual a partir de ella. Sólo podemos hablar de ella y señalarla. Y cuando la fruta esté madura, la rendición nos invitará a entrar.
Pero podemos preparar el terreno, estando dispuestos a ver el mecanismo interno de resistencia. Cuanto más lo veas, más verás que es la causa del sufrimiento. Esta voluntad de ver no es un proceso, no es un método. Es más como una oración. No es rogar por algo, ni pedir algo, ni esperar algo. La oración es una apertura ― estar disponible, sin agenda. Si estás realmente disponible, si hay un deseo profundo de conocer la causa del sufrimiento, entonces estás cerca de la maduración.
Y también te darás cuenta de que no es sólo tu sufrimiento, tu sufrimiento es el sufrimiento de todos, porque la causa raíz es la misma. Es la misma para cada ser humano. Es colectiva, es endémica, es la raíz de la locura, es la raíz de la violencia, la raíz de todo conflicto, es la raíz de la guerra. Sin un deseo profundo, no sólo intelectual o filosófico, de descubrir la raíz del sufrimiento, no puede haber transformación. Es como una espina que quieres arrancarte. Pero, en realidad, no eres tú quien la arranca, sino que Dios lo hará por ti, lo divino hace el trabajo.
Pero debes tener la tenacidad, la voluntad, la curiosidad y la profundidad de la investigación. Si no te interesa, no llegarás a la raíz del sufrimiento. Si buscas comodidad en la vida, si buscas una vida sin dolor, nada cambiará. La maduración llega cuando has indagado en la naturaleza de las cosas. Y entonces empezarás a ser sensible a dónde está operando el mecanismo interno que causa el sufrimiento ― verás y sentirás el aferramiento, el rechazo, la negación, la supresión y la evitación.
Otra forma de decirlo es que empezarás a encontrarte con lo que es con ternura, con no violencia, permitiendo que todo esté en el campo incondicional de la conciencia abierta. Todo esto puede ser una especie de práctica viva que nos acerque a la raíz del sufrimiento. Y entonces la rendición es inevitable. El fruto ha caído al suelo del ser.
Amoda Maa ofrece una profunda invitación a todos aquellos que deseen encarnar la verdad de la conciencia despierta en medio de la vida cotidiana. Sus enseñanzas están libres de cualquier ideología y no están afiliadas a ningún linaje o tradición, y sin embargo la verdad luminosa es la misma comprensión no dual en el núcleo de muchas tradiciones espirituales. Surgidas de su propia experiencia directa y expresadas en un lenguaje contemporáneo, estas enseñanzas son relevantes y accesibles para todas las personas de todos los orígenes y culturas.
Desde 2016 vive en Estados Unidos y hoy sus enseñanzas son seguidas por una creciente comunidad global. Ha sido ponente y profesora invitada en conferencias, ha aparecido en revistas, ha sido entrevistada para numerosas emisiones y podcasts, y es autora de varios libros, entre ellos Embodied Enlightenment y Falling Open in a World Falling Apart.
Su vida y su trabajo están dedicados a apoyar una «transformación interior de la conciencia» y a imaginar un nuevo mundo de paz y vida iluminada. Amoda y su marido, Kavi Jezzie Hockaday, son directores espirituales de la Fundación Amoda Maa.
Más información en www.amodamaa.com