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Libros - Ramana Maharshi

sri ramana gita

Sri Ramana Gita

Detalles del libro:

Título: SRI RAMANA GITA
Título Original: Sri Ramana Gita
Autor: Ramana Maharshi
Nº de páginas: 136
Editorial: Sirio
Año de edición: 2009
ISBN: 978-84-7808-675-7

Comenario:

Esta edición es la traducción al castellano por parte de Ramiro Calle y Simón Mundy de esta curiosa obra escrita en 1917, originalmente en sánscrito, por un discípulo de Sri Ramana llamado Ganapati Muni y, en ocasiones como en la presente edición, Vasishta Ganapati.

Este discípulo de Sri Ramana compuso esta obra a la manera tradicional, es decir, en forma de versos con su particular métrica y con una invocación preliminar a Ramana Gita Ganga que a continuación reproducimos y que nos puede servir de ejemplo de cómo encaraban estos seres la instrucción sobre el Sí mismo: "Este puro Ganges, Gita Ramana, brota de la majestuosa montaña, Sri Ramana, y, fluyendo a través de la poesía de Ganapati, elimina impureza a cada paso y llega al océano del corazón devoto".

Aunque el Sri Ramana Gita está escrito en forma de versos estos recogen también preguntas de diversos discípulos al Maestro y las respuestas de éste. Ganapati Muni reunió estas preguntas y respuestas en dieciocho capítulos, seguramente recordando a La Bhagavad Gita, que versan sobre las dudas fundamentales de todo buscador. Hay algunos verdaderamente curiosos como los llamados "soltando el nudo", "sobre la compatibilidad entre el conocimiento y los poderes psíquicos" y "sobre las mujeres dispuestas a la renuncia". En definitiva, como su propio título indica, un maravilloso canto dedicado al Maharshi.

Recensión por José Manuel Lagunas

Ramana Maharshi y su enseñanza

Ramana Maharshi fue un maestro perfecto. Tras haber obtenido la realización del Yo desde muy joven, dedicó el resto de su vida a impartir la más alta instrucción espiritual por medio del silencio (con su luminosa presencia) y con enseñanzas orales escuetas y directas. Aunque él consideraba útiles todas las técnicas de los diferentes yogas (hatha-yoga, control de la respiración, japa, meditación ... ), sabía que conducen al sosiego de la mente y a la captación del Ser, y proponía, como método más fiable y menos lento, la investigación directa del Yo, inquiriendo sin descanso: ¿Quién soy yo? Si bien estimaba que tal auto-indagación (vichara) es una vía directa hacia el propio Ser, también consideraba que esta instrucción era para mentes ya maduras y que muchos practicantes tenían que servirse de otros métodos menos elaborados, como la devoción y la entrega.

¿Quién soy Yo? Ramana Maharshi, el sabio de Arunachala, invitaba a descubrir la naturaleza real que hay en cada ser humano por encima del cuerpo, del órgano psicomental y de la máscara de la personalidad. ¿Quién soy yo? no es una fórmula verbal o conceptual, sino la de una disposición de ánimo, un anhelo espiritual que nos permite saturarnos de la aspiración de querer descubrir quién reside en nosotros mismos como la verdadera identidad, como la última realidad que no cambia.

La identificación con el cuerpo y el órgano psicomental da por resultado el ego. La mente pensante, exteriorizada a través de deseos y aversiones, no es capaz de percibir el testigo que reside detrás de ella. Proyectada hacia lo fenoménico, se convierte en alimento que engorda el ego; pero la mente serena, capaz de retrotraerse a su propia raíz, a su propia fuente, se convierte en puente hacia el Yo. La pregunta ¿Quién soy yo?, que despierta ese anhelo de sentir realmente al que siente, de captar al que percibe, rompe la cadena de la ideación y va situando la mente en su origen. Cuando la mente se establece en su origen, se adquiere la experiencia de Yo Soy, una vivencia profunda de pura consciencia que permite, como él declaraba, conseguir la Perla del Yo.

Antes de desencarnar, Ramana Maharshi prometió a sus discípulos que seguiría siempre en ellos. ¿Adónde podría ir yo?, les preguntó con su contagiosa actitud amorosa. Y, ciertamente, Ramana Maharshi está siempre entre nosotros porque, en esta época babélica en la que proliferan de tal modo los falsos maestros espirituales, él es más que nunca el estimulante e inolvidable ejemplo sempiterno del guía que, liberado de su ego, forma una unidad con el aspirante espiritual. No se trata de dos corazones, sino de uno solo. Cuando leemos sus enseñanzas, sentimos como si éstas brotaran de nuestro propio interior. Y es así porque, como Bhagavan tantas veces dijera, el gurú, la deidad, se manifiesta dentro de nosotros como nuestro propio Yo.

En esta pequeña obra se encuentra la esencia de la enseñanza de Ramana Maharshi. Hace dos años tuvimos la fortuna de traducir los Aforismos del sabio de Arunachala. Ahora, por gratificantes designios del karma, nos hemos deleitado traduciendo este Sri Ramana Gita, que es, en palabras, mucho más que todas las palabras de este mundo. Es una invitación a la renuncia que el Ramana siempre propiciará. La renuncia de nuestro ego, de nuestra propia ignorancia, del samsara que ocupa nuestra mente ofuscada. Esa es la más alta austeridad, la que nos permite descubrir lo que nunca hemos dejado de ser, la que nos impulsa a viajar y a llegar al lugar de donde jamás hemos partido, la que nos obsequia con la ambrosía de nuestro Ser.

Ramiro A. Calle
Simon Mundy
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