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Libros - Sergi Torres

¿me acompañas?
una invitación a despertar

¿Me acompañas?

Detalles del libro:

Título: ¿ME ACOMPAÑAS?
Subtítulo: Una invitación a despertar
Autor: Sergi Torres
Nº de páginas: 160
Editorial: Ediciones Urano
Año de edición: Marzo 2017
ISBN: 978-84-7953-976-4

Descripción:

Este libro es una invitación a reflexionar sobre uno mismo y la propia existencia desde una mirada nueva. A internarse en el reino de la posibilidad para decir sí a la vida, al universo, al instante. Es una invitación, por encima de todo, a despertar.

Igual que en sus conocidos "encuentros", el autor que llena teatros y conquista las redes, entabla en este libro una charla íntima y sincera para acompañarnos en una experiencia viva y palpitante de autodescubrimiento. Con grandes dosis de empatía y humor, Sergi Torres construye amables meditaciones en torno a los protagonistas de nuestra experiencia humana ―sentimientos, pensamientos, opiniones, creencias― en el transcurso de las cuales, casi inadvertidamente, se irá abriendo un nuevo espacio de luz y verdad. Porque más allá de la mente, al otro lado de eso que conocemos como "realidad", se encuentra la presencia, esa conciencia universal que transforma la dualidad en unidad, el rechazo en aceptación y el sufrimiento en paz.

Más que un libro, una experiencia consciente y transformadora en la que el verdadero maestro, a la postre, es uno mismo.

"Durante más de una década he conocido a muchos maestros espirituales, referentes internacionales, y, aunque Sergi no va de maestro espiritual ―no va de nada―, es sin duda uno de los más coherentes."

Gaspar Hernández
 

El nuevo libro de Sergi Torres,
impulsor de una nueva conciencia
que expande mentes
y abre corazones.

Te propongo un viaje al interior de ti mismo. A mirar lo que no se ve a simple vista, a cruzar al otro lado del miédo, más allá de la realidad. Aquí, ahora, en este mismo instante, para que empieces a contemplar la vida en toda su plenitud.

Descubrirás que estás viviendo tu momento de máximo esplendor, porque la vida te brinda cuanto necesitas para aprender y disfrutar. Te darás cuenta de que tu propio miedo es la única frontera que te separa de la verdad, la belleza y la bondad. Comprenderás que todo eso que veías ahí fuera estuvo siempre aquí dentro. Y experimentarás que, si atraviesas el miedo y te abres a la vida, el universo se revela en toda su perfección.

Te invito a dejarte hechizar por el misterio de la vida. A asomarte al interior de la consciencia misma.

¿Me acompañas?

Sergi Torres
Sergi Torres

Nació en Barcelona en 1975 y actualmente comparte su propia experiencia de autoindagación. Es escritor y facilitador de charlas y talleres a los que llama “encuentros”, consciente de que la palabra no sirve para expresar la verdad, pero sí para invitar a las personas a encontrarla. Fisioterapeuta de formación, Sergi dejó su profesión hace 10 años para seguir su llamada interna. En estos momentos desarrolla un ciclo mensual de encuentros en el Teatro La Villarroel de Barcelona y es invitado a congresos, encuentros y charlas en España, Latinoamérica y Estados Unidos.. / Más sobre Sergi

Introducción: ¿Me acompañas?

He desplegado unas alas de confianza en el espacio y he planeado hacia el infinito, dejando atrás lo que otros se han esforzado por ver desde la distancia. Aquí no había un arriba ni un abajo, ni un límite ni un centro. He visto que el Sol tan sólo era otra estrella y que las estrellas eran otros soles, cada uno de ellos escoltado por otras tierras como la nuestra. La revelación de tal inmensidad fue como enamorarse.

Giordano Bruno (1548-1600)

A finales del siglo XVI el monje dominico Giordano Bruno tuvo una revelación en la que pudo ver más allá de los establecimientos intelec­tuales, espirituales y científicos de su época. En un contexto en el que no había libertad de pensamiento y en el que se daba por hecho que la Tierra era el centro del universo, Giordano vio un reino infinito donde nuestro Sol no era más que un sol entre muchos otros y nuestra Tierra no era más que un planeta de entre muchos otros planetas. Giordano terminó su estadía en nuestro mundo quemado en la hoguera por ser fiel a un conocimiento que desafiaba a toda una época. Él simplemente se había enamorado de la libertad.

Todo ser humano consciente o inconscientemente busca paz men­tal. Esta paz tan anhelada sólo llega hasta este mundo a través de una mente liberada de sus asfixiantes fronteras personales, que aparentan darle cobijo y seguridad. No es real la seguridad que ofrecen los límites de nuestra personalidad.

Todo ser humano que se pregunte, desde lo más profundo de su corazón, por la realidad que existe más allá de su concepción perso­nal de las cosas, tiene derecho a encontrarla. Dicho encuentro, sin embargo, siempre va a desafiar cualquier establecimiento humano de la clase y de la época que sea. De hecho, el cuestionamiento, en sí mismo, ya nos resulta desafiante.

He visto un mundo humano en el que sólo se refleja la unidad de la conciencia universal. Colectivos de personas organizados por la natura­leza de su unidad, inherente a un universo amoroso. Todos al servicio de los demás y cada uno de ellos dentro de un estado de perfecta reali­zación, sin rastro de miedo psicológico. En ese estado, el amor, la paz y la creatividad son los únicos habitantes de la mente, una mente en per­fecto equilibrio con el corazón y un corazón que abraza sin miedo nues­tras partes más básicas e instintivas.

Giordano Bruno dijo que la revelación de tal inmensidad fue como enamorarse, porque descubrió que el conocimiento y el amor son la misma cosa. Y he aquí nuestra gran ignorancia: el conocimiento y el amor son la misma cosa. Se requiere tan sólo un ser humano para despertar a tu mente de esa ignorancia, y ese ser humano eres tú mismo ejerciendo tu derecho a conocer la verdad que encierras dentro de tu olvido.

Cuando estoy ante audiencias de centenares de personas, me gusta proponerles el siguiente experimento: les invito a levantar un brazo a la cuenta de tres. Asegúrate de levantar sólo tu brazo, les pido. Levanta sólo el tuyo, insisto. Cuando se escucha el tres en la sala, el levantamiento del brazo de una persona termina siendo el de todos los centenares de personas que ocupan la sala. Cuando un ser humano decide encontrar la paz en él y sólo en él, encuentra la paz de todos los seres humanos. Sin embargo, raramente somos conscientes de la paz que escondemos dentro de nosotros mismos, detrás de nuestras histo­rias. Cuando alguien me pregunta cómo conseguirlo, le respondo: No conozco el cómo, pero sí el dónde. ¿Me acompañas?

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