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Artículos - Melvin McLeod

Woman meditating
Photo by A. Jesse Jiryu Davis

Cómo el mindfulness conduce a la iluminación

Por Melvin McLeod 22 de mayo de 2024

Melvin McLeod explica cómo el budismo utiliza el mindfulness (atención plena) para desarrollar la sabiduría que nos libera del sufrimiento.

La atención plena es una capacidad básica de la mente, y se practica por muchas razones diferentes, tanto espirituales como seculares. El budismo usa la atención plena de una manera única y poderosa―para desarrollar la sabiduría. Esta combinación de atención plena y sabiduría es la definición básica de la meditación budista. Es la clave del camino hacia la iluminación.

El budismo es la religión de la sabiduría. El problema que aborda el budismo es el sufrimiento, y su remedio definitivo es la sabiduría. Causamos sufrimiento de muchas maneras, pero todas ellas tienen su raíz en nuestra ignorancia básica sobre lo que realmente somos nosotros y nuestro mundo. Al malinterpretar la naturaleza de la realidad, nos obsesionamos con la ilusión de un yo personal sólido que luchamos por proteger y complacer. Manipulando cualquier mundo igualmente ilusorio, causamos dolor y sufrimiento a nosotros mismos y a los demás en una lucha sin sentido y sin fin.

Podemos mitigar este sufrimiento de diversas maneras ―sanando nuestro trauma, controlando nuestro comportamiento, cuidando a los demás― y todo ello ayuda. Pero la única solución real es cortar el sufrimiento de raíz, que es nuestra ignorancia básica sobre la verdadera naturaleza de la realidad. Lo hacemos utilizando la herramienta más poderosa de la vida: la mente consciente.

La mente normal e indómita no puede permanecer en un mismo lugar durante mucho tiempo. Obsesionada con sus proyecciones, revolotea sin cesar entre pensamientos, sentimientos y percepciones. No puede concentrarse el tiempo suficiente como para desarrollar una sabiduría real sobre nada.

La mente domesticada que desarrollamos en la meditación consciente tiene el poder de concentración que necesitamos para comprender la realidad en profundidad. Es tranquila y estable. Está despierta y es inteligente. Podemos colocar esta mente donde queramos, durante el tiempo que necesitemos.

Con la mente enfocada de la atención plena, podemos desarrollar la sabiduría y la comprensión correcta de la realidad que nos libera de la ignorancia básica y del sufrimiento que esta causa. Este uso de la atención plena para cultivar la sabiduría es el secreto de la meditación budista.

Entonces, ¿qué descubrimos cuando observamos con claridad y profundidad la realidad de las cosas con una mente atenta?

Vemos que todas las cosas, incluidos nosotros mismos, son impermanentes, carecen de un yo sólido e implican sufrimiento. Estas son las tres características de la existencia, y comprenderlas es la base del camino hacia la iluminación. Nos damos cuenta de que no hay nada sólido que debamos defender ni nada sólido a lo que podamos aferrarnos, que toda nuestra lucha por la supervivencia es innecesaria. Estamos en paz.

En la práctica del budismo Mahayana, podemos ir aún más lejos. Al observar profundamente todo lo que experimentamos, vemos que la realidad está vacía de todas las características, definiciones o identidades que le atribuimos. El mundo de dualismos en el que vivimos ―el mundo relativo de esto frente a aquello, dolor frente a placer, existencia frente a no existencia, ad infinitum― no tiene ninguna base en la realidad. Con esta comprensión del vacío, trascendemos todo miedo y liberamos nuestra compasión natural.

Incluso podemos centrar la mente consciente en la naturaleza misma de la mente. Normalmente nos fijamos en los productos de la mente: percepciones, pensamientos, emociones. Ahora dirigimos nuestra atención hacia quién o qué los está experimentando.

Examinar la naturaleza de la mente en sí misma ―la mente observando a la mente― es clave en tradiciones budistas como el Zen y el Dzogchen. Pregúntate: ¿quién o qué está sintiendo estos sentimientos? ¿Pensando estos pensamientos? ¿Percibiendo estas formas? El filósofo zen Dogen llamó a esto «volver la luz hacia dentro» y «dar un paso atrás».

Si hay algo que pueda llamarse «nosotros», es esta mente que está experimentando. Cuando la observamos con claridad y con la mente estable de la atención plena, vemos que está despierta, llena de compasión y completamente abierta, como el espacio. No tiene características, como forma, color, centro o identidad. Sin embargo, es la fuente de todo lo que somos y experimentamos. Es, como dice un canto tibetano, «nada en absoluto, pero todo surge de ella». Reconocer y descansar en este espacio abierto y despierto es felicidad y libertad.

Por último, en el budismo Vajrayana utilizamos la mente estable de la atención plena para visualizar ―y luego experimentar directamente― toda la realidad como un mandala, una tierra pura. Vemos el mundo a través de los ojos despiertos de un buda. Todos los fenómenos se experimentan como el juego de la mente de la sabiduría―alegre, vívida, primordialmente pura y sagrada.

Nos damos cuenta de que la sabiduría no es algo que tenemos. Ni siquiera es lo que somos. Es lo que todo es. Al igual que Buda, vemos que no hay ningún problema inherente a la vida―la realidad es perfecta tal y como es y nosotros estamos completos. Ya no luchamos porque no lo necesitamos.

¿De verdad puede ser tan sencillo? ¿Practicar la atención plena, desarrollar la sabiduría y acabar con todo el sufrimiento? Sí, según el budismo, es así de sencillo (aunque no fácil). Eso es porque nosotros y la realidad somos buenos. La bondad es la realidad. Nuestro único problema es que no lo sabemos. Por eso la sabiduría es la respuesta.

El budismo compara la ignorancia con las nubes que oscurecen el sol. Las nubes son la lujuria, la codicia, la indiferencia, el egocentrismo y todas las demás manifestaciones dolorosas de nuestra ignorancia básica. El sol es nuestra verdadera naturaleza iluminada, que siempre brilla aunque no podamos verla a través de las nubes.

La buena noticia del budismo es que las nubes son solo temporales. La sabiduría que desarrollamos utilizando el poder de nuestra atención plena dispersa las nubes de la ignorancia y el sufrimiento y deja que brille con fuerza el sol de nuestra verdadera naturaleza, nuestra iluminación y bondad naturales. Este es el regalo que nos brindan la atención plena y la sabiduría―nuestra iluminación.

Melvin McLeod es el editor general de Lion's Roar
Traducción de María Gemma Cabriada Pérez

Fuente: Lion's Roar