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Libros - Arnaud Desjardins

la paz siempre presente
salud psíquica y salud espiritual

La Paz siempre presente

Detalles del libro:

Título: LA PAZ SIEMPRE PRESENTE
Subtítulo: Salud psíquica y salud espiritual
Título Original: La paix toujours présents, Santé psychique et santé spirituelle
Autor: Arnaud Desjardins
Nº de páginas: 184
Editorial: Hara Press
Año de edición: Enero 2019
ISBN: 978-0-9840430-8-8

Descripción:

Un denominador común a todas las vías de transformación personal, sean estas religiosas o no, une a todas las enseñanzas de sabiduría: la meta consiste en permanecer establecido en la paz, la serenidad y el amor que no tienen contrario.

Ahora bien, el ir más allá del mundo de los opuestos (éxito/fracaso, felicidad/desgracia, creación/destrucción…) requiere lo que la tradición cristiana designa como "la muerte del hombre viejo" y "el nacimiento del hombre nuevo" que el sufismo denomina fanâ y el budismo nirvana. Más que de un cambio se trata de una metamorfosis.

La Paz siempre presente nos invita a esta aventura radical que no está reservada a yoguis, monjes o monjas retirados del mundo. El versículo más famoso de los Upanishads nos concierne a todos: "De lo irreal llévame a lo Real, de las tinieblas a la Luz, de la muerte a la Inmortalidad".

Escrito a partir de respuestas dadas a una audiencia interesada en el sentido de la existencia, La Paz siempre presente es el último libro escrito por Arnaud Desjardins y contiene, de una forma muy clara y directa, la esencia del mensaje de éste a sus lectores.

Arnaud Desjardins (1925-2011) fue realizador de la Televisión Francesa durante veintidós años, enviado especial en Asia y miembro de la Sociedad de los Exploradores Franceses. Se dio a conocer en los años '60 por una serie de reportajes sobre el budismo tibetano, los ashrams hindúes, los monasterios zen de Japón y las cofradías sufíes de Afganistán, así como por sus más de veinte libros.

Arnaud participa muy joven en los Grupos Gurdjieff, posteriormente sus encuentros con maestros de las diferentes tradiciones le permitieron ahondar en su propia búsqueda espiritual. En 1965 encuentra al que será su maestro, Swami Prajnanpad (1891-1974). Éste le permite conciliar una ascesis metódica, el Adhyatma Yoga que es una rama del Advaita Vedanta, con sus responsabilidades profesionales y familiares.

El centro de Hauteville, en la región francesa de Ardèche, fundado por él acoge un número siempre creciente de estudiantes que quieren profundizar en la vía que él propone. / Más info

De la Introducción

Para evocar la "Realidad Suprema" que es el fundamento de nuestra consciencia de ser individual, cada uno tiene sus términos preferidos y los que rechaza: Dios, lo Absoluto, lo Infinito, lo Eterno, lo Divino, el Atman (con una mayúscula arbitraria) o el Sí-Mismo (eventualmente el Sí Supremo), el Reino de los Cielos que está dentro de nosotros, el No-Nacido, la Naturaleza-de-Buda, la verdadera naturaleza del espíritu, el Espíritu (que hay que distinguir radicalmente del alma), la Esencia y muchos más. Para tener en cuenta esas diferencias, yo mismo tuve que utilizar esas expresiones variadas como si fueran sinónimos, al servicio de una enseñanza precisa, entre tantas otras igualmente valiosas. Lo importante, cuando tiene uno frente a sí a hombres o mujeres con sus dificultades existenciales, con sus sufrimientos y su sed de otra calidad de vida, es mostrarles el potencial de liberación posible en todo ser humano, y no enseñarles una doctrina de un modo académicamente correcto.

Ahora bien, aunque la mayoría de los hombres y mujeres que vienen a nuestro ashram no tienen ninguna preparación filosófica o teológica, otros tienen ya, al contrario, unas convicciones irrevocables a este respecto. Los denominadores comunes para todos son la insatisfacción ―a menudo un sufrimiento duradero―, la esperanza de un cambio posible y una nostalgia de algo más que una psicoterapia. La enseñanza metafísica no dualista suprema tal y como fue formulada tantas veces igualmente por maestros hindúes como budistas, es que, al ser todo evanescente, "no existe ni creación, ni disolución, ni tampoco existe ninguna esclavitud, ni nadie que lleve a cabo una práctica espiritual, ni que busque la liberación, ni nadie que esté liberado". La vía, las prácticas, los esfuerzos "heroicos", los progresos no son más que unos aspectos del sueño del que hay que despertarse. Según esta perspectiva radical, todas las páginas que siguen sólo tendrían que ver con la ilusión de un ego que intenta alcanzar algo que ya está presente. Pero ese aspecto irrisorio se aplicaría también al asthanga marga (el célebre "camino óctuple") propuesto por Buda. Con este enfoque, este conjunto de prácticas perseverantes se vuelve entonces tan extraño como un manual que le enseñara a la ola cómo reunirse con el océano, cuando ella ya es el océano, cómo permanecer en él y cómo permanecería él en ella, en la perfección del la no-separación. En verdad, para que un ego ―incluso "ilusorio" o "irreal"― pueda tornar toda su atención, toda su energía psíquica hacia el Sí-Mismo (adhyatma), esta energía tiene que ser potente y unificada, libre de los pensamientos, emociones, deseos y miedos habituales (vasana y sankalpa).

En cierto sentido todo lo que se evoca o describe en los diferentes capítulos que vienen a continuación concierne a una preparación para sumirnos directa e irreversiblemente en la profundidad de la Consciencia. Le toca a cada uno descubrir si su propia experiencia se expresa según las imágenes clásicas, como la de la gota de agua que se ha reunido con el océano, o del cántaro lleno de agua sumergido en el mar y cuyo casco se rompe suprimiendo así la separación, o del río que, aunque habiendo llegado al océano se fundiera en él y siguiera corriendo hacia él.