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Franklin Merrell-Wolff

por Joan Greenblatt
Franklin Merrell-Wolff

Era el 11 de septiembre 1893, y un cambio fundamental se estaba produciendo en el mundo. Swami Vivekananda, discípulo directo del gran santo indio Sri Ramakrishna estaba hablando en el Parlamento de las Religiones del Mundo, y con sus primeras palabras: "Hermanas y Hermanos de América ..." todo el público estalló en una ovación que duró más de tres minutos. Franklin Merrell-Wolff fue uno de los miles que estaban profundamente conmovidos por las palabras del Swami. Él siempre había pensado que la comprensión de la realidad estaba más allá del intelecto, pero al escuchar las palabras de Vivekananda se convirtió en un momento decisivo, porque a partir de ahí dedicó su vida a confirmar esta verdad por sí mismo.

Nació en 1887 en Pasadena, California, hijo de un ministro metodista; su familia invirtió en grandes extensiones de tierra en las zonas costeras del norte de Los Angeles y en el Valle de San Fernando. Franklin se graduó en la Universidad de Stanford en 1911, con especialización principal en matemáticas y especializaciones secundarias en filosofía y psicología. Luego pasó a la escuela de posgrado de Harvard para dedicarse a la filosofía y más tarde, durante la Primera Guerra Mundial, como era objetor de conciencia, trabajó como médico.

Durante su carrera académica, resultó claro para él que tenía que "ir más allá de cualquier cosa contenida dentro de los círculos académicos de Occidente". En consecuencia, abandonó una prometedora carrera en el mundo académico para emprender su búsqueda espiritual. Fue por esta época que se casó con Sarah Merrell, y comenzó su asociación espiritual que duró toda la vida. Franklin se describe a sí mismo:

"Mientras estaba en medio de los debates de un seminario de metafísica que tuvo lugar en Harvard durante el año académico de 1912-1913, vi, de inmediato, que si tal Conocimiento fuera una realidad sería mucho más importante que incluso el más grande logro intelectual dentro de los límites del ámbito sujeto-objeto ... decidí hacer la búsqueda y pagar el precio que fuera requerido. En los años posteriores, más de una vez estuve desanimado y me permitía tener deseos laterales que me conducían a excursiones casuales. Pero siempre regresaba a la búsqueda. Probé varias rutas diferentes, encontrando en todas valores y defectos, y luego, por fin, combinando lo mejor que la India tiene que ofrecer en el campo de la metafísica con lo mejor de la ciencia y filosofía occidental, y luego añadiendo algunas modificaciones por mi cuenta, descubrí un camino que ha demostrado su eficacia."

Durante los siguientes veinte años, Franklin fue capaz de vivir con el dinero obtenido a través de las propiedades de su familia. También a veces llevó a cabo incursiones en la minería del oro. Franklin se involucró profundamente en las tradiciones teosóficas, sufies, e hindúes. En 1936, se sintió atraído por la obra del sabio hindú Shankara y las enseñanzas del Advaita Vedanta. Fue durante este período que él tuvo dos Realizaciones, que se convirtieron en el fundamento de su filosofía. La primera Realización confirmó la perspectiva no-dual de Shankara, y la segunda trascendió la enseñanza en la suya propia, que describió como "Consciencia Trascendental". En los registros escritos de estas revelaciones místicas, las describía como reconocimientos premonitorios. Estas revelaciones estaban en el verdadero "Yo" en relación con la consciencia sujeto-objeto. El "Yo" se entendía como la esencia interna de la subjetividad. Esta idea estaba acompañada por una sensación de alegría e iluminación y una "energía" de gran profundidad.

Después de una meditada reflexión, se dio cuenta de que la verdadera Realización fue un reconocimiento de Nada-Nada que es idéntico al Ser. Reconoció que la luz de la consciencia se volvió entonces sobre sí misma, hacia su fuente, y la "consciencia" fue realizada como plenitud absoluta e idéntica consigo mismo. Para Franklin, esto no era una nueva experiencia, sino un re-conocimiento de la verdad que es, era y siempre será. Descubrió que el conocimiento no-dual de la identidad que trasciende el espacio y el tiempo cambia la base de referencia en la consciencia, trasplantando las raíces de la identidad desde lo relativo a lo trascendente. Posteriormente, comenzó a experimentar el contraste entre la alegría y la libertad del Ser y el vacío del mundo relativo, mientras que sentía profunda compasión por los demás. Se produjo una realización fundamental que resolvió estos contrastes y que él acuñó como "Gran indiferencia-equilibrio". Fue la completa resolución de todos los opuestos – un profundo nivel de reconocimiento de todos los aspectos del Ser. En palabras de Wolff,

"Yo ya no era y Dios ya no era,
sino sólo lo Eterno,
que sostiene todos los Dioses y los Yoes."

Cuando la esposa de Franklin le observaba adentrarse cada vez más profundamente, ella le instó para que describiera lo que le estaba pasando. Después de alguna resistencia y de no sentir la necesidad en sí mismo de hacerlo, cedió y escribió sobre sus experiencias en un libro titulado: Pathways Through to Space, y más tarde en: The Philosophy of Consciousness-Without-an-Object. Abrió su casa todos los domingos para estudiantes que buscaban la Sabiduría Perenne. Los que vinieron fueron cautivados por su claridad y presencia. Habló de un mapa claro de la consciencia superior que extrajo de su propia realización, y se refirió al budismo, al cristianismo y al trabajo de Shankara, a quien consideraba como su mayor influencia. Nunca desarrolló un "método" a seguir por otros ni era partidario de fundar una organización para llevar a cabo su trabajo. En su opinión, la realización no se puede pasar de una persona a otra, pero que uno podría ayudar de manera esencial; en última instancia, la realización viene espontáneamente por sí misma como le ocurrió a él. Para Franklin, la tradición de la iluminación se está renovando continuamente; está al margen de los dogmas y nunca podría organizarse.