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El engaño de la no-dualidad

Por qué dejé la enseñanza y por qué vuelvo a ella

Por Scott Kiloby

Crecí con un trauma, al que le siguieron veinte años de adicción a las drogas y al alcohol. Una vez que dejé de abusar de las drogas y del alcohol, busqué la respuesta a esta pregunta tan fundamental:

«¿Es posible vivir esta vida sin sufrir?»

La mayoría de las técnicas espirituales y terapéuticas que probé a lo largo de los años tuvieron muy poco impacto. Probé muchas cosas diferentes, incluyendo estrategias de pensamiento positivo, «El Secreto», los 12 pasos, la religión y diversas formas de asesoramiento y terapia. Independientemente del enfoque o la modalidad, siempre había algo que no me convencía. Estos enfoques me parecían demasiado «esotéricos»* o, sencillamente, ineficaces. No dudo de que estos diversos métodos hayan ayudado a otras personas. Sin duda lo han hecho. Simplemente, yo no podía dedicarles mucho tiempo porque me parecían demasiado intelectuales o no lo suficientemente experienciales. Me mantenían encerrado en mi mente y no lograban penetrar lo suficientemente profundo en mi condicionamiento y mi sufrimiento. Así que, poco a poco, fui abandonando cada uno de ellos.

*Aquí el autor utiliza la expresión coloquial en inglés “woo woo”, una forma despectiva hacia lo esotérico, místico o supersticioso y a las ideas de la Nueva Era sin base científica o racional.

Solo hubo un enfoque, una práctica que realmente influyó en el curso de mi vida: las «enseñanzas no-duales». Y, irónicamente, si utilizo esas palabras sin el contexto de mi propia experiencia, ¡pueden sonar como las más «esotéricas» de todas! Pero fueron lo único que realmente me llegó al alma. Lo único que quedaba era la posibilidad del «despertar» que proclaman las enseñanzas no-duales.

Pero, ¿qué significa eso? Lo entiendo. Esas palabras pueden sonar a pseudospiritualidad o, en el mejor de los casos, incluso a pseudociencia. Pero si dejamos de lado esas connotaciones y suposiciones, nos queda algo práctico, poderoso y radicalmente diferente de cualquier otra cosa con la que me haya topado para «despertar» del sufrimiento humano.

Así que déjame explicarlo un poco...

¿Qué quiero decir con «realización no-dual»?

A menudo digo en mis charlas que la realización no-dual no es algo «esotérico». Es un cambio real en la experiencia y la consciencia. Me permitió ver que el pensamiento incesante que dominó la mayor parte de mi paisaje mental durante tanto tiempo no tenía nada que ver con quién era yo. Mi verdadero «yo», si es que existe, es la presencia, la quietud en la que surgen esos pensamientos. La realización no-dual cambió por completo mi relación con el pensamiento. Digo esto para que la gente no descarte estas enseñanzas ni las meta en el mismo saco que otros métodos espirituales que son «new age» o ineficaces. Cuando me di cuenta de ello, el impacto no solo fue profundo y poderoso. Literalmente cambió el rumbo de mi vida. Dejé la abogacía. Dejé todo aquello que ya no me resultaba auténtico. Y simplemente empecé a expresarme desde este estado no-dual recién descubierto. Al principio, se trataba solo de expresarme, del mismo modo que un compositor escribe una melodía sobre una estructura de acordes. Pero no tardé mucho en darme cuenta de que, al expresar mi propia experiencia, también podía ayudar a otras personas que sufrían como yo había sufrido en su día.

¿Qué quiero decir con «despertar»?

Esa expresión puede evocar todo tipo de ideas e impresiones. A veces, cuando oímos a alguien hablar de estar «despierto» o «iluminado», esa energía irradia un aire de superioridad y ego. Lo que realmente quiero decir con «despertar» es mucho más sencillo que eso. Simplemente significa darme cuenta de que el ego no soy yo y vivir en el momento presente, en lugar de estar todo el tiempo en mi cabeza. La sencillez de esto es preciosa y, sin embargo, la experiencia real de estar en el momento presente va radicalmente en contra de nuestro condicionamiento. Se nos enseña a identificarnos con nuestros pensamientos a un nivel tan profundo que liberarnos verdaderamente de ese hábito supone un cambio radical en nuestra vida.

¿Y cómo fue empezar a «despertar»?

Aún no había asumido del todo el hecho de que, mientras ayudaba a los demás, seguían surgiendo en mí cuestiones que no se habían resuelto mediante la realización de la presencia. ¡Había sido un alumno tan aplicado de las enseñanzas desde el momento en que las descubrí! Al principio, todos los días, durante todo el día, permanecía en la conciencia, observando cómo los pensamientos iban y venían sin darles importancia ni creer en ellos. Sentía las emociones directamente, sin pensamientos al respecto. Hice todo lo que las enseñanzas me indicaban. ¡Y funcionó! Puedo decir con toda sinceridad que el cambio que se produjo en 2007 se ha mantenido en mí hasta el día de hoy. Incluso mientras estoy aquí sentado escribiendo esto, la presencia se siente como la base de mi experiencia. Estoy viviendo en el aquí y ahora.

Cuando las enseñanzas no-duales dejaron de ayudarme

Pero, aquí y ahora, me di cuenta de que ciertos patrones de pensamiento, desencadenantes y conductas adictivas se aferraban con uñas y dientes. También estaban surgiendo nuevos desencadenantes. Los viejos traumas volvían a aflorar. Pasé tres años sumido en una feroz adicción al sexo, DESPUÉS del despertar. Y no se lo conté a nadie. No lo mencioné en las reuniones, ni en los libros, ni siquiera a mis amigos. La vergüenza me obligaba a vivir solo con todo esto. Al fin y al cabo, si soy un maestro no-dual, ¿cómo podría explicar todo esto? ¿Cómo podía estar ocurriendo todo esto DESPUÉS del despertar? ¿Me había perdido algo? ¿Acaso no estoy realmente despierto? Todas esas eran preguntas que surgían en un momento u otro.

La verdad es que el paso a la presencia no fue más que un comienzo. Fue el inicio de ver todo aquello dentro de mi condicionamiento que había permanecido oculto e inconsciente durante toda mi vida. Sin embargo, cuando busqué enseñanzas que me ayudaran a comprender este proceso posterior al despertar, encontré muy poca ayuda. De hecho, la mayoría de los maestros parecían rehuir incluso hablar de cualquier tema relacionado con cuestiones posteriores al despertar. Y algunos parecían incluso llevar a la gente a creer que no existe tal cosa como un proceso o una encarnación posteriores al despertar. Obviamente, las enseñanzas no-duales se volvieron casi inútiles para mí. Me alejé de ellas por completo. La presencia se había convertido en mi experiencia. Pero eso era todo en lo que esas enseñanzas podían ayudarme. La mayoría de las enseñanzas guardaban un silencio absoluto sobre el trauma, la adicción, etc.

¡No me malinterpretes! Tras el cambio, el sufrimiento en mi vida disminuyó enormemente. La quietud silenciosa se ha mantenido todo este tiempo. Pero ciertos desencadenantes no desaparecieron con ese cambio. Me sentí un poco solo al intentar averiguar dónde encontrar las respuestas a los problemas posteriores al despertar. Nadie parecía querer hablar de ello.

La indagación para dejar de eludir

Las indagaciones que mi equipo de facilitadores y yo hemos desarrollado eran, para mí, la pieza que me faltaba. Por fin, gracias a la indagación, tenía una forma de observar y soltar los desencadenantes y demás sufrimiento que seguían surgiendo. La vida se convirtió en una rica exploración una vez desarrolladas las indagaciones. Sentía como si estuviera explorando mi condicionamiento de una forma totalmente nueva. Y, gracias a la indagación, ya no tenía que eludir los desencadenantes ni los traumas. Ya no tenía que limitarme a intentar volver a la presencia cuando se desencadenaba un desencadenante. Descubrí que volver a la presencia en medio de un desencadenante, en realidad, empeoraba las cosas. A veces me sentía atrapado en la presencia, como una forma de esconderme de la vida. En cambio, con la indagación, aprendí a atravesar mi sufrimiento directamente, en lugar de intentar refugiarme en la falsa seguridad de la presencia. Si hay algo que he aprendido es que la presencia, por sí sola, no es la respuesta cuando se trata de estos temas tan espinosos. Tiene que ocurrir algo más, un tipo diferente de exploración. En la indagación, exploramos nuestro condicionamiento desde la perspectiva de la presencia. Pero no utilizamos la presencia como un escondite ni como una forma de eludir estos temas. Abordar los temas directamente y con destreza mediante la indagación fue la respuesta que había estado buscando.

El engaño de las enseñanzas no-duales

Al mismo tiempo, iba conociendo a muchos otros maestros. Mantenía conversaciones privadas con ellos sobre su experiencia tras el despertar. En algunos casos, los maestros acudían a mí para consultarme sobre cuestiones que les surgían tras el despertar. En algún momento, me di cuenta del engaño involuntario que suponían las enseñanzas no-duales. Es un egaño inocente. Sin mala intención. Pero, aun así, es un engaño. El engaño consiste en que todos estos maestros, incluyéndome a mí mismo, estábamos y habíamos estado lidiando con problemas posteriores al despertar, pero muy pocos hablaban de ello (con la excepción de Adya y algunos otros). ¿Por qué se ocultaba esto al público? Quizá porque la verdad real de la vida no vende. Quizá la gente prefiera creer en el cuento de hadas de que una realización no-dual siempre pone fin al sufrimiento de forma completa y definitiva. O quizá todos estos maestros simplemente se enfrentaban a la simple y llana vergüenza humana, la misma que me impedía hablar de mi adicción al sexo u otros problemas. Independientemente de las razones de este engaño, lo vi tan claramente que dejé de enseñar durante casi cinco años. Muy pocos vídeos en YouTube. Un retiro al año. Me alejé literalmente de ese ambiente porque me parecía que «algo no iba bien».

La «mosca cojonera de la no-dualidad»

Ahora he vuelto. Pero no puedo considerarme un maestro de la no-dualidad. Lo que hago, y lo que hacen mis facilitadores, NO es enseñar. Es una exploración, una mirada honesta y auténtica y una aceptación del lado humano que todos tenemos. Y esta exploración es mucho, mucho más amplia de lo que abordan las enseñanzas no-duales. Sin duda, abarca la conciencia. Pero también se adentra en áreas a las que, en mi caso, las enseñanzas no-duales no podían llegar. Es decir, por fin encontré una forma de acabar con los patrones y desencadenantes más obstinados que habían ido surgiendo tras el despertar.

En lugar de ser un maestro, soy más bien como la mosca cojonera de la no-dualidad. Cada vez que los maestros de la no-dualidad hacen una promesa que no pueden cumplir, quiero señalarlo. Quiero señalar cualquier mentira que salga de mi boca o de la boca de otros maestros. No estoy haciendo esta denuncia desde un lugar de ira o enfado. Lo hago desde mi propia experiencia. Yo también me creí la mentira, igual que tantos otros: la mentira de que el despertar es un acontecimiento que pone fin a todo sufrimiento. No estoy aquí para alejar a la gente de las enseñanzas no-duales. De hecho, la verdad es justo lo contrario. Estoy aquí para animar a más gente a acercarse a estas enseñanzas. Pero, a medida que se acercan, me sitúo, metafóricamente, en la entrada, para recordarles que no crean todo lo que oyen —o no oyen— de boca de los maestros. No os creáis esas tonterías. Sí, la realización no-dual es algo profundo que te cambia la vida. No, no es la respuesta a todo el sufrimiento.

De esta forma, simplemente quiero decir la verdad, no solo sobre mí mismo, sino también sobre las propias enseñanzas. La única forma en que podría siquiera empezar a decir la verdad, como estoy haciendo ahora, es a través de la indagación sobre la vergüenza. Me imaginé cómo sería si todo el mundo supiera la verdad sobre mi experiencia. Y, a medida que la vergüenza afloraba, se fue desprendiendo de mí. Eso me liberó para abrir la boca, para ser la mosca cojonera de este engaño.