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Ser lo que soy
Espiritualidad sin esfuerzo ni laberintos mentales

Ser lo que soy

Querido lector que te acercas a estas páginas, si no tienes mucho tiempo para leer este libro, basta con que leas el siguiente párrafo, que forma parte del final del último laberinto y que constituye la conclusión de todo el texto:

«No es necesario acogerse a ninguna religión o escuela espiritual determinada, aunque puede hacerse si lo consideramos conveniente. No es necesario viajar a la India o cualquier otro país exótico, aunque se puede hacer si así apetece. No es imprescindible estar supervisado por un maestro, aunque podemos hacerlo si lo creemos útil. No es necesario leer ninguna escritura antigua ni ningún libro moderno, aunque somos libres de hacerlo si nos gusta. No es necesario acudir a ningún encuentro espiritual, ni conferencia, ni taller, ni cursillo, aunque no es inconveniente tampoco. No es necesario imitar a ningún sabio modelo, aunque puede hacerse si eso nos atrae y nos lo “pide el cuerpo”. Para recorrer el viaje espiritual no es necesario ni siquiera moverse de la propia silla, lo relevante, no es el camino con sus vueltas y laberintos, sino, simplemente, la aceptación del camino que nos vemos recorriendo».

Si además de conocer la conclusión del libro, deseas saber cómo se justifica esta, puede ser recomendable seguir leyendo el resto del texto. Si después de leerlo, concluyes que no estás de acuerdo con sus conclusiones y prefieres no tomar en consideración sus aseveraciones, seguro, seguro, que eso será también lo mejor para ti.

Detalles del libro:

  • Título: SER LO QUE SOY
  • Subtítulo: Espiritualidad sin esfuerzo ni laberintos mentales
  • Autor: Benjamín Pérez
  • Próglogo de: Dora Gil
  • Editorial: Letra Minúscula
  • Año de edición: Febrero 2020
  • Nº de páginas: 156
  • Encuadernación: Rústica
  • Formato: 13.9 x 21.5
  • ISBN: 978-8418149207
  • enlace amazon
  • También disponible: Versión Kindle

Prólogo

El viaje espiritual, el camino a seguir, ha sido siempre la gran paradoja. Desde la perspectiva real de lo que somos, no hay ningún recorrido que hacer. "Todo está aquí, en este instante. El encuentro con la Verdad no requiere ni el más leve movimiento hacia otro sitio ni demanda ni un solo segundo de espera. Si así fuera, no podríamos confiar en lo hallado, ya que al situarlo fuera de la realidad presente ¿qué garantía tendríamos de que nuestro hallazgo fuera consistente? Si lo que busco no está aquí, eso que encuentre podrá escapárseme en cualquier momento.

Sin embargo, desde la identificación con la mente condicionada que se mueve en el tiempo, esta realidad no nos es accesible con frecuencia, al estar velada por la confusión con el mundo de los objetos, en los que se invierte automáticamente toda nuestra atención. Desde esa identificación con las películas que parecen suceder en nuestra vida, experimentamos un sentimiento de estar lejos o perdidos de la Verdad. Si comparamos la Verdad con la pantalla sobre las que esas películas se proyectan, comprendemos que no hay ningún camino que hacer para reconocer a la pantalla, pero al personaje de la película, sumido en la agitación del argumento, puede parecérselo. Y desde su perspectiva (que es la más habitual) sí sería necesario un proceso, un aquietamiento en el que poder cuestionarse sus argumentos, en el que aprender a contemplar, observar o indagar lo que estaba dando por cierto, permitiéndose por fin, descansar en la que siempre fue su verdadera naturaleza. En un lenguaje cercano, accesible, lleno de imágenes, Benjamín nos acompaña facilitando esta comprensión. Los laberintos en los que la pequeña mente se pierde o se queda atascada, han sido escogidos con una gran lucidez. Albergan el potencial de aligerar y liberar la investigación de obstáculos innecesarios, si el lector se decide a observar en la inmediatez de su propia experiencia cómo estos presupuestos de la mente condicionada interceptan la claridad autoevidente de la conciencia. Son una invitación a una autoindagación comprometida que cada cual puede practicar en el ámbito de su cotidianeidad... Si tuviera que resaltar algo del valor de estas páginas, sin duda sería el espacio amable del que surgen. Lo que se expresa en ellas, además de ser valioso en sí, brota de un cálido anhelo de hacer accesibles verdades que, con frecuencia, no llegan a ser comprensibles para muchos, al ser expresadas en un lenguaje quizás restringido a las mentes familiarizadas con las filosofías no-duales.

El autor, partiendo de su experiencia y apasionado por ella, se afana por compartir su comprensión con todo aquel que se sienta llamado a ver realmente, más allá de la reducida percepción que vela la Verdad, siempre disponible. Para ello, despliega todo un arsenal de recursos explicativos que, utilizados con un sentido pedagógico y un gran amor, facilitan un acercamiento sencillo a la simplicidad máxima de LO QUE ES. Te invito, lector, a dejarte inspirar por el anhelo de Verdad que mueve a Benjamín, a permitirte ser como un niño, curioso y abierto al conocer.

Te invito a explorar en tu experiencia de la mano de un verdadero amigo, un compañero del viaje auténtico, sin tiempo y sin espacio. Que estas páginas puedan inspirar tu «travesía» hacia ti mismo en la inmediatez de este instante.

Dora Gil