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La consciencia es cósmica

por Paul Mullinermedium, 3 de mayo de 2018
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La consciencia, nuestra capacidad consciente, es cósmica, no personal y está en todas partes, dentro y alrededor de todos nosotros.

Un campo-organismo de consciencia que lo experimenta todo, un espacio consciente, existe en todo el Universo y dentro de cada uno de nosotros.

Este organismo cósmico de consciencia nos proporciona nuestra consciencia consciente.

Nuestro cerebro humano, inmerso en esta consciencia espacial, procesa los datos que emergen de nuestros sentidos corporales y coloca al campo de consciencia consciente dentro del contexto de nuestro cuerpo humano único.

Si observamos muy de cerca nuestro cerebro y los otros tejidos y órganos del cuerpo humano dentro de nosotros, descubrimos que las biomoléculas de las que están hechos son en realidad agrupaciones de vibraciones localizadas en un campo cósmico que se extiende por todo el espacio en el Universo.

Este campo existe dentro de todos nosotros y si enfocamos la atención hacia dentro, podemos conectarnos con él, conocerlo de manera intuitiva y sentir que es consciente de sí mismo, una consciencia espacial auto-cognoscente.

Este espacio consciente, que parece existir dentro y alrededor de todos nosotros y en todo el Universo, se abre camino en nuestra vida cotidiana en el mundo a través de nuestra intuición.

Si prestamos atención a la presencia espaciosa de esta inteligencia cósmica dentro de nosotros, podemos descubrir dentro de nosotros una comprensión de la coherencia y no localidad de este campo-inteligencia, la forma en que mantiene todo en el Universo como un todo y es consciente a la vez simultáneamente en todas partes a través de sí misma.

Una inteligencia espacial consciente, sin límites, que existe antes del pensamiento, parece estar presente en todo el espacio y es donde ocurre todo lo que se ve, se conoce y se experimenta.

La consciencia parece ser un atributo de una inteligencia-organismo cósmico viviente en todo el espacio en el Universo, un campo de consciencia no local, que lo experimenta todo, es decir que conoce todo lo que se experimente en todas partes simultáneamente como un único conocer.

Esta inteligencia cósmica espacial parece ser la materia primaria del Universo y todo lo visible es una expresión generada continuamente de ella, una alteración vibratoria en tiempo real de sí misma que le permite ser visible y palpable como árboles, flores y seres humanos.

Al igual que se hace visible la música, cada uno de nosotros parece ser una materialización visible de los flujos de transmisión de información vibratoria que emergen de la inteligencia cósmica.

Una inteligencia cósmica que nos crea a todos nosotros y todo nuestro mundo de la esencia de sí misma al transformar continuamente la energía cósmica en patrones de campo cuánticos dinámicos que nos parecen sólidos, materiales y seres vivos.

La inteligencia cósmica, que llena todo el espacio en todas partes, se expresa a sí misma como un mundo visible facilitando la emergencia dinámica continua de grupos de vibraciones de resonancia tridimensionales a escala cuántica, que interpretamos con nuestros sentidos como la rama de un árbol o la forma de una flor.

Dentro de cada uno de nosotros, la energía cósmica se está transformando continuamente en el surgimiento de las fluctuaciones de campo dinámicas que llamamos la bioquímica celular.

La coherencia y la exquisita ordenación dinámica de la bioquímica celular parecen revelar que una influencia inteligente está orquestando y organizando las biomoléculas que surgen continuamente dentro de una célula viva del cuerpo.

La comprensión intuitiva de que nosotros y todo el Universo visible a nuestro alrededor es una expresión generada en tiempo real de la inteligencia cósmica nos ayuda a tener un sentido más amplio de nosotros mismos como seres humanos vivos.

Podemos llevar esta comprensión intuitiva a nuestra vida diaria enfocando la atención hacia adentro.

El foco de nuestra atención, como los rayos de luz de una lente enfocados en un punto de alta intensidad, tiene una ubicación real en el espacio que nos rodea.

Si hacemos una pausa en la lectura por un momento, podemos apartar la ubicación de esta atención centrada en las palabras en nuestra pantalla y trasladarla al núcleo interno de nosotros mismos.

Podemos mantener suavemente este foco de atención en el núcleo interno de nosotros mismos y dejar que nuestro pensamiento disminuya.

Nuestra atención ahora está enfocada dentro de un espacio auto-consciente que parece estar no solo dentro de nosotros, sino en todo el Universo.

Podemos comenzar a conocernos a nosotros mismos como la inteligencia cósmica que se está expresando a sí misma como un ser vivo y esto puede ayudarnos a vivir mejor ya reconsiderar nuestras nociones sobre la muerte.

El conocimiento intuitivo de la inteligencia de campo cósmica nos ayuda a darnos cuenta de que es consciente del nacimiento, la vida y la muerte de todos nosotros en todas partes, dentro de sí misma.

Podríamos considerar razonablemente que morir dentro de este espacio cósmico consciente es disolverse en una inmensa inteligencia cósmica que reconocemos y conocemos de inmediato.

Una inteligencia cósmica que nos ha conocido conscientemente a cada uno de nosotros, en cada momento de nuestra vida, como una expresión de sí misma.

Paul Mulliner es escritor y artista digital
Fuente: Medium