Ruta de Sección: Inicio > Libros > Artículo

Libros - Jean Klein

Quien soy yo
La búsqueda sagrada

Quién soy yo - La búsqueda sagrada

«Pregunta: En ciertas situaciones de mi vida me siento bloqueado por un miedo que me inhibe de actuar. ¿Cómo puedo liberarme de este obstáculo?

Jean Klein: En primer lugar libérate de la palabra, del concepto ‘miedo’. Está producido por la memoria. Mira únicamente la percepción. Acepta la sensación totalmente. Cuando la personalidad que juzga y controla está completamente ausente, cuando ya no hay una relación psicológica con la sensación, entonces hay realmente aceptación y apertura. Sólo en la aceptación sin alguien que acepta se produce la verdadera transformación.

Nosotros somos en esencia uno con toda la existencia; cuando sinceramente nos observamos a nosotros mismos no hay, en última instancia, un observador, sólo observación-consciencia.»

En su ya conocido, claro y lucido estilo, Jean Klein nos ofrece un libro fundamentalmente referido a nosotros mismos, acerca de nuestra propia realidad y cómo iniciar la realización de nuestra verdadera naturaleza, nuestra tranquilidad interior y totalidad.

Jean Klein

Jean Klein, autor de varios libros sobre no-dualidad, pasó varios años en India investigando profundamente la filosofía Advaita y el yoga. Desde 1960 estuvo trasmitiendo su enseñanza en Europa y Estados Unidos de América hasta 1998, dejando discipulos como Francis Lucille; Eric Baret; Jean-Marc Mantel y otros.

Más información

Detalles del libro:

  • Título: QUIÉN SOY YO
  • Subtítulo: La búsqueda sagrada
  • Título Original: Who Am I? The Sacred Quest
  • Autor: Jean Klein
  • Recopilado y redactado por: Emma Edwards
  • Traducción de: Ramón M. Castellote
  • Editorial: Via Directa Ediciones
  • Año de edición: Febrero 2026 / Nº de páginas: 226
  • Encuadernación: Rústica
  • Formato: 14 x 21.5
  • ISBN: 979-1399101300
  • edicionesvia
  • enlace amazon

Prefacio

Este libro vio la luz a través de unos diálogos que tuvieron lugar en distintos países con personas de todas las sendas de la vida y, especialmente, a través de unas estimulantes conversaciones que sostuve con Emma Edwards. Estas tocaron a menudo la frontera de lo inexpresable. Le estoy profundamente agradecido a ella por poner por escrito lo que no es fácil escribir, la formulación más próxima a aquello que está más allá de las palabras, para que la mente del lector pueda ser avivada y esclarecida. Sólo una mente clara se atreve a entregarse a su Origen, aquello que ha sido y que siempre será.

Al escribir esto, me vienen a la mente algunas frases de las Cartas de Platón:

«Desde luego que yo no he compuesto obra ninguna con respecto a ello, ni lo haré en el futuro, ya que no hay manera de ponerlo en palabras como sucede con otros estudios. La familiarización con ello debe venir más bien tras un largo período de atención a la enseñanza en el tema en sí y de íntima convivencia, cuando de repente, como un fuego encendido por una chispa saltarina, ello se despierta en el alma y en un instante se convierte en algo vivo por sí mismo».

Jean Klein

Prólogo

P. ¿Qué puedes darme?
R. Estar aquí es dar.

P. ¿Qué se da?
R. Lo que tú pides.

P. ¿Qué estoy pidiendo?
R. Recuerda lo que te ha traído aquí, el motivo.

P. Curiosidad.
R. Pareces demasiado serio como para haber venido simplemente por curiosidad, del mismo modo que podrías ir a un circo. Antes de que formulases tu deseo, ¿qué había? ¿Tal vez una sensación de falta de algo?

P. Puede ser. Pero, ¿falta de qué?
R. De estar relacionado. Ha sido la soledad la que te ha traído aquí. El origen de toda carencia es sentirse aislado.

P. Sí...es verdad. Si he de ser completamente franco conmigo mismo, debo admitir que a menudo me siento aislado. No puedo entenderlo, dado que tengo tantos amigos.
R. Tú no te nutres de la totalidad. Te tomas a ti mismo por individuo. No puedes vivir en la autocracia.

P. ¿Cómo puedo llegar a ser nutrido por la totalidad, como tú dices?
R, Tú eres el todo. Sólo tienes que ver que tú piensas que eres una fracción.

P. Si el tomarme a mi mismo por individuo se ha convertido en un reflejo, ¿qué puedo hacer por ello?
R. Simplemente observa el mecanismo. Por el hecho de verlo ya estás fuera de él. Puede que continúe por un tiempo, pero ya no es alimentado por tu participación. Este mecanismo está en tí, pero tú no estás en él. En el momento en que lo ves, el reflejo ya no se ve enfatizado. Así, cuando lo ves claramente, ello te revela a ti como el que ve.

P. En el hecho de mirar a algo hay ya una relación de espacio, ¿no es así? Yo no puedo ver realmente algo si estoy justo dentro de ello.
R, Exactamente. Observa que sólo te conoces a ti mismo en constante producir, en memoria. Haces esto para la supervivencia de la imagen del yo. Pon fin a toda proyección y permanece en una alerta receptiva. Es un estado pasivo-activo. En momentos libres de producción, hay apariciones espontáneas que finalmente reconocerás como tu ser, tu totalidad, tu presencia. Primero reconoces la quietud y, después, tú eres ella. Te sientes como algo autónomo, es decir, no identificado con lo que te rodea. Y entonces es posible la relación verdadera.